el comienzo de todo.
Franco atinó a tapar su nariz rápidamente ante el fuerte olor a feromonas que lo rodeaban. Entró sigilosamente a la habitación del dúo de omegas, tratando de no hacer tanto ruido pero la mezcla del olor a naranja de las feromonas de Valentín junto con el olor a limón y arándanos de las feromonas de Nicolás estaban causando estragos en su mente- No puede ser...-murmuró- ¿ambos están en celo?
La selección argentina de futbol se encontraba a pleno preparándose para los siguientes amistosos a disputarse en la república argentina.
La lista de convocados ya se había dado a conocer, entonces lo único que restaba era reunirse con el resto del plantel (repleto de alfas, betas y omegas) para dar inicio a las prácticas en la cancha.
Que, de hecho, era justo lo que estaban haciendo.
Valentín Barco y Nicolás Paz eran dos omegas bonitos, elegantes y muy deseados por el común de la gente. Ambos, daba la casualidad, eran también mejores amigos y, como pasa siempre que uno establece un vínculo amistoso, existían ciertos gustos en común.
El tema era que ese gusto en común, era una persona, más específicamente un alfa: Franco Mastantuono.
-No nos va a dar bola- dijo Valentín, por 5ta vez, mirando la cara de desilusión de Nicolas- Franco es muy bueno y todo, pero de eso a aceptar un trío hay un abismo, Nico. Olvídate de eso- dijo, encogiéndose de hombros y empezando a caminar lejos de rubio.
Nicolás suspiró, algo desilusionado y siguió a su mejor amigo, sin ánimos de querer retrucar o discutir. El motivo de discusión anterior estaba justo en frente de los omegas, mirándolos fijo y sonriendo cálidamente. Los ojos claros de franco brillaron bajo la luz del sol y se animó, tímidamente, a acercarse al par- Nico, Colo…buen día- rió- ¿Cómo los trata esta mañana?- preguntó, ciertamente curioso por las caras largas de los omegas. El olor de Valentín se volvió naranja amargo y el de Nicolás se volvió arándanos ácidos. Franco arrugó la nariz, haciendo una mueca y tragó saliva, pensando que quizás debería dejar a ambos omegas tranquilos- Perdón, yo ya me iba…- murmuró, pasando por al lado de ambos, excusándose pobremente.
-Esperá, Fran… uh- bufó Nicolas. Se giró levemente a su derecha, mirando al colorado a modo de reproche- Estarás feliz, si antes no nos odiaba seguro ahora si. No querrá estar con nosotros, ni siquiera nos va a hablar ahora-dijo, señalando por donde se fue Franco- Esto es un desperdicio de tiempo- hizo un gesto con la mano, restando importancia y trotó suavemente hasta donde se encontraba Santi Beltrán, arquero, esperando para que pateen la pelota. Nicolás se paró justo de frente, calculó el ángulo y le pegó con el filo del botín del costado derecho, fuerte.
Gol.
-Vamos, mierda! Al menos eso salió bien- se rió Nico, un poco más animado. Miró al colo, quien seguía con cara de pocos amigos y suspiró- Oye, no me mires tú así, si el que anda de negativo aquí eres tú.
Lágrimas pequeñas se empezaron a agolpar una por una en los ojos de Valentín, de repente afectado por las palabras de Nico. Se dió media vuelta y arrancó a correr, en dirección a su cuarto compartido.
Nicolas cerró los ojos y murmuró una serie de maldiciones- Valen, espera!- corrió detrás de su amigo, como alma que lleva el diablo. Toda esa secuencia fue vista por todo el plantel.-Valen, joder, lo siento!
Incluido por el alfa producto de sus deseos sexuales.
♡◇♡
Valentín se encontraba en su cama, solo con unos boxers, de mal humor, con un calor infernal y llorando. La habitación empezó a subir un par de grados, su cuerpo se empezó a calentar y la pequeña carpa en sus boxers indicaba que estaba por entrar en un problema sin fecha de retorno.
El celo de un omega.
La puerta se abrió, fuerte y por ella entró Nicolas, quien agarró la manija de la puerta y la cerró de un portazo- Valen, lo sien…- no pudo seguir hablando, porque el olor a naranjas se hacía más y más fuerte- Joder…- dijo, tapando como pudo su nariz, de repente afectado por el celo de su mejor amigo omega. Gimió, asustado y largó inconscientemente un quejido, llamado a cualquier alfa a 100 kilómetros a la redonda que esté dispuesto a ayudar con aquel enriedo- Dios, ayuda porfavor, no puedo solo…-murmuró, viendo a valentín gemir de dolor. Pequeñas lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas y quiso acercarse al otro omega, en busca de querer ayudar- Valen, puedo… AH!- un dolor demasiado fuerte lo hizo doblarse al medio, agachándose en el piso. Gimió de dolor y sostuvo su abdomen, en busca de aliviar un poco la situación- Joder, no…-gimió- Alfa!- llamó.
Unos pasos rápidos se escucharon del otro lado y algo de miedo con una mezcla de curiosidad se mezclaban en el interior de Nicolas; se arrastró como pudo hasta su cama, justo al lado de la de Valentín y tomó su almohada, comenzando a frotarse suavemente contra ella en busca que encontrar aunque sea un mísero alivio a su malestar. Los ruidos de los gemidos de Valentín todavía se escuchaban en el fondo de su mente y quiso colaborar para que el omega no la pase tan mal- Valen…valen, toma tu almohada y frotate…valen, hazme caso joder!
Valentín estaba llorando tanto que no entendía muy bien ninguna de las palabras que en ese momento le estaba dedicando Nicolas, pero si entendió algo de “frotar”. Tomó su almohada con fuerza, la puso entre sus piernas y comenzó una serie de embestidas, en busca de aliviar el dolor. Gimió con fuerza cuando encotró ese tan preciado alivio.
Nicolas estaba tan ido que ni siquiera sabía a quién carajo estaba llamando. Comenzó a decir “alfa” una y otra vez, rezando porque alguien le hiciera un mísero caso. Estaba por largarse a llorar, hasta que escuchó el clic de su puerta abrirse y vió entrar por ella a lo que estaba llamando: un alfa. Franco Mastantuono era ese alfa.
3 golpes, fuertes, se escucharon en la puerta- Valen, Nico, abran!- Franco habló del otro lado. Dos gemidos, uno proveniente del rubio y otro proveniente del colorado se hicieron escuchar, fuerte y el lloriqueo iba en aumento. Franco se preocupó- Chicos! ¿Estan bien?¿Que esta pasando?- tomó la manija y, al notar que la puerta estaba abierta, bajó y empujó- voy a entrar!- avisó- -Perdón por interrumpir, se olvidaron sus botellas de agua en la cancha…- dijo, apenado, mirando al piso. No tardó mucho en que sus pulmones se llenaran de feromonas y por fin entendiera que era lo que estaba pasando con ambos omegas.
Franco abrió los ojos, sorprendido.
Atinó a tapar su nariz rápidamente ante el fuerte olor a feromonas que lo rodeaban. Entró sigilosamente a la habitación del dúo de omegas, tratando de no hacer tanto ruido pero la mezcla del olor a naranja de las feromonas de valentín junto con el olor a limón y arándanos de las feromonas de nicolás estaban causando estragos en su mente- No puede ser...-murmuró- ¿ambos están en celo?




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