Capítulo 1
Se cuenta que en algún lugar lejano dos reinos vecinos durante años tuvieron fuertes disputas por el gobierno de dichas tierras hasta que un día los hijos de ambas casas desobedeciendo a sus padres decidieron dar un paseo por los alrededores sin darse cuenta que en la otra casa estaba aconteciendo exactamente lo mismo; dos jovencitos de dieciocho años muy guapos pero que dentro de sí guardaban un deseo que sus familias jamás imaginaban, al punto de estar buscando doncellas aptas y apropiadas para comprometerlos en matrimonio como era sus costumbres, sin embargo Jeico De la Villa Saavedra yLuciano Francisco De la fuente Mayor.
Jeico es un chico de estatura promedia, de contextura corporal delgado aunque bien trabajado ya que disfruta de largas horas de ejercicio, piel trigueña clara, cabello rizado y castaño, ojos color avellana, sus labios delgados y rosados encendidos que llaman a disfrutar de su belleza al mirarle, sus facciones pulidas como talladas por los dioses, y con una hermosa sombra ya naciente de su barba futura, de sonrisa dulce y al tiempo su mirada refleja tristeza a causa de la soledad que experimenta, ya que en su corazón desea encontrar un joven que lo ame y acepte como es él en el fondo de sus ser.
Luciano por su parte es un chico de contextura fornida, piel clara, su cabello castaño y rizado, sus ojos cafés claros, sus labios pulidos y de color rosa encendido que se destaca con el bálsamo de labios que suele usar para protegerlos de la resequedad en tiempos fríos, sus rasgos ingleses le dan una presencia hermosa por donde quiera que va, aunque algunos lo miran con desdén al ver sus movimientos algo afeminados al moverse y aun más al hablar.
Ambos chicos son muy educados y muy bien presentados siempre en sus elegantes vestiduras que como todo miembro de familia real debe vestir.
Durante sus recorridos tratando de evadir las charlas aburridas de sus padres con el tema del matrimonio que deseaban para ellos, coincidieron en llegar a la ribera del mismo lago que tenían en las cercanías de ambos reinos, sin saberlo ninguno de ellos aquel lugar era su espacio seguro donde siempre escapaban por algunas horas de sus problemas y curiosamente escapaban de su soledad para estar a solas.
Luciano decidió nadar un rato en dichas aguas para olvidarse de las palabras que su padre no se cansaba de repetirle una y otra vez cada día: “Luciano, ya es tiempo de buscarte una buena esposa para que formes tu nueva familia y así puedas hacerte cargo. No me interesa si te gusta o no la idea; debes cumplir con tus deberes como mi primogénito.”
Mientras nadaba se perdía en aquel pensamiento sin darse cuenta se adentro demasiado en las aguas más profundas y a causa del frio cuando quiso volver en sí, se vio atacado por un calambre en su pierna, que lo hizo perder por completo el su cuerpo causando que comenzara a desesperarse descontroladamente buscando salvarse. Mientras tanto Jeico se encontraba sentado en la ladera observando simplemente las aves y el movimiento del agua cuando de repente se percató que algo no estaba bien; y sin dudar un momento se lanzó al agua en ayuda de aquella persona que estaba en problemas por los movimientos violentos de sus brazos y el chapoteo del agua, cuando logro darle alcance ya Luciano casi se daba por vencido por el agotamiento que el dolor le había ocasionada y la lucha por no dejarse hundir por las aguas de aquel enorme lago… sin dudarlo un minuto Jeico tomando a esta persona por su espalda como rescatista profesional, lo llevó hasta la orilla y allí sin perder tiempo comenzó a realizarle RCP ya que aquel jovencito se había quedado inconsciente por el ahogo que sufrió.
“Ey, chico despierta… por favor no te mueras.” Decía Jeico algo aturdido por el esfuerzo y el susto, mientras le hacía compresiones en el pecho y daba respiración boca a boca, solo pasaron unos minutos cuando Luciano reaccionó tosiendo y aterrorizado al pensar que había muerto ahogado.
“¡Calma, calma!, estas a salvo, estarás bien, solo respira despacio por favor”. Dijo Jeico mientras quedó perdido en sus ojos al cruzar sus miradas. Mientras sus manos lo sostenían por sus hombros para que no se cayera ni se pusiera aun de pie.
Luciano aun algo ahogado “ g-gracias, p-por ayudarme, u-un calambre… me dio un calambre mientras nadaba y no pude regresar a tiempo” termino por decir cuando logro salir del encanto que había conseguido al cruzar su mirada con este guapísimo joven, su salvador y pensó: (acaso, ¿estoy soñando? O este ¿es un ángel que la vida me ha enviado a acompañar y despedir mi soledad? Es el hombre más perfecto que he podido conocer).
“¿E-estas bien?” pregunto algo absorto al ver que Luciano se quedó como en shock de repente.
Después de un momento de silencio por ambos jovencitos y sin despegar sus miradas solo el susurro del viento era su cómplice en aquel momento.
“oh, sí, si estoy bien gracias a ti; discúlpame mi mala educación, mucho gusto me llamo: Luciano Francisco De la fuente Mayor y ¿cuál esel nombre de mi guapo salvador?
Mucho gusto dijo el otro joven extendiendo su mano para apretar la de su precioso compañero, me llamo Jeico De la villa Saavedra, encantado de conocerte y poder ayudarte.
Ambos se dieron un apretón de manos el cual se prolongo sin darse cuenta por minutos que se detuvieron entre ellos. Sintiendo como una ráfaga de electricidad les envolvía a ambos sin dejar que sus manos ni sus ojos lograsen despegarse del otro.
Después de un rato que por fin lograron recobrar la cordura con una sonrisa cómplice soltaron sus manos mientras Luciano algo directo no dejo pasar la oportunidad para conocer mejor a su salvador quien sin darse cuenta se internó en lo más profundo de sus células enamorándolo a primera vista o mejor a primer ahogo jajaja.
Y cuéntame ¿eres de por estos lados? ¿Nunca te había visto antes? Y ¿estás comprometido o recibes hojas de vida? Terminó con una sonrisa socarrona mientras lo miraba con dulzura.
¡Jajaja! rió Jeico al ver que se le había adelantado a preguntar mostrando que le estaban dando luz verde a poder conocerse al parecer y porque no… aspirar poder tener algo más que una simple amistad.
Así es, finalmente habló mientras con un tic nervioso sobaba su cuello. Soy del reino vecino; solo que me gusta venir aquí a encontrarme con mis pensamientos, nadar, leer o simplemente ver que me ofrece la vida, y vaya que hoy valió la pena venir.
Dijo mientras volvía a mirar de frente a los ojos a Luciano, de lo contrario no te hubiese podido salvar y mucho menos conocerte.
Y a tu pregunta si recibo hojas de vida… estaré gustoso de recibir la tuya si así lo deseas y espero que también estés dispuesto a recibir la mía. Terminó mientras guiñaba un ojo de manera coqueta a su acompañante.
Claro que estaré encantado si así lo deseas también.
Nuevamente gracias por ayudarme Jeico.
De repente Jeico se quedó mirando hacia las profundas aguas del lago y luego de carraspear dijo: y ¿puedo saber que te llevó a nadar a las profundidades y más estando solo?
Luciano bajó su cabeza sintiéndose algo avergonzado.
¡Ey, no te incomodes por favor, solo siento curiosidad, pero no es necesario que respondas a mi curiosidad!. Dijo Jeico sintiendo que estaba siendo imprudente al preguntar aquello.
Luciano levanto su rostro algo colorado por la timidez que le hizo sentir que aquel bello joven se interesara en su situación. “claro que puedo responder a tu pregunta y de antemano gracias por preocuparte”.“La verdad siempre vengo aquí en gran parte huyendo de mi padre especialmente, ya que al ser mayor de edad insiste con encontrarme a una damisela apta para contraer matrimonio y la verdad no me interesa hallar a una mujer que sea mi compañera de vida…” terminó mientras de nuevo agachaba su mirada triste y jugueteaba con las hebras del pasto que había en el césped del lugar.
Y nuevamente retomó “soy trans y mi padre no lo acepta, y pretende que tengo que ser el hombre y heredero que la familia quiere por ser el primogénito pero no puedo estar con alguien que no puedo amar”. Hay momento que me siento atrapado en este cuerpo Jeico, quiero ser el orgullo de mi familia pero no me aceptan y esto me atormenta y bueno… hoy mientras nadaba vinieron a mi mente las palabras de mi padre y sin pensar solo nadé y nadé y por poco no la libro, si tu no hubieras estado aquí y me ayudaras, quizá ya estaría libre de todos los prejuicios y mis padres y de la sociedad”.
Al escuchar aquello Jeico sin pensar tomó la mano de Luciano, “No digas eso, cada uno libramos nuestras propias batallas, pero no por ellos debemos pensar en acabar con nuestras vidas”
“Mis padres también insisten con el mismo tema del matrimonio pero lamentablemente tampoco puedo ser quien ellos desean que yo sea, prefiero que sea mi hermana quien tome el mando del reino, si deseo formar mi familia pero no como ellos lo sueñan, sino encontrando a la persona que verdaderamente ame; y hoy estoy más seguro de ello, dijo mirando a los ojos de Luciano y acariciando el dorso de su mano que aun sostenía entre las suyas.








