Ludovia

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Sinopsis

Había una vez un mundo Mecánico dedicado a controlar las emociones fuertes en sus cuatro cortes. En la primera, Ludovia, no existen los corazones rotos. Desde niños te enseñan a vivir en una fantasía dond Destino y Tiempo te conducen a tu alma gemela, pero cuidado porque así como de maravillosa puede resultar la historia también puede terminar en tragedia. No se deben romper las leyes de la corona aún si la excusa es el amor.

Genero:
Fantasy/Romance
Autor/a:
JayDallas
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Prólogo


Sir Fabritzio D´Agostino:

Si estás leyendo esto, significa que estoy muerta.

Zonovanh Bissir - Soberano de la primera corte: Ludovia - ha descubierto nuestro mutuo acuerdo de abandonar a las almas gemelas que nos han elegido Destino con el fin de guiarnos por nuestro propio instinto al que hemos conocido como "verdadero amor"

Asimismo, mi marido Lord Zigor Sorní (bien conocido entre nosotros como Lord Mentecato) se ha enterado de quien creía su hijo no es más que nuestro. Temo por la vida de Drac más que por la mía y es por eso que él tomó la decisión de traicionar a la corona una vez más: voy a proyectarlo lejos de Ludovia.

Selene (mi guía) no ha tenido más remedio que aceptar y lleva lejos lejos a mi hijo apenas unas horas antes de mi muerte pública - al menos lo que perdió, escribió esta carta con anticipación para ser enviado en cuanto antes a su destinatario -, Ni También Destino será capaz de saber dónde y con quién irá a parar Drac.

Suplico que no deje en vano mi sacrificio de madre: no busque ni por debajo de las piedras a mi hijo Drac quien para las fechas en el mar encontrando mi carta teniendo otro nombre, su cabeza tiene precio en Ludovia.

Como última petición, queme la carta antes de que cualquiera de los allegados del rey pueda encontrarla, confío que usted entienda porqué él recurrido a tan cobarde acción de no luchar por lo que sentimos y acepte el castigo tan injusto que por ley me concierne al ir en contra de los principios de Ludovia.

Estará siempre en mi corazón, hasta el último latido.

Por siempre suya.

Juno Viagel.

Ella terminó de escribir la carta con un dolor en el pecho, no quería morir a una vista de todos como una traidora - es más, ni morir - pero no había vuelto atrás. Era su cabeza o la del pequeño angelito que descansaba sobre su cama ajeno a toda la situación.

SOLTO ONU Suspiro e adentro su carta de suicidio - Si que se sentia Como ESO - En un sobre y la coloco Juno había preparado todo aquello una semana atrás, ya tenía las pistas que le dejaría a su amado además de las instrucciones precisas a Selene quien ese momento no hizo más que mirar por la ventana con aire misterioso.

¿Estás seguro de esto? - Consideró a Selena sin mirarla. Juno quería acercarse a ella y abrazarla pero sabía que no podía, apenas la tocara se fundirían -. Aún tienes tiempo de irte con él y tu hijo.

—Es lo mejor, Selene —no sonaba convencida pese a que lo estaba. Caminó hacia Drac y lo sostuvo entre sus brazos, sería la última vez que le viera y eso le desgarraba el alma -. Tú más que nadie sabe que esto es difícil para mí.

—Lo sé perfectamente, Juno - Selene se convirtió en la madre, su rostro estaba impasible pero eso no perdió por sorpresa a Juno porque su guía siempre fue así -. Solamente quiero que analices bien tus decisiones, al fin de cuentas, es por eso que estoy aquí.

Juno ladeó la cabeza.

Selene no se acercó, es más, permaneció estática en su sitio como una estatua. Era demasiado alta - más que el promedio - y siempre acudía con una túnica negra que cubría incluso el cuello, su rostro era severo: ojos gatunos de un color ámbar, nariz filosa, cejas puntiagudas y labios en forma de corazón.

La primera vez que la vio, no estaba del todo segura de Selene, pues parecía no solo físicamente diferente - Juno era bajita con un rostro amigable que probablemente detendría para conversar en el mercado y cuerpo regordete - sino también en personalidad; a Juno se le caracterizaba por ser impulsiva y demasiado alegre mientras que Selene se la pasaba encerrada en la habitación con pocos amigos, de hecho, Juno en ese momento se considera si en algún punto de su vida había visto sonreír a su guía.

No hay marcha atrás —contestó la muchacha con decisión, ignorando aquel nudo en la garganta—. Drac vale más que mi vida.

Besó la cabeza de su hijo y lo dejó en la cama. Drac tenía la piel blanca como su padre y ojos profundos de un café oscuro como los de ella. Sabía que tenían de ser fuerte por él pero pese a ello no podía evitar soltar unas cuantas lágrimas. Selene, mientras tanto, la miraba desde la ventana con la misma expresión de siempre.

—Es hora, Selene — musitó Juno.

Selene caminó hizo Drac con elegancia, no se tuvo miedo - es más, no se averiguaba ninguna —en su rostro pese a que también ella huiría de Ludovia. Al llegar a su destino, dio un asentimiento de cabeza a Juno como despedida y colocó una mano sobre el pecho del bebé para cerrar los ojos.

Inmediatamente una luz bordeó tanto a Selene como a Drac, era brillante y blanquecina, y en menos de diez segundos ambos desaparecieron dejando a Juno con el corazón roto.

Como se lee en la carta, horas después de varias guardias de la corte arrestaron a Juno Viagel para ser llevado a la horca por sus delitos contra la corona. Nadie se opuso a su muerte, ni siquiera sus padres y amigos, fue un acto público que llevó a cabo en silencio.

De Selene y Drac no se volverán a saber nunca, algunos dicen que la guía hizo su propia vida con el infante a nombre de Juno y otros que murieron apenas lograron salir de Ludovia. Pero la realidad es que Selene fue la única que desapareció porque el pobre Drac fue abandonado en Ningún lugar apenas la guía se llevó su alma.