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Tensei Shitara Nijiiro Slime Datta node, Kamigami no Gogo o Ukete Sekai no Hōsoku o Kowashimasu

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Sinopsis

¿Qué harías si tu vida terminara… y tu nueva existencia comenzara dentro de un cuerpo que jamás imaginaste? Miroyoga despierta en un mundo desconocido convertido en un slime. Sin saber cómo llegó allí ni por qué recibió una segunda oportunidad, deberá aprender a sobrevivir en un mundo lleno de monstruos, magia, héroes invocados y seres capaces de desafiar incluso a los dioses. Al principio, sobrevivir parece ser su única meta. Pero mientras Miroyoga evoluciona y descubre nuevas habilidades, también comienza a descubrir que este mundo esconde secretos mucho más grandes de lo que imaginaba. Dioses, demonios, humanos y criaturas sobrenaturales se encuentran en medio de conflictos que podrían cambiar el destino del mundo. Y cuanto más se acerca Miroyoga a descubrir la verdad sobre su existencia, más claro queda que convertirse en humano no será tan sencillo como conseguir una nueva evolución. Entre aliados inesperados, enemigos aterradores y misterios relacionados con los propios dioses, Miroyoga tendrá que decidir hasta dónde está dispuesto a llegar para conseguir aquello que más desea. Esta no es solamente la historia de un slime. Es el comienzo de algo mucho más grande.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Lorenzo
Estado:
hace 5 horas
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo #1: Morí... ¿y ahora soy un slime?

— No me acuerdo cómo terminé así.. —


La lluvia caía con saña, como si el cielo mismo quisiera borrarlo del mundo. Cada gota le golpeaba la cara y le quemaba los ojos. Apenas lograba observar a su alrededor con dificultad, todo era borroso.


El cielo estaba completamente nublado, de ese gris sucio que anuncia tragedia. Y en el pavimento, su sangre llenaba el asfalto de un color fuerte, demasiado brillante, mezclándose con el agua de lluvia.


Aún así no se quiso quedar quieto. Apretó los dientes y trató de moverse, aunque su cuerpo apenas le respondía. Le dolía hasta respirar.


_— T-tengo que irme a casa.. ya hice mi buena acción.._


Voces. Muchas voces preocupadas.

—¡No te muevas! ¡Te estás desangrando!

—¡Alguien llame a una ambulancia!


Pero él no lograba escuchar bien. Era como si estuviera bajo el agua. Lo único que podía oír eran sus propios pensamientos y un sonido sordo, ajeno al ruido de afuera.


—¡¿Que haces?! ¡Te vas a desangrar!


Se acercó una chica de pelo castaño. Tenía la cara empapada y los ojos rojos de contener el llanto. Lo empujó suavemente de vuelta al suelo y presionó con fuerza un pedazo de tela contra su abdomen. La tela se tiñó al instante.


_— ah.. cierto.. la salve a ella de unos ladrones que le querían hacer daño.._


—¡Eres mi salvador! ¡No puedo simplemente dejarte morir sabiendo que me salvaste la vida! —su voz temblaba. Estaba a punto de quebrarse.


Miroyoga la miró. Su nombre es Miyoroga. Un estudiante japonés de la secundaria de Tokio, tiene dieciséis años. Había vivido evitando conflictos a toda costa. Aunque fuera el único que no sufriera consecuencias.


Toda su vida aprendió eso: si no te metes, no sales herido.


Sin embargo hoy algo lo impulsó a moverse. Vio a la chica pedir ayuda y que nadie se acercara a ayudarla. En sus ojos había duda, pero se movió. Ignoró sus pensamientos.


—¿como te llamas?.. q-quiero saber el nombre de mi salvador.. — decía la pelicafe mientras veía a nuestro protagonista, conteniendo las lágrimas y evitando que se desangrara más.


— Me llamo m-mi...


No pudo terminar la frase. El dolor le cayó encima como una ola. Se arqueó y escupió una cantidad de sangre considerable. El sabor metálico le llenó la boca.


— Miro.. yoga.. — pudo articular apenas, con dificultad.


A lo lejos se escuchaba la ambulancia. Pero se sentía muy lejos.


_— (... ¿esto es el karma por ser un cobarde y no haber tenido problemas pero a cambio de eso nunca tuve amigos ya que me odiaban por.. nunca apoyarlos) —_


Sus esfuerzos le enseñaron una lección que llegó demasiado tarde: no puedes huir de los problemas para siempre. Tarde o temprano te alcanzan, sin importar cuánto los evites.


Miroyoga sintió las lágrimas de la chica de cabello castaño caer sobre su rostro, ya casi sin vida.


_—Me arrepiento... de no haber hecho más cosas. Ojalá tuviera una segunda oportunidad para hacerlas bien..._


A su alrededor, el mundo se apagaba. Los sonidos perdieron fuerza hasta desaparecer. El frío le caló los huesos.


Eso solo significaba una cosa: su vida había llegado a su fin. Murió protegiendo a una desconocida.


Había dado el primer paso hacia su redención. Pero al recordar todas las veces que lo necesitaron y él se apartó por miedo a los problemas, la culpa lo atravesó por última vez.


_—Supongo que ya estoy muerto... ¿Así que esto es lo que hay después de la muerte? Un vacío inmenso. La única voz que te acompaña... es la tuya_


Todo se volvió negro. Ya no podía ver nada.


---


Pero Miroyoga siempre fue un chico despreocupado, de los que fluyen con lo que la vida les pone enfrente. Incluso muerto, no le dio tanta importancia. Al final, estaba muerto. Era inútil intentar resucitar; nadie había comprobado que se pudiera renacer a voluntad.


Su alma, ahora una pequeña esfera de luz que iluminaba la oscuridad, avanzó sin rumbo hacia la nada.


—Buenas noches, mi querido Miroyoga...


Una voz femenina, cálida y llena de entusiasmo, le susurró directo a la mente. Por instinto miró a su alrededor. Luego recordó que ya no tenía cuerpo. Debió haberlo imaginado.


Pero la voz siguió, con total dulzura y amabilidad.


—Mucho gusto. Me presento ante ti, alma perdida entre la desesperación y la tristeza por lo que pudiste hacer y no intentaste por miedo. Soy Emily, una diosa. Tal vez en tu mundo hayas escuchado sobre un ángel llamado Emily, que ayudó a uno de los primeros humanos después de que Adán naciera —dijo entre risitas, dándole tiempo de asimilarlo.


Un aroma a té y galletas dulces inundó la nada.


Emily le explicó que siempre lo había observado desde que llegó a la Tierra. Entendía una parte de su filosofía de vida... pero había otra que no lograba comprender.


—¿Podrías ayudarme con algo? —preguntó—. Explícame tu filosofía de vida. Me interesa mucho entender al humano que voy a ayudar.


Miroyoga le contó. Desde el inicio, su vida estuvo llena de problemas. Así que aprendió una cosa: si los evitaba a toda costa, podía vivir en paz.


Emily lo escuchó en silencio, tomando té con los ojos cerrados y una leve sonrisa dulce en sus labios rosados.


Cuando terminó, ella aplaudió suavemente y asintió.


—Muchísimas gracias por explicarme. Te entiendo. Es normal querer evitar los problemas para disfrutar una vida pacífica. Lo comprendo. Pero quiero hacerte una pregunta.


La voz de Emily resonó en la cabeza de Miroyoga como una melodía perfectamente sincronizada. Al mismo tiempo, se escuchó el suave tintineo de una taza de porcelana contra su plato.


—No te estoy atacando, ni nada por el estilo —dijo mientras mordía una galleta con delicadeza—. Solo me gustaría que me explicaras una cosita. Es insignificante, en realidad...


Explicó Emily mientras continuaba, ya que debía comprender como su nuevo héroe y entender de como veía las cosas.


— ¿Eso realmente te hizo feliz.. Aunque abandonaras a tus amigos y vivieras una vida pacífica? — la pregunta de Emily siendo cruel sin serlo ya que era demasiado inocente para darse cuenta que la pregunta sí dolió.


Miroyoga suspiró para sí mismo. Tenía la suficiente experiencia para darse cuenta de que lo que Emily quería era simplemente entender su filosofía de vida. Aunque sí le dolió la pregunta.


— No, pero ya no puedo redimirme ya que no merezco la misericordia aunque duela aceptar eso. — Contestó Miroyoga con cierta frialdad, entendiendo que sus acciones y decisiones le pasaron la factura.


Emily al escuchar la respuesta de Miroyoga detuvo su mano en seco, la que iba directo a su boca con una galleta. No esperaba que le respondiera de esa forma. Sin embargo tosió levemente, recuperando su aura dulce y angelical.


— Entiendo tu frustración e incluso puedo llegar a sentir misericordia pero... si por una razón o por otra te dieran una segunda oportunidad para renacer, ¿la tomarías para hacer las cosas bien? — preguntó Emily mientras un panel de notificaciones de luz estaba enfrente de ella. Como era una semidiosa con rasgos humanos y angelicales se le otorgó un tipo de apoyo hacia sus seguidores.


Miroyoga al escuchar la pregunta no contestó. Quería hacer las cosas bien... pero no sabía si se merecía esa segunda oportunidad.


— ¿porqué? — eso fue lo único que pudo preguntar Miroyoga antes de que Emily le contestara al instante.


— ¡Por que la mayoría de almas se merece una segunda oportunidad para hacer bien las cosas! —exclamó Emily con entusiasmo, y el panel brilló— Y porque se me asignó a mí la tarea de darte una segunda oportunidad. Por cuestiones de que no tengo acceso al reino humano, no te puedo regresar al mundo del que perteneces... ¡sin embargo puedo darte la oportunidad de que vivas en un mundo donde la magia y la fantasía existen!


Miroyoga sintió algo húmedo en lo que antes eran sus mejillas.


— Creí que eso no existía... cosas así. Pensé que simplemente eran cosas que las personas se inventaban con el fin del entretenimiento. Pero si de verdad eres un ángel significa que mi muerte tuvo un significado para los dioses.. —


Su voz bajó considerablemente. Quería llorar. Porque nadie le había dado la mano que Emily le estaba ofreciendo, sabiendo todo lo mal que hizo.


— Tranquilo, no necesitas decir nada —Emily sonrió suave— Con el simple hecho de que tengas ganas de llorar habla de tu gran corazón. Te reencarnaré en un slime del ejército del rey demonio. Tu misión será salvar a todos los que te pidan la mano. Podrás negarte, sí. Pero el propósito es que vivas una segunda oportunidad como nunca lo has hecho antes.


Emily le encargó salvar al mundo del rey demonio y darles la mano a las personas que fueran a necesitarlo.


— Lamento no darte un cuerpo humano ya que mis superiores me castigaron quitándome mucho poder mágico —suspiró, frustrada— y lo mejor que puedo ofrecerte es el cuerpo de un slime del ejército del rey demoníaco. —


También Emily le explicó que le otorgaría un programa llamado System que acumula toda la experiencia de los monstruos que llegara a derrotar. Miroyoga escuchó atentamente las instrucciones de Emily para sobrevivir en el ejército del rey demoníaco, porque prácticamente no podía hacer nada más que darle un cuerpo y que él mismo ganara sus recompensas.


— Sin embargo no te preocupes —Emily le guiñó un ojo— Con System tendrás un multiplicador de experiencia al derrotar un monstruo. Entre más alto rango sea el jefe más experiencia soltará al derrotarlo. Pero escucha atentamente, mi corderito que guiaré junto a los demás corderitos: ¡demuéstrate a ti mismo lo que puedes hacer por el mundo que necesita un héroe! —


La voz de Emily sonaba con algo de eco mientras escuchaba como comenzaba el ritual de resurrección. Miroyoga no pudo entender absolutamente nada de lo que Emily dijo después.


— Patchis-semus deius meyoga hino no matchius hirouns in se mundious, salverius quio tu pirsonus.... ¡REZUTITACHION CORDIRIUS! ¡EH ATUDA A RU SIOZA! —


Cuando Miroyoga iba a preguntarle a Emily qué fue lo que dijo, una voz femenina metálica resonó dentro de su cabeza, como si le estuvieran taladrando el cráneo.


*[¡HAS DESBLOQUEADO LA HABILIDAD ÚNICA Y LEGENDARIA: SYSTEM!]*

*[Seré tu asistente personal. Si deseas preguntarme algo, solo di mi nombre de fábrica: "Fuyuki"]*


Miroyoga al reconocer el nombre japonés supuso que Emily le dio ese nombre para que se familiarizara. Entonces le preguntó a Fuyuki:


— ¿El camino que Emily me encargó no es de los más difíci.. —


La vista de Miroyoga volvió a mostrar los colores del arcoíris. Mientras tanto, Emily le susurraba algo para sí misma. Solo pudo escuchar una pequeña parte:


— Diviértete, mi corderito... y logra redimirte~ —


El sonido vacío de la nada se rompió con un sonido seco. Como un cascarón rompiéndose y abriéndose.


Cuando por fin pudo ver nuevamente, tras haber muerto, lo primero que vio fue el cielo rojizo junto con una neblina morada. Se notaba a simple vista que había renacido en el reino demoníaco, ya que todo mostraba muerte y más muerte.


—¿Hojes ys misguq hsish? — preguntó otro slime de color azul. Solo que Miroyoga no entendía nada al ser de otro mundo.


— "¿Oye, eres un recién nacido, no?" — tradujo Fuyuki mientras copiaba la voz del slime que le estaba hablando a Miroyoga.


Este analizó que si System, a quien Emily nombró Fuyuki, era capaz de traducir lo que hablara. Así que habló, pensando que no podía hablar el idioma.


— s-si soy un recién nacido... —


Cuando terminó, el slime se acercó y le explicó que se encontraba en la retaguardia. Y que su color define qué tan fuerte es el slime. Miroyoga entendió que Emily se encargó de darle el idioma para que no se le complicara tanto.


— Yo soy un slime de color azul, lo que me coloca entre el top 5 más fuerte de la raza de los slimes —se infló orgulloso— y tú... eres un slime arcoíris.. nunca creí ver un slime así en mi vida.. — decía el slime azul, fascinado.


Miroyoga no entendía absolutamente nada, así que le pidió a Fuyuki que le explicara de qué estaba hablando.


— *[¡Claro!]* —la voz metálica sonó emocionada— El rango de los monstruos, o en este caso de los Slimes, se deriva de su color de nacimiento. A continuación te explicaré a detalle lo que debes saber:


*[SLIMES RANGO F: Transparentes y blancos]* Los más débiles. Pueden llegar a morir si se caen con su propio peso.


*[SLIMES RANGO E: Cafés y morados]* Más fuertes. Su especialidad es volver su cuerpo gelatinoso en piedras preciosas. Valen mucho en el mercado.


*[SLIMES RANGO D: Negros y amarillos]* Grandes y robustos. Buenos conductores de maná y se curan con golpes críticos.


*[SLIMES RANGO C: Rojos, verdes, azules]* Categoría superior. Pueden matar a un aventurero y absorber sus habilidades.


*[SLIMES RANGO B: Naranjas y grises]* Segunda categoría superior. Pueden copiar y matar aventureros experimentados de dos golpes. Su núcleo pesa casi 3 toneladas.


*[SLIMES RANGO S: Arcoíris]* —Fuyuki hizo una pausa dramática— Primera categoría superior. Al inicio son débiles, pero con el tiempo adquieren habilidades únicas que no pueden ser robadas ni copiadas. Nadie ha visto a un slime arcoíris... pero según las leyendas, pueden llegar a superar al Rey Demonio.


Miroyoga miró su cuerpo gelatinoso, brillando con todos los colores bajo el cielo rojo.


Y por primera vez en dos vidas, apretó su "puño".


_Esta vez... no voy a huir.

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