Orígenes
Una noche lluviosa en la casa de William y Rose, dos enamorados quienes cada año organizaban una velada con toda su familia en un evento lleno de risas y diversión.
Al llegar todos los invitados la casa se llenó pero extrañamente se sintió vacía, este año no vinieron a festejar sino a honrar un trágico suceso de hace dos meses… la hija de William y Rose había desaparecido y las autoridades no hallaron el mínimo rastro de la pequeña de tan solo seis años, William se sigue aferrando a buscarla pero Rose parece haberla dejado ir, todos los familiares lamentaron esta noticia y acudieron tres días de después de la fiesta normal para poder estar para ellos en un momento así.
Celebraron más tranquilos que los demás años y oraron por la pequeña.
El hermano de William, Tomás se acercó a Rose para preguntar sobre su hermano pues ya no era el mismo desde lo que le pasó a su hija, él comprendía que estuviera mal por haberla perdido pero comenzó a sentir que su hermano se volvió paranoico y obsesivo.
A menudo William iba al parque donde jugaba con su hija o le dejaba cartas sobre la mesita donde su hija tomaba el té con sus juguetes.
Al final de cada día esperaba en el pórtico fuera de la casa, sentado mirando como el sol bajaba, como si al irse el sol algo de su hija le cayera de repente.
Rose suspira y dice mientras se sirve una copa de vino…
-Yo no sé qué hacer… el tiene su forma de sentir dolor y yo la mía.
¿Recuerdas la vez que murió el pequeño pitt?
Tomás hizo una cara de no saber qué decía y antes de poder hablar Rose continuó
-Era el perro de Gretel, William lo enterró en el patio y después de que él muriera paseaba todos los días por la calle donde solía pasearlo.
El solo revive lo que hacía con nuestra hija y no se porque yo no siento tan mal la pérdida como el…
Tomás se acercó para consolarla pero Rose solo estiró el brazo mientras con el otro tomaba vino
-El siempre fue muy dramático pero en estos momentos donde tiene todo el derecho me siento como alguien horrible por no poder progresarlo aún.
Rose comenzó a derramar lágrimas pero al darse cuenta de eso dejó la copa de vino que tomaba y tomó directamente la botella para dirigirse a su habitación en el piso de arriba.
William quien estaba en la sala sentado viendo la televisión tenía una expresión de seriedad total, como si estuviera en un transe.
Sostenía un vaso con cerveza a medio tomar cual apretaba con fuerza.
En la televisión pasaba un comercial de una familia feliz probando un cereal, William miró detenidamente el comercial hasta que terminó…
Tomás entró a la sala pero justo cuando dijo algo, William arrojó el vaso a la televisión descomponiéndola por el líquido…
William estaba furioso con la cara roja y el cuerpo tenso, su hermano rápidamente fue a calmarlo y decirle que se siente.
Pasaron las horas y los amigos que fueron a pasar el rato se fueron por ser “muy tarde”, una excusa factible para no pasar más tiempo con la familia que la pasaba mal.
Todos se fueron menos Tomás quien le pidió a su novia que espere un poco mientras habla con su hermano.
-William, dime algo… ¿por qué actúas tan extraño después de tanto tiempo?
William se pasaba las manos a la cara y al cabello como si le hubieran preguntado algo de otro mundo o algo muy tonto.
-¿Qué si por qué actuó así?, tal vez… ¡Tal vez porque mi maldita hija desapareció de un día a otro!
William se levantó del sillón y comenzó a gritarle a Tomás que se largaran como los demás idiotas que no pudieron disimular su incomodidad
-¡Eso es vete!
¡Vete!
¡Y no vuelvas hasta que dejes de ser un idiota!
La casa paso de estar un poco callada a silencio total, ni los grillos se atrevían a sonar cerca de allí, era como si el mundo supiera el vacío que había dentro de esa casa junto con su gente.
Cuando William se disponía a subir hacia su cuarto, alguien tocó la puerta de su casa…
Bajó rápidamente pensando que era alguno de los invitados de hace rato, al momento de abrir la puerta casi grita molesto que se vaya pero al mirar bien quién era… vio a un policía.
-William Jonson ¿no es así?
William se asombró pues hace mucho no los notificaba la policía ni mucho menos los venían a buscar.
-¡Si!
William aclaró su garganta y continuó
-Dígame, ¿a qué ha venido?
El policía leyó unos documentos que llevaba consigo y dijo
-El departamento de policía ha declarado por terminada la búsqueda de Gretel Jonson, su hija por lo cual será declarada como muerta.
William abrió los ojos a tal punto que parecía que se le saldrían de sus cuencas, cayó de rodillas sin soltar el pomo de la puerta sin palabras.
-Si me disculpa señor Jonson, lamento ser quien le informe esto y lamento mucho más su pérdida, buenas noches.
El oficial dio media vuelta y se fue de la casa de William tras darle la noticia, dejando aún en el suelo de rodillas al incrédulo William.
Rose bajo las escaleras, al ver así a su esposo fue rápidamente a abrazarlo y preguntarle qué había pasado, pero al oír la noticia ella también quedó incrédula.
Al irse a la cama la noche fue larga pues ninguno de los dos pudo consultar bien el sueño.
7:30 AM
La alarma de William sonó sin previo aviso pero el la detuvo al instante porque no durmió hasta esa hora.
-Cariño… ¿saldrás al parque?
Dijo Rose quien apenas había podido dormir.
-No.
William se levantó y salió de la habitación, se hizo un café y deambuló por su casa en bata mientras encendía la chimenea eléctrica.
-Debería ponerle alcohol a este café…
Al abrir la despensa vio que ya no quedaban botellas.
¿Podría ser que al ahogar la pena de perder a su hija el alcohol lo volvería así de paranoico?
No, pues al segundo siguiente William vio de reojo por la ventana como un tipo vestido completamente de negro dejó el triciclo de su hija con el cual había desaparecido.
William corrió rápidamente al otro lado de la calle pero ya no había ningún hombre… solo el triciclo con una carta.
Carta que decía:
Señor Jonson, ¿no se cansa de escribir cartas?
Me tome la molestia de venir hasta acá para dejarle claro que no hay esperanza, espero que deje sus rutinas extrañas de visitar el parque o escribirle cartas a su hija muerta todos los días, ella me dijo que le llevara una carta pero lastimosamente no pude tomarla a tiempo, así que no la traje.
Esa niña es muy inteligente, supo cómo sacarme de quicio mientras hacía mi rutina, gracias por traerla a mi.
Saludos cordiales de L. P.
William corrió a la estación de policía y narró a detalle todo lo ocurrido pero le dijeron que debía ser una broma de mal gusto pues al revisar los registros policiales no encontraron ningún nombre con esas iniciales en el pueblo.
Le dijeron que buscarían huellas en el triciclo pero que la carta al haber sido tomada por él es posible que no tenga huellas claras.
William se sintió tan frustrado que ni siquiera pudo contarle a su esposa de forma tranquila, sino que le dio la carta sin decir una palabra.
-Oh… Querido, iré por un ron, ¿quieres algo?
La mirada de Rose era de tristeza absoluta, su nariz roja y sus ojos llorosos mientras miraban con el corazón roto a su esposo.
-Vodka.
William estaba sentado mirando el fuego mientras sus ojos estaban completamente secos, no por tranquilidad sino por cansancio de haber derramado hasta la última lágrima.
Al subir a su auto para ir a la tienda, Rose miró una foto que tenía en el porta vasos con su hija…
Estaban abrazadas sonriendo, era la foto de su graduación, Rose recordó como la había dejado en el auto por haberse enojado con Gretel en el camino a casa, saliendo del auto tan rápido que no se dio el tiempo de tomarla…
Tres días después Gretel desapareció.
Rompió en llanto mientras manejaba, al llegar a la tienda no se le habían secado los ojos y en un momento de descuido no se percató que alguien estaba tocando la ventana de su auto, se asombró de golpe y al baja la ventana a preguntar que pasaba…
-Hola señora, ¿usted es la señora Jonson?
Rose asintió mientras secaba sus ojos y…
-Muy bien, tuve suerte de encontrarla.
soy Trent Valdimur, me especificó en casos como el de su hija y puedo asegurar que no está muerta.








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