Capítulo 1 - Fue el destino
En el pequeño pueblo de OwlWood, todos se conocían entre si, era difícil no hacerlo en un lugar tan pequeño, los vecinos sabían quién vivía en cada casa, quién se habían mudado recientemente y por supuesto los chismes volaban en el viento, los vecinos sabian las cosas incluso antes que tu mismo, si eso tiene sentido.
Por eso, cuando se supo que dos nuevas familias llegarían al pueblo, la noticia corrió rápidamente entre los habitantes. Todos estaban felices y ansiosos por conocer a sus nuevos vecinos, sobre todo porque decian que eran familias grandes.
La primera familia llegó por la mañana y comenzó la mudanza rápidamente. Tenían varios hijos y demasiadas maletas y cajas que sacar del vehículo.
La familia estaba formada por Arnau Ferrer y Seo-yeon Kim, quienes habían decidido abandonar Corea en busca de una vida mejor para sus hijos al menos eso es lo que ellos comentaban cada vez que les preguntaban porque se mudaron a un pueblo tan pequeño, pero la realidad es que no se mudaban por una buena razón.
La vida allí se había vuelto demasiado difícil para una familia mixta, y sus pequeños hijos estaban pagando el precio de ello. Después momentos demacuado duros que vivieron sus hijos, decidieron que lo mejor era empezar de nuevo en otro lugar, lejos de todo aquello que había hecho de su vida una pesadilla.
Por otro lado, la segunda familia llegó durante la noche, Alekséi Volkov y Natalia Volkova, un matrimonio que había decidido mudarse a OwlWood debido a una nueva oportunidad laboral para Alekséi. Para su sorpresa, su nueva casa estaba justo al lado de la familia Ferrer-Kim, ¿Había sido una simple casualidad?¿O era el destino moviendo sus hilos?.
Las dos familias se hicieron amigas rápidamente. Ambas habían llegado al pueblo buscando algo parecido: una vida mejor para sus hijos, Las madres se llevaron especialmente bien y, durante aquellos primeros días, todo parecía ir de maravilla, Pero yo no pensaba lo mismo,Todavía no.
El pequeño pueblo organizó una enorme fiesta de bienvenida en el parque principal para celebrar la llegada de los nuevos vecinos, mientras todos se divertían, yo estaba solo y aburrido, mi hermana Verónica, por otro lado, nunca había tenido ese problema. Apenas había llegado y ya estaba jugando con algunos de los niños del pueblo, yo prefería estar apartado, sentado bajo las ramas de un enorme árbol que me protegían de las luces y del ruido de la fiesta, hasta que una voz tranquila y suave consiguió distraerme de mis pensamientos.
—¿Qué haces aquí tan solo? —preguntó ella,su cabello negro parecía extremadamente suave y contrastaba con sus ojos celestes y su piel pálida, pero su voz era tan suave y delicada que no supe qué responder, que debia decir? Como podia hablarle sin que pensara que era un raro o un idiota?, Pero ella ya se había sentado a mi sin que me diera cuenta.
—Mi nombre es Lilian Ferrer Kim, pero puedes llamarme Lila. Es mi apodo. —Sonrió de una forma que me dejo cautivado, era la primera vez que me hablaban sin pensar que era un rarito o que me compararan con mi extrovertida hermana—. ¿Tú eres de los nuevos que se mudaron aquí también, como nosotros? ¡Qué alegría! Espero que vivamos cerca para poder jugar juntos. Amo los juegos de consola. ¿Quieres ir algún día a mi casa y jugar conmigo?
Su voz era alegre, Y, por primera vez, alguien no me miraba como si fuera un bicho raro,al contrario, me veía Y quería estar conmigo, Supongo que ese fue mi primer flechazo,No recuerdo mucho de aquella fiesta, Pero sí recuerdo su voz dulce hablándome todo el tiempo, Pensé que quizá se sentía triste al ver a todos los demás niños jugando mientras nosotros estábamos apartados, Pero ella nunca dejó de decirme lo feliz que estaba de haber encontrado un amigo con quien jugar, todo a su alrededor parecía perfecto, incluso siendo apenas un niño, solo podía pensar en una cosa:
“No quiero estar lejos de ella nunca.”
No sabía que algún día me convertiría en un monstruo por pensar de esa manera, Los siguientes días de mi niñez dejaron de sentirse tan fríos y apagados, Cuando descubrimos que éramos vecinos, pasar tiempo juntos se convirtió en lo que más esperaba durante el día, Cada vez que alguien tocaba la puerta, saltaba del sofá para abrirla, Siempre existía una pequeña posibilidad de que no fueran los amigos de mi hermana, Porque ahora, quien tocara aquella puerta también podía ser una dulce chica que había venido a buscarme para pasar la tarde jugando Pokémon en su vieja consola, O para ver películas antiguas y de mala calidad en una televisión tan vieja que nos obligaba a sentarnos cerca de la pantalla para poder escucharla, Y, aun así, nos divertíamos muchísimo, Por eso digo que aquello no fue una coincidencia, Fue el destino el que nos unió.
Y yo me encargaría de que nada ni nadie volviera a separarnos.








