PROLOGO

No caigas, no tropieces, no te equivoques, la cadencia en su cabeza resonaba con cada paso. La cabeza le daba vueltas, con el corazón corriendo en competencia directa con las piernas temblorosas mientras subía a la parte superior de la plataforma de los ganadores. La multitud coreó su nombre cuando finalmente llegó a su destino.
Esto era más que ganar. Mucho, mucho más. Era el logro para lo que había trabajado toda su vida. Millones de gotas de sudor, miles de horas de práctica y sacrificios incalculables para llegar a este punto. Ella era la mejor en el mundo. Lo había probado. Para sí misma, sus críticos y sus adversarios.
Ella finalmente había llegado. Debería estar eufórica, excitada, en la cima del mundo. Este debería ser el día más feliz de su vida. Pero lo único que sintió era un vacío. Cientos de personas la rodearon, pero estaba sola, totalmente sola cuando realmente importaba. Recorrió la multitud en busca de la única persona que le importaba. Reconoció muchos rostros familiares, pero ninguna contenía el claro cristal de ojos que desesperadamente quería ver. Al escuchar su nombre, ella se adelantó.








