Chapter 1
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Tú y yo hemos hecho un pacto
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En un viejo, muy viejo bosque perdido en el tiempo... el mismo donde un humano nunca pudo colocar un pie, iniciaron las historias que ninguna persona pudiera creer, aunque se lo digas de corazón nunca te creerían, para ellos todo sería solamente un mito
¿Por qué?
Bueno, nadie creería que tus ojos pudieran presenciar a un animal volverse un humano de un momento a otro, seguramente te llamarán loco y te mandarán a un manicomio por demencia... pero como dije antes... nadie que fuera completamente humano pudo colocar un pié en ese bosque... porqué ese bosque solo pertenecía a los cambia formas
Animales que pudieron evolucionar, teniendo el don de tomar una apariencia humana, conservando su espíritu animal intacto
Pero toda la vida no permanecieron escondidos en un mundo perdido, en la antigüedad los animales eran simples y comunes, como solían verlos los humanos; Mascotas, depredadores o presas...
Sin embargó, en la antigüedad muchos humanos presenciaban cosas que para ellos eran sobrenaturales, la vista humana era muy fácil de impresionar, algunos animales intentaban caminar en dos patas, algunos hablaban en idiomas complejos y callaban al sentir la presencia humana, algunos lloraban al sentir la soledad, otros miraban con tanto anhelo al humano que más querían; Se preocupaban hasta no poder más
Por cosas que no tenían relación con ellos mismos y para ser sinceros, no era algo normal, simplemente ellos estaban evolucionando poco a poco, siendo uno de los mejores seres que pudieron habitar en el universo... en un planeta lleno de imperfección
Por qué no hay que mentir, la peor especie en la tierra era el ser humano, eran egoístas, menospreciadores, crueles, insensibles, caprichosos, manipuladores y más; Muchos dirían que depende de la persona, que no debería juzgar a una especie con totalidad, pero seamos realistas; Los humanos siempre han sido una mierda
Ellos mismos iniciaron las guerras y aún las continúan, llevando a la muerte a su misma especie y a aquellos animales los cuales esclavizaron, ellos mismo se lastiman emocionalmente, ellos mismos se lastiman al ceder cada vez con la persona que aman, ellos mismos se roban, ellos mismo se maltratan
Nada es bueno si es por parte de un humano, nadie es bueno, porqué hasta la mismísima persona que cree en un dios es la más podrida de todas...
Ellos creen que con un solo acto amable obtienen el cielo y un paso al paraíso, creen que son puros y confiables, pero no es así
¿Acaso no es el perro el que siempre está a su lado a pesar de que lo golpeen?
¿Acaso no es el mismísimo perro el que con solo un plato de comida y agua es capaz de entregar su vida por protegerte?
¿Acaso no es el mismo gato el que al verte llorar te consuela, aunque esté enojado?
¿Acaso no son los mismos lobos los mejores ejemplos del amor a la familia y la lealtad?
¿Acaso no son los animales los que tienen más sentido común?
Ellos siguen su instinto, ellos buscan su comida, ellos mismo se sanan, ellos mismo se cuidan, no había un mejor ejemplo de la lealtad
Y por ello pasó todo... la diosa luna al ver que su creación era la más confiable para el mundo, les dio el don de poder evolucionar a la forma humana; Sin embargó, no todos lograrían evolucionar, sólo lo lograrían aquellos con nobles sentimientos, con razonamiento y lealtad. Aquellos que no tuvieran lo necesario serían animales para siempre, por meras reglas de cazador y presa
Pero todo en el mundo no era perfecto, el primer día donde un hombre vio a un animal volverse un humano, se espantó y huyó, alertando a una gran multitud de su gente, y aunque la diosa rogara a los dioses superiores a ella, no pudo evitar que la especie más despreciable comenzará a cazar a los cambia formas como premios
Como fenómenos
Otorgándole un gran dolor a la diosa luna, por lo cual ella misma se encargó de crear bucles en el tiempo, bucles en cada parte del mundo, bucles donde podrían vivir sus creaciones, teniendo la vida que tanto quería entregarles, pero como dije antes, en el mundo nada era perfecto
Los cambia formas cambiaron y su mente también, ya nadie era bueno y hasta la más mínima hormiga podría lastimarte y aquello fue lo que ocurrió con el clan de los tigres de bengala, la mayoría fueron cazados por los humanos
Y ahora sólo existían 8 de ellos, uno en cada bucle
Los años pasaron y los cambia formas se adaptaron a vivir en el lugar que la diosa luna creó para ellos, cada especie tomando territorios como propios
Sin embargo, todo tiene otro lado como la moneda, en el bucle número 48, existía un tigre joven de hermoso pelaje rayado, temido por todos en ese bosque. Solo bastaba que soltara un suspiro para que todos los otros cambia formas lo evitaran por temor...
Este poderoso hombre mitad tigre se llamaba Min Yoongi, él mismo había tomado como suyo casi todo el bucle, simple avaricia, ya que si algo le gustaba era suyo, aunque a pesar de su avaricia y orgullo era alguien tranquilo, alguien que aún no lograba olvidar su vida pasada
Adoraba los pequeños detalles del mundo, actuando con mal humor cuando era necesario, como ahora donde a sus oídos llegó un divertido comentario donde un alfa zorro, en más específico el líder de los zorros; Aquel hombre astuto había osado a mentir en su nombre, al decir que el tigre temía de él
Ahora Yoongi tenía un motivo para asesinarlo y tomar sus tierras como suyas; Tal cual como ya lo había hecho con otra especie de cambia formas y tal vez podría tomarse la dicha de tomar a algunos de sus omegas para pasar su celo que se avecinaba
Justo en ese momento solo se hallaba en su forma humana, comiendo con suma tranquilidad algo que había cazado y cocinado a su forma. Sonriendo pequeño al escuchar el cantar de las aves, le resultaba más que relajante encontrarse de aquella manera
Sin embargo, como si lo hubiera invocado, a sus oídos llegó el sonidos de pisadas apresuradas, escuchando la manera tan torpe con la cual alguien corría en su dirección, pero como siempre no le dio importancia y siguió en lo suyo, siendo consciente de que solo se trataba de un animal pequeño
— ¿Más? — se preguntó al escuchar abundantes pisadas, mirando lleno de curiosidad el lugar de donde provenían los pasos apresurados, mordiendo otro trozo de carne
Sin embargó, al olfatear el aire su corazón se detuvo y sintió como sus labios se secaban por la simple idea que vagó por su cabeza, no podía ser cierto...él no podía estar en aquel bucle
Los pasos continuaron y a los segundos el rostro pálido se frunció al sentir el asqueroso olor de los lobos
— Horrible aroma — pronunció con molestia, creyendo que aquel dulce aroma solo fue un juego de su mente, pero al solo descartar la idea presenció como de unos arbustos salió corriendo un pequeño...¿zorro?
Mismo ser que se detuvo abruptamente al verlo, agachando sus orejas y escondiendo su cola por el temor de aquella curiosa y frívola mirada
Sin embargó, al escuchar los pasos detrás de él, el pánico lo consumió y tomo su apariencia humana, dejando a la vista de Yoongi su cuerpo desnudo sin pudor, permitiendo que la oscura mirada detallara su cabello negro, sus labios esponjosos, sus mejillas abultadas, sus ojos, su rostro... permitiendo que sus ojos observarán ese rostro...
Yoongi sintió que el aire se volvía espeso, cargado con el peso de siglos. Mientras su risa estallaba por el insulto de Jimin a los lobos, por dentro, su pecho se contrae en un espasmo de dolor dulce
[Mi temible lince...]
Era él... su Jimin
El pensamiento cruzó su mente como un relámpago. En su memoria, aún sentía el rastro salado de las lágrimas de aquella vida, el sabor a despedida y el frío que empezó a ganar terreno en el cuerpo de su amado. Recordó la promesa, el brillo del hilo tornándose oro y la desesperación de un adiós que juró no sería definitivo
Ahora, al mirar de reojo al chico que tiraba de su capa, la nostalgia lo golpeó con la fuerza de una marea. Este Jimin no recordaba el pelaje rojizo, ni el pacto eterno, pero conservaba la misma alma indomable que preferiría morir insultando a su enemigo antes que doblegarse
— Te encontré... —murmuró Yoongi, tan bajo que solo el oído fino del zorro pudo captarlo
— Te ofrezco una disculpa — se apresuró a decir confundiendo a Yoongi, corriendo para poder ocultarse a sus espaldas, jalando la capa del más alto, cubriendo su desvergonzada desnudes
Yoongi experimentó una felicidad punzante. Era la alegría de quien encuentra un tesoro perdido en el fango, mezclada con la tristeza de saber cuántas veces han tenido que morir para llegar a este instante
— ¿Qué crees que estás haciendo zorrito? — Sonrió con diversión, comiendo un poco de la carne sin darle mucha importancia a cómo este Jimin intentaba impregnar su aroma en su cuerpo — ¿Estás en problemas?
— Si — admitió y al solo hacerlo de los mismo arbustos aparecieron cinco lobos
Mismo motivó por el cual el zorro se escondió aún más detrás del tigre, si en ese día iba a morir deseaba que al menos no fuera por los mugrientos lobos, los detestaba demasiado
— ¡Park Jimin, no seas cobarde y arregla tus asuntos! — exclamó uno de los lobos tomando su apariencia humana junto a sus compañeros
— Yo no soy cobarde — soltó en un gruñido, asomando un poco su rostro, divirtiendo aún más al tigre
[¿Entonces por qué te ocultas detrás de mí?] — cuestionó, observando de reojo al pequeño pelinegro, Jimin jamás cambiaría
Extendió una mano, no para apartarlo, sino para rozar casi imperceptiblemente los dedos que apretaban su capa. El contacto eléctrico le confirmó que el pacto seguía vigente. Jimin era un zorro ahora, pálido y de cabellos negros, pero para Yoongi, siempre tendría el aura encendida de aquel lince
El alma de su hermoso y temible lince, de rizos rojizos
— Hay que admitirlo, no eres cobarde, por el simple hecho de encontrarte junto al tigre del bucle — señaló para luego reírse como si no hubiera un mañana — en tu otra vida debiste ser una gallina — volvieron a reír con fuerza a lo cual Jimin soltó otro gruñido indignado
Sin poder creer que alguien tan despreciable se burlara de él... es decir, el era Park Jimin, no tenían el maldito derecho
— Al menos yo no soy un pulgoso Jeon — Contraatacó, sintiéndose satisfecho al escuchar el gruñido del lobo — además yo no huelo peor que el excremento, por ese motivó no tienes pareja destinada, ni la diosa te ama — terminó por decir, observando la ira en aquellos rojizos ojos, sobre saltándose al escuchar la estruendosa carcajada del hombre del cual se encontraba apoyado
— ¿Por qué no me lo dices en la cara, carroñero?
Yoongi dejó su comida de lado y rió hasta no poder más, limpiando una pequeña y esférica lágrima de uno de sus ojos. Jimin tenía razón los peores olores del mundo eran los de los lobos, ni siquiera el zorrillo olía tan mal en su comparación
Aquel pelinegro zorrito fue muy creativo en su insulto, quizás si hubiera sido otra persona se hubiera enojado por la interrupción. Pero ese momento era tan grato, además tenía mucho tiempo que no presenciaba algo tan gracioso, desde aquella vez donde una gacela creyó ser un murciélago
Yoongi dejó que el sabor de la carne en su boca se volviera ceniza. Ya no le importaba el festín, ni los lobos, ni el ruido del bosque. Todo su instinto, esa maquinaria perfecta diseñada para matar, se detuvo en seco ante la presencia del chico que se aferraba a su capa, con su mirada expectante en su rostro
Al mirar de reojo a Jimin, la realidad se fragmentó. Por un segundo, el negro azabache de su cabello se encendió en su memoria, transformándose en aquel rojo vibrante y furioso que recordaba de su vida anterior. Era un destello fantasmagórico, el pelirrojo que solía desafiar las leyes de la gravedad y del tiempo, ahora reducido a un pequeño zorro pelinegro que temblaba contra su espalda, creyendo que podría luchar contra cinco lobos
Pero los ojos... los ojos eran los mismos.
— Sigues teniendo esa chispa de insolencia, ¿verdad? —susurró Yoongi para sí mismo, sintiendo una atracción eléctrica que le recorría la columna
No era solo deseo; era un reconocimiento de almas. El instinto del tigre le gritaba que ese ser era suyo, que lo había reclamado siglos atrás y que la muerte solo había sido un breve intermedio. La vulnerabilidad de la desnudez de Jimin, mezclada con la ferocidad de sus insultos hacia los lobos, creaba una mezcla embriagadora. Yoongi sintió el impulso de rodearlo con su cola, de marcarlo de nuevo, de recordarle que en este bucle o en cualquier otro infierno, el tigre siempre sería el santuario del zorro
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