Personalizar legibilidad
Aa

Lecciones de amor

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Tres chicos, cada uno con una enseñanza diferente. ¿Será la lealtad la qué gane? O finalmente, terminará por sucumbir ante sus propios deseos.

Genero:
Romance
Autor/a:
SunnieG
Estado:
hace 2 días
Capítulos:
16
Rating
5.0 (1 reseña)
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1

Capitulo 1

Caminaba por el pasillo del instituto sosteniendo una pequeña caja, sentía mi corazón latir con fuerza adentro de mi pecho, y con cada paso que daba sentía que me acercaba más a la persona que buscaba; imaginaba mil escenarios en mi mente pensando en la sonrisa boba que pondría cuando viera el regalo.

Cuando me giré y los ví.

Mi mejor amigo Noah y mi mejor amiga Carla, demasiado cerca uno del otro entrelazando sus manos mientras ella se reía tontamente por alguna cosa qué seguramente él le había dicho.

Me quedé petrificada observando la escena sin saber cómo procesarlo.

¿Estaban juntos? ¿Desde cuándo?

Pensé en acercarme Pero al ver esa aura íntima entre ambos giré sobre mis talones y regresé, guardando la caja en mi mochila mientras caminaba..

LECCIÓN NUMERO 1: NUNCA TE ENAMORES DE TU MEJOR AMIGO.

Me senté en mi lugar habitual y poco después entraron ellos dos sonriéndose entre sí.

— Hola boba.

Saludó Noah sacudiendo mi cabello, se veía bastante feliz cómo si acabase de ganar la lotería o el mejor premio de su vida...

— Hola tonto — Dije en respuesta encogiendome ante su acción.. — Deja mi cabello que me acabo de peinar, cretino.

Él se rió colocándose en el asiento habitual a mi lado.

— Oye qué te parece si hoy vemos una película en tu casa, hace mucho no pasamos tiempo juntos..

La propuesta flotó en el aire y empecé a morderme el labio inferior; un gesto bastante marcado que tenía cuando algo me molestaba, preocupaba o cuando mentía... Bastante delator para mí gusto.

— No puedo tengo que estudiar.

No me giré a mirarlo, sabía qué si lo hacía cedería y ahorita lo último que necesitaba era al chico que me gustaba en mi casa.

— Eres una pésima mentirosa y lo sabes..

Escuché como soltaba una risa baja mientras abría su cuaderno.

— Creo que me estás evitando y me gustaría saber porqué — Continuó.

Imité su gesto abriendo mi cuaderno en una página en blanco lista para empezar a escribir.

— ¿Porqué te evitaría? En verdad he estado muy ocupada Noah...

Él se acercó lo suficiente para que yo pudiera sentir su aliento al hablar rozando en mi oído.

— No lo sé, dime tú, mentirosilla.

Se alejó de golpe justo en el momento en que mis mejillas empezaron a arder...

— Pero está bien, si no quieres que vaya a tu casa por lo menos vayamos a tomar un café.

Coloqué mi rostro sobre el pupitre cubriendome con el cuaderno para evitar que viera que estaba sonrojada a morir.

— Está bien, tu ganas... vayamos por un café.

Respondí tratando de parecer normal pero me encontré a mi misma hablando más suave de lo normal.

Escuché como volvió a reír, devolviendo su atención al cuaderno.

El resto de la clase transcurrió normal y cuando el timbre sonó, caminé hacía la salida decidida a escabullirme de él, esperando que se entretuviera despidiéndose de Clara, de sus amigos o en cualquier otra cosa, para la mala suerte que me acompañaba me sujetó por la correa de mi mochila antes de que pudiera dar tres pasos.

— ¿A dónde vas? — Susurró apoyando su cabeza en mi hombro.

— Yo.. te iba a esperar aquí afuera... — Señalé el pasillo el cual quedaba a tan solo a unos pasos..

— No me mientas, sabes que se cuando lo haces ¿Verdad?

— ¡No te miento! — Me defendí apoyando mi mejilla contra la suya por un breve instante.

Noah soltó un suspiro de alivio, una exhalación sonora que hizo que sus hombros se relajaran visiblemente. Esa sonrisa que siempre parecía iluminar el espacio a su alrededor volvió a aparecer, más genuina esta vez.

— Está bien, el café corre de mi cuenta. Necesitas cafeína y yo necesito recuperar el tiempo perdido.

El trayecto hacia el local de siempre se sintió extrañamente largo. Noah caminaba a mi lado, manteniendo esa cercanía física que solía ser reconfortante y que ahora se sentía como una brasa sobre la piel.

No dejaba de hablar, saltando de un tema a otro con la facilidad de quien conoce cada uno de tus gestos.

Cuando llegamos me señaló la mesa del rincón, tomando mi mano y llevándome a rastras con el.

— Aquí — Dejó sus cosas sobre la silla y me miró. — Siéntate iré a traer la orden, tú... ¿Quieres un latte con extra espuma verdad?

Asentí rápidamente antes de dejarme caer sobre la silla leyendo el menú.

— Si gracias..

Se alejó hacia el mostrador, saludando al camarero con una familiaridad que dolía. Desde la mesa, lo observé. Se movía con una confianza relajada, la misma que usó cuando entrelazó sus dedos con los de Clara.

Cuando regresó, traía dos tazas humeantes y una expresión más seria en el rostro.

Dejó la bebida frente a mi y se sentó, inclinándose un poco hacia adelante.

— Oye... de verdad — Su voz bajó de tono, volviéndose más íntima—. Sé que la escuela es un caos, pero siento que apenas te he visto esta semana. ¿Seguro que solo es la tarea? Si hice algo que te molestó, prefiero que me lo digas directamente. Ya sabes que soy un poco lento para estas cosas.

Me miró fijamente, esperando una respuesta, con esa honestidad brutal en sus ojos que siempre hacía que fuera imposible mentirle sin que se me rompiera algo por dentro.

— Qué no pesado, todo está bien entre nosotros — Me incline para darle un golpecito juguetón en la frente. — Los trabajos me tienen muy estresada, ya sabes que estamos cerca de los exámenes finales de semestre.

Me reí al ver la expresión de asombro que hizo cuando le golpeé con mi dedo.

Le palmeé el hombro después en señal de que debía calmarse.

Noah soltó una carcajada breve, contagiado por mi risa, y pareció que la última pizca de tensión abandonaba su cuerpo. Cuando mi mano hizo contacto con su hombro, él no se apartó; al contrario, se inclinó ligeramente hacia el toque, como si hubiera estado esperando ese pequeño puente físico para confirmar que todo seguía "bien".

— Vale, vale, me calmo — dijo, levantando las manos en señal de rendición, aunque una chispa de picardía brilló en sus ojos—. Es que te pones tan seria a veces que parece que estás planeando un atraco al banco o algo peor.

Dió un sorbo a su café, observándome por encima del borde de la taza. El vapor empañaba un poco sus pestañas, dándole un aire más suave, casi vulnerable.

— Me alegra oír eso. Por un momento pensé que te habías cansado de mis chistes malos — Añadió con una sonrisa de lado . — Pero si es solo la tarea, supongo que puedo perdonarte. Aunque...

Dejó la taza sobre la mesa y apoyó los codos en la madera, acercándose un poco más a mi.

— Si necesitas ayuda con algo de historia o matemáticas, ya sabes que soy un genio... o al menos sé usar Google mejor que nadie.

— Si claro, los últimos resúmenes de tus trabajos son prueba viviente de eso.

Me burlé de él, con un tono poco sarcástico.

— Pero... Lo tendré en cuenta por si quiero... — Hice una pausa de unos segundos. — Reprobar.

Noah hizo una cara de pura indignación antes de dejarse caer en el respaldo con una expresión de dolor fingido.

— Ya, ya... Está bien nada de mis aportes a tus estudios..

Se quedó en silencio un momento, jugueteando con la servilleta de papel. Su expresión cambió sutilmente, volviéndose un poco más dudosa, como si estuviera debatiendo si decir algo más.

— Por cierto — soltó de repente, tratando de sonar casual. — Clara me preguntó por ti esta mañana. Dijo que te vio en el pasillo y que parecías tener mucha prisa. Me preguntó si estabas bien.

Me miró con curiosidad, esperando ver mi reacción ante la mención de ella.

— Le dije que probablemente estabas en "modo estudio extremo" pero le prometí que te preguntaría. ¿Quieres que le diga algo la próxima vez que la vea?

Sentí como empecé a morder mi labio mirando fijamente el humo que aún salía de mi taza, recordé que la última semana al igual que a Noah la había estado evitando porqué quería pensar claramente en como declarar mi "amor".

Quizá por eso nunca me enteré que estaban saliendo juntos.

— Ah sí.. Clara... estaba ocupada para hablar con ella también, ya me disculparé después.

Me acerqué un poco a a la taza y empecé a soplar tratando de mantener la calma ante la mención repentina de mi mejor amiga.

— Por cierto... Noah ¿Estás saliendo con alguien?

Dije de repente sin pensarlo demasiado.

Se removió un poco en la silla, y por un segundo, esa seguridad natural que siempre proyectaba pareció flaquear. El nombre de Clara sumado a mi pregunta repentina, flotó en el aire entre los dos, y aunque intenté sonar casual soplando mi café, el silencio que siguió fue denso.

Él soltó una risa nerviosa, rascándose la nuca mientras desviaba la mirada hacia la ventana, observando a la gente pasar por la calle.

—Vaya, directo al grano, ¿eh? — Comentó, volviendo a mirarme con una sonrisa que no llegaba del todo a sus ojos. — Pues... bien. O sea, supongo que ya te habrás enterado de lo mío con Clara, pensaba decírtelo hoy en el pasillo, pero desapareciste antes de que pudiera alcanzarte.

¡Cuéntale a SunnieG lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

1

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

La favorita de la profesora

Jud: Historia corta con buen desarrollo y ritmo

Leer ahora
Nuestro Amor

San: Es una novela muy envolvente, en cada capítulo te atrapa más y más esta muy interesante!! Espero terminarla sin ningún inconveniente!!

Leer ahora
Mi hermosa pesadilla

Diana Rodríguez Hernández: Me gusta mucho la historia

Leer ahora
Marido y mujer, ¡solo en papel!

Claudia: Hgytvbggghhhhhh Hu yhhhhhhyh

Leer ahora
De los negocios al amor

Luisa: Me gusta mucho la historia

Leer ahora
Una sorpresa para el millonario

Alexandra: Me gusta como desarrolla la trama y me emociona cada capítulo, excelente

Leer ahora
Love, el karma del millonario.

Samara: La historia es buena, no es la tipica. Tiene muchos toques de humor y salvo por algunos errores en la gramática, esta bien escrita la historia. Me ha gustado mucho

Leer ahora