Acto 1: Consternación, Desvío, Retribución.
El constante sonido de pasos apurados por toda la casa resonó claramente hasta las afueras del hogar, despertando al canino de la casa en el proceso cuando un repentino estruendo quebró el ritmo implacable.
Dentro de la casa, un joven de casi dos metros yacía tirado en el suelo del pasillo en el primer piso con adornos rotos a su alrededor y un patito de juguete activado en el piso al lado derecho.
—Ugh... —gruñó el muchacho, usando un brazo para sentarse en el suelo—. Me he dado un buen golpe...
Se rascó la cabeza con los ojos cerrados, el ceño ligeramente fruncido y los labios apretados en una línea diagonal. Agarró el pato de juguete y lo desactivó con dedos torpes, se levantó y continuó con su trote, buscando cualquier cosa en su cocina que fuera alta en carbohidratos y grasas saturadas: bebidas de lata, snacks o carne recalentada de la noche anterior.
Cuando se dirigió a la salida de la casa, ya en la sala principal, el canino de afuera abrió la puerta de golpe.
—¡HEY! —gritó una voz que no venía exactamente del hocico del canino— ¡¿QUÉ FUE TODO ESE RUIDO?!
El muchacho se quedó en silencio por unos segundos y levantó la mano.
—Hola, Axel —saludó con una despreocupación palpable.
El canino se mantenía mirando al chico con la cola moviéndose de lado a lado y el hocico abierto, mostrando la lengua.
—¡NADA DE “HOLA”, IDIOTA! ¡¿POR QUÉ SIGUES EN LA CASA?! —gritó Axel con fastidio a través del animal—. Deberías estar en camino a la universidad... De hecho, ¡deberías estar YA CASI LLEGANDO! No hay excusa, Toby.
Toby se rascó la barbilla mientras respondía:
—Bueno, sí... pero...
—¡¿Pero qué?! —gruñó Axel—. Adivino... te quedaste hasta tarde en la computadora o entrenando en las praderas.
Toby se rio fuertemente con las manos en las caderas, pero poco a poco la risa se le fue apagando hasta que agachó la cabeza.
—Eh... sí, ambas cosas —murmuró, algo avergonzado.
Axel se quedó en silencio por un buen rato mientras el canino, Rosel, se mantenía sentado en la entrada de la casa, mirando los alrededores tranquilamente. Finalmente habló Axel:
—Bien... Al menos no estabas siendo TAN flojo... ¡No es excusa! Pero ya es algo... Como sea, será mejor que te vayas antes de que se haga más tarde... Espera —el canino miró una de las manos de Toby, Axel volvió a hablar:
—¿De dónde salieron esas marcas?
Toby levantó su mano, mirando las marcas mencionadas con una expresión neutra.
—¿Oh, esto? Esto es por... Bueno, digamos que la zona donde caí era extremadamente empinada y... Sí, perdí el control —dijo con total banalidad—. No es la primera vez...
Rosel gimoteó ligeramente y sus orejas cayeron a los lados, Axel suspiró y dijo:
—Que no sea la primera vez no significa que debería ser usual, ten más cuidado con tu entrenamiento...
—¿Qué? —preguntó Toby, bajando la mano—. Tengo que aprender a controlarme en el aire, si no me equivoco entonces... ¿Cómo saber qué estoy haciendo mal?
Axel gruñó:—No estoy diciendo que esté mal... Del todo, pero es muy peligroso.
Toby adoptó una expresión de aburrimiento:
—Bah... Por favor, Axel. Sabes que ha habido peores cosas.
Se dirigió a la cocina, desde ahí, continuó hablando:
—En fin... Tengo que irme.
Regresó a la sala con una mochila a la espalda, entonces concluyó:
—Nos veremos en la tarde, hay comida en el refrigerador, solo la calientas y ya.
Rosel se acostó en el suelo, sacudió su cabeza para limpiarse el polvo. Axel, sin muchas ganas ya de seguir argumentando, suspiró y respondió:
—Está bien... Ten mucho cuidado ahí afuera.
—No te preocupes Axel, un día como cualquier otro —Toby sonrió de lado, caminó hacia fuera con pasos lentos hasta que se detuvo en el umbral y volteó la cabeza para mirar sobre el hombro—. Oye... —Giró por completo con el ceño fruncido—. Si me desbaratas toda la cocina te voy a dar de comer una piña, una golden.
Rosel se mantuvo tranquilo, pero Axel se tensó en su interior:
—¡Bien! Bien... Ok —balbuceó, y ordenó en silencio al canino a entrar a la cocina.
Finalmente Toby cerró la puerta detrás de sí, bajó las cortas escaleras y se detuvo en el camino de piedras... Suspiró, y con resignación pensó «Un día como cualquier otro...» Empezó a caminar, arrastrando los pies ligeramente «Otro día... Genial...»
Sus pasos resonaron por el camino descendente de la colina, deslizando los pies en la bajada extremadamente inclinada, cada paso se sentía más pesado para él; muy lento, muy pausado para su gusto.
Cada músculo empezó a sentirse tenso por ninguna razón en particular, solo la sensación derestricción«¡Esto apesta!» pensó con completo fastidio explosivo, empezando a acelerar el paso rápidamente hasta correr con más y más velocidad hasta que el mundo alrededor se volvió un borrón, el viento golpeaba con fuerza pero a él no le importaba, solo para sentir libertad por un breve momento, sin ningún miedo de revelarsu auténtica naturaleza.
Toby se desvió hacia una montaña, la subió con saltos precisos entre rocas, agarrado de cualquier piedra o grieta que sus dedos podían sostener con firmeza, sin dudar... Completamente impulsado por su visceral necesidad de dejar de sentirse encerrado.
Llegó a la cima, se quedó en silencio mirando como el amanecer ya estaba por completo imbuyendo su luz en la tierra, despertó tarde otra vez, usualmente el amanecer se alzaba junto a él. Después de contemplar en silencio con una expresión indescifrable, se deslizó por el otro lado de la montaña, evitando sin muchas ganas una caída que le daba igual tener.
Al aterrizar, retomó su carrera, sin embargo lo hizo más lento pues ya estaba cerca del fin de su libertad: Los arbustos que lo separaban de la naturaleza y su hogar a la ciudad.
«Parial City... El lugar donde debería sentirme seguro. Debería...» pensó, entró en los arbustos... Y en el camino, sus pensamientos continuaron: «...No está tan mal, solo quisiera ser yo por una vez... Je, imposible...»
Cuando salió de los arbustos, el camino dejó de ser tierra y césped a pasar al concreto, asfalto y pintura de la ciudad.
Parial City se elevó ante él con sus calles tranquilas, gente pasando de un lado a otro para ir a hacer sus rutinas diarias; entre ellos se encontraban chicos yendo al mismo lugar que él: la Universidad Cumbres Doradas.
Algunas personas al percatarse de la presencia de Toby, voltearon sus cabezas hacia él por un breve momento antes de volver a sus asuntos; algunos grupos cuchichearon entre ellos o susurraron cosas sobre la altura y físico imponente del chico de pelo castaño. Toby, por su lado, con una expresión neutral típica de él en la ciudad, se dirigió hacia la parada del autobús.
Se paró al frente, sin tomar asiento en la banca, un dúo de chicos se quedó mirándolo de reojo, uno soltó un suspiro sorprendido por los casi dos metros de altura de Toby, usual para él. El tiempo pasó como si pudiera contar los microsegundos alrededor de estática y ruido de fondo... Hasta que el sonido del autobús lo regresó a la realidad, dando pasos dentro del vehículo.
Se sentó al fondo, estirado por el aburrimiento y mirando el techo del autobús, pensó en como las cosas que lo rodean parecen ser aún más insignificantes desde su perspectiva.
Un viaje menor a media hora pasó como líquido espeso por rejillas delgadas, Toby miró por una ventana y después cerró los ojos, solo un momento antes de tener que... El autobús se detuvo, dejó a Toby sorprendido, por la ventana se vio que ya había llegado a su destino. Parpadeó confundido por unos segundos antes de llegar a una conclusión «Acabo de disociar...» se frotó la cara y salió.
El camino estaba limpio y pulido, algo de esperar de una universidad... Toby levantó su celular, revisó sus chats para ver si sus amigos le dijeron algo.
De repente una pequeña roca se dirigió a su rostro, pero Toby la atrapó en el aire sin siquiera levantar la mirada... Entonces sonrió con una ligera risita baja, al levantar la mirada solo dijo:
—Perdonen, chicos... —se acercó a un par de chicos que estaban sentados en una de las bancas cercanas al camino principal.
—Tu mamita te va a perdonar eso —dijo el chico sentado al borde izquierdo de la banca, se levantó y apuntó a Toby—. Quedamos en algo, cabrón. Llegaríamos los tres juntos.
— Eh... Saúl, solo se demoró unos quince minutos... —murmuró la chica en el lado derecho, guardando sus cuadernos—. No hay nada que perdonar, tampoco hay que perder más tiempo en peleas innecesarias. Vamos? —cuando miró a Toby a los ojos, ella apartó de golpe la mirada con las mejillas ligeramente enrojecidas.
Saúl metió sus manos en los bolsillos de su chaqueta —Bueeeeno.... —arrastró la palabra antes de levantar el puño a Toby con una sonrisa, cuando chocaron los puños, Saúl rio con energía:
—¿Qué tal? ¿Cuál será tu excusa hoy, hermano?
—No hay excusa —Respondió Toby, ajustó su mochila y bajó los brazos—. Me quedé dormido, solo es eso,
La chica ajustó sus lentes y miró a Toby directamente, sin titubear esta vez —Eso no suena nada bien, estás teniendo una racha preocupante.
Toby se rascó la barbilla, miró a un lado sin tomar mucha importancia —¿Será...? No debe ser la gran cosa, he pasado por peores cosas, Marylin. ¡No es nada! —sonrió cuando regresó la mirada a la chica.
Marylin se mantuvo mirando a Toby por un largo rato con una expresión inusualmente seria, logró incomodar al chico quien carraspeó mientras Saúl se rascó la nuca.
Marylin suspiró y mostró una ligera sonrisa —Está bien, entonces... —dio la media vuelta y miro sobre el hombro—. Vamos... ¡Directos a clases!
Toby y Saúl asintieron a la vez, ambos caminaron detrás de Marylin, Saúl le dio un codazo a su amigo y le susurró —Oye... ¿Seguro que no pasa nada? Porque hace falta que hagas enojar a Mary en el primer día y ahí no te salvo.
Toby levantó sus hombros, miró de reojo a Saúl —No hay nada malo... Solo es eso, un mal tiempo para mí y nada más, se pasará... —en ese momento chocó con Marylin quien se había detenido abruptamente sin decir una palabra.
En el momento que Mary se mantuvo en su posición, ambos chicos contuvieron el aliento por los dos segundos que la chica duró sin moverse ni decir nada. Cuando Marylin volteó, exclamó con una expresión nerviosa:
—¿¡U-Ustedes saben dónde es nuestro salón!? —ajustó sus lentes nerviosamente y miró los alrededores, completamente perdida.
—Espera, prima —interrumpió Saúl, agarrando su hombro—. Apenas acabamos de llegar, tómate el primer día con calma —miró a Toby y le apunta con el pulgar— ¡Él debe saber!
—Eh... ¿Eh? ¡Oh, sí! Sí... Yo sé por dónde es— Toby se dirigió al vestíbulo principal—. Síganme los buenos.
Caminaron por el sendero de piedras, rodearon la fuente impecable y cubierta de oro con el logo de la universidad sobre todos los adornos, vieron decenas de rostros nuevos: Un par de chicos llegando primero que ellos, un grupo de cinco que pasó por su lado y un dúo de chicas, una de pelo extremadamente largo, voluptuoso y rojizo. La segunda adelante de ella era pelinegra con una coleta de caballo alzada, con adornos en forma de rosa metálica en los lados del pelo.
EL trío se quedó mirando los alrededores... Cuando Toby empezó a caminar, Marylin agarró su brazo, fue arrastrada ligeramente antes de que Toby volteara... y cuando el chico se detuvo:
—Anda lávate ese rostro— dijo sin ningún tipo de vacilación, soltando su brazo para cruzarse de brazos.
—¿Qué? No se supone que no debíamos desperdiciar tiempo y...— Toby calló cuando Marylin levantó su dedo a sus propios labios—. Dije... Anda. Ahora.
Saúl se acercó unos pasos —No te preocupes, Chato. Iremos a encontrar el aula yo y Mary, te buscaremos apenas lo encontremos...
—Limpia tu rostro, pareces un zombi...— Refunfuñó Marylin, empezó a alejarse, dejando a ambos atrás.
Toby se rascó la mejilla —Errr... —Saúl le dio un golpe en el hombro—. Ya sabes como es— sonrió de lado y se fue trotando—. ¡Nos vemos luego!
Toby sonrió y se dirigió al lado opuesto para buscar los baños «Ah... Típico de Marylin...» pensó con una sonrisa genuina.
Saúl alcanzó a Marylin, caminó a su lado y habló —Fuiste muy directa esta vez, ya no te pones nerviosa con él... ¿o sí?
Marylin contuvo la respiración y giró la cabeza abruptamente a su primo —¡P-Por supuesto que aún me siento nerviosa! Solo que... No puede seguir así, necesita un freno de vez en cuando— Puso su dedo en el pecho de Saúl, lo empujó ligeramente—. Y si TÚ no vas a decir nada —retomó su caminata, suspiró y suavizó el tono—. Entonces... Debo ser yo.
—Oye pero no es la gran cosa, Toby está... —Saúl cerró los labios, bajó la mirada—. No, no está del todo bien —se rascó la nuca, pensativo—. Está siendo bastante... Bastante...
—¿Cínico?— Preguntó Marylin con una voz más suave.
—Creo... Quiero decir, no lo culpo. Pero se está ocultando, de los demás, de nosotros, de lo que realmente siente ¿no es eso...?— Saúl fue interrumpido cuando Marylin lo cortó:
—Sí, lo sé, es contradictorio a lo que se supone que somos... Mejores amigos, pero lo hace porque desde siempre nunca tuvo un buen control. Además, ambos tenemos nuestros problemas, Toby piensa que solo será una carga más. Tampoco debe decirnos todo, aunque quisiera que fuera más honesto... Consigo mismo.
Marylin apretó la correa de su mochila, Saúl solo hizo un chasquido con la lengua y soltó:
—Carajo...
Ambos primos caminaron en silencio incómodo por un largo tiempo en su trayectoria, cabeza gacha, hasta que al salir de un pasillo... Saúl dijo con una sonrisa:
—No vamos a dejar que continúe así —miró de reojo a su prima, levantando la mirada poco a poco.
Marylin sonrió, devolviendo la mirada a su primo—. Sí, definitivamente no dejaremos que siga así... Tiene nuestro apoyo.
—Nos ha apoyado en todo —Saúl levantó el puño a su prima— ¡Ya sabes! El equipo dinamita. Los tres unidos...
—Jamás seremos vencidos —terminó Marylin, chocando el puño con su primo.
—Bueno, ¿Qué estamos esperando? ¡Tenemos que encontrar nuestra aula antes de que Toby regrese! —Saúl apresuró el paso, seguido de Marylin después de un suspiro suave.
Pasaron por el segundo piso, al no encontrar su aula, Saúl levantó los hombros y continuaron su búsqueda en el tercer piso, pero a la hora de girar después de subir las escaleras... Saúl chocó con una chica, la misma chica pelirroja de antes. La pelirroja apenas dio un paso atrás con un gruñido apenas audible.
—Woah! Woah! —Saúl recuperó su equilibrio y miró a la chica—. Woah... —quedó impresionado, casi congelado al contemplar la figura de la chica: De piel pálida, su rostro de facciones delicadas al igual que sus manos con las uñas pintadas de turquesa, sus ojos eran celestes, eléctricos. Lo que destacó antes en la entrada, esa melena gigante que casi toca el suelo, voluptuoso y rojo fuego.
Saúl carraspeó y enderezó su postura —Uh, disculpa... No sabía dónde iba. Em... ¿Estás bien? Necesitas algo...— Cerró los labios cuando la fija mirada de la pelirroja no lo abandonó ni siquiera para parpadear: Sus ojos estrechados, afilados, ceño fruncido.
Saúl rio ligeramente mientras se rascaba su nuca, se detuvo... Y chasqueó los labios —Oye, no hay necesidad de fulminar con la mirada, no era mi intención— volvió a reírse, una risa que se apagó cuando volvió a encontrarse con la mirada de la pelirroja, la cual no cambió para nada, se sintió más fuerte incluso.
—Oye, en serio... No es necesario que sigas así... —sus palabras se detuvieron cuando fue empujado de repente—. ¡HEY! —dijo aquella chica pelinegra con una coleta alzada de antes, la cual bajó sus manos a sus caderas— ¡¿Qué crees que estás haciendo!?
Saúl retrocede con las manos al frente —¡Woah! ¡Tranquila! ¿Qué te ocurre? —la pelinegra interrumpe—. ¡¿Qué te ocurre a ti!? ¡Ella NO quiere lidiar contigo! ¡LARGO!
Marylin llegó en el momento justo, trotó y se interpuso entre ambos bandos— ¡Oigan!— exclamó, apartando ambos con sus brazos—. ¡Fue suficiente!
Saúl bajó sus brazos, dejando la situación a su prima. Marylin suspiró y se puso al frente de la pelinegra— ¿Qué fue lo que pasó?
La chica, ligeramente más alta que Marylin, bajó su tono agresivo— Estaba molestando a mi amiga.
—¿Saúl? —Marylin volteó la cabeza a su primo.
—N-No exactamente, choqué con ella y me estaba disculpando, eso es —respondió Saúl, aún con las manos levantadas en un gesto pacífico.
—Entonces fue un accidente, no hay necesidad de ponerse así de... De...— Marylin no tuvo una manera delicada de llamar la actitud de la pelinegra.
—¿Así de...? —La chica levantó una ceja, esperando una respuesta que no llegó instantáneamente como quiso.
Después de unos largos segundos, Marylin se aclaró la garganta y respondió —Hostil... Eso quería decir— ocultó sus brazos detrás de ella, miró hacia otro lado, algo incómoda.
Un silencio se instaló por un par de segundos.
—Bien, suficiente —la pelinegra chasqueó los dedos de su mano izquierda—. Alerid, nos vamos —agarró ligeramente el brazo de la pelirroja, quien le siguió el paso en silencio.
Ambos primos se quedaron en un silencio incómodo, Saúl agarró el hombro de Marylin
—Eso fue innecesariamente intenso... Será mejor que sigamos buscando.
Marylin tardó en responder un momento, entonces dio la media vuelta y caminó —Sí... Olvidemos esto.
Ambos se alejaron por el lado contrario de las chicas.
La pelinegra miró sobre el hombro a los primos irse y bufó —Al menos nos dejaron en paz— miró a su amiga con preocupación— ¿Estás bien?
—Hmmm —respondió Alerid, quien miró al frente, aparentemente sin su paz perturbada. Ella miró de reojo a su amiga—. July... Fuiste muy precipitada esta vez.
—Mejor eso que lamentar otro Jasper —bufó July, inflando las mejillas, cruzándose de brazos—. Igualmente... Me pasé un poco... ¡SOLO UN POCO!
—Bastante —respondió Alerid.
—¡No me lleves la contraria, Ale! —exclamó July con una expresión de enojo fingido—. Hmf, te lo dejaré pasar por esta vez.
Alerid continúo el paso sin quitarle la mirada de reojo a su amiga —Ya me has dicho eso como...—
—¡No lo digas! —interrumpió July, continuando el camino sin decir más.
En el camino, algunos chicos miraban de reojo a Alerid e incluso a July, la pelinegra no le importaba nada, pero le preocupaba la atención que recibía la pelirroja. Pasaron por los pasillos, en un entorno más vacío, July suspiró y detuvo a Alerid.
—No tengo idea por dónde vamos —admitió, bajó la cabeza y se cruzó de brazos—. ¿Y tú?
—Sígueme —Alerid agarró su mano hacia el lado contrario de donde iban.
—¡¿EH?! ¡Todo este tiempo estaba yendo al lado equivocado... ¡¿Y NO ME LO DIJISTE!?— Bramó July con una expresión dramáticamente indignada.
—Quería que lo notaras por tu cuenta —respondió Alerid sin despegar la mirada del frente.
—¡Ugh! Eres imposible...—
Durante el camino en el pasillo, un chico se intentó acercar a ambas, July se detuvo para alejarlo... Mientras que Alerid siguió su paso sin inmutarse. Lo mismo ocurrió con un grupo de chicas que querían invitar a la pelirroja por mero interés debido a la popularidad de ella, sin embargo... Pasó de largo también sin voltear ni para mirarlas de reojo, no importaba lo mucho que intentaran llamar su atención, algunas chicas murmuraron cosas como:
—Alerid es muy callada...
—Ya déjemoslo así... Debe ser rara
—¡Pero por eso debe ser popular!
—Ya basta, sigan con lo suyo —exclamó July, cruzada de brazos. Caminó a paso acelerado para llegar al lado de Alerid—. Vaya lugar para vivir...
—Hm —Alerid asintió, frunciendo el ceño ligeramente.
llegaron ambas al pasillo que las lleva a las escaleras, en ese momento... Toby apareció del lado contrario, ambas chicas se detuvieron en seco al ver la altura del chico, lo mismo pasó con él, quien miró a ambas con una expresión... Neutral.
—Hola —Toby levantó la mano, un saludo casual... Entonces continúo su camino, pasó al lado de Alerid, se detuvo un momento para mirar su ropa, y continúo—. Buen outfit...
Alerid se quedó congelada al mirar el rostro del muchacho sin una razón que ni ella misma pudo comprender en el momento... giró su cabeza hacia Toby, siguiéndolo con la mirada por todo el camino con una expresión consternada— ¿Quién...? —murmuró casi inaudible, un sonido que no llegó a oídos de Toby, quien ya se fue del pasillo.
July, quien se había mantenido en silencio durante el breve encuentro, giró su cabeza para seguir al chico también con una ceja levantada— Wow... Es...
Y entonces, al ver a Alerid distraída, giró hacia ella con una expresión sorprendida, pasó su mano de lado a lado al frente del rostro de su amiga:
—¿Hola? Tierra a Alerid.
Alerid parpadeó una vez y apartó suavemente la mano de July.
—¿Qué? —Preguntó, regresando a su expresión habitual.
—No me trates de estúpida. ¿Qué fue eso? —bramó July, señalando con el brazo extendido al pasillo donde Toby desapareció.
—No te estoy tratando de estúpida...
—¡No me cambies el tema! —July puso sus puños a los lados de su torso—. Vamos Ale, dejemos la broma un momento... No eres así, ni conmigo, algo te llamó la atención...
—...No lo sé —respondió Alerid mientras ajustaba su muñequera— Algo... Se me hizo familiar.
July levantó ambas cejas, sorprendida, tardó un rato para responder:
—Familiar... Alguien que jamás has visto antes... ¿O sí?
Alerid volteó para volver a ver el pasillo— No lo sé, pero algo lo fue. Su rostro...— Se quedó callada en el proceso, pensando.
—¡Oh! —July llevó una mano a su boca, entonces sonrió con picardía y se acercó al lado de Alerid— ¿Será? Alguien de tu infancia... ¡Jamás me contaste tu infancia! Oh dios... ¿Y si es un amigo que olvidaste por el pasar tiempo? ¡Eso sería...!
—No es eso.
—Ah... Okay.
Alerid se puso un dedo entre sus labios— No lo he visto antes, no a él exactamente, pero... Me recordó a alguien... No sé a quién en específico.
Alerid bufó con frustración —No lo entiendo...
—Hey, calma...— July la rodeó con su brazo—. Tal vez no tienes la respuesta ahora pero podemos encontrarla luego...
July se agarró la barbilla, mirando al techo por un buen rato... Y entonces:
—¿Y si hablamos con él?
Alerid se apartó bruscamente, sus ojos más abiertos de lo usual— ¿Eh?— exclamó con un tono más agudo antes de volver a su rostro neutral y recuperar su tono habitual— ¿Eso de qué ayuda?
July sonrió de lado —Bueno tal vez sea alguien que está relacionado —levantó ambos hombros, cerrando sus ojos—. O tal vez no, nunca lo sabremos... A no ser que preguntemos.
Se acercó a ella, agarrando ambos hombros, la miró directamente a los ojos, su expresión y voz más suave —Por favor, Aley... Nunca en tu vida te habías puesto así, es una pequeña excusa para que dejes de estar en el mismo lugar una y otra vez.
Alerid se mantuvo en silencio, cuando July la soltó y caminó hacia un lado, la pelirroja la siguió con la mirada con sus ojos ligeramente más abiertos, sus labios formando una línea recta. July se apoyó en una pared, sonriendo con picardía otra vez:
—Además, ya es hora que conozcan a alguien que no sea yo. ¿No se supone que has venido a la universidad para liberarte de tu padre?
—Vine aquí para terminar mis estudios —respondió la pelirroja, mantuvo su expresión neutral por unos segundos antes de desviar la mirada, frunciendo el ceño—. No, tienes razón... Sí quería salir de mi habitación todos los días. Pero... Otra vez, ¿Qué tiene que ver con ese chico? Yo no busco hacer amigos por todos lados.
July se ajustó y pasó su mano por toda su coleta, volvió a mirar a Alerid y exclamó —¡Pero no es cualquiera! No puedo, no quiero tomarme ese momento a la ligera. Perdón pero... ¡Quiero saber por qué te llamó tanto la atención!
Alerid no respondió, pero fue jalada por July —¡Ugh! —soltó la pelirroja, pero no hizo esfuerzo en resistirse.
Los pasos de Toby resonaron cuando subió las escaleras hacia el cuarto piso, donde vería desde lejos a sus amigos, sonrió con intenciones claras, caminando de forma sigilosa entre los estudiantes que pasaban por sus lados.
Saúl estaba sentado junto con Marylin en una banca, estaban teniendo una conversación... Toby apenas logró escuchar algo cuando se acercó —O se lo dices tú... O se lo digo yo —entonces el chico apareció entre ambas de sus cabezas, exclamó:
—¿Decirle qué a quién?
Ambos primos saltaron de la silla con gritos ahogados, Marylin saltó como un gato asustado y Saúl cayó de la silla. Risas leves de la gente que pasaba por el lugar resonaron pero nadie se detuvo a ver la escena.
Saúl se levantó del suelo y agarró a Toby del cuello de su polera negra— ¡Hijo de la gran..! ¡No hagas eso! Me acabas de quitar un par de años de vida con ese susto ¡mal nacido!
Toby se rió de forma genuinamente animada, levantó las manos en gesto pacífico
—¡Calma! Jeje... —se enderezó, mirando a ambos con una expresión burlona—. Pero ahora me entró la curiosidad... ¿Hay algo que deba saber?
Saúl abrió los ojos y volteó la cabeza a su prima, quien negó con la cabeza con el rostro hecho un tomate, cruzando los brazos en una X, su expresión desesperada. El chico siseó nerviosamente y miró a Toby directamente:
—Bueno... Sí, hay algo que debes saber.
Marylin retrocedió varios pasos, empezó a buscar su mochila, la cual se le habían caído las cosas cuando cayó al suelo, se apresuró a guardar sus cosas mientras giraba la cabeza a los dos chicos con pánico creciente de vez en cuando.
—Toby... —Saúl apretó los labios antes de... sonreír de lado, entonces exclamó:
—¿Recuerdas el día que estábamos practicando fútbol, invitaste a Marylin a unirse pero se negó? Bueno... después de que te fueras a casa, ella decidió unirse a mí porque se sentía avergonzada de que la vieras. ¡Tenía un punto! Cuando intentó patear la pelota, falló tan miserablemente que la pelota le hizo perder el equilibrio y se dió un buen golpe de cara contra el suelo. ¡Fue glorioso! Fue...
La anécdota fue cortada abruptamente cuando Marylin conectó su mochila con su nuca con odio— ¡CIERRA TU BOCA YA, SUFICIENTE!
Saúl se quedó con la cara aplastada en la pared, su cuerpo se deslizó hasta que quedó en el suelo con un gimoteo bajo.
Marylin inhaló y exhaló profundamente, se colocó la mochila correctamente y se ajustó sus lentes con ambas manos, lentamente recuperó la compostura y soltó:
—No seas así... Saúl.
—Tú me acabas de reventar la cabeza con una mochila que su peso es considerable... ¿Y yo soy el malo? —murmuró Saúl con voz ahogada al no separarse del suelo.
Toby soltó una carcajada breve y levantó a Saúl de un brazo— Ah... Clásico momento. Ya dejen de hacer el tonto, vamos a clases de una vez.
El equipo dinamita caminó directos a su aula, guiados por Saúl, abrieron la puerta y encontraron a algún que otro estudiante en el lugar haciendo sus cosas por individual.
Los tres se sentaron en una fila, Toby en el lado derecho, dejó su mochila al lado de sus pies y se recostó en la silla con un suspiro.
—Empezamos el día... —murmuró con los ojos cerrados, reposando sus brazos en la silla.
—Aunque te dé pereza, deberías estar atento a las clases... —exclamó Marylin mientras sacaba sus libros.
—Aye, aye... —respondió Toby de forma vaga y arrastrada, agitando su mano con despreocupación.
Marylin vió su actitud, cerró los ojos y frunció el ceño... Dejó con envidiable orden sus cosas en la mesa, y le dió un codazo en las costillas al castaño.
—Ow —Toby dejó su postura vaga para recostarse ligeramente en la mesa con una expresión exasperada y fingida—. Ok, entendido.
Marylin sonrió ligeramente, Saúl solo siseó con una sonrisa ladina y los ojos entrecerrados, llevándose una mirada fulminante de su prima, el chico solo miró para el otro lado mientras silbaba.
Su rutina cesó cuando el profesor llegó, algunos alumnos aún hacían lo que les daba la gana pero el maestro impuso respeto desde el vamos al golpear la mesa con fuerza autoritaria, la clase inició, algunos alumnos llegaban incluso demasiado tarde, pero el profesor los dejaba afuera por incumplir los horarios.
Saúl estaba recostado en la silla, su lápiz en su mano izquierda, golpeando la goma en un ritmo constante, algo atento a lo que el profesor hablaba.
Marylin por su lado estaba perfectamente sentada, escuchando con toda su atención al profesor mientras escribía sin necesidad de mirar su cuaderno, aunque se le iban las palabras hacia arriba, de vez en cuando bajando la mirada para evitar eso.
Toby apoyó su cabeza en su puño izquierdo, sus codos apoyados en la mesa, su mano escribía de vez en cuando lo que el profesor decía o lo que veía en la pizarra de forma mecánica, de vez en cuando cerrando los ojos lentamente... Hasta que Marylin golpea su lapicero en su cuaderno para despertarlo.
Los primos ayudan a Toby a concentrarse de vez en cuando, haciendo que el tiempo pase de forma agradable para el chico, a la hora que el profesor finalmente anunció, todos salieron apresurados sin razón aparente, el trío salió del aula directos hacia la zona de descanso.
—Entonces... ¿Qué planes tenemos hoy? —preguntó Saúl, arrastrando la mochila por el suelo.
—Lo que sea menos quedarnos en la cafetería, no tengo hambre —respondió Toby mientras mantuvo su mochila en su brazo izquierdo.
—¿Comiste demasiado antes de venir, verdad? —preguntó Marylin sin apartar la mirada del frente.
Toby se enderezó de golpe y volteó su cabeza a Marylin con una expresión nerviosa —Puedes dejar de saber lo que hago tan fácilmente?








