Capitulo uno: ¿Qué hice?!
Hoy fue un día normal, soleado como lo habían anunciado las noticias, y para Gami era un nuevo reto. A las siete de la mañana, se tuvo que levantar para ir a la secundaria, solo eran estudios estresantes que le complicaban la vida como todo ser humano. Al llegar a casa, suspiró con satisfacción y se dejó caer en el sillón, levantó un brazo y comenzó a mirar videos en Youtube solo por aburrimiento. Luego, se detuvo en uno en especial:
"Dicen que si cruzas ese hueco en el tronco, te puedes teletransportar. Nadie ha salido vivo de ahí."
El video mostraba justamente el tronco partido de un árbol, con un hueco en el medio (es decir, no tiene el relleno que debería tener, la madera) lo suficientemente grande como para que pueda entrar una persona.
Ella, Gami, puso los ojos en blanco e intentó ignorarlo con un toque de arrogancia, hasta que escuchó lo siguiente y se detuvo:
"¡El que pueda salir vivo de ahí, se ganará un premio de 100.000 pesos!"
Gami, por codiciosa, no dudo ni un segundo en aceptar, como si para ella esto fuera algo "Infantil" de niños. Se levantó rápidamente del sofá, buscó su ubicación y gastó su dinero restante en un Taxi que la llevara.
Al llegar, vió el mismo tronco que mostraron en la foto: Agrietado, podrido y con polvo. Gami casi tenía ganas de vomitar, pero se las aguantó y trató de meterse, ignorando el asqueroso olor a podrido.
Estaba justo en la punta, a punto de saltar cuando dos chicos que pasaban jugando la pelota la empujaron sin querer al correr. La fuerza del empuje hizo que se cayera en el hueco, pero lo que vió no era algo normal: vió la salida del tronco desde arriba mientras caía en un poso gigantesco que al parecer no tenía fin.
Buscaba una manera de donde sujetarse, hasta que vió como rápidamente se acercaba un suelo firme. Pensó que iba morir, eso era lo que debió pasar, hasta que resulta que aterrizó en una cosa gelatinosa color violeta. Por suerte no era pegajosa, pero era un asco de igual manera.
Gami se resbalo desde allí hacia el suelo, y vió que parecía una almohada por la forma que tenía. Agarró su celular, quería captar eso en una foto y preguntarle qué era en Google o la inteligencia artificial, pero no había Internet. Mala suerte, como siempre.
De pronto, giró la cabeza y vió el inmenso lugar: edificios colocados de manera calculada, ni un centimetro más, ni un centímetro menos, pero la mayoría estaban destruidos. Habían parques, restaurantes, casas, todo con las luces prendidas, TODO, pero no había nadie. El lugar era solitario, como si de pronto todos se hubieran ido.
Al volver a girar la mirada, en un costado de la pared de un edificio, vió algo impresionante, casi sacado de una fantasía: a lo lejos, cubierto por la espesa niebla, había lo que parecía ser una mariposa GIGANTESCA. Más de cincuenta metros de altura, seguro. Estaba posada en un edificio, con sus grandes alas extendidas, mostrando los colores de una misma galaxia. Cuando comenzó a agitar sus alas, el viento que causó fue impresionante. Fue tanto que la hizo arrastrar hacia atrás, apenas pudo sujetarse de algo.
Gami no podía creerlo, ¿en verdad tenían razón? ¿Cómo esto pudo ser un portal a otro lugar? ¿Cómo y por qué? ¿Desde cuándo y con qué motivos?
Gami tenía muchas preguntas, pero no había nada a su alcance que pudiera resolverlas.
¿Gami, en qué te metiste?








