Tal vez no es el final

Pov Juliana
_ Sale una orden de camarones, necesito que estén bien dorados_ me moví con agilidad por la cocina, verificando que todo esté en orden.
Esto de ser la dueña y la chef principal del restaurante está acabando conmigo, apenas llevo unos meses con el y ya siento que me estoy muriendo. Necesito un descanso, antes era más fácil cuando sólo era la chef. Pero ahora que soy la dueña todo se ha complicado, no debí hacerle caso a mi madre Lupe cuando me dijo que lo comprara.
Debí llevarme de papá, él siempre tiene la razón. Pero no, otra vez me dejé influenciar por ella. La verdad es que no sé porque aún sigo sus consejos, digo. Tengo casi veintiocho años, vivo sola y aún dejo que mi madre mande en mi vida. Aunque yo tomo sus consejos si quiero, es sólo que insistió tanto y no me quedó de otra que invertir todos mis ahorros en un restaurante. No me está yendo mal, no me quejo.
Las personas están complacidas con mi trabajo, aman mi restaurante y yo amo ver sus caras de satisfacción al probar mis platillos. Me siento más que feliz, como una niña pequeña...
_ Valdés, prueba ésta salsa_ me dijo Lucho, él es el sub chef y es el novio de mi hermano Sergio, quien es dos años menor que yo. Y no vayan a pensar que lo elegí como sub porque es mi cuñado, lo hice porque es uno de los mejores y para mi es un placer tenerlo como mano derecha en mi cocina_ vamos, no te voy a envenenar_ bromeó.
Negué divertida, echando una gota de la salsa blanca en el dorso de mi mano. Para luego probarla_ siento que le falta algo_ le dije pensativa, en verdad le falta un toque y no sé que es_ ¿Le echaste comino?_ él asintió de inmediato_ ¿Y un poco de perejil? No, lo hiciste. Échale, pero que sea en polvo_
_ ¿Está segura?_ levanté una ceja ante su pregunta, está claro que estoy segura. Le iba a decir una grosería, pero me acordé de que estamos en el trabajo... acordamos tratarnos como dos personas que sólo trabajan juntas, a pero cuanto salimos del restaurante. Se arma todo el lío, además de que él y Sergio siempre están queriendo buscarme una novia.
Si, me gustan las chicas. Me gustan demasiado de hecho, pero no estoy lista para otra relación. Hace un mes encontré a mi novia con mi vecino, si. Estábamos viviendo juntas y no es que estuviera enamorada hasta casi morir por ella, pero si dolió. Fueron dos años de relación echados a la basura. El mismo día la terminé y me mudé de apartamento. Normal y casual, ahora sólo estoy enfocada en mi restaurante. Quiero que crezca y que sea reconocido en todo México o en todo el mundo, pero eso ya es mucho pedir.
Pero sé que eso conlleva de mucho trabajo, esfuerzo y dedicación. Al menos ya me conocen, ya saben mi nombre y aman mi comida. “Por algo se empieza”, decía mi abuela. Empezaré por darme a conocer y estoy haciendo un buen trabajo en eso.
_ Valdés, hay una señorita que la quiere ver_ miré hacia la puerta de la cocina, entraba uno de los camareros muy nervioso. ¿Por qué estaría así? ¿Quién me quiere ver?
_ ¿Quién es? ¿Alguna queja de un cliente?_ sólo negó con la cabeza, no entiendo porque no me habla. Que me de toda la información completa.
Pasé por su lado, echándolo a un lado. Me enoja que me dejen a medias, me gusta que me digan las cosas de frente.
Me quité el gorro, terminando de salir de la cocina. Para ir a donde están las mesas, por un momento sonreí orgullosa al darme cuenta de que todos están comiendo y que están disfrutando de mi comida. Sólo hay una persona que está de pie justo en el medio, está mirando todo el lugar muy embobada. Supongo que esa es la señorita de la que hablaba el camarero, a medida que me voy acercando. Me voy dando cuenta de que es muy hermosa, tiene una larga cabellera castaña. Su cuerpo está enfundado en un vestido corto pero ancho de color rosado, no puedo evitar pensar que es muy maja. Se nota a lejos, lo que no se nota a lejos es el color de sus ojos.
Juro que en cuanto se giró casi me quedo sin aire, me robó todo el aliento. Sus ojos me encantan, son de un azul que me encanta. Es como si fuera un ángel de hermosos ojos azules, y no sé porque siento que ya he visto esos ojos antes.
_ ¿Sólo dos huevos?_ fruncí el ceño en cuanto me dijo eso, no entiendo. Además no se atrevió a darme tan siquiera un buen día, tal vez es un poco grosera. Seguro por eso mi camarero estaba tan nervioso, le tiene miedo.
_ ¿Disculpa?_ le pregunté con total amabilidad, ella por fin me miró. Quitándose los audífonos, entonces entendí que la pregunta no era para mí, que vergüenza...
_ Buen día, soy Valentina Carvajal_ me dijo con una sonrisa de oreja a oreja_ tomé su mano cuando me la ofreció, tal vez no debí juzgarla. Si es amable y si que es educada_ mi mano_ la solté de inmediato sintiendo mis mejillas arder, más vergüenza.
_ Juliana Valdés, a su disposición. Soy la chef a cargo. ¿Tiene alguna qu_
Ella negó interrumpiendo mi pregunta_ Quería saber de quien fue la idea de llamar al restaurante ”Dame motivos” _ Me dijo volviendo a sonreír_ no se lo tome a mal, justo hoy acabo de llegar al país y mientras caminaba no pude evitar fijarme en el nombre, pensará que estoy loca. Aunque si lo estoy_ solté una risita, fue imposible no hacerlo_ el caso es que tengo desde hace un tiempo con esa frase en mi cabeza y no me la puedo sacar
Ella ha entrado a mi restaurante sólo para preguntarme eso, ella hizo que me fueran a buscar a la cocina sólo para eso... Pero ese no es el problema, sucede que no sé porque elegí ese nombre o tal vez si _ No le voy a mentir, una mañana me desperté y susurré esa frase. De ahí vino el nombre, no tiene nada de importancia. Tal vez es sólo “Dame motivos para comer” “Dame motivos para entrar al restaurante” _ terminé de decir peinando un poco mi pelo, debe estar horrible por el gorro.
La rubia se encogió de hombros_ no me podía quedar con las ganas de saber, disculpe por mi atrevimiento. Fue un arranque_ dijo riendo, creo que ahora es que se da cuenta de lo que ha hecho_ no la molesto más, muchas gracias por todo_ me dijo extendiendo su mano.
_ Por favor, como le dije antes. Estoy a su disposición_ ésta vez si solté su mano de inmediato, observando como me daba la espalda para marcharse.
Solté un suspiro viendo como se iba la mujer más hermosa que haya visto jamás, es alta; educada, amable y encima de todo, tiene unos ojos de muerte y una hermosa sonrisa. Pero soy una tonta, al menos debí invitarla a comer. ¿Para algo tengo un restaurante? Parece que lo tengo para nada, soy una tarada. Eso de no estar lista para estar con alguien más ya quedó en el pasado, si es con esa rubia. Entonces estoy más que lista y espero volver a verla, espero que nos volvamos a encontrar_ Tal vez este no es el final_ esas palabras salieron de mi boca, y digo salieron porque ni las pensé... debe de ser el cansancio, debo dormir más...


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