Ramé

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Summary

Park Jimin, el niño-novio se ha convertido en un seductor y bello Omega y vive feliz esperando que su esposo, el Alfa Jeon Jungkook regrese a reclamarlo. Jimin es deliciosamente ingenuo y no le importa la enemistad entre los clanes de sus familias...claro que ignora completamente que su esposo, al que no ha vuelto a ver desde que se casaron, es un temible y buscado pirata...conocido como Gukk.

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Prólogo

Era sólo cuestión de tiempo para que los invitados a la boda se mataran los unos a los otros.

El emisario del Rey había tomado todas las precauciones para que el Rey estuviera seguro, pues la ceremonia sería llevada a cabo en su castillo.


El Rey hacía un tiempo estaba loco como una cabra, pero su emisario le era leal y procuraba su bien, el Rey lo había designado como anfitrión de la boda y él como siempre obediente y leal, la había acatado.


La boda se celebraba en el castillo, el Alfa Jeon Jungkook y el Omega Park Jimin fueron comprometidos por el mismo Rey para poner fin a décadas de enemistad entre esos clanes, el Rey quería que todos en su reino se llevaran en paz y armonía.


El obispo que celebraría la ceremonia se encontraba sentado entre los dos clanes sin mirar hacia la izquierda donde estaba el clan Park ni a la derecha donde estaba el clan Jeon, sólo miraba hacia adelante rogando a dios empezar luego la ceremonia antes que estos se mataran unos con otros.


Realmente era un día lamentable...los novios esperaban en alcobas separadas, sólo serían conducidos o arrastrados hasta el salón cuando el Rey llegara, pues seguro se iba a desatar el infierno cuando eso sucediera.


Los Park llegaron armados hasta los dientes, ya que no podían venir en su forma lobuna, los Jeon los miraban con burla, era conocida su fama de sanguinarios y agresivos, sus historias eran legendarias, sólo dios sabía lo que hacían a sus enemigos.


Un beta vestido ridículamente con unas calzas rojas y una túnica blanca dio aviso al emisario que el Rey había llegado.


- Gracias a Dios- dijo el emisario abrazando al hombre que también era su amigo.


- ¿ Todo tranquilo?- preguntó el hombrecillo.


El emisario le señaló al clan Park armados y listos para empezar la pelea.


- No te preocupes traeré a los soldados del Rey para que los desarmen- el hombrecillo desapareció para luego reaparecer con una tropa de soldados que obligaron al clan Park a dejar sus armas en un rincón del salón de ceremonia.


El rey hizo su entrada y miró con cariño a su emisario.


- Tu Rey está complacido contigo- le dijo acariciando su cabeza y el emisario se sonrojó.


- Gracias mi rey- le respondió con respeto luego se dirigió a la audiencia.


- ¡ Arrrodíllense!- les ordenó el emisario, todos lo hicieron y el Rey se sintió complacido.


- Ve a buscar a la novia y el novio- le ordenó el Rey a su fiel emisario y éste salio de inmediato a cumplir la orden.


El Rey tomó asiento y miró a la audiencia.


- ¿ Porqué sólo hay Alfas y ninguna Omega?- preguntó el rey curioso al hombrecillo que estaba parado a su izquierda.


El hombrecillo no quería decirle que los Alfas no las trajeron porque estaban preparados para la guerra y no para celebrar, eso lastimaría a su Rey.


- El viaje era demasiado largo y pesado para los Omegas, son demasiado frágiles su alteza- respondió mintiendo el hombrecillo, la mentira era atroz porque era de conocimiento que las Omegas Park eran tan frágiles como chacales, pero como el Rey ya no se acordaba de mucho sonrió y aceptó la respuesta.


El novio fue el primero en aparecer, era un Alfa delgado y alto y se abrió un sendero entre los clanes enemigos para dejarlo pasar.


El novio entró al salón como un poderoso guerrero, el emisario pensó que si hubiera sido tosco sería un arrogante Genghis Khan, pero el Alfa Jeon Jungkook no era así. Tenía el cabello castaño oscuro y unos ojos negros azabache, su rostro delgado y de nariz obviamente rota en alguna pelea, le daban una apariencia rudamente hermosa.


Kook, como lo llamaban sus familiares cercanos, era uno de los nobles más jóvenes del reino, el Marqués Jeon tenía catorce años y un día. Su padre era el poderoso Alfa conde de Greenmoon, estaba fuera del país en una importante misión para el Rey, por lo tanto no podía acompañar a su hijo en la ceremonia. En realidad el padre de Kook no tenía idea del casamiento y el emisario sabía que se pondría furioso cuando se enterara. El conde Jeon era un hombre desagradable normalmente y cuando le provocaban solía ser vengativo y perverso como satanás, bueno como toda la familia Jeon.


Pero al emisario a pesar de no agradarle el conde, sí le agradaba Kook. Había estado con el muchacho varias veces y se percató de que el muchacho a diferencia de su familia sabía escuchar y luego hacía lo que le parecía mejor. Sólo tenía catorce años, pero ya era todo un hombre y el emisario lo respetaba, también sentía un poco de pena por él, ya que nunca le había visto sonreír.


El clan Jeon se referían a Jungkook como "muchacho", porque aún debía probar su valor y tenía que superar pruebas primero, claro que le tenían fe, se veía que era un líder natural y que se convertiría en un Alfa fuerte y rudo como ellos.


Jeon Jungkook, marqués de Greenmoon, caminó hacia el Rey y a pesar de que todo el clan le había prohibido arrodillarse ante él, ignoró la orden y se arrodillo ante el Rey.


- ¿ Soy tú Rey cachorro?- preguntó el rey sonriéndole.


- Sí mi señor...usted es mi rey.


El rey sonrió complacido.


La admiración del emisario aumento diez veces más, claro que el clan Jeon echaban humo por las orejas, mientras los Park sonreían burlones.


Repentinamente el marqués Jeon Jungkook se levantó y observó por un prolongado momento al clan Park, su mirada fría pareció congelar la insolencia de ellos y no dejó de mirarlos hasta que todos ellos bajaron la mirada, ahora los del clan Jeon sonreían con aprobación.


El muchacho no miró a sus familiares, se quedó de pie con las piernas separadas y los brazos cruzados tras su espalda y la mirada fija hacia adelante...su expresión sólo mostraba fastidio.


Ahora fue el turno de buscar al Omega.

Cuando él emisario llegó al primer piso oyó como el Omega lloraba, el sonido fue interrumpido por el grito enojado de un hombre Alfa. El emisario llamó dos veces antes que el conde Park, padre del novio, abriera.


El conde tenía el rostro rojo de la ira.


- ¡ Ya era hora!- gruñó el conde.


- El rey se retrasó- respondió el emisario.


- Como sea...entra y ayúdame a que Jimin baje por las escaleras...está siendo muy obstinado.


- He oído que los Omegas jóvenes suelen serlo conde- le dijo el emisario.


- Nunca había oído eso...la verdad es que es la primera vez que estoy a solas con él, yo creo que ni siquiera sabe que soy su padre, le dije quien soy...pero no está de humor y no escucha nada...no sabía que era tan difícil.


El emisario lo miraba asombrado.


- Pero usted tiene otras hijas Omegas, no comprendo...


- Nunca tuve que estar con ninguna de ellas- murmuró el conde.


El emisario pensó que esa confesión era espantosa y siguió al conde Park hacia el interior de la habitación.


A lo lejos pudo ver al novio sentado en un banco junto a la ventana, mirando hacia afuera.


Dejó de llorar en cuanto lo vio. El emisario pensó que era el novio más encantador que había visto. Tenía una corona de flores sobre la cabeza y pecas en su nariz. Las lágrimas rodaban por sus mejillas y tenía más en sus ojos color miel.


Llevaba puesto un trajecito blanco con bordes de encaje en los puños, cuando se puso de pie el cinturón bordado de perlas cayó al suelo.


Su padre dijo un improperio en voz alta.


Él lo repitió.


- Ya es hora de que bajemos Jimin- le ordenó su padre con un tono autoritario.


- No- dijo Jimin.


- Cuando lleguemos a casa te arrepentirás jovencito, por Dios que lo harás, espera y verás- dijo el conde Park.


Él lo miró con odio, sin entender la amenaza, luego bostezó y volvió a sentarse.


- Si le gritas a tu hijo no conseguirás nada- le dijo el emisario.


- Entonces le daré una buena bofetada- murmuró el conde y se adelantó hacia su hijo con la mano levantada para golpearlo.


- No lo golpearás- le dijo enojado el emisario.


- Es mi hijo, haré lo que sea necesario para que baje esas escaleras- gritó el conde.


- Eres un huésped aquí, déjame intentarlo- habló ahora con enojo y autoridad el emisario.


El emisario volteó hacia Jimin que no parecía preocupado en absoluto por el enojo de su padre y volvió a bostezar.


- Jimin....todo terminará muy rápido- le dijo el emisario arrodillándose a su lado, le sonrió y lo obligó gentilmente a ponerse de pie, mientras lo elogiaba le volvió a colocar el cinturón y él Omega volvió a bostezar.


El novio necesitaba una siesta con urgencia. Jimin permitió que el emisario lo llevara a la puerta, pero repentinamente volvió a su asiento y tomó una vieja manta tres veces más grande que él.


Luego regreso y tomó la mano del emisario, mientras la manta le colgaba de un hombro y le caía hasta el suelo, tenía el borde sujeto bajo su nariz.


Su padre trató de quitársela, pero Jimin comenzó a gritar y su padre a maldecir y al emisario comenzó a dolerle la cabeza.


- ¡ Por el amor de Dios conde!, deje que lleve esa cosa. - dijo ya molesto el emisario.


- No lo haré...es ofensivo...no lo permitiré- dijo furioso el padre de Jimin.


- Deja que la lleve hasta que lleguemos al salón- le ordenó el emisario.


Finalmente el conde Park se rindió y comenzó a bajar a grandes zancadas.


El emisario pensó que le habría gustado que Jimin fuera su hijo, el no los tenía, cuando Jimin lo miró con dulzura y confianza lo habría abrazado.


Cuando llegaron a la entrada del salón, el conde nuevamente trató de quitarle la manta.


Jungkook se volvió al oír el ruido que provenía de la entrada. Abrió grandes sus ojos pues no podía creer lo que veía. No había demostrado interés para preguntar sobre el Omega que sería su esposo, pues estaba seguro de que cuando su padre regresara anularía la unión, y por eso se sorprendió mucho al verlo.


¡El novio era un demonio!, el padre del chico gritaba aún más que su hijo. Sin embargo él hijo era mucho más determinado y se aferraba a una de las piernas del conde y trataba de morderle la rodilla.


Jungkook sonrió, sus familiares no fueron tan discretos y se desternillaban de la risa, el clan Park miraban consternados la ridícula situación. El conde Park era su líder y forcejeaba con su hijo por lo que parecía una vieja manta de caballo, pero estaba lejos de ganar la batalla.


El emisario perdió lo último de paciencia que le quedaba. Levantó al novio en sus brazos, le quitó la manta al padre y se la entregó a Jimin y luego se dirigió hacia Jungkook y sin ninguna ceremonia colocó a Jimin y su manta en los brazos del novio.


Jungkook tenía que aceptarlo o dejarlo caer, pero cuando Jimin vio a su padre dirigiéndose a él se abrazó rápidamente al cuello de Jungkook.


Jimin continuó mirando sobre el hombro de Jungkook para asegurarse que su padre no lo sacara de allí, cuando tuvo la certeza de que estaba seguro se volvió a mirar al extraño que lo sostenía. Lo miró fijamente durante un rato.


Jungkook permaneció erguido y comenzó a transpirarle la frente, sentía como Jimin lo miraba, pero no se atrevía a mirarlo, podía morderlo y entonces no sabría que hacer. Decidió que tenía que superarlo, al fin y al cabo él era casi todo un hombre y Jimin sólo un Omega.


Jungkook siguió mirando fijamente al rey hasta que Jimin le tocó una mejilla, finalmente Jungkook se volvió a mirarlo.


¡Tenía los ojos color miel más bellos que jamás había visto!.


- Papá me va a golpear- le dijo Jimin haciendo un puchero.


Jungkook no demostró ninguna reacción ante esa afirmación, Jimin se cansó de mirarlo, sus ojos se entrecerraron.


Jungkook se puso aún más tenso cuando el Omega se apoyó sobre su hombro y presionó el rostro sobre su cuello, un olorcito a melocotón lo envolvía.


- No dejes que papá me pegue- susurró.


- No lo dejaré- le respondió Jungkook.


Repentinamente se había convertido en su protector...ya no podía mantener su expresión de fastidio.


Tomó bien en sus brazos a su novio y lo cobijo con ellos protectoramente.


Jimin agotado, por el largo viaje y su reciente berrinche, tomó un extremo de la manta y se lo colocó bajo su nariz. En una minutos se quedó profundamente dormido.


El novio, Jeon Jungkook, no sabía la edad del Omega hasta que el abogado comenzó a leer las condiciones de la unión.


Su novio tenía cuatro años.


♡♡♡


*Ramé (significado)


" Algo que es al mismo tiempo hermoso y caótico " palabra coreana que crearon para definir este sentimiento.