El Definitivo Talves? KM

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Sinopsis

Hey, no te burles de mí. Al menos me enamoré de un amante de los perros. Eso es algo mejor que mi alfa. Él cayó por un hombre loco por los…. gatos. No, en serio. Él lo hizo. Por lo menos cuando caí duro y rápido fue por un tipo al que realmente le gustan los perros. Jimin es un veterinario. Él ama a los animales y yo soy el hombre lobo más afortunado del mundo. Me pasé tres semanas enteras con él, todo el día, todos los días. Conozco todos sus secretos y cada uno de sus sueños y sé que somos absolutamente perfectos uno para el otro. Está bien, no es tan sencillo. Yo estaba en mi forma de lobo, lesionado y en una jaula todo el tiempo, por lo que ahora sólo tengo que encontrar la manera de reintroducirme a mí mismo en mi forma no lobuna….ante un hombre al que conozco y al que yo desagradé la mayor parte de mi vida. Sí, eso podría ser un problema... -ºLibro 2 de la Serie : ¿Es Enserio? -ºAutor Original:: Alice Cain..

Estado:
Completado
Capítulos:
5
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5.0 5 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capitulo 1

Él ama a los perros.

Bien, él es un veterinario, así que supongo que ama a todos los animales, pero son los secretos que compartió conmigo en esos momentos de tranquilidad, los que me convencieron de que éramos absolutamente uno para el otro.

Él ama a los perros. Yo soy un hombre lobo.

Es una combinación perfecta.

—¿Jungkook?

Me vuelvo hacia la persona que dice mi nombre y trato de no gemir en voz alta. Yo amo a Chris. Él es un buen chico y el alfa lo adora, pero en serio, el tipo tiene como diez gatos. No puedo pensar en nada peor que caer por alguien que está siempre recogiendo callejeros.

De acuerdo, Jimin es un veterinario, por lo que probablemente también recoge callejeros. Él me recogió cuando yo estaba lesionado.

Oye, no me mires así. Estaba distraído y no vi el maldito coche. ¿Quién demonios conduce por diversión por caminos sinuosos de montaña que no van a ninguna parte?

Al menos, el conductor tuvo la decencia de parar y llamar al veterinario en vez de abandonarme a mi destino, por lo que probablemente no debería estar demasiado molesto, ya que me dio la oportunidad de conocer a un hombre al que había conocido más o menos toda mi vida, pero en realidad nunca había notado.

—¿Kook?— Declan, él es el alfa de nuestra manada, pregunta mientras se acerca.

—¿Estás bien?

Me enderezo, arrastrando mi atención a los dos hombres de pie, ahora justo frente a mí.

—Lo siento,— Ofrezco rápidamente. —Estoy solo...— No quiero usar la palabra —Distraído— porque eso va a conseguirme otra conferencia sobre ser consciente de mi entorno y no ser golpeado por los coches en el medio de la nada.

—¿En un pensamiento profundo?— Se entiende como una declaración, pero viene sonando como una pregunta. Chris arquea una ceja, pero Declan mira a la puerta principal de la oficina del veterinario y cuando vuelve su mirada de nuevo a mí, él está usando una sonrisa afectada.

Maldito alfa que todo lo ve.

Él dice que no tiene trucos, habilidades especiales de alfa, ¿pero quiere decir en serio que yo lo creo? Es como si el alfa puede ver a través de mí, incluso cuando estoy soñando despierto con un tipo que me dijo secretos, sólo porque pensó que estaba hablando con un lobo salvaje.

—¿Echas de menos tu jaula?— Chris pregunta con una sonrisa. Aparentemente, estar acoplado al alfa le da habilidades ninja espeluznantes de deducción, también.

—No—, le digo con una voz que suena demasiado mal humorada para significar cualquier cosa salvo lo contrario. Me da vergüenza, ¿de acuerdo? Añoro a Jiminie. No tanto la jaula que me impedía tocarlo o las lesiones que me evitaron cambiar de nuevo a mi forma humana, ¿pero el hombre que me cuidó tan perfectamente? Sí, lo echo de menos.

Más de lo que pensaba que era posible.

—En realidad, estoy feliz de que estés aquí,— dice Declan en un tono que es sospechosamente ausente de cualquier burla. Crecimos juntos. Conozco a este tipo y sé cómo piensa. Ya estoy moviendo la cabeza antes de que las palabras salgan de su boca. —Chris y yo tenemos otra cita en la ciudad. Sería de gran ayuda si pudieras llevar a Thunder para conseguir sus vacunas y revisión.

Todavía quiero decir no, que el maldito gato me odia, pero es una excusa legítima para visitar la oficina del veterinario. Chris se ve nervioso mientras pongo las manos sobre el trasportín del gato, lleno de un cabreado Shortair británico ya silbándome.

Oh, sí, esto no va a ir bien.

Declan envuelve un brazo alrededor del hombro de Chris, como para asegurarle que Thunder no sufrirá ningún daño bajo mi protección y no lo hará, pero vaya, todavía tengo las cicatrices de la última vez que Thunder decidió ser “amistosoˮ.

Ese es un sucio gato. Incluso he comprobado la información de la raza en Internet para estar seguro. Shorthairs británicos se supone que son buenos con los niños y otras mascotas de la familia. Al parecer Thunder se perdió el memorándum.

—Ah...— digo, tratando desesperadamente de encontrar una manera de salir de esta pesadilla en la que he caído, pero no, no tengo nada. No hay palabras inteligentes o convenientes excusas. Quiero ayudar a mi alfa. Pero no quiero la responsabilidad de tener que conseguir que este gato llegue a casa de una pieza. Pero necesito... una excusa para visitar al veterinario... tal vez.

—Gracias—, dice Declan por encima del silbido entusiasta de Thunder. —Cuando lo dejes en casa ¿puedes comprobar que la puerta de la habitación está cerrada antes de salir? No importa cuántas almohadas le hemos dado, todavía prefiere la mía para su rutina de aseo.

Trato de no arrugar mi nariz con disgusto. Sé que a algunas personas les gustan los gatos, pero tío, se lamen por todas partes. En todo y luego dejan bolas de pelo en cualquier lugar que les convenga.

Hey, no me des esa mirada. Yo sé que los perros pueden lamer... lugares que los seres humanos no pueden, pero yo soy un hombre lobo. Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en forma humana y cuando cambiamos en nuestras formas de lobo, todavía estamos muy conscientes de quién y qué somos. No somos animales. Somos hombres lobo. Hay una gran diferencia.

Está bien, quizás lo probé una vez. Yo era joven cuando me mordieron. Los adolescentes experimentan con sus cuerpos. No fue nada y estoy totalmente a favor de no hablar de eso.

De todos modos, miro de nuevo a la bola de piel gris gruñendo, que agita una garra puntiaguda en mi dirección...

Estoy seriamente nervioso cuando entro en la sala de espera. Hay una mujer, con un perro gigante con una correa, que se sienta en la esquina. Cuando el silbido de Thunder llena la habitación, la pobre parece que va a mojarse encima, el perro, no la mujer y se encoge de miedo. De acuerdo, entonces no es un perro guardián.

Un... yo creo que puede ser un Pomerania... viene corriendo por la parte trasera de la sala, corre hacia la mujer y el perro acurrucado, ladra feliz y lame al gran perro miedoso en la nariz y, a continuación, se da vuelta y corre hacia mí.

La maldita cosa patina con pánico, deteniéndose de la misma manera que lo hizo cuando yo era un lobo en una jaula en la parte trasera. Tiempo fabuloso también, porque Jiminie elige ese momento exacto para abrir la puerta de su oficina para ser testigo de su Fru-Fru, huyendo del hombre con un ocupante en la bolsa, pobre excusa para que un canino se apresure a correr lejos de mí.

La mujer en la esquina me mira como si yo le hubiera dado una patada a la maldita bola peluda -¡De verdad que no!- pero la expresión en la cara de Jiminie sugiere que está pensando lo mismo. Quiero levantar mis manos en señal de rendición y negación, pero eso probablemente sólo me haría parecer culpable. Trato con una sonrisa en su lugar, pero Jiminie simplemente se vuelve hacia la mujer y le invita a pasar a su despacho.

Su gran perro miedica acaricia felizmente la mano de Jiminie a modo de saludo y Jiminie llama a su perrita mimada tras él.

El mensaje no puede ser más claro. Él no confía en mí alrededor de su perro.

Pasó una mano por la cara y trato de recordar al hombre por el que había caído. El hombre que en realidad nunca dejó que alguien viera lo que hay debajo. El hombre que nunca había admitido a nadie en la ciudad, excepto a un lesionado hombre lobo en su peluda forma, que era homosexual.

Es fácil de entender por qué podría estar preocupado. Es una pequeña ciudad con sólo una clínica veterinaria, pero hay otras ciudades y otros veterinarios no demasiado lejos. Los homófobos preferirían conducir unas millas adicionales que ofrecer su –aprobación- al continuar usando la clínica de Jiminie.

Pero también sé que esas personas son minoría. Gracias a muchos de mis amigos, sé que no sólo es aceptable ser gay, sino que a la mayor parte de las personas, simplemente no les importa. No es asunto mío lo que hagan a puerta cerrada. ¿Por qué mi vida sentimental debe ser asunto suyo?

Tal vez algún día vamos a llegar a un punto en que ser un hombre lobo no sea más importante que mi orientación sexual o el color de mi piel o la religión que elegí seguir. Tal vez algún día.

Afortunadamente el pinchazo inesperado de las garras me trae de vuelta a aquí y ahora. Gato maldito. Una distracción de un momento y tengo otra larga marca de la garra dentada en mi piel. La lamo, que, no, yo no soy raro, hombres lobo tienen propiedades curativas en su saliva, es totalmente cierto, en realidad, cuando la puerta de Jiminie se abre y me mira directamente a los ojos. Sí, lamer la sangre de mi brazo probablemente no es el comportamiento normal del ser humano promedio.

Jiminie cortésmente desvía la mirada, hablando con la mujer con el perro no-guardián, sobre la graduación de su nieto. Cuando por fin lo deja solo estamos Jiminie, yo y Thunder en la sala de espera.

Miro mientras Jiminie camina hacia un ordenador, teclea algunos botones y a continuación, hace una mueca teatral. No estoy realmente seguro de lo que el acto tiene que ver, hasta que él me da una sonrisa de disculpa.

—Me temo que mi tarde está llena, pero puedo darle una cita para la primera hora de mañana.

—Oh,— dije pensando que él no ha reconocido al gato, que todavía está tratando de arañarme a través de los barrotes del trasportín. —Este es... No es mío... Él tiene una cita.

Jiminie levanta una ceja por mi tartamudez en las frases. Y sí, he visto esa mirada. Es la que me daba cuando me burlé del chico nerd en la escuela secundaria. No, no estoy orgulloso de mi comportamiento de entonces, incluso si Jiminie parecía menos afectado por él de lo que yo estaba por su respuestas, pero en mi defensa, yo era un poco estúpido cuando vino para el trabajo escolar y me acababa de convertir en un hombre lobo y mis padres se estaban divorciando y eso era todo, encima de un montón de angustia adolescente. Burlarme del chico inteligente, que en realidad tenía un futuro brillante, fue mi manera de hacer frente la idea de que me había quedado atrapado en esta pequeña ciudad estúpida, deprimente, ínfima, en medio de la nada.

Por supuesto, he llegado a amar el lugar desde entonces, pero para un adolescente que soñaba con ser alguien importante..., no era la ciudad de mis sueños.

Por lo menos, he aceptado que estar rodeado de amigos que realmente se preocupan, me hace rico, incluso si mis perspectivas de carrera son un poco limitadas y mis ingresos nunca me harán multimillonario.

—T-Thunder—, me las arreglo para forzar la salida de aire a través de mi estúpida garganta anudada, señalando el antebrazo peludo agitándose violentamente a través de las barras, en un intento de sacar aún más sangre de mí.

—¿Thunder?— Jiminie pregunta con curiosidad mientras se acerca a la jaula.

—Thunder, ¿de Chris? Nunca le he oído hacer ese sonido antes. ¿Está lesionado?

—No lo creo—, contesto lentamente. —Declan y Chris me pidieron que lo trajera por sus vacunas.

Jiminie ni siquiera duda en sacar al felino furioso de su jaula. Él lo levanta y lo abraza sin la más mínima preocupación por su propia cara. Aguanto la respiración mientras una de esas patas letales aterriza en la mejilla de Jiminie, pero no hay reacción, no hay sangre, no hay futuras cicatrices creadas.

Ese maldito gato le está dando palmaditas suavemente, a la manera en que lo hace con Chris.

Yo seriamente quiero gruñir en este momento.

Hey, soy un hombre lobo. Es una respuesta natural a las cosas que me cabrean.

Por supuesto, en realidad no quiero que Thunder arañe la mierda del hombre por el que creo que podría estar cayendo, así que me las arreglo para tragarme el estruendo construyéndose en mi pecho y forzar una sonrisa en mi cara.

—Está bien, vamos a la sala de procedimientos. Esto no tomará mucho tiempo.

El gato está ronroneando ahora, pero conozco la expresión. Es la que él le da a Declan justo antes de envolver las garras alrededor de un músculo de la pantorrilla y morder la pierna. Esos días no estábamos muy convencidos de ello, aparentemente Thunder ha decidido que Declan está bien para ser un hombre lobo, pero Declan tiene unos cuantos arañazos desagradables de antes de que llegaran al punto de respeto mutuo.

—¿Cuánto tiempo hace que has vuelto a la ciudad?— Le pregunto casualmente, aunque sé la respuesta. Ni siquiera me había dado cuenta de que Jiminie había vuelto a casa hasta que me encontró sangrado y con moretones después de ser golpeado por un coche, pero él habló conmigo mientras me recuperaba.

Jiminie entorna los ojos como si acabara de darse cuenta de quién soy.

¿De verdad? ¿Soy tan fácil de olvidar?

—Casi tres años—, responde, no ofreciendo nada más que pueda prolongar la conversación.

—¿Puedo llevarte a cenar esta noche?— Oh, sí, esto era suave... no. Yo conseguí la elevación de cejas que odiaba, de nuevo. —Es decir, sólo si quieres.— Bueno, entonces no ayudando. Estúpida torpeza cerebral que sigue recordándome todas las estupideces de mierda que dije cuando era un adolescente estúpido, joder. —Como amigos... o... como, no sé, quizá um...

Sí, esto está yendo bien.

Jiminie parece que está considerándolo, lentamente alejándose del hombre loco.

—Lo siento,— murmuro, frotando la parte de atrás de mi cuello y mirando a otro lado.

Por lo general soy mejor en esta materia. No es como si fuera un adolescente virgen que lucha con su sexualidad de la manera que una vez lo hice. Y maldita sea, el pensamiento es una especie de momento -de iluminación-. ¿Es posible que el sentirme atraído por este tipo fue parte de la razón por la que me burlaba de él en la escuela secundaria? —Sólo estaba... Lo siento, idea estúpida.

Mentalmente estoy luchando y aparentemente perdiendo, contra el calor que puedo sentir subiendo por mi cuello. Yo trabajo como guardia de seguridad en uno de los bares más duros del condado. Los hombres en mi posición no se sonrojan.

Jiminie parece estar luchando una batalla propia. Él está apenas mirándome fijamente.

—Me gustaría,— finalmente dice en voz baja y ronca.

Seguramente lo he oído mal. No se limitó a decir –sí- a mi torpe, como el culo, invitación a la cena.

—Mi última cita es a las seis, así que debería estar en casa a las siete finalmente.

—Um, ¿Te paso a recoger?— Sí, ese soy yo. Tan malditamente suave que incluso mis, por lo general declaraciones confiadas, salen como cuestiones inciertas. Todavía estoy tratando de procesar la idea de que el tipo dijo -sí.

—O podríamos quedarnos,— dice casualmente, sin mirarme mientras él reúne las cosas que necesita para el gato.

—Oh,— Digo estúpidamente. Sí, al parecer es la palabra del día para mí.

Estúpido. Creo lo dice todo.

Y entonces mi cerebro finalmente interpreta la última sugerencia de Jiminie.

Oh.

Vale, sí, estoy finalmente enterándome del programa. El chico ha estado de vuelta a la ciudad desde hace tres años y que no ha contado a nadie que él es gay. Debe sentir todo tipo de tensión...

Sonrío.

Sí, creo que le puedo ayudar con eso.