Prólogo: La presentación de un villano
En una ciudad nocturna, por encima de los tejados de los edificios, había dos jóvenes que corrían y saltaban aquellas construcciones con una movilidad sobrehumana. Llevaban unos trajes negros con un color correspondiente para cada uno. Ambos se detuvieron en la punta del edificio.
—Bueno, hoy patrullamos bastante, ¿no es así, Val? —El chico se volteó hacia la chica, mirándola directamente a sus ojos.
—Sí, tienes razón, John, hoy recorrimos bastante la ciudad. —Val hizo un movimiento rápido y se sentó en el borde del edificio, dejando colgar las piernas hacia el brillo de la ciudad.
—¡Aquí, John! —Golpeó el concreto a su lado, invitándolo a acompañarla.
El muchacho no lo dudó y tomó asiento junto a ella.
Ambos se quedaron en silencio unos segundos, contemplando las luces de la hermosa ciudad nocturna. Desde allí se podían contemplar mejor sus vestimentas: ambos llevaban un traje negro de cuerpo completo. La diferencia es que cada uno estaba tematizado de un color propio; mientras que el de John era verde claro, el de Val era un naranja fuerte, además de que en sus pechos llevaban la letra inicial de su nombre con su color correspondiente.
—Hoy estuvo bastante tranquilo, ¿no crees? —murmuró Val con un tono delicado—. Parece que nuestro heroísmo no fue requerido esta vez.
—Tienes toda la razón. Después de un día tan cansado, no está nada mal poder disfrutar del frío de la noche en paz. —Sonrió John mientras observaba la noche estrellada.
El frío de la noche viajaba a través de ellos con gran satisfacción. El cabello de Val se movía como una palmera en el viento, lo cual provocó que chocara con la cara de John.
—...
John decidió tragarse sus molestias para no arruinar el momento bajo las estrellas. Val, al notar esto, no aguantó estallar en una pequeña risa, pero para John fue más una alegría que una molestia. Luego de eso siguieron en silencio hasta que Val se acordó de algo importante:
—Oye, ¿te acuerdas de que mañana será el festival que hace la empresa del padre de Sofía, la compañía Kleir? —Preguntó Val con una alegría desbordante, lo cual animó a John.
—¡¿Cómo crees que me voy a olvidar de algo tan importante?! ¡¡El festival Kleir es el más esperado por toda la ciudad!! —John se levantó con los ánimos al máximo mientras alzaba los brazos.
—¡Y gracias a Sofía podremos estar en primera fila en el concierto de este año! ¡¡En primera fila, John!! —Val se retorcía de emoción con solo imaginar ese concierto tan esperado.
—¡Oh yeah, baby..! Aunque creo que será mejor no ir a la escuela este viernes si queremos ir... —John, pensativo, llevó su mano hacia su barbilla. Pero con respecto a la respuesta, John hizo que Val se frustrara y se enojara.
—¡¡Claro que vamos a faltar!! ¡Ni que fuéramos los estudiantes más dotados del país! Y siendo crítica, no creo que los profesores quieran que vayamos. —La decisión de faltar a clases fue tomada por Val sin que John tuviera oportunidad de opinar.
—Sí, tienes razón... No queremos que ocurra lo del año pasado. —Bromeó John, lo cual para Val no fue muy chistoso.
—¡Oye, no lo recuerdes! ¡Tenía trece años, era el festival o el chico que me gusta! —Val volteó la mirada y se cruzó de brazos para hacer que John se disculpara, pero en vez de eso, él se le quedó mirando, lo que provocó que Val se riera y se le olvidara rápido.
—Pero bueno, esperemos un poco más para luego irnos a mimir en nuestras camitas. —John se quedó firme observando los autos de la ciudad, y en un descuido Val se encontraba descansando en su hombro.
La luz de las estrellas brillaba sin igual aquella noche, John sentía que tenía a alguien especial al lado, a alguien muy importante para él. Pero luego de un minuto Val se levantó del hombro de John.
—Bueno, John, ya llegó el momento de que nos vayamos a casa —bostezó Val y estiró los brazos con cansancio.
John, junto con Val, saltaron por los edificios dirigiéndose a sus casas, pero John se detuvo en seco dejando a Val por delante.
—¿Escuchaste eso..? Proviene de mi izquierda. —John se volteó hacia su mano izquierda mientras que Val se dirigió a su lado.
—Sígueme...
Corrieron a la zona de donde provenía el ruido, deteniéndose en la punta del edificio que quedaba al frente del metro, donde se escuchaban gritos desesperados al igual que gente aterrorizada saliendo del lugar.
—Bueno, parece que la calma de hoy ya se acabó. —John se tronó los dedos, para luego tirarse de espaldas por el edificio con las piernas abiertas.
—Te copio. —Val, al igual que John, se lanzó por el edificio, solo que ella, a diferencia de su compañero, se tiró de clavado.
Ambos cayeron en las calles de concreto y se dirigieron a las puertas del metro. En la entrada principal había unos metales por el otro lado de la puerta que complicaban el acceso. Val pensaba tirarla con su fuerza, pero se detuvo en seco al escuchar unos pasos metálicos detrás de ella.
—No me digas que... —Val preguntó con la oreja en la puerta, pero John la interrumpió mientras hablaba.
—Sí, lo más probable es que sea él... ¡No puede dejarnos ni un día en paz! —John, después de quejarse, sonrió confiado con total seguridad—. Pero aún sigue siendo pan comido. ¿O no, Val?
—¡Claro que sí, John! ¡Mejor me preparo para cuando nos vayamos! —Asintió Val, y con los ánimos al máximo, cargó un gran golpe que tumbó la puerta, lanzando los metales del otro lado por todas partes.
Cuando lograron entrar, encontraron la estación en buen estado, pero justo al frente de ellos se encontraba el causante de los disturbios. Un anciano pálido que llevaba unas piernas de escorpión robóticas gigantes, con el cabello verde pálido y despeinado, junto a unos lentes. El anciano, al ver llegar a nuestros héroes, se volteó irritado.
—Ya no son creativos los héroes hoy en día, parece que coordinan qué villanos les tocará a cada uno. ¡Por qué siempre me toca con ustedes! —El villano golpeó sus patas robóticas con malcriadez en el suelo.
—¿Acaso ya te cansaste de perder contra nosotros, Exurdius? —John bromeó con el villano, haciendo que este se irritara aún más.
—¡Jóvenes insolentes! ¡No se sientan tan orgullosos, tampoco me han ganado ni una sola vez en realidad! —Exurdius, con una de sus patas robóticas, se rascó la cabeza con ansiedad.
—Eso está por verse —John continuó molestando a Exurdius sin una pizca de miedo; Val, por su parte, dio un paso hacia adelante con cara de cansancio.
—¿Y qué les parece si dejamos la conversación para otro día y nos enfocamos en destruir nuevamente los planes de este anciano? —Val, luego de bostezar, retomó sus energías para luchar contra Exurdius.
—Me agrada la motivación que tienes, pequeña... —Exurdius hizo una pequeña pausa junto a una sonrisa misteriosa—. Pero lamentablemente me retiro de ser un villano. Así que probablemente sea la última vez que nos veremos... O por lo menos no por mucho tiempo.
John y Val quedaron completamente congelados al enterarse de la noticia, sin poderlo creer.
—¡¿En serio te retiras?! —Preguntó John con la boca abierta.
—¡Efectivamente! Pero no se preocupen, pensaré en ustedes todas las noches antes de dormir. —Exurdius resaltó su jubilación como si a ellos dos les afectara, pero en cambio, Val decidió tomar la situación de burla.
—¿Me estás diciendo que nuestro enemigo número uno se rindió? En serio pensaba que tu jubilación daría más gracia. —Val se rio de Exurdius sin filtros, lo cual también escribió una sonrisa en la cara de John. Exurdius bajó un poco la cabeza y se rio ante la ignorancia de ellos dos.
—Sigan riendo para no llorar. Pero esto no es el final para ustedes, al contrario... Tengo a alguien con quien podrán divertirse un rato. —Exurdius dejó clavada su sonrisa en su rostro con la necesidad de generar misterio.
La situación cambió repentinamente, pasando de las burlas hacia su retiro a un silencio incómodo. Los dos sintieron una rara sensación en sus espaldas en ese instante.
—¿Otra persona..? ¡¿Qué estás tramando, anciano?! —John se preparó físicamente para empezar una batalla al estar asustado por las palabras de Exurdius.
—¡¿Quién es la persona que tomará tu lugar?! —Val generó con una clase de magia una lanza metálica que apareció en sus manos, con la que apuntó directamente hacia él.
—¿Acaso están asustados? ¡¡Ja, ja, ja!! —Exurdius soltó una sonrisa macabra y gruesa al ver lo asustados que estaban los dos héroes—. ¡Yo, el temido villano Exurdius Marfot, me retiro...!
Exurdius dejó una interrogante a propósito para provocar a los chicos, hasta que retrocedió y apuntó con sus patas robóticas a las sombras.
—¡Y él es mi reemplazo! —Exurdius rio mientras que John y Val se acercaron un poco más, preparados para un ataque.
Desde aquellas sombras emergió la silueta de una persona; de allí salió un chico que cargaba una vestimenta inusual, llevaba un traje negro bastante elegante junto a un bastón en su mano derecha. Pero lo que en definitiva llamaba la atención de John y Val era la máscara que llevaba; era una máscara de conejo de color morado, tan infantil, pero al mismo tiempo tan perturbadora. Desde ese momento, John y Val empezaron a cargar una energía en sus cuerpos con sus respectivos colores. El chico no necesitaba hablar para imponer temor con su presencia, y por cada paso que daba, más preparados y asustados estaban. Así que Exurdius, con una sonrisa repugnante, decidió presentarlo:
—Este pequeño de aquí se llama...
—Funny Rabbit.








