Crear nueva lista
Compartir con tus amigos
Personalizar legibilidad

El Linaje prohibido

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

ADVERTENCIA: Esta historia incluye temas como violencia, rituales, abuso, torturas y lenguaje vulgar que pueden ser sensibles para los lectores.

Genero:
Horror
Autor/a:
Boreal Pink
Estado:
hace 18 horas
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Prólogo

Durante aquella noche de invierno, mis hermanas y yo nos dirigimos hacia el taller del fabricador de flechas en busca de provisiones. Queríamos comprar algunas saetas para seguir practicando el tiro al blanco, y ya que íbamos, también planeaba cambiar mi arco de madera, que ya de por sí lucía bastante desgastado después de haberlo tensado tantas veces seguidas.

El frío era intenso, todos los espacios estaban colmados de nieve. Ladislava iba detrás de nosotras, cubierta con su larga capa de lana basta y su capucha calada para evitar llamar la atención de los transeúntes que aún merodeaban por los callejones cercanos. No quería que descubrieran su naturaleza como caminante nocturna y así evitar que nos metiéramos en problemas. Claudia, por su parte, llevaba su aljaba de cuero vacía. Había desechado sus viejas flechas que ya estaban astilladas y rotas; así podría transportar las nuevas allí.

Las calles de tierra estaban casi vacías, envueltas en la penumbra nocturna, mientras las tres caminábamos en medio del asentamiento de Ravenská. Algunas personas del lugar se sorprendían de ver a tres jóvenes caminando solas durante la noche sin compañía masculina o bien que no estuviéramos encerradas junto al hogar de campana. Pero, a decir verdad, a nosotras jamás nos importaron los prejuicios mundanos.

A nuestra madre siempre le ha preocupado que estuviéramos solas dando vueltas en medio de la oscuridad. Al igual que mi hermana Ladislava, ella también es una caminante nocturna. Antes de conocer a nuestro padre, solía ser una duquesa de la dinastía Szatmári, vivía en un prestigioso castillo en el corazón de Moravín, muy lejos de donde vivimos actualmente.

Ella nos ha contado que su vida allí fue demasiado dura, perdió a su madre antes de siquiera conocerla, por lo que tuvo que convivir con un padre mezquino que jamás sintió afecto por ella, y unos hermanos que en su mayoría eran codiciosos y sedientos de poder. Tras enamorarse de nuestro padre se vio obligada a huir junto a él mientras Ladislava y yo estábamos creciendo dentro de su vientre, dejando atrás por completo su prestigio de vida dinástica y llena de lujos. Para ellos, la unión entre una caminante nocturna y un humano están estrictamente prohibidas, por lo que consideraron su acto de amor entre ellos como una traición. Incluso hasta el día de hoy siguen persiguiéndonos.

En una ocasión casi acababan con la vida de nuestro padre, por lo que nuestra madre no tuvo más opción que darle el beso inmortal para salvarlo de una muerte lenta y agonizante. Ahora él también es un caminante nocturno al igual que ella y mi hermana.

Por esa razón es que nuestra madre teme por nuestras vidas, por más que hayamos sido entrenadas durante diecisiete inviernos. Claudia, en cambio, tan solo vivió dieciséis inviernos. Mis padres la rescataron cuando apenas era una recién nacida, después de que la aldea donde ella vivía fuera invadida y sus habitantes fueran masacrados. Sus progenitores habían muerto aquella misma noche; mis padres la habían encontrado allí mismo junto a sus cuerpos carbonizados. Pero pese a eso, para nosotros ella es una más de nuestra familia Barkóczy, sin importar de dónde haya provenido.

A veces pienso que nuestros padres exageran cuando ellos hablan de los posibles peligros que mis hermanas y yo vayamos a correr fuera del hogar. Después de todo, el incidente que ella tuvo con su familia fue hace mucho tiempo atrás. Ahora mismo estamos muy lejos de su castillo en Moravin, dudo que nuestro “abuelo” — si se le puede llamar así — vaya a enviar guardias para perseguirnos hasta aquí.

Continuamos avanzando hasta llegar a la tienda del taller. Una carpa de lino grueso en medio del pueblo, cerca de uno de los monumentos de los reyes de Hungría. Ladislava decidió quedarse afuera en la entrada a esperarnos. Allí dentro el viejo Rastislav nos recibió, su cabello canoso descuidado lucía bastante grasiento, algunos restos de tierra se acumulaban en las arrugas de su rostro.

—Buenas noches, señoritas —nos saludó con una sonrisa—. ¿Qué se les ofrece esta noche?

—Buenas noches, señor Rastislav —lo saludé —. Veníamos a buscar provisiones para nuestras armas. Además, quiero cambiar mi arco, está bastante desgastado.

—¡Por supuesto, señoritas! Síganme —nos indicó—. Por aquí tengo lo que buscan.

Nos guió hasta unos viejos baúles de roble desgastado. Al abrir uno de ellos, me entregó un arco recién fabricado, pulido a la perfección.

—¡Sorprendente! —exclamó mi hermana Claudia, asombrada.

—Es la mejor pieza que he tallado —respondió el anciano.

—¡Me encanta! —dije emocionada, a tal punto que entreabrí los labios.

—Por cierto… ¿No tiene flechas? —preguntó Claudia — Necesito llenar mi aljaba.

—¡Claro que sí, señorita Claudia!

Se dirigió hacia otro de los viejos baúles del otro rincón. El señor Rastislav sacó un puñado de flechas, depositándolas en la pequeña mesada de roble. Mientras tanto, saqué unas pequeñas bolsas con monedas de plata en el interior, entregándoselas en la mano.

—Muchas gracias, chicas — nos agradeció — disfruten la práctica — se rascó la frente antes de continuar — ¡Y mucha suerte en la práctica!

—Con gusto señor Rastislav — asentí.

—Adiós — saludó Claudia alzando su mano.

Pusimos las flechas en nuestras aljabas, mientras yo equipaba mi nuevo arco, antes de salir de la tienda.

Una vez afuera, notamos que Ladislava se encontraba algo tensa, mientras merodeaba por los alrededores mirando para todos lados. Ambas fruncimos el ceño, presintiendo que algo estaba por avecinarse.

—¿Ladislava, estás bien? — le pregunté.

—Huelo algo…— me respondió.

—¿Qué cosa? — preguntó Claudia.

—No lo sé… — murmuró, olfateando el aire sin cesar — Estoy detectando una presencia extraña.

—Sea lo que sea, debemos continuar — dijo Claudia dubitativa.

—Avancemos — ordené — Nuestros padres deben estar buscándonos.

Seguimos por el camino que daba al bosque. Al no tener nada que nos iluminara, tuvimos que confiar en nuestra percepción y en el instinto sobrenatural de Ladislava para guiarnos en la penumbra. Algunas zonas estaban embarradas y llenas de pozos, lo que nos obligó a ser más precavidas que nunca. Claudia se mantenía en alerta, sosteniendo su arco en alto por si los bandidos aparecían desde las sombras.

Una vez que nos adentramos en el bosque, el ambiente se volvió aún más denso. Solo se escuchaba el aleteo de los cuervos y los murciélagos detrás de los árboles. Nada me hacía sospechar que alguien nos observaba, pero Ladislava logró detectar que se acercaban. Claudia y yo nos colocamos detrás de ella sin dudarlo.

—¿Escucharon eso? — preguntó Ladislava.

Claudia asintió, tensando la cuerda de su arco.

—No se separen — nos ordenó Ladislava.

Nos detuvimos justo en el corazón del bosque. El murmullo de la noche se interrumpió cuando unas sombras se agitaron detrás de la maleza.

—¡Cuidado! — gritó Ladislava.

Dos criaturas de la noche se abalanzaron sobre mí, mi hermana no dudó en lanzarse sobre ellos y proponerles golpes secos en sus rostros. Claudia disparó sus flechas contra otros tres de ellos, logrando abatirlos al clavarlas directo en sus corazones.

Otro de los caminantes nocturnos agarró a Claudia por detrás e intentó morderla. Inmediatamente saqué una daga que tenía guardada en mi bota, me abalancé sobre él y se la clavé en su cuello. El hombre cayó al suelo de barro al instante, su sangre nos había salpicado a ambas.

Claudia y yo miramos hacia el frente, viendo cómo Ladislava se las arreglaba peleando contra las criaturas nocturnas. Ella le asestó golpes derribando a algunos de ellos que se lanzaban hacia su dirección con grandes saltos. Varios de ellos chocaban contra los árboles, quedando malheridos, mientras que otros quedaron incrustados entre las filosas ramas, quedando completamente abatidos.

—¡Demetria, cuidado! —gritó Claudia.

Otra de esas horribles bestias corría hacia mí. Ladislava se interpuso en el aire con un salto descomunal. Tras un tenso forcejeo, le arrancó la cabeza de un solo tirón. El cuerpo decapitado de la criatura cayó sobre el frío barro, salpicando su sangre por todas partes, especialmente sobre el cuerpo de mi hermana.

Miré a los alrededores y vi que otro grupo de caminantes nocturnos surgía de las sombras. Nos rodearon al instante. Ladislava se colocó delante, interponiéndose entre ellos y nosotras en un intento de cubrirnos. Claudia y yo apuntamos con nuestros arcos, listas para disparar a cualquiera que se atreviera a dar un paso.

Uno de los hombres avanzó sigilosamente hasta detenerse ante nosotras. Esbozó una siniestra sonrisa que expuso una dentadura amarillenta y unos colmillos afilados.

—¿Qué es lo que quieren? —le preguntó Ladislava, intentando ganar tiempo.

—Las queremos a ustedes —respondió el hombre.

Muchas dudas surgieron en mi cabeza: ¿Por qué nos buscaban? ¿Qué quieren de nosotras? Y sobre todo ¿Quienes son estos tipos? No me cabían dudas de que fueron enviados por alguien. El problema es que no tenemos certeza de quién puede ser ¿Serán soldados de alguna dinastía o de algún aquelarre poderoso?.

Observé a mis hermanas y parecían tener las mismas dudas que yo en este momento. A decir verdad, ninguna de nosotras cometió ninguna falta o lo que sea que los motivará a querer perseguirnos.

De pronto, Ladislava volvió a tensarse. No tardé en darme cuenta que otras criaturas de la noche venían hacia nuestra dirección. Sin embargo: noté que está vez ella esbozó una pequeña sonrisa al reconocer sus olores.

Dos figuras emergieron desde las sombras, atacando a los hombres que nos rodeaban. Ladislava no dudó en lanzarse a ayudarlos, mientras yo y Claudia la seguimos por detrás.

—¡Por aquí, Magdolna! — le indicó mi padre a mi madre.

Ella se abalanzó hacia uno de los hombres, propinándole unos golpes que lo dejaron abatido en segundos. Fui corriendo a ayudarla, disparandoles a algunos de esos bandidos con mi nuevo arco. Claudia se colocó detrás mío cubriéndome la espalda.

Al mirar por los costados pude ver que algunos de ellos comenzaban a retirarse poco a poco. Nuestro padre seguía luchando junto con Ladislava, usando sus fuerzas sobrenaturales para neutralizar a las bestias.

La batalla finalmente cesó, dejando docenas de cadáveres que yacían sobre la fría nieve del suelo. Me dirigí a sentarme en uno de los troncos de árboles más próximos, siguiendo a Claudia detrás. Ambas jadeamos sin parar, agotadas después de defendernos de una intensa emboscada de caminantes nocturnos.

Observé a Ladislava de momentos y noté que ella permanecía tensa, fijándonos una mirada perdida. Nuestro padre no dudó en intervenir, ofreciéndole un frasco lleno de sangre que tenía guardado en su bolso. Nuestra hermana lo bebió enseguida sin desperdiciar ni una sola gota.

Nuestra madre, en cambio, nos observaba con una mezcla de severidad y recelo. Un escalofrío me recorrió la espalda; conocía de memoria esa expresión.

—Les dije que no salieran solas — nos regañó.

—Madre, no nos pasó nada — respondí nerviosa — Pudimos manejar la situación.

—¿Ah, si? — me dijo, arqueando una ceja — ¿Y entonces por qué las rodearon? — apoyó ambas manos a su cintura — ¿Cuántas veces tengo que repetirles lo mismo una y otra vez? Es peligroso que anden merodeando a estas horas.

—Pero madre… — respondió Ladislava con objeción — Nosotras pudimos manejar la situación. Además, mis habilidades se han desarrollado aún más y logramos eliminar a algunos de ellos.

—Puede ser — dijo mi padre, arqueando sus labios — Pero recuerden chicas, que esta vez no les haya sucedido nada no significa que no vaya a ser igual la próxima vez — cruzó sus brazos — Tienen suerte con que su madre y yo llegáramos a tiempo a intervenir.

—De todas maneras pudimos defendernos — murmuró Claudia — Por cierto ¿Quienes eran esos sujetos? No parecían bandidos comunes — hizo una pausa — Uno de ellos dijo que nos buscaban.

—¡Justamente por eso es que insisto en que no andén solas por cualquier lugar! — nos sermoneó nuestra madre, llevándose una mano a su rostro — No tienen idea del peligro que puede llegar a enfrentar.

—¡No deben preocuparse! — insistió Ladislava — Nosotras podemos cuidarnos. Además he llegado a desarrollar aún más fuerza que antes — dijo entusiasmada — Mientras estemos juntas, nada pasará.

—Que hayas mejorado tus habilidades, no significa que no puedan superarte en algún momento, Ladislava — respondió nuestra madre.

—Pero madre…

—Sin peros — la interrumpió — Qué esto no vuelva a repetirse.

—¡Somos conscientes del peligro! — continuó insistiendo mi hermana. A estás alturas sé comportaba como una niña a la que le quitaron un juguete — Ya hemos abatido a algunos de ellos. Además… incluso Claudia mejoró su puntería con el arco.

—Y ese es el problema, Ladislava — le respondió nuestra madre — No son concientes del peligro al que se enfrentan.

—Pero.. — quiso continuar ella.

—Ladislava. Ya basta — le exigió nuestro padre de un sermón — No compliques más las cosas.

Me incorporé y me puse de su lado para calmarla. A pesar de que su fuerza y agilidad son sobrenaturales, mi hermana siempre se deja llevar por sus emociones e impulsos, dejándose llevar por ellos.

Claudia no tuvo más opción que permanecer en silencio al no tener argumentos ni objeciones que pudieran contradecir a nuestros padres. Nuestro se sentó de su lado, alcanzando le una pequeña botella de agua. Luego, apoyó su cabeza en su regazo, se notaba que estaba demasiado agotada. Él se limitó a acariciarle la espalda.

Al igual que ella, también seguía teniendo las mismas dudas. No sé quiénes serán esos sujetos, de dónde provenían ni que buscaban. Pero tenía el presentimiento de que volverían por nosotras.

¡Cuéntale a Boreal Pink lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Su extraña forma de amar ©

Kiki: Esta interesante, tiene una buena trama

Leer ahora
Obsessed.

anabellefigueroa2: Me encantó ¡¡¡¡¡¡¡

Leer ahora
ABC... D-etrás de ti.

JadeSisune: Me encanta! Lo máximo en novela policial, el suspenso y la tensión se mantiene a todo momento, tomando pausas de descanso para liberar y volver a tensar. Muero de ganas por saber quiénes son el enmascarado y el rubio.

Leer ahora
Kira [Completa]

Dana paola: Me gustó mucho la actitud de el muchacho no me gustó fue que terminó pero me encanto 🤩

Leer ahora
The Dicer

Mourinin: Tanto la trama como sus personajes me encantaron, me quedé con ganas de más pero sinceramente apreció lo que llega a dar con tan pocos capitulos. Me dejó con las ganas de saber cómo se conocieron Jonathan y Oliver, pero por ahora me conformo con la pareja que se formó al final. Me encantó, una muy b...

Leer ahora
Salmo para un asesino

🍒Cherry🍒: Esta historia me encanto su narración, no es difícil de entender, me gusto mucho la trama, nunca había leído sobre algo relacionado con un pastor o la religión, al principio estaba en duda en leerla, pero me terminó gustando. Excelente historia.

Leer ahora
SLENDERWOMAN

{Shogunato}: Tremenda obra maestra, +999K/10 y muy GOOD 🙌🏼

Leer ahora
El vampiro en las sombras

🇦🇷Furby🇦🇷: Hermosa historia y muy adictiva! Imposible dejar de leerla!

Leer ahora
Siempre Cerca

Sara: Es una gran libro, solamente que Lucy esta tonta jajaja

Leer ahora