Cupido
Cupido nunca fue un niño con alas y flechas.
Cupido era una chica de ojos tristes que llegó a mi vida con una sonrisa que parecía dolerle y un hermoso vestido amarillo. Me disparó sin piedad. No con una flecha, sino con una mirada. Una sola mirada bastó para que todo mi mundo se tambaleara.
Desde ese día me convertí en su esclavo voluntario.
Me enamoré como un idiota. De la forma más tonta y más bonita posible. Me enamoré de cómo arrugabas la nariz cuando te reías, de cómo te mordías el labio cuando estabas nerviosa, de cómo me mirabas como si yo fuera lo único que importaba en el universo. Me hiciste creer en el amor de una forma casi ridícula. Yo, que nunca había creído en nada, de repente creía en todo si venía de ti.
Tú eras mi Cupido particular. Me heriste con amor. Me clavaste esa flecha tan profunda que todavía sangro cuando pienso en ti.
Recuerdo las noches en que nos escapábamos del mundo. Tú y yo solos en mi cuarto, con la luz apagada y solo el brillo de tu teléfono iluminando tu cara. Te besaba despacio, como si tuviera miedo de romperte. Tú me abrazabas fuerte, como si tuvieras miedo de que me fuera. Entre besos y risas me decías:
—Nunca te vayas, ¿sí?
Y yo te prometía que no. Te lo juraba entre besos en el cuello, entre caricias en tu espalda, entre “te amo” susurrados contra tu piel.
Pero Cupido también es cruel.
Un día te fuiste. Sin explicaciones grandes. Solo una mirada triste, un “lo siento” que sonó a despedida y el vacío más grande que he sentido en mi vida. Te llevaste mi corazón contigo, pero dejaste la flecha clavada. Y ahora camino con ella todos los días. Cada latido me recuerda que una vez amé tanto que dolió.
A veces todavía te busco en otras personas. Busco tu risa, tu forma de mirar, tu olor. Pero nadie se acerca. Nadie puede. Porque tú no solo me disparaste… me marcaste.
Cupido no me dio amor.
Me dio adicción.
Me dio un antes y un después.
Me dio la persona más hermosa y dolorosa de mi vida.
Y aunque ahora duela, aunque a veces quiera arrancarme esta flecha del pecho… no puedo. Porque duele, sí. Pero también es lo más bonito que me ha pasado.
Gracias, Cupido.
Aunque me hayas dejado sangrando,
valió la pena cada gota.
![Amor En Peligro [Kookmin]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_88c55c0706ed80af7618cf7760429c6d.jpg)







