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Trash Magic

Sinopsis

Él dijo: Tom, ¿me servirás una limonada? Y yo le dije: sí, Bill, claro que sí, es el día del desfile y te ves más guapo que el día en que te deje.

Genero:
Erotica
Autor/a:
Billtopera
Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Único.

El sol estaba resplandeciente, ese día hacía mucho calor.

Y eso se notaba en su ropa, unos shorts cortos de mezclilla azul que por poco alcanzaban a cubrir sus glúteos, y una camisa de tiras caídas en los brazos de color blanco.

Aparte de que ese día hacía calor, también era el desfile.

Por lo que había armado su puesto de limonada, y ya había tenido algunos clientes desde que se había instalado.

Su cabello negro estaba suelto, incluso si su nuca sudaba, le gustaba cambiar su estilo de vez en cuando y dejar a un lado las trenzas africanas, por simplemente usar su sedodoso cabello suelto y que la brisa lo moviera.

Debía admitir que se sentía inquieto, con el vientre caliente y apretado, tal vez eran los nervios por el desfile, pues estar rodeado de muchas personas siempre lo ponía un poco nervioso.

Apretó sus muslos bronceados canela, que por el sudor que aperlaba su piel, se deslizaban de una manera que la fricción traspasaba su short y bragas.

Apretó los ojos, quitándose un par de gotas de sudor de la frente con el dorso.

Y de pronto, él dijo: —Tom, ¿me servirás una limonada?

Tom abrió sus ojos, frente suyo y separado por el mostrador, con los vasos y jarra de limonada.

Estaba él, tan guapo, incluso con el calor su cabello azabache en corte mohawk se mantenía levantado, aunque una gota de sudor se deslizaba por su frente haciendo que su perfecto maquillaje negro de ojos se corriera en una gota negra por su pómulo.

—Sí, Bill, claro que sí, es el día del desfile y estás más guapo que el día en que te deje —respondió Tom, bajando la mirada y estaba por tomar un vaso y servir de aquella helada y rica limonada amarilla.

Pero, Bill acercó su mano y acarició su dorso con una confianza que no se perdía con los años.

Había pasado mucho tiempo desde la última vez que se habían visto, o quizás menos, no estaba seguro, no podía concentrarse en recordarlo cuando Bill lo miraba con esa mirada felina, que hacía que Tom frotara sus muslos con más fuerza.

Bill asintió. —Ese día hacía mucho frío, nevaba demasiado, pero ahora hace mucho calor.

Tom bajó la mirada al pecho de su camisa, incapaz de responder a aquellas palabras.

—No estoy molesto —cedió Bill, quitando su mano del dorso de Tom, rodeando el puesto.

Tom giró un poco la cabeza, rozando su mentón con su hombro descubierto, sintiendo la brisa fresca mover su cabello y el sonido del césped verde fosforescente recién recortado y mojado, como su piel debajo de su ropa interior.

Bill se posicionó detrás de él, en el mismo lado de la barra, pasando su manos por los laterales de su cintura y aferrándose a la madera del puesto, acorralando al contrario.

Tom no puso resistencia, no cuando se trataba de él.

Bill deslizó la punta de su nariz por el hombro derecho de Tom, respirando su dulce aroma a perfume de algodón de azucar. Se relamió los labios, antes de dejar su cabeza sobre el hombro desnudo.

—¿Por qué no estás molesto? —preguntó Tom, cerrando tranquilamente sus ojos, y ladeando la cabeza para darle más espacio a Bill.

La punta de su nariz recorrió por su cuello, hasta su mandíbula y finalmente pegar su mejilla con la contraria.

—No se me antoja, no con este calor —explicó Bill, simple, su respiración no era contenida, abría bien sus fosas nasales para respirar lo salado de su sudor con lo dulce del perfume. —¿Debería estar molesto? Quizás, pero no puedo estarlo por mucho tiempo cuando se trata de ti.

—Fui cruel —recordó Tom, abriendo ligeramente sus ojos.

Una mano de Bill soltó la barra, su derecha fue la escogida para descender por el vientre plano, cubierto por la camisa blanca que se acentuaba a su piel, hasta llegar al inicio de la mezclilla, y metió su mano, tocando la humedad de esa zona más apretada y escondida.

—Y estás mojado —respondió Bill, manteniendo su mejilla pegada a la contraria.

—No es sudor.

—Lo sé, siempre supe reconocer cuando era sudor y cuando no —Bill presionó su dedo medio en la brecha de la ropa interior pegada a la vulva hinchada por la excitación.

Tom suspiró gustoso, y terminó de pegar su espalda al pecho del más alto, haciendo presión con su trasero sobre la entrepierna.

En respuesta, Bill frotó su dedo entremedio de la línea de sus labios, que se humedecieron más con el movimiento.

Tom hizo lo mismo, pero con su trasero, frotándose de arriba hacia abajo contra su miembro, percibiendo como los pantalones ajustados de Bill se iban endureciendo.

—Siempre me conociste bien —habló Tom, viendo hacía la calle, a cada acera habían personas reunidas.

Mientras ellos estaban casi frente, siendo tapados únicamente por la barra amplia de madera, aunque la gente parecía más centrada en abanicarse y apreciar el desfile.

—Desde el vientre —Bill besó su mejilla cariñosamente, haciendo círculos con su dedo medio sobre el clítoris hinchado de Tom. —¿Por qué no te importa la gente ahora?

—No nos prestan atención.

—¿De eso se trata? ¿Cuándo no nos prestan atención y cuando sí? —el dedo de Bill seguía moviéndose en el clítoris.

—¡Ujum! —Tom apretó los labios. —Nadie sabe que somos hermanos aquí. Sólo pensaran que somos una pareja dándose cariño, los desfiles ponen alegres a las personas, supongo.

—¿Entonces puedo? —preguntó Bill, besando las comisuras de sus labios.

—Sí, hermanito —aceptó Tom. —Pero no hay condones, sólo limones.

—No voy a entrar —musitó Bill, desabrochando el short de mezclilla de su hermano y bajándolo por debajo de sus nalgas, dejando el hueco necesario en medio de ellas.

Después bajó de sus caderas sus bragas celestes, las cuales también bajó a la altura de su short.

Al bajar la braga, pudo ver lo mucho que su coño rebalsaba de flujo sexual.

No era como estar dentro de su vagina, pero por tener las piernas apretadas, iba a ser casi igual.

Tom sonrió cuando escuchó a Bill bajarse el cierre, y después pegar su pelvis a su trasero, deslizando su gruesa calidez por en medio de sus nalgas, hasta llegar a su coño, pero no se metió, se quedó apretado entre la braga y su vulva.

Su glande llegaba hasta su monte de Venus.

El vello púbico de Tom no resultaba molesto para Bill, al contrario, que su vulva estuviera cubierta por ellos le daba una sensación que con la presión del canal improvisado entre la braga, la vulva y sus piernas, resultaba muy placentera.

Bill empezó a mover su pelvis lentamente, rozando su pene con la vulva y clítoris, y los labios que con cada fricción se abrían más.

Tom apretó los labios nuevamente, viendo hacía enfrente el desfile, percibiendo bien las venas del pene de su hermano presionarse contra su coño.

Imaginaba al prepucio bajándose cada que se había hacía adelante, dejando al descubierto su glande rojizo y brotando preseminal.

Bill volvió a sujetarse del mostrador, dejando a Tom en medio de sus antebrazos, moviendo su pelvis con más fuerza.

—Ah, Bibi… —gimió Tom bajó, sintiendo el glande amasar sus labios y clítoris exquisitamente.

Bajando la mirada para ver el inicio de sus bragas, que habían quedado apretadas a su pelvis, debajo del vientre, pues Bill sólo había bajado la parte de atrás.

Por lo que alcanzaba a ver la mancha de humedad y la punta del pene asomarse cada tanto.

—Más rápido —indicó Tom, mordiéndose el labio inferior, del lado contrario que tenía perforado.

Y efectivamente, la punta del pene de Bill se frotó con más intensidad, llegando a golpear más al interior de los labios, amenazando con entrar en su vagina en un desliz inesperado.

Pero eso lo hacía más emocionante para Tom, ser penetrado de sorpresa, pues su vagina lubricaba demasiado por unos simples roces, por lo que apretó más los muslos.

Bill se mordió el interior de la mejilla, quitando nuevamente sus manos del mostrador, bajando una mano al monte de venus de su hermano y la otra a apretar su muslo, para que sus muslos se mantuvieran juntos.

Bajó con la mano acariciando su coño por encima de la tela húmeda de la braga, tocando el clítoris de Tom y su propio glande con cada embestida.

—Uhm, uhm, uhm —Tom observó la mano de Bill acariciarle y hacer todavía más presión con los dedos para que su pene y coño estuvieran lo más juntos posible.

El sonido era chicloso abajo, audible únicamente para ellos dos.

Bill se sentía sofocado con su camiseta de mangas largas de cuadros rojos y negros, y chocando repetidamente con la entrada de la vagina de su hermano, temblando por entrar y enterrarse hasta su cuello uterino y depositarse ahí, pero Tom realmente estaba disfrutando del frote, todo mojado por él y gimiendo incluso si estaban en público.

Quería subir sus manos y apretar sus inquietos pechos que se movían ligeramente con el movimiento disimulado de sus cuerpos, pues con la camisa blanca no hacían más que acentuar su forma redondeada y piquitos de sus pezones duros por la fricción con la tela.

De reojo, con el brillo del sol, Bill alcanzó a ver a una persona acercarse hacia donde ellos estaban.

Por lo que presionó a Tom contra el puesto, que dejaba a la vista de su estómago para arriba, y dejaba cubierta su parte inferior

Bill sacó sus manos de abajo, y lo abrazó por los pechos, apagándose todavía más y quedándose quieto.

Tom soltó aire al sentirse de repente presionado, sonriendo amablemente al ver a una persona acercarse hacia ellos.

—Disculpe, me da dos limonadas medianas, por favor —pidió la mujer con una sonrisa, mientras sacaba el dinero, pues en la parte de enfrente se indicaba los precios.

—Enseguida —Tom sentía su coño y el pene de Bill palpitar al mismo tiempo, lo cual lo hacía temblar un poco por la estimulación.

Estirando sus manos tomó dos vasos y sirvió la limonada con prisa, llegando incluso a derramar un poco sobre la madera.

Y después al dio los vasos a la mujer, esperando que se diera la vuelta, pero la mujer se quedó parada dando un trago a su limonada después de pagar.

—Uhmm, está deliciosa, muy fresquita —sonrió la mujer. —Su limonada está muy buena.

—Gracias, es una receta famili-...Ahr! —un gemido escapó de sus labios, por lo que Tom se cubrió la boca tosiendo para disimular que había gemido al sentir la descarga caliente de Bill llenar su coño por fuera.

Bill lo abrazó con fuerza, llegando a sentir que sus pechos dolían de la presión, y dejó su frente pegada a su hombro.

—Ay, ¿de verdad? —la mujer solo sonrió extrañada al escuchar su tos repentina y peculiar.

Tom asintió.

—Uhm —la mujer le dio otro trago a su limonada y señaló a Tom y después a Bill. —¿El muchacho es su novio? —preguntó para hacer platica.

Tom maldijo mentalmente que la mujer siguiera ahí, y ciertamente, no encontraba qué responder, pero dudaba que decir que eran hermanos fuera correcto por el abrazo tan cercano que tenían, sobre todo con Bill apresando sus pechos que sobresalían más por eso.

—Sí… —respondió Tom.

—Ya decía yo, ¿y no sienten calor al estar tan cerca? Yo no aguanto este sol —se rió la mujer, abanicándose con la mano.

Tom entreabrió los labios dejando escapar aire de manera baja, relajando su cuerpo al inevitablemente también llegar a su orgasmo contra el pene palpitante y que se mantenía erecto de su hermano.

Sus mejillas estaban sonrojadas disfrutando por unos segundos de silencio lo mojado y caliente que tenía entre las piernas y prensado con su braga que ahora había quedado completamente mojada al punto que podía jurar había sobrepasado al short de mezclilla.

—Sí, sentimos mucho calor… —terminó diciendo finalmente Tom, recostandose contra Bill, debido a la fuerza postorgasmo que perdía, dándole una sonrisa debilitada. —Creo que necesitamos marchamos, siento que me dará un golpe de calor.

La mujer asintió. —Entiendo, tener un golpe de calor es peligroso, jejeje, entonces los dejo, gracias por la limonada.

Tom levantó la mano y desvió con un ademán a la mujer.

En cuanto la mujer terminó de alejarse, soltó aire de manera cansada, con el pecho apretado hasta más no poder.

—Bill, d-duele —expresó Tom, mirando de reojo a su hermano todavía enterrado en su hombro.

Bill asintió, sin separar su rostro el hombro bronceado de Tom, aflojo su agarre, únicamente para deslizar su mano izquierda por debajo de su camisa blanca y tomar uno de sus pechos, acunando la mama caliente.

Moviendo su pulgar sobre el pezón duro, haciendo círculos con la yema, como si fuera un joystick de Playstation.

Metiendo después su otra mano por debajo de la camisa, para masajear con ambas manos los pechos mientras volvía a mover su pelvis, el frote de sus genitales era más liso, por sus venidas.

Tom se sonrojó, entrecerrando los ojos y viendo los bultos debajo de su camisa, de las manos de Bill tocando sus sensibles pezones.

—Te he extrañado —musitó Tom, justo cuando el glande de Bill golpeó contra la entrada de su vagina, que estaba dispuesta a tomarlo.

Bill pasó la lengua por el lóbulo de su oreja.

—Vuelve a mí —continuó Tom.

El desfile realmente estaba animado, las trompetas y tambores sonaban fuertemente, mientras el confeti caía sobre los asistentes.

—Yo nunca dejé de amarte —Bill pellizco el pezón de su hermano, asomando su mirada por sobre el hombro desnudo, alcanzando a ver por el escote de la camisa como los pezones cafés ya se habían tornado rojizos y sudados.

Sacó una mano de la camisa de Tom y se la llevó a su nariz, oliendo ese característico aroma a seno.

—Vayamos a otro lugar —dijo Bill, deslizando su pene hacia afuera.

Viendo el charco de semen que había quedado en el puente de la braga, se volvió a meter el pene en el bóxer y abrochó su pantalón.

Para después acomodar la braga por la parte de atrás, volviendo a subirla hasta la altura de sus hoyuelos de Venus, llevando sus manos hacia adelante de Tom, subiendo su short de mezclilla y abrochandolo.

Tom exhaló satisfecho, con las piernas todavía apretadas, con la braga totalmente empapada por sus fluidos y el semen de Bill.

Le dio una sonrisa a su hermano, mientras Bill se ponía a su lado, cruzándose de brazos sobre la barra, viendo como los pezones de Tom sobresalían por debajo de la tela blanca de su camisa.

En un gesto cariñoso Bill acomodo uno de los hombros caídos de la camisa de su hermano.

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