1. Hacia las estrellas
“Don’t ever say it’s over if I’m breathin’
Racin’ to the moonlight and I’m speedin’
I’m headed to the stars, ready to go far
I’m star walkin’ “
(Lil Nas- “Starwalking”)
—Como cada año, la Silly Season está que arde. Este año hay mucho movimiento de pilotos entre las escuderías. Marcos Bravo ya confirmó su pase a Blue Jaguar, y aún no se sabe quién ocupará el asiento que deja en Ad Astra al lado de Valentino Corsi. Se rumorea que sería un rookie.
—Exactamente, Mario, en las pruebas libres de hoy en Silverstone corrieron varios pilotos de reserva. Y llamó la atención especialmente que Elysian haya cedido a Enzo Mori para que corriera para Ad Astra. ¿Es un adelanto de lo que el futuro le depara al joven piloto australiano?
—Para Ad Astra sería una buena adquisición… ¿Qué opinas, Jimmy?
—Coincido. El chico tiene madera de campeón y no está teniendo su oportunidad. Su ascenso ha sido meteórico y, sin embargo, mantiene un perfil bajo. Se podría decir que tiene un perfil de «antiestrella», todo lo contrario que Corsi.
—Exactamente. Si comienzan a trabajar juntos, quizás sus personalidades se compensen.
—O quizás choquen.
—Siempre que no choquen en pista…
Ambos rieron de la ocurrencia.
—Tú lo has dicho. Como sea. Si quiere triunfar, tendrá que acostumbrarse a la exposición. Hasta aquí llegó con talento puro, pero en esta categoría no basta con ser rápido; hay que conquistar a la prensa y ser atractivo para los patrocinadores.
—Jimmy, vamos con las novedades en el circuito.
En la zona del corralito de prensa, Valentino Corsi estaba respondiendo algunas preguntas a la entrevistadora de la transmisión oficial, interesada especialmente en la inminente salida de su compañero, Marcos, que ya tenía un pie adentro de Blue Jaguar.
El ambiente de ese jueves de medios era ruidoso y festivo. Los cantos y gritos de la afición que llenaba las tribunas se oían a lo lejos. La música se mezclaba con el silbido de los motores.
La entrevistadora divisó a Enzo Mori acercándose por el pasillo de vallas. Vestía el overol que Ad Astra le había preparado a contrarreloj para la jornada. Oliendo el drama del mercado de pases, decidió incluirlo en la transmisión.
—Enzo, una pregunta, por favor: Elysian te otorgó el release hoy para que puedas correr en la primera práctica libre para Ad Astra y sorprendiste con tu rendimiento. Sabemos que en tu escudería actual no has tenido hasta ahora demasiadas oportunidades para lucirte… ¿Estás trabajando ya para Ad Astra?
Val sonrió ante la pregunta, cruzó los brazos y le sostuvo la mirada con un gesto burlón, en un intento descarado de intimidar un poco al novato.
Enzo lo notó. El viento le revolvió apenas el cabello y él apartó un mechón de su frente con una mano.
—Todavía no —respondió con calma, con los ojos fijos en Val, como si se estuviera dirigiendo directamente a él.
¿Esa era una primicia? Los periodistas presentes comenzaron de inmediato a teclear la información en sus teléfonos. Algunos volvieron rápidamente las cámaras hacia Val, buscando captar su reacción.
Val sintió cierta complicidad en aquel duelo visual, así que respondió con una media sonrisa entre arrogante y aprobatoria. Ambos permanecieron frente a frente, como si la mujer entre ellos fuera transparente, intentando descifrarse mutuamente para descubrir qué esperar del otro.
La entrevistadora agradeció a Val y continuó hablando con Enzo sobre su desempeño ese día. Val se mantuvo algo alejado observándolo bastante indiscretamente.
Marcos, que acababa de terminar su propia entrevista y había oído el intercambio, se acercó y le dio un golpe suave en la espalda a Val que lo sobresaltó.
—Atrevido el chico, ¿no? —preguntó, sacándolo de sus pensamientos.
—Quizá solo imprudente —respondió Val, girándose hacia él.
—Pero es tierno, ¿verdad?
—Parece joven, pero no tonto —dijo Val jocosamente.
—Su fama lo precede… —comentó Marcos.
—Sí. Ganar F3 y F2 en sus años de rookie y saltar inmediatamente a la F1 es bastante impresionante, tengo que reconocer.
—¿Asustado?
Val soltó una risita algo altanera.
—Intrigado. En todo caso, alerta.
Marcos sonrió.
—Me había hecho una imagen equivocada de él. Pensé que era el típico chico tímido que se abrumaba con las cámaras. Lo subestimé.
—Quizá el asiento que dejaste cuando decidiste abandonarnos no sea tan difícil de cubrir, después de todo —bromeó Val, provocativo.
—¿Pero será tan divertido como yo? —preguntó Marcos con tono juguetón.
Val sonrió y le dio un golpecito en el brazo.
—No lo creo. Tú eres inigualable.
***
La sala estaba a oscuras, iluminada únicamente por la luz azulada de la pantalla y por el resplandor de la ciudad de Mónaco que entraba a través de los ventanales del departamento.
—Hay fuertes rumores sobre la compra de la cláusula de Enzo Mori por parte del equipo Ad Astra tras su espectacular rendimiento en los libres de Gran Bretaña —dijo el periodista en el streaming.
Val hizo girar el vino en su copa y bebió un sorbo mientras observaba el programa desde el sofá. Era un vino oscuro y aterciopelado. La cambiante luz que proyectaba la pantalla le arrancaba destellos rojizos.
—Pero el estado de las negociaciones contractuales sigue siendo delicado. Elysian no quiere desprenderse de Enzo fácilmente y a Ad Astra le está costando negociar la suma para liberar sus derechos de formación, Mario.
—Si Elysian lo mantiene como reserva otra temporada, el chico podría quedarse sin asiento en la categoría y su carrera estaría terminada antes de empezar. Están desperdiciando su talento. Conocen perfectamente lo bueno que es, pero ni le dan una oportunidad en su alineación titular ni lo liberan. Es absurdo. Ad Astra es para Enzo una oportunidad única.
—Exactamente. Por eso ese «todavía no» de Mori hoy fue cine puro. El chico arrojó leña al fuego. —acotó Jimmy animadamente.
—¿Y Corsi? ¿Sabrá algo al respecto? Hoy se lo vio muy concentrado en las palabras de Mori y ambos se dirigieron unas miradas cómplices.
—Supongo que muy pronto tendremos novedades, Mario, solo nos queda esperar.
Val vació la copa lentamente sin apartar los ojos de la pantalla y repitió en bucle el fragmento de la entrevista a Enzo.
“Todavía no”
Vio el momento en que los ojos de Enzo, antes detenidos en la entrevistadora, se volvieron hacia él. Se vio a sí mismo sonreír espontáneamente. Entonces un leve rubor le subió a las mejillas.
Volvió a retroceder.
“Todavía”
Se humedeció los labios y se recostó en el sofá, hundido en sus reflexiones. ¿Qué esperar de él? ¿Cómo será ocupar el lugar de primer piloto de Ad Astra? ¿Podría conservar ese lugar ante el novato?
En la F1 nadie tiene un puesto asegurado. Años de trabajo e ilusiones pueden desaparecer de un instante a otro. Miles de potenciales campeones jamás llegan a convertirse en uno porque pasan los años en un simulador sin llegar nunca a las pistas. Otros quedan en el camino como promesas, derrotados por pilotos aún más brillantes. ¿Sería Enzo uno de esos? ¿O lo sería él mismo?
El rostro de Enzo seguía mirándolo fijamente desde la pantalla.
Val sonrió, sospechando que la próxima temporada seguramente sería, como mínimo, interesante. Se sirvió otra copa de vino y se relajó. Las luces de la ciudad se extendían bajo sus pies.








