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Llegaste para quedarte / Music Academy Drama

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Sinopsis

ˏˋ°•*⁀➷ Michelle ha sido una fan completamente entregada a The velvet Hearts, fue un amor a primer acorde, nacido mucho antes de conocer los rostros y nombres detrás de aquellas canciones que despertaron en ella una pasión por la música. ·˚ ༘₊· ͟͟͞͞꒰➳ Durante siete años, ha escrito cartas dirigidas a Elliot Reid, el legendario guitarrista de la banda que marcó su vida y el único hombre al que ha llegado a mirar con algo más que admiración, nunca recibió una respuesta, pero eso no consiguió detenerla. Contra las expectativas de su familia y decidida a perseguir aquello que realmente quiere, Michelle consigue una beca para estudiar en la prestigiosa Academia de Música MoonPass, en Londres, oficialmente está allí para formarse como música, guarda una ilusión: conocer al hombre que durante años ha vivido entre sus canciones, sus fotografías y sus cartas. Pero Elliot ya no es el joven cantante que Michelle recuerda de los años sesenta, ahora, a sus cuarenta y dos años, es el director de MoonPass: un hombre que ha dejado los escenarios atrás, compone en soledad durante la madrugada y carga con problemas que Michelle jamás imaginó encontrar detrás de aquella imagen perfecta que había construido en su mente. La única manera que tiene de acercarse a él llega de forma inesperada: Leo, su hijo. Compañero de estudios, guitarrista talentoso y heredero inevitable del apellido Reid, Leo es todo lo que Michelle no esperaba encontrar en Londres, entre ensayos, discusiones y momentos compartidos, ambos terminan construyendo una amistad que ninguno de los dos había planeado. Mientras Michelle intenta comprender sus propios sentimientos, también empieza a descubrir que el hombre que tanto había idealizado no se parece en nada al ídolo de sus cartas. Y quizá, después de tantos años escribiéndole a un hombre que nunca respondió, Michelle finalmente encuentre la respuesta que estaba buscando. ✧༺♥༻✧ Porque algunas historias de amor no comienzan cuando conocemos a alguien. Comienzan cuando finalmente aprendemos a verlo. Y a veces, el amor no llega temprano. Llega tarde, pero llega para quedarse.

Genero:
Romance
Autor/a:
Lylac_obssed
Estado:
hace un día
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1

La Ultima Carta

"Mi nombre es Michelle y espero que esta no te parezca una historia echando flores a mis inicios y cómo me hice famosa (noooones).

Es la historia de cómo pase de cantar entre amigas, terminé con una beca excelente, un viaje a Londres y más sucesos que ya te puedes imaginar (si leíste el resumen), así que empecemos con el relato de los sucesos:"



Detroit, Michigan. Verano de 1985.

Hoy, la tienda de discos “Vinyl Dreams” acababa de anunciar la fecha en la que abrirán sus puertas por primera vez en la ciudad, quizás no era el super suceso del año, pero para mi y mis amigas era la oportunidad perfecta para hacer lo que teníamos planeado como una broma entre nosotras desde hace algunos meses entre pijamadas y salidas a centros comerciales para matar el aburrimiento como era típico de hacer para olvidar nuestras responsabilidades al menos durante esas horas.

Habíamos planeado hacer algo diferente para la inauguración de aquel nuevo punto de encuentro para el grupo, una idea que no se trataba de ser lo típico como una locura de fans, no era un concierto profesional, era llegar a la inauguración, colocarnos en la acera de la entrada principal como cuatro amigas juntas que vivían enamoradas de sus príncipes de los 60’.

Ese día era Viernes, íbamos por las calles de Detroit, arregladas como si estuviéramos en aquellos años que amaríamos haber podido vivir por nuestro fanatismo, las cuatro llevábamos botas altas, vestidos cortos con colores a juego, diademas blancas sobre nuestro cabello cepillado y maquillajes con colores vividos y delineados llamativos.

Vinyl Dreams apenas tenía un letrero de cartón en la puerta que decía “GRAND OPENING! 10% OFF” y allí estábamos nosotras llegando una hora antes de la apertura con todo lo que habíamos preparado, como principal atractivo teníamos los carteles pintados a mano en la mañana de Lisa, si no lo había mencionado antes, todas teníamos un favorito de la GRAN BANDA que veníamos a representar y el de ella era el baterista del grupo, Tom Bennett con el que compartían su gusto por el arte con ella y eso se podía notar en los carteles con esas letras grandes tan visibles desde la esquina de aquella calle la frase: “THE VELVET HEARTS FOREVER”

— Lo hice inspirado en el arte que Tom hizo para la portada de Paper Stars — dice orgullosa — ¿Sí se nota lo artístico o no?

— Se nota que no dormiste — comento entre risa Jenna, una integrante mas del grupo maravilla mientras estaba afinando las tres únicas cuerdas buenas de la guitarra (que ninguna sabía tocar) y había tomado prestada del almacén de su hermano mayor, pero como su favorito era Ade el guitarrista principal de la banda, pidió por adelantado ese rol para lucirse ese día.

— Yo solo espero que si mi Ade escucha esto desde donde esté, sepa perdonar cómo voy a tocar su solo de guitarra y mejor se fije en el excelente trabajo que hice en todas ustedes con el maquillaje y peinados!.

Todas asentimos en aceptación al trabajo hecho por Jenna en nosotras con nuestra apariencia para la presentación tan esperada por nosotras mismas, ya nos encontrábamos en el parque que quedaba una calle antes de llegar a la tienda, revisamos y estábamos seguras de tener todo y bromear un poco con la situación, nuestro camino a la tienda estaba por acabar en ese momento, al llegar a la calle principal pudimos ver un espacio delante la puerta de aquel negocio.

— ¿Y si nadie se queda a vernos? — susurraba Lisa con temor en su voz lo que hacia que sus ojos se vuelvan temblorosos cada que miraba hacia nosotras, podía notar aquellos nervios en la manera que iba acomodándose la chaqueta de cuero que se supone y era parecida a las que solían usar los miembros de la banda en sus presentaciones en el 62 en sus inicios.

— ¿Y si se burlan? — mencionaba Mima con sus manos aun pintada de los colores que todas teníamos en el rostro en el maquillaje.

Era una situación un poco cliché pero era inevitable aquellos sentimientos en unas amateurs como nuestro grupo, solté una risa burlona sin agregar algún comentario a la conversación para tratar de lucir segura ante ellas por lo que estábamos a punto de hacer, a duras penas podía sostener el micrófono que había llevado para la presentación, las manos me sudaban y la risa estaba al limite de ser incontrolable.

Para la ocasión había elegido llevar puesto un vestido de terciopelo azul que a mi edad, mi mamá siempre me había dicho que era “inadecuado usar en publico” pero que en mi opinión era ideal para causar impacto en quienes nos vieran actuar.

— Ok, plan chicas! — dijo Jenna en tono serio en medio de todas, lo que la hacia parecer que había entrado en su papel de manager. — Cantamos para iniciar la presentación Honey Morning, luego seguimos con Paper Stars y cerramos con Midnight Letter porque esa es la canción que Michelle se sabe hasta dormida.

— ¿Y si nos va horrible? — susurraba Lisa con su rostro totalmente rojo mientras se encontraba agachada en el piso tratando de prender y colocar el casete con nuestro mix en la grabadora que había traído para la ocasion.

— Nos va a ir horrible — agrego Mima acomodando su diadema y pintándose los labios temblorosos.

— Pero será divertido. Esa es la idea chicas, ¡a darlo todo!. – interrumpí justo antes de que alguien más dijera algo negativo y pueda cambiar el humor que teníamos hace un momento. — Solo es por diversión, ¿ok? y saldrá bien, hemos pasado varios días cantando esas canciones desde el colegio, no creo que nos salga tan mal. — mencione animadamente para tratar de darles ánimos a mis chicas.

La grabadora finalmente funciono y en un segundo la música empezó a sonar, era gracioso el hecho de que habíamos sacado aquel aparato de la casa de Mima sin haberle dicho nada a su novio que era un fan de coleccionar música y apoyaba a nuestra amiga en todo y lo mas importante con ella era que su favorito de la banda era nadie mas que el bajista Jules Mercer quien también tocaba el piano, pero como no había el presupuesto para comprarle alguno de esos dos instrumentos a Mima, le propusimos se encargue del sonido como también lo hacía Jules en las grabaciones de los ensayos del grupo en su momento.

Comenzaba a reproducir la intro y con ello nuestra presentación había comenzado con la primera canción que habíamos colocado en el casete “Honey Morning”.

Al principio nadie se paraba a escuchar o ver lo que estábamos haciendo, los segundos pasaban y lo único memorable era el ver pasar a dos señoras con bolsas de la compra de la tienda cercana y solo nos dedicaron una mirada de reojo, seguido eso, un señor que dobló la esquina en el momento solo nos miraba raro, en eso, Jenna había errado un acorde en medio de la intro y Lisa no pudo evitar reírse tan fuerte que casi se cae.

— ¡Perdón, perdón! — grita Jenna, muerta de risa con sus mejillas tiñéndose de rojo — ¡Otra vez, otra vez!-- agarró la guitarra con fuerza y la acomodo nuevamente.

Volvíamos a empezar nuestro gran acto con el cassette de Mima dándose vuelta y comenzando de nuevo la cancion.

— 1, 2, 3!!

Parecía que finalmente íbamos por buen camino, Lisa hacía los coros con su dulce voz a la perfección y la gente se empezaba a acercar de a poco hacia nosotras, un niño que nos observaba a lo lejos con un helado en sus manos se sento frente a nosotras en la acera a mirarnos detenidamente.

Ya íbamos por la mitad de Paper Stars y ya podíamos ver como alrededor nuestro se encontraban al menos 8 personas, una señora entre ellas nos aplaudio animadamente con una sonrisa en su rostro mientras que la que se encontraba a su lado se rió tiernamente por vernos allí en nuestro espectáculo y nos daba animo en voz alta con cariño en su voz:

— “Ay qué lindas estas niñas”.---

— ¡Vas tú, Mich! — Lisa me empujó haciendo que quedara cara a cara con la gente.

Sabía a qué se debía aquella accion, habíamos llegado a Midnight Letter, la canción que más amaba de la banda, también era la favorita del amor de mi vida, Elliot Reid!

La grabadora sonaba con un volumen un poco más bajo que en el resto de la presentación, instintivamente cerré los ojos para despejar mi mente y no pensar en toda la gente que nos miraba en aquel momento, comencé a cantar como nunca, no era como lo hacía en mi cuarto, estaba cantando como si fuera posible que él pudiera escucharme, sintiendo esa letra que él escribió a los 22 años fuera mía, cuando abrí los ojos después de aquel momento, Jenna me estaba mirando con la boca abierta.

— ¿Qué? — le sonreí esperando una respuesta a su reacción y tratando de no perderme en la pista de la cancion.

— N-Nada, sigue sigue, la gente ya no se ríe de esto.

Estaba tan metida en el papel de cantante que no había notado a la gente que nos rodeaba, en especial alguien con una vibra diferente que recientemente había llegado al público, se trataba de un muchacho que había dejado de caminar, nos estaba observando fijamente con una libreta, nos comenzó a observar de pies a cabeza, tragué saliva pesadamente sin querer, en eso el señor dueño de la tienda salió del interior del local, se cruzó de brazos y en su rostro de notaba que estaba concentrado en escucharme cantar con tanto fervor.

Para finalizar el mega acto era impresionante que en toda la calle se escuchaba solo mi voz y la guitarra de Jenna que ahora sí sonaba bien, la canción estaba por terminar y habían más personas a nuestro alrededor, aunque quizás era solamente la gente que se había reunido a hacer fila para conocer la tienda de vinilos pero eso nos animo mas, la grabadora soltó el último acorde y finalmente sentíamos que nuestro plan había salido bien, la gente nos aplaudía y animaba en ese momento.

Estábamos tan nerviosas que solo nos reíamos y agradecíamos a las personas por habernos visto y escuchado esos pocos minutos, comenzamos a recoger nuestras cosas de la acerca y en ese instante, Mima se fijó en que nos estaban enfocando con una cámara grande, antes de que presionaran el botón logramos juntarnos las cuatro y entre nuestros intentos de acomodamos ya nos habían tomado varias fotos, no nos dimos cuenta de ello hasta sentir el flash cegarnos por varios segundos.

Quizás habíamos salido con una rostros o expresiones no tan favorables o con poses graciosas, quisimos detener a aquel hombre de la libreta para que nos tomará otra foto pero se había ido tan rápido que no pudimos ver a qué dirección se fue.

— Espero no haber cerrado los ojos. — Lisa no podía hablar tanto entre risas por lo ocurrido.

— Creo que tengo el maquillaje un poco corrido, mi delineado sigue bien?--- dijo Mima poniéndose cara a cara con Jenna para que pudiera verla.

— Yo ni siquiera pude sonreír para esa foto, no se quejen y... solo tienes un poco de rímel en tu mejilla Mima.

— Michelle estás bien? pudiste posar bien para la foto?--- dijo Mima mientras Jenna se sacaba la correa de la guitarra y limpiaba el rostro de Mima tiernamente como una hermana mayor.

— Me imagino que si, no tengo idea, no recuerdo que estaba haciendo en ese momento, de hecho creo que no distingo nada, el flash estuvo muy fuerte.--- dije entre risas mientras me tambaleaba y me acercaba para sostenerme entre ellas.

La presentación fue divertida y había llegado a su fin satisfactoriamente, con todos nuestros artículos recogidos abandonamos el lugar hasta llegar a una estación de bus cercana a nuestras casas, ocupamos ese espacio para desmaquillamos y cambiamos de ropa para pasar desapercibidas en el barrio, nos abrazamos en circulo y cada una se dirigio a casa.

Aún no podía creer lo que había hecho, cantar frente a tantas personas se sentía genial. Abrí la puerta de mi casa, parecía que no se encontraba nadie dentro, corrí hacia donde se encontraba mi vida real, nada mas ni nada menos que mi habitación lleno con posters de The Velvet Hearts, no eran los mas nuevos porque no era posible conseguir algo actual de ellos como banda, eran los posters viejos, de cuando Elliot tenía 21 y tenían esas sesiones de fotos en la ciudad que me encantaba admirar.

El orden en el cuarto era relativo, podías ver discos rayados esparcidos por la habitación, recortes de periódicos y lo más importante, una foto antigua de Elliot que había recortado de una revista Rolling Stone del 69 y lo mas importante que no se encontraba a simple vista, aquel secreto siempre lo escondía debajo de mi cama, era una caja de zapatos Converse forrada con papel.

En su interior se podía encontrar mi colección de stickers, plumas de colores decorados, sobres para cartas, hojas de colores listas para usar y algo que podía delatarme como una obsesiva, plantillas de sellos postales que había guardado, si te interesa un poco te podías dar cuenta que habían 83 sellos usados, anteriormente había sido la autora de ese numero de cartas y yo misma se las había enviado a esa persona especial.

Era momento de relajarme y eso solo se podía hacer de una forma, me acerque a mi cama y tome uno de los discos que allí se encontraban tirados y lo coloque en el tocadiscos, la música empezó a llenar la habitación, eso me animaba y relajaba mucho así que tome una hoja que tenía reservada para ese día y me dispuse a escribir encima de mi cama apoyando la hoja en la tapa de la caja, tenía que tener lista aquella carta para enviarla contándole a Elliot lo que sucedió hoy, aunque sea muy difícil que lo lea, deseaba contarle a alguien toda la emoción que sentia:

Querido Elliot:

Han pasado siete años desde la primera vez que te escribí.

Tenía dieciséis años en ese entonces, no conocía tu rostro entonces, solo tenía tu voz en un disco rayado de mi papá que sonaba todas las tardes y poco después pude conocerte a través de revistas y posters que poco a poco llegaron a adornan mi habitación.

Hoy tengo veintitrés años, hice algo que me enorgullece y quería contártelo! Hice un pequeño concierto con mis amigas cantando tus canciones frente a Vinyl Dreams, un nuevo local de música que abrirá en mi ciudad y fui la voz principal jeje, solo quería decirte que como siempre, pensé en ti.

Fuiste el primero en hacerme amar cantar y la música. Sigo escribiéndote como si en algún momento fueras a contestar…

Siempre tuya, M.

Doble el papel y lo metí en un sobre decorado por mi misma como siempre, lo guarde dentro de la libreta que tenía y busque los sellos del correo antes de ser enviados a la única dirección que sabía de memoria, el librito de sellos estaba listo, los conté con la vista y era fácil darse cuenta que esa era la carta número 84 que tenía planeada enviar a ese hombre que hace palpitar mi corazón y robar suspiros llenos de esperanza, se trataba de Elliot Reid, el mejor guitarrista al que he podido escuchar en mi vida y a pesar de que su carrera y el ya no eran tan públicos, yo lo seguía devotamente en su actual carrera solista.

El tocadiscos estaba a un volumen alto, quizás la música salía hasta el pasillo, pero eso no me impedía bailar y cantar a todo pulmón como lo había hecho hace unas horas, no me había percatado que alguien más estaba allí observando desde el marco de la puerta, se trataba nadie más que mi mamá que como siempre entraba sin tocar a mi recamara, tenia su mirada fija en el tocadiscos sonando y al verla corrí a bajar el volumen por lo que sin más comenzo a hablar:

— ¿Ya decidiste si vas a regresar al community college, Michelle?

— No mami, creo que.. Quiero... música. — estaba apenada pero segura de aquel comentario, no podía ser totalmente sincera con ella a lo que solo pude escuchar que suspira preocupada.

— Cantar está bien como hobby, mi amor, pero necesitas algo que te permita vivir. Tu papá y yo pensamos que lo de ser secretaria bilingüe…

— Ya sé, pero no… — susurre para mi, porque tampoco estoy segura de que pueda vivir de eso y que mi familia estuviera de mi lado.

— ¿Hasta cuándo, Michelle? — pregunto mientras se sentaba en la orilla de mi cama.

— Tienes 23. Yo a tu edad ya te tenía a ti. Si no quieres volver allí, el Sr. Henderson nos llamó otra vez. Dice que si quieres tu puesto de secretaria en la concesionaria sigue libre, mi amor. Tus amigas ya están en la universidad o con trabajo fijo...

— Ya sé — nuevamente lo volví a decir, ella tenía razón pero esas ideas eran algo que mi mente no asimilaba aun.

Jenna era maquillista profesional y vivía con su hermano, trabajan juntos en una empresa de telecomunicaciones, Lisa con su talento artístico estaba estudiando para ser maestra de arte y su familia era dueña de una galería super famosa en el centro, Mima estaba por graduarse para ser modista, además, estaba en planes de casarse con su pareja que trabajaba en otro estado y yo… era la que seguía viviendo en casas de sus padres y no salía de su habitación a no ser que fuera para conciertos o salidas relacionadas a la música.

— Hija, dejaste la carrera de asistente bilingüe hace un año por la música y sigues en el mismo cuarto. Una ya tiene que saber decidir.

— Sí mamá, he estado mucho tiempo indecisa pero, solo estoy esperando a que algo suceda. Hoy no. Hoy fue un día bonito, ¿sí? Por favor no le digas a papá lo de la presentación en Vinyl Dreams.

Pude ver como suspiraba con desgano, mis ojos se llenaban de lágrimas inconscientemente, no estábamos peleando o discutiendo pero no podía evitar sentirme mal con ella alli mirandome y preguntando lo de siempre, mi futuro.

— Es que tu papá... ya sabes cómo se pone. Dice que no puedes seguir viviendo de posters. Aquí en Detroit si no estás en la fábrica o en una oficina…

— Ya sé lo que dice — mire la caja con la libreta y la carta que había hecho hoy. — Que soy la soñadora de la familia. Que a los 23 ya debería tener todo resuelto. Solo... solo déjame descansar hoy, ma. No le digas nada. Mañana hablamos de lo de Henderson, te lo prometo. Pero hoy déjame quedarme con que lo hice bien.

Su semblante cambio y me miró con ternura, por fin hizo que me calmara y sonría relajada, se acerco a mi y con sus dedos separo mi fleco para besar mi frente, me acosté en la cama, ella fue para taparme con la cobija como lo hacia cuando era una niña y debía irme a dormir.

— Está bien. Hoy no le digo nada a tu papá. Duerme.

Mi madre salió de la habitación cerrando la puerta suavemente detrás de ella para que el clic de la cerradura no se escuche, cerré los ojos, me dispuse a dormir, mañana sería un día como cualquier otro y con eso sería un fin de semana tranquilo hasta el Lunes llegue. O eso creía.



Lunes 10 am.

El din de semana llego a su fin, aun seguía pensando en lo del viernes, pero ya pasaron tres días, me había convencido totalmente de que al final ese día nadie más que esas pocas personas que estaban en la calle nos vieron, aquella experiencia quedaría en nada más que solo una locura de amigas. Estaba tomando el sol en el balcón de la casa, este daba directo a la calle y poco a poco llegaba la hora de prepararme para hablar con mis padres acerca de lo que había conversado con mi madre esa noche.

Un auto pasó rápidamente, se detuvo en la casa del vecino a unos pasos de mi casa, fue super raro aquella reacción del conductor, el coche que había frenado de golpe estaba retrocediendo, de aquel automóvil pude escuchar a Jenna gritar mi nombre desde el interior, me levante y corri a la calle tratando de tocar el coche, ella bajó la ventana del copiloto:

— Michelle!! no has leído el periódico de hoy??

— ¿El periódico? No… porque Jenna?

— ¡No hay tiempo! recoge rápido ese periódico, tengo que avisarles a las demás!

— Avisarles que- …. JENNA!!!

Jenna arrancó de nuevo y se alejó velozmente hacia el centro, era tan raro que a esa hora estuviera en la calle, suele estar ocupada maquillando a los presentadores de noticias del mediodía para las transmisiones, me había dejado en media calle gritando su nombre pero eso no sirvió de nada, me devolví hacia el interior de la casa en busca de ese periódico del día que menciono.

Puse de cabeza la sala entera, estaba de suerte, nadie estaba en ese momento en casa así que podía buscar en cada rincón sin responder preguntas porque ni yo sabia que estaba tratando de encontrar.

Al llegar a la cocina pude ver el tan buscado rollo de papel en el mesón, lo tomé y abrí buscando hoja por hoja algo que llamara la atención como un escandalo o explique el porque Jenna se comporto así, al llegar a la primeras páginas desde los anuncios típicos de ventas y noticias nacionales, pude leer un titular en la página 8:

“Cuatro jóvenes mantienen vivo el espíritu de The Velvet Hearts.”

Abajo del titulo habían dos párrafos sobre nosotras, la presentación, la inauguración de la tienda y una foto de ese día viernes con una frase sobre mí que me hizo correr a esconder el periódico en mi habitación:

“Michelle Carter, la vocalista del grupo, asegura que comenzó a cantar después de escuchar las canciones de The Velvet Hearts desde que la banda seguía unida.”

Era verdad, lo que quería decir Jenna era que habíamos logrado salir en la nota del periódico junto a los anuncios de noticias locales, agarre de nuevo el periódico y junto a mis tijeras recorte aquella nota completa para guardarla debajo de la cama.

Tenía que tomar un respiro después de haber leído aquella nota, tome mi bolso y corri hacia la casa de Lisa que se encontraba cerca a la mía, sabia que ella no estudiaba en las mañanas así que era la única que me podía acompañar en aquel momento, toque su puerta y salió de inmediato, nos miramos sin decirnos nada y entendimos la situación, también había visto la nota.

Comenzamos nuestro camino al centro por un batido para relajarnos y pensar en lo que acababa de sucedernos, estábamos felices pero nerviosas a la vez. Durante el trayecto notamos algo raro, al llegar a la cafetería y tomar asiento en una mesa cerca a la ventana, antes de poder comentarle fue Lisa la primera en hablar:

-¿Como te sientes… no, ¿Por qué nos están mirando tanto?

Una señora que se encontraba en otra mesa, cerca al cajero del local, tenía el periódico abierto y dijo en voz alta mientras nos señalaba a su amiga que estaba sentada frente a ella:

-Mira, son 2 de las chicas que estuvieron el viernes en Woodward Avenue en la presentación de los Velvet Hearts

Mi cara se comenzó a calentar automáticamente y hasta que Lisa regresara con su batido, yo ya había salido corriendo de la cafetería, aún no sabía que TAN grande había sido la noticia, en especial en esa zona de la ciudad que era tan transitada en el inicio de la semana, ambas sabíamos a donde teníamos que ir, fuimos en camino a la tienda de discos Vinyl Dreams, la campanita de la puerta sonó a lo que entramos al local con Lisa quien llevaba todavía con el periódico arrugado en la mano.

— ¡Sr. Miller!

Allí se encontraba el dueño, el Sr. Miller, quien al vernos desde atrás del mostrador nos sonrió y salió corriendo a abrazarnos:

— ¡Mis estrellas! ¡Entren, entren!

Lisa lo interrumpió extrañada por su reacción y en especial porque tenia que decirle lo ocurrido, nunca se podía aguantar una noticia o chisme:

— Señor, ¡salimos en el Free Press! ¿Ya vio?

— Claro que lo vi — Dijo sacando OTRA copia del mismo periódico, pero más cuidada, casi nueva, sin arrugas. — Y por eso hice algo. Espero que no se enojen.

Lisa se regreso hacia mi y yo la mire fijamente con duda y sorpresa.

— ¿Qué hizo?. - El Sr. Miller se acomodo los lentes y empezó —Yo llamé al Detroit Free Press. Les dije lo que paso, que vinieron unas niñas y cantaron como ángeles. Si ustedes se hacen famosas, mi tienda se hace famosa, ¿entienden? Además, yo viví 20 años en Camden Town en Londres, antes de venir a Detroit a abrir esto. Así que todavía tengo amigos allá, en especial en la editorial de una revista, se llama NME. Esta mañana, muy temprano, antes de abrir la tienda... fui al correo.

Volvió al mostrador y saco de debajo de allí un recibo amarillo del correo aéreo.

— Mandé esto. La foto del periódico, y el casete que grabé el viernes con mi grabadora. Donde se escucha tu voz clara, aunque también junto con todo el ambiente y los carros pasando atrás.

Me quedé fría al ver como me señalaba con aquel recibo.

— ¿A... a Londres? — dije sin creer totalmente lo que decía.

— A Londres. Allá sí escuchan estas cosas, hija. Aquí en Detroit solo ven si vendes o no vendes. Allá escuchan si SIENTES.

Pensamos que aquel hombre solamente se trataba de un viejito buena onda comerciante que no tuvo problema en que animáramos un poco la inauguración de su tienda, pero ahora con lo que nos menciono, las piezas se empezaban a unir, recordé al hombre de la libreta, no estaba allí por nosotras, estaba cubriendo la apertura de la tienda para el Detroit Free Press, pero se había quedado por nuestro concierto improvisado, en el momento que tomó la foto fue justo cuando cerré los ojos en el trance de estar completamente concentrada. El Sr. Miller se acercó a ambas y nos dijo:

— Oigan, ¿y si hacen otro concierto aquí el sábado? Yo pongo el letrero y les pago con discos que deseen cada que me visiten, si?.

Estaba tan emocionado porque su tienda salió en la foto y en la nota de aquel día. En eso, la campanita volvió a sonar con fuerza ¡RING! Era Jenna, quien entró corriendo, casi sin aire, con el pelo todo desacomodado y una expresión de felicidad:

— ¡Ya lo vieron todos! — grita — ¡Me acaba de parar la mamá de Kevin en la fila del A&P y dijo “vi a tu amiga en el periódico”!

Detrás de ella entró finalmente Mima, quien siempre llegaba tarde aunque ahora milagrosamente traía unas donas consigo.

— ¿Ya les dijo? — preguntaba mirando al Sr. Miller.

— Ya les dije — dice él orgulloso, mostrando el recibo.

Jenna agarró aquel recibo y casi se desmaya al leer el destino de aquel correo.

-- ¿LONDRES? ¿Mandó nuestra presentación a LONDRES?

Las cuatro nos quedamos calladas un segundo, seguíamos en Vinyl Dreams, oliendo a vinilo nuevo, con el periódico de Detroit en una mano y un recibo a Londres en la otra, agarre la mano de Lisa sin querer ya que aun no procesaba la noticia.

— Sr. Miller... ¿y si no les gusta?

Él me dio una mirada y por primera vez me hablaba como si yo no estuviera pérdida, sino como si ya desde ese momento fuera cantante de verdad.

— Michelle, hija. Si no les gusta, no pasa nada. Pero si les gusta, van a contestar. Y cuando contesten, no va a ser con una notita en el periódico de aquí. Va a ser con un sobre grande, crema, con sello rojo que dice LONDON.

Se me erizo la piel al escucharlo por lo que Mima rompió el silencio:

— Bueno, ¿y si celebramos antes de que te hagas famosa y no podamos salir así otra vez contigo? Traje donas para la ocasión!.

Todas nos reímos y nos abrazamos ahí en medio de la tienda, con el tocadiscos sonando de fondo desde un inicio, sentí por primera vez en lo que podía traer esta sorpresa del destino, en lo impresionante que era que mi voz estaba en ese momento en un avión cruzando el Atlántico.



MOONPASS RECORDS - CAMDEN TOWN - LONDRES

A 6,000 kilómetros de Vinyl Dreams, en las calles de Londres en la noche caían gotas de lluvia en cantidad, en una oficina de Camden Town, llevaba reposando algunos días en el escritorio principal un sobre crema con sello rojo que al llegar al país, su destino era aterrizar en el escritorio de Elliot Reid.

La gran oficina desprendía un notorio olor a cigarro viejo, madera de aquellos imponentes muebles y vinilos con carpetas por doquier. Sarah, la encargada de mantener el orden en la oficina y funcionaria de la academia entra empapada al lugar, colocaba en el escritorio la foto arrugada de Michelle que había sido recortada del Detroit Free Press para conservar la nota y un cassette con la etiqueta escrita a mano con una advertencia agregada recientemente en aquella nota:

Michelle Carter - Detroit - Live @ Vinyl Dreams - Mala Calidad.

En el estudio de grabación que se encontraba al lado, con la puerta entreabierta, estaba allí Leo Reid de 23 años tomando asiento frente a la consola, usando una chaqueta de cuero negra empapada, con su pelo largo mojado por el clima afuera del edificio, no podía estar ahí mas tiempo, si ya había estado aburrido por estar allí desde hace horas, con cara de pocos amigos porque su papá lo obligó a ir a la academia ese día que era más que obvio sería lluvioso, aunque le dijo que se quedara en el interior de la oficina el había estado caminando en el campus justo antes que la lluvia empezara a caer.

Aquel muchacho llevaba yendo varios años a MoonPass, iba todos los días simplemente por acompañar a su padre, mas que todo a hacer uso de las instalaciones, las cuales conocía cada rincón y el funcionamiento del sistema, no había ingresado oficialmente como estudiante ya que no se decidía por alguna rama o carrera en específico, sus amigos lo invitaban a ingresar a la producción musical pero ni ellos ni su padre lo hacían entrar en razón para escoger que seguir ya que lo más importante era que nadie además de su padre lo impresionaba en cuanto a música se trataba pero no podía tomar una decisión solo por ese pensamiento.

MoonPass no era una academia de música cualquiera, su nombre llevaba años apareciendo en revistas especializadas, embajadores de eventos musicales reconocidos y en artículos sobre las nuevas promesas de la música británica. Había sido fundada en Londres con la intención de reunir a jóvenes músicos de diferentes partes del mundo y ofrecerles formación mucho más cercana a la industria que a una educación convencional.

Allí no bastaba con aprender teoría musical o aprobar exámenes, había que tocar, cantar, componer, experimentar y, sobre todo, aprender a trabajar con otros músicos, tenían estudios de grabación, salas de ensayo, pequeños espacios en común, grandes escenarios para presentaciones y profesores que habían pasado buena parte de sus vidas trabajando en la industria musical. Conseguir una plaza ya era complicado; por lo que conseguir una beca internacional era todavía más difícil.

Habían pasado varios minutos, Leo se había preparado un te para calentarse en el estudio pero hasta que Elliot finalmente llegue y entre al estudio, este ya se había enfriado, su padre no llegaba con las manos vacías, tenia un casete y sin decir palara alguna lo colocó en el reproductor de música, al ponerle PLAY en la consola se escucho en toda la habitación aquella grabación, Sarah que se había quedado en la oficina recogiendo papeles era una oyente extra de lo que pasaba en el estudio:

“sssshhhhh - claxon de Detroit - la risa de Jenna se escuchaba junto a las cuerdas de la guitarra afinación de a poco - y la voz de Michelle se oía lejana, cantando Midnight Letter, casi tapada por el ruido de la calle.”

Leo ni se voltea hacia la consola, estaba mirando el cristal del estudio, cuando en la cinta se empezó a escuchar a aquella chica cantar, soltó una risa por la nariz ya que estaba con la tasa de té en la boca, tragó aquel último sorbo y dijo:

— ¿Y eso?

Sarah llega al marco de la puerta entreabierta con la foto del periodico y lo miro mal extendiendosela.

— Es la chica de Detroit. La del demo que llegó hace unas semanas desde Estados Unidos.

Leo agarra la foto, sus ojos rápidamente se centraron por dos segundos y con una sonrisa de burla en su rostro, comento para su padre:

— Otra americana que cree que por cantar ya es Janis Joplin. Se escucha horrible. ¿Por qué la escuchas siquiera, Elliot? ¿Por lástima?

Elliot no lo miraba tan siquiera a Leo, no iba a contestar el comentario de su hijo, con sus dedos en la consola, rebobina aquella cinta y sube el volumen, ahora sí se escuchaba aquella voz temblorosa en el estribillo, Leo se cruza de brazos nuevamente y se acerca mas a su padre.

— Tiene voz, ok. Pero todas las que conozco tienen voz aquí. Esta solo envía una foto de su periódico extranjero con la historia de “la chica de la acera”. Va a creer que ya es alguien. Ya lo verás.

Leo se aleja dejando la foto de la nota de Michelle boca abajo, como si no valiera nada junto a su taza de té sin terminar:

— Apuesto a que cuando la veas y esuches en persona ni siquiera va a saber afinar sin el ruido de los carros de fondo.

Salió riéndose del estudio, dejando la puerta abierta casi empujando a Sara que aún se encontraba allí pero decidió alejarse de igual manera siguiendo a Leo para regañarlo como siempre.

Finalmente hubo silencio en todo el estudio, Elliot aún no podía creer lo que pasó, Leo NUNCA opina nada de la academia ni de las audiciones que llegaba a escuchar en tantas sesiones que había hecho su padre para seleccionar candidatos, ya que estaba se había quedado solo, acerco su mano a la foto que Leo había dejado boca abajo y la voltea, mira a Michelle en primer plano con los ojos cerrados cantando.

Regreso su atención a la consola y le da al PLAY otra vez a la cinta con la foto en su mano para finalmente comentar sobre aquella nota y grabacion:

— Tiene algo, aunque nadie más lo escuche. Dice en voz alta para que Sara anote su decision:

— Admítela. Es una beca completa. Que venga.

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