prólogo
Desde que tengo 8 años odio mi cuerpo, es tan difícil verme al espejo, tan difícil que me duele el alma... Y no es porque yo quisiera odiarme, me gustaría tanto amarme y sentirme segura con mi cuerpo.
La primera vez que me dijeron algo de mi cuerpo, fue exactamente en el colegio y desde ese día todo cambio. Pareciera que desde ese día todos se habían puesto de acuerdo para opinar de él.
Y siento que mi cuerpo es la razón por la que porque nunca me he sentido amada y eh llegado a creer que nunca lo seré. Por esa razón es la que también siento que doy todo por las personas para que no se vayan de mi vida, pero se terminan yendo de todas formas.
Es extraño como me siento, a veces ni yo me entiendo.
Todas las noches me preguntó...
¿Abra alguien que me amé, como yo amo? ¿Alguien me amara mas haya de mi cuerpo?
Me es difícil creer que haya alguien que me ame, la gente se aleja de mi muy rápido y yo no las detengo. Trato de evitarlo al principio, pero cuando ya es una decisión definitiva los dejo. No quiero que alguien se quede conmigo por obligación, quiero que alguien se quede conmigo por quien soy, por como soy...
¿Tan difícil soy de querer?
Millones de veces se me han venido esos pensamientos a la cabeza... Pensamientos difíciles de llevar día a día que me hacen llorar hasta dormirme del cansancio.
Quisiera quedarme acostada todo el día, en mi mundo. En mis pensamientos, que por mal que me hagan, a veces son mi refugio...
Vivo en un mundo donde no me puedo quedar tirada en el suelo. Apenas me caigo me tengo que levantar y seguir el camino, un camino que se me hace tan pesado caminar. y que hace que todo el cuerpo me duela.
Sentía que la vida me había pasado por encima, que me odiaba por completo. Desde que tengo memoria he tenido una especie de inseguridad en mí, nací con ella. Y era muy difícil vivir con ella. Pero trataba de ignorarla lo más que podía y seguir mi vida lo más tranquila posible...
Pero si, eso era algo imposible para mi, siempre que estaba tranquila era como que la vida me golpeaba la puerta y me decía "Te toca llevar un peso más".
Después de una ruptura llegué a pensar que ya no volvería a encontrar a alguien que me quiera o que me aguantaría. Pero ahí llegó él, era amigo de roomie y de vez en cuando lo veía pero desde el primer momento que hablamos sentí una conexión inexplicable, desde ese momento entro por completo en mi corazón y en todo mi ser...
Sentía que mi vida era de él, mi corazón era suyo. Pero claramente algo me tenía que pasar, porque yo al entregarle mi corazón el tenia la posibilidad de romperlo más de lo que ya estaba. Y todo lo que estaba en manos de Matheo Ricci terminaba completamente roto y destrozado.








