Personalizar legibilidad
Aa

Abayétzra: La Vida de la Muerte

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Fue el principio. La energía que habitaba el Universo cobró conciencia de su propia existencia y, harta de vivir en absoluta oscuridad, provocó un estallido que inició la expansión del cosmos. Tiempo después, la autoridad máxima conocida como el Gran Padre estableció un sistema en donde sus hijos serían los encargados de vigilar y fomentar la vida a lo largo y ancho del Universo. Esto se pudo implementar por la designación de mandatos designados por la Corte Celestial, regida a su vez por el Supremo Tribunal Qüiberun, cuyos miembros eran los hijos de mayor rango. Se diferenciaban gracias al sistema de alas que facilitó la identificación de cada miembro. Los que representaban a la mayoría, contaban con un frondoso par de alas blancas y emplumadas, eran conocidos como Guillacan. Les seguían aquellos con dos pares de alas, que apenas y conformaban poco más de media docena, y por último estaban los regentes del tribunal, cuyo par de alas ascendía a tres. Eran los más viejos, y su sabiduría hacía que su autoridad fuese muy respetada. Las alas en cada guillacan servían como receptoras a la energía del creador. Cuando se aventuraban en sus largos viajes por el cosmos, podían sobrevivir gracias a ellas, aguantando mucho tiempo sin alimentos o descanso. En uno de esos viajes, las cosas se complicaron y el joven guillacan conocido como Abayétzra, desobedeció las órdenes de los altos mandos y decidió salvar a sus compañeros, siendo sometido a juicio, teniendo como sentencia el ser expulsado de su hogar para radicar en otro plano existencial. Su labor ahí sería la de fungir como el representante de la muerte para las criaturas existentes que habitaban en el planeta tierra. Sería el intermediario de las almas. Y tras mucho tiempo, aquel joven que soñaba con volver a aquellos días recorriendo el cosmos junto a sus hermanos, no dejaba de plantearse tres preguntas que con frecuencia inundaban su pensar: ¿Por qué debían morir estas criaturas? ¿Qué pasaría si no ejercía su tarea? Y la pregunta más importante que se hacía… ¿Por cuánto tiempo ejercería su labor?

Estado:
hace 7 días
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Prólogo

Fue el principio.

La energía que habitaba el Universo cobró conciencia de su propia existencia y, harta de vivir en absoluta oscuridad, provocó un estallido que inició la expansión del cosmos.

Tiempo después, la autoridad máxima conocida como el Gran Padre estableció un sistema en donde sus hijos serían los encargados de vigilar y fomentar la vida a lo largo y ancho del Universo. Esto se pudo implementar por la designación de mandatos designados por la Corte Celestial, regida a su vez por el Supremo Tribunal Qüiberun, cuyos miembros eran los hijos de mayor rango.

Se diferenciaban gracias al sistema de alas que facilitó la identificación de cada miembro. Los que representaban a la mayoría, contaban con un frondoso par de alas blancas y emplumadas, eran conocidos como Guillacan. Les seguían aquellos con dos pares de alas, que apenas y conformaban poco más de media docena, y por último estaban los regentes del tribunal, cuyo par de alas ascendía a tres. Eran los más viejos, y su sabiduría hacía que su autoridad fuese muy respetada.

Las alas en cada guillacan servían como receptoras a la energía del creador. Cuando se aventuraban en sus largos viajes por el cosmos, podían sobrevivir gracias a ellas, aguantando mucho tiempo sin alimentos o descanso.

En uno de esos viajes, las cosas se complicaron y el joven guillacan conocido como Abayétzra, desobedeció las órdenes de los altos mandos y decidió salvar a sus compañeros, siendo sometido a juicio, teniendo como sentencia el ser expulsado de su hogar para radicar en otro plano existencial.

Su labor ahí sería la de fungir como el representante de la muerte para las criaturas existentes que habitaban en el planeta tierra. Sería el intermediario de las almas.

Y tras mucho tiempo, aquel joven que soñaba con volver a aquellos días recorriendo el cosmos junto a sus hermanos, no dejaba de plantearse tres preguntas que con frecuencia inundaban su pensar: ¿Por qué debían morir estas criaturas? ¿Qué pasaría si no ejercía su tarea? Y la pregunta más importante que se hacía… ¿Por cuánto tiempo ejercería su labor?

¡Cuéntale a Romulogan lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Eres mía [#1]

Emily: Demasiado hermoso me encanto todo excelente😫💗✨

Leer ahora
No soy la villana

Adriana: Es una novela de fantasía pero dio un giro dramático, por lo que sigo analizando que tanto me gusta, por lo que si al principio pensé que era simple ahora ha captado mi atención

Leer ahora
EL CLICK

KANG HORI: ALA QUE LINDA ISTORIA SE Q SOLO ES UN SHEPEO PERO ME GUSTARIA Y GUARDO LAS ESPERANSAS Q ALGUN DIA SEA SIERTO AME LA ISTORIA

Leer ahora
OMEGA SUPREMO

Raqanita: Historia hermosa su ambiente, los personajes bien definidos y cada una de las vivencias son increíbles, la narrativa es excelente se viven los acontecimientos y las ocurrencias de los personajes

Leer ahora
Instinto (KM)

Izamar: Estare esperando con ansias k actualises me tienes pegadita a esta historia .

Leer ahora
Márcame y Lárgate [OMEGAVERSE]

Laura: Final feliz y que cierra la historia, aunque me he quedado con ganas de más.

Leer ahora
Ligado a tí (KatsuDeku)

Vanessa: Amo tu obra, no dejes de escribir. Aunque este escrita de hace tiempo, me parece perfecta. Sos genial

Leer ahora
La Conquista del Alfa

Mariela: Me gustaría saber cómo continúa !!

Leer ahora