Hielo y Sombra - La guerra del norte [Español]

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Sinopsis

La joven princesa, comprometida al nacer, se siente atrapada al conocer a su perverso prometido. ¿Existirá alguien capaz de ayudarla? Esta es una historia corta, anexo de la Saga Despertar del Destino, de Valeria Carolina Caraballo y Widalia Lugo. Todos los derechos reservados

Estado:
Completado
Capítulos:
19
Rating
5.0 3 reseñas
Clasificación por edades:
13+

Aclaraciones e introducción

Aclaraciones Iniciales

Esta es una historia romántica, con condimentos de fantasía, se desarrolla en un universo ficticio de estilo medieval. En este mundo, que creamos en conjunto con mi querida amiga Widalia Lugo, hay criaturas fantásticas conocidas y no tan conocidas, como esta historia nació de una leyenda que de alguna manera terminé por desarrollar, sólo aquí dejaré una breve descripción de los personajes que más aparecerán, así, si hay dudas siempre pueden regresar a este capítulo.

También haré notas pequeñas al iniciar algún capítulo de encontrarse en él algo que no haya explicado en este apartado.

Breve glosario:

Agyry: País del norte donde sucede toda esta historia, abarca todo el ancho del continente y la isla Itzoz.

Syukur: País al suroeste de Agyry.

Ghina: Se refiere al infierno o inframundo. Tierra sobrenatural, intraterrena, en la cual habitan muchas especies, entre ellos los damoni, también llamados caídos (en referencia a los demonios o ángeles caídos que conocemos). Existe una leyenda en Agyry que dice que los demonios de la sombra son damoni que murieron en Ghina y reencarnan en el reino norteño.

Personajes principales:

Demonios de la sombra: Estos seres poseen la facultad de transformarse en sombra para pasar desapercibidos, y trasladarse de una sombra a otra a esto se le llama “viajar o moverse en sombra” y cuando lo hacen sólo pueden ser vistos por los de su misma especie. Su aspecto es de estatura media y cabellos oscuros, su tono de piel y ojos suele variar aunque predominan entre ellos los iris azul vibrante. Tienen una fuerza física mayor que los humanos, como así también son más veloces. Habitan toda la región de Agyry y la Isla Itzoz.

Dragones de Hielo: cambia formas que viven en las montañas del norte de Agyry y más allá del mar del norte. En su forma de dragón se ven como si fueran hechos de hielo o cristal, en toda la gama de los azules. Como humanos se ven muy altos y fornidos, y, aunque hay excepciones su cabello suele ser claro, al igual que sus ojos.

INTRODUCCIÓN

Déctor - Istana Ais, Isla de Itzoz, Agyry

Seis años después de la guerra

—¡Alana!—llamó a su hija que jugaba en el jardín.

—¡Un ratito más, papi!—Respondió mientras lanzaba otra bola de nieve a su hermano gemelo.

—¡Vengan ambos, es hora de almorzar!

Los pequeños corrieron hacia el palacio sin dejar de lanzarse nieve entre caídas y risitas. La pequeña llevaba colgada al cuello una piedra de luna que se mecía de un lado al otro con cada paso de ella.

Ambos tenían el cabello oscuro y la piel blanca al igual que todos los de su familia, pero cuando Aldo tenía ojos azul profundo, los de Alana eran claros como el hielo.

—¿Hoy tendremos entrenamiento de lucha?—Preguntó la pequeña, al sentarse a la mesa del comedor diario.

—Sí hijita.

—Alana no debería…—comenzó a decir la abuela de la niña.

—Ella lo disfruta y tú no eres su madre—replicó Déctor mirando con severidad a Aurora.

—Pero las princesas no deberían…—insistió la mujer.

—Yo soy el rey en Itzoz, madre—le recordó a lo que la mujer hizo silencio.

En ese momento entró su esposa Celia, con quien había estado comprometido desde el nacimiento. Ella era una madre amorosa y estaban siempre de acuerdo respecto a la crianza de sus hijos.

Él tuvo la fortuna de crecer junto a Celia y enamorarse. Pero no era así para todos, por lo que decidió permitir que sus hijos crecieran libres de ataduras y, cuando fueran adultos, escogieran con quien deseaban casarse. Aunque su hermano Dinaro, que era rey en el continente, lo había instado a comprometerlos con poderosas familias, él se negó.

Luego de los terribles sucesos de la guerra, ellos no habían quedado en buenos términos. Pero Dinaro, quien era mucho más sabio como regente de lo que fuera el padre de ambos, lo había visitado para hacer las paces, cediéndole legalmente la Isla de Itzoz y reconociéndolo rey de ésta a posteridad, diciendo que los dos tenían los mismos derechos y que cuando hubiera que tomar decisiones sobre guerras, ninguno podría hacerlo sin el consentimiento del otro, para que no volviera a suceder lo mismo.