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LOLLIPOP

Sinopsis

Donde Jeon Jungkook ama el dulce y Park Jimin disfruta llenar de golosinas el casillero del chico malo del colegio de manera anónima. ✨ Historia Original ✨ OS con 4100 palabras ✨ Pareja Principal Kookmin ✨ Hay mención de otros ships ✨ Género Romance, amor, fluff... ✨ Contenido Homosexual ✨ Contenido adulto /maduro ✨ Hermosa portada hecha por @kooromi_ ✨ No copiar ni adaptar sin mi permiso total o parcialmente

Genero:
Romance,Humor
Autor/a:
DollyJeonMin
Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
5.0 (9 reseñas)
Clasificación por edades:
16+

CAPÍTULO ÚNICO

—Querido San Google... Tú que todo lo sabes y lo que no lo inventas... Por favor dime ¿Qué tengo que hacer para reencarnar en una deliciosa golosina? - se preguntaba Jimin en voz alta mientras escribía a toda prisa en su celular aprovechando que se encontraba solo en una de las bancas más alejadas y solitarias de la explanada principal del colegio.

Para el joven castaño, no había nada más satisfactorio que ver al chico de sus sueños deleitar con verdadero placer la paleta de caramelo macizo sabor cereza en forma de corazón.

Tal vez se pregunten porque Jimin sabe tanto de las golosinas favoritas que el chico malo de la escuela consumía diariamente a todas horas.

La repuesta es muy sencilla:

Porque es precisamente Park Jimin quién se encarga todos los días y sin excepción, pero sobre todo... De manera incógnita de llenar con esmero el casillero de Jeon Jungkook con todo tipo de dulces, caramelos, chocolates, golosinas y paletas de todas las formas, colores, sabores y texturas inimaginables, ya que es bien sabido por todos que el guapo joven de negra cabellera, imponente altura y poseedor de un espectacular cuerpo tallado por los mismos dioses es un gran fanático de ellos.

—Hola google soy yo de nuevo... Pregunta seria ¿Crees que él sepa de mi existencia? - preguntó en voz alta mientras tecleaba a toda prisa.

—Oh sí... te puedo asegurar que sabe perfectamente quién eres - se escuchó una grave voz a sus espaldas, mientras el intruso leía con curiosidad lo que estaba escrito en el buscador.

—¡Diablos Nam!... ¡Harás que me dé un infarto!

El recién llegado bufo al ver lo que estaba escrito en la pantalla del celular de Park, pero en lugar de hacer un comentario de mal gusto, prefirio virar los ojos para después tomar asiento al otro lado de la banca.

—¿Porqué en lugar de estarlo acosando en silencio, mejor llegas con él y te presentas? ¿No crees que es más fácil?

Jimin miró aterrado al joven peligris quién ahora estaba mirando embelesado hacía el area de las canchas de basquet.

La sola idea de tener que hablar con él chico de sus sueños no sólo le ponía los pelos de punta, le causaba un miedo espantoso el que Jeon fuera a rechazarlo de manera olímpica.

Estaba completamente seguro que cuándo llegase el momento, lo más seguro es que saldría huyendo mucho antes de poder decir siquiera "hola"

—¿Te has vuelto loco? - preguntó en voz más alta de lo habitual.

—¿Qué tiene de malo?

—¿Cómo crees ?

—¿Pero que tiene?

La cara de Jimin era de completa perplejidad, un poco más y hasta podría desencajarsele la quijada, acción que hizo reír a Namjoon.

—Vamos, Jimin... ¿Que tiene que te diga que trates de acercarte a Jeon?

—¿Cómo que qué tiene?... ¿acaso piensas que voy a llegar con una enorme sonrisa y voy a decirle: ¡"Hola Jungkook, mi nombre es Park Jimin y soy quién todos los días llena de dulces tu casillero?!

—... Ya lo sabía - se escuchó una tercera voz haciendo palidecer a Jimin. —Por cierto... Tsk Gracias

El castaño miró atónito cómo Jungkook se había girado para agradecerle guiñandole un ojo y sacándose de la boca una paleta sabor fresa enrojeciendo aún más sus delgados labios, para después continuar su camino tranquilamente junto a un chico de cabellera color menta.

Jimin, definitivamente no cómo supo cómo reaccionar ante la presencia de Jungkook, había enmudecido repentinamente, y también sentía su carita arder de tan roja que se había puesto.

Su super crush, el chico que hace latir su corazón con tanta fuerza desde hace dos años no sólo sabía de su existencia, también se había descubierto que era precisamente él quién le ponía en secreto todos esos dulces y caramelos.

Lo único que Jimin deseaba en ese momento, era que la tierra lo tragase y escupiera en otra parte del mundo al sentír que había hecho el ridículo al no poder reaccionar a tiempo, y por no saber que decirle al hombre por el que se la pasaba suspirando.

—¿Jimin?... ¿Me escuchaste?

El insistente llamado del peligris no lograba sacar al menor de su trance, a pesar de que ya habían pasado varios minutos el castaño seguía sin reaccionar.

— Tierra llamando a Jiminie.

Namjoon continuó sacudiendolo y hablándole en reiteradas ocasiones, pero al parecer no era suficiente para que Jimin saliera de su gran estado de shock.

—Vamos Jiminie, no es para tanto...

Pero aún así el nombrado seguía sin reaccionar, ni siquiera pestañeaba, logrando con eso despertar todas las alarmas en el joven peligris.

—Di algo por favor... Esto ya no es divertido.

Pero el pequeño tomatito de castaña cabellera era incapaz de gesticular palabra alguna, ¿Qué iba a hacer ahora? ¿Cómo iba a reaccionar cada vez que viera a Jungkook?, pero tal vez lo que más le preocupaba... ¿Cómo le haría para dejar esos montones de dulces que tenía destinados para el pelinegro?

—Oye... Me estas asustando - Nam le dio un pequeño empuje, esperando que con eso por fin reaccionara, pero ni así... —¿Le llamo a tu mamá para que venga por ti? - preguntó sin saber que más hacer, hasta que vio cómo el castaño sólo negó levemente con la cabeza.

—Él sabe que existo - susurró finalmente en un hilo de voz...

—Te lo dije...

—Nam... ¡Él sabe que existo!

—Eso fue lo que dijo...

—¡Nooooo...!, Pero... Es que él sabe que yo he puesto todos esos dulces a escondidas.

—Si... Lo sabe... Incluso hasta te lo agradeció con una enorme sonrisa - reafirmó Namjoon.

El castaño miró a su amigo y sin decir ni una sola palabra, salió corriendo tan rápido cómo le había sido posible. Sólo deseaba poder llegar pronto a su casa para hacerse bolita en su cama y preguntarle a google como hacer para desaparecer de la tierra sin dejar rastro.

****

Ya habían pasado varias horas desde que llegó del colegio, no tenía ánimos para salir de su habitación, por lo que seguía recostado en su enorme cama mientras miraba sin ánimos unos adorables videos de gatitos en YouTube, pero su tierno video fue pausado cuándo miró la alerta de un nuevo mensaje de texto proveniente de un número desconocido.

"Hola"

Miró extrañado la pantalla, pero sin tener intenciones de querer hablar con nadie, menos de abrir el mensaje de un desconocido, deslizó con su pequeño dedito la notificación para continuar viendo aquel adorable video.

"Hey"

Apareció un recuadro indicando la llegada de un nuevo mensaje de texto, aquello ya no debía ser un error.

Jimin se incorporó con increíble agilidad para abrir el misterioso mensaje, mientras releía una y otra vez preguntándose quién pudiera ser, le llegó un nuevo mensaje.

"Soy Jungkook"

El castaño al leer de quién eran los mensajes, aventó con rapidez el celular cómo si éste le hubiese quemado las manos.

No había sido suficiente con que Jeon Jungkook conociera de su existencia, también sabía que era él quién dejaba todas esas golosinas, ahora para cerrar su día con broche de oro... Su crush, el chico por el cual ha estado suspirando por tanto tiempo, le había enviado un mensaje de texto.

Tenía dos opciones...

Ignorar el mensaje y seguir cómo lo ha hecho hasta la fecha, o tal vez armarse de valor e intentar contestar el mensaje aunque sea por educación.

Así que rápido tomo de nuevo el celular y nervioso con manos temblorosas abrió la aplicación de mensajes, sentía el temblor en todo su pequeño cuerpo, cuándo estuvo a punto de responder, el anuncio de un nuevo mensaje se hizo presente.

"¿Así que me dejarás en visto?, vaya... Eso no lo vi venir... Bueno sólo quería agradecerte por los dulces, nos vemos en la escuela"

El corazón de Jimin cayó en picada al leer el último mensaje que había enviado Jungkook. No sólo bufo frustrado, se sentía molesto consigo mismo, porque había desaprovechado una gran oportunidad para hablar con Jeon, pero sus nervios le hicieron una mala jugada.

Su único consuelo al momento, era poder dormir cómo un bebé con la esperanza de que mañana fuera un mejor día para él.

****

La alarma sonó puntual cómo todos los días, tenía tantas cosas en la cabeza que no pudo pegar el ojo en toda la noche, no pudo hacerlo después de un día tan intenso, en dónde había quedado al descubierto su gran enamoramiento frente a su crush, e incluso éste le había enviado varios mensaje que no llegó a responder por la enorme vergüenza que sentía.

En la mañana se sorprendió al ver su reflejo, estaba ojeroso y un poco demacrado en señal de la mala noche que pasó, no tenía ese bonito rubor en su rostro y extrañamente su mirada ya no tenía ese brillo especial.

Después de darse un baño y mientras se arreglaba para ir al colegio, pensó con claridad la situación con Jungkook y por fin tomó una decisión.

Debía dejar de hacer las cosas que hacía a escondidas, y de ser posible y con todo el dolor de su corazón, debía evitar acercarse a Jeon a toda costa. Llegó a esa conclusión al haberle quedado claro que no tendría el suficiente valor para verlo a los ojos sin morir de pena ajena.

Luciendo más cabizbajo de lo habitual, bajo al comedor para encontrarse con su madre quién ya le tenía listo el desayuno, pero para asombro de ésta... Jimin no quiso probar alimento alguno, ni siquiera esa deliciosa malteada de fresa que tanto le gusta, quejándose de tener un ligero dolor abdominal, eso asustó a su madre quién preocupada ofreció llevarlo al médico, pero Jimin argumentó que sólo se trataba de algún tipo de malestar sin importancia.

No muy convencida, le preparó un té de manzanilla, mismo que el castaño no pudo rechazar a pesar de no ser de su agrado, en primera si quería sostener su mentira piadosa, y en segunda... Porque sentía remordimiento al ver la preocupación y la angustia en el rostro de su mamá.

Al llegar al colegio lo hizo con un triste semblante, visiblemente cabizbajo, ni siquiera estaba seguro de querer estar ahí y que sus compañeros le mirasen o le hicieran mil preguntas, por lo que trató de caminar a paso lento haciendo todo lo posible por pasar inadvertido.

Tal como lo imaginó... Todos sus compañeros no dejaban mirarle y preguntarle si estaba bien, pero él solo asentia con sutileza en afirmación sin tener la intensión de quedarse a platicar con nadie.

Al llegar a su banca predilecta, se sorprendió al ver cómo su mejor amigo miraba completamente embelesado al mismo joven que había visto ayer en compañía de Jungkook.

—Al parecer te gusta mucho ese chico ¿Eh? - comentó Park en un susurro

—Joder Jimin, casi se me sale el corazón - exclamó el peligris con exageración.

—¿Ves?... Eso mismo fue lo que sentí ayer - dijo tomando asiento a su lado.

—¡Si que eres un exagerado de primera! - expresó en un hilo de voz sin dejar de mirar al joven deportista.

—Tal vez deberías animarte a invitarlo a salir - manifestó Jimin mientras jugaba tímidamente con sus manitos.

—Mira quién lo dice...

Jimin no refutó ante lo dicho, en su lugar solo se quedó callado y bajó la vista mordiéndose el labio.

El peligris se quiso dar un golpe después de hacer ese comentario y ver el estado de ánimo de éste que no pasó desapercibido por el más alto, lo comprobó en cuánto Nam le mencionó que Jungkook acababa de llegar y se dirigía hacía ellos.

Tal como lo pensó... antes de que Jeon llegara hasta dónde ellos estaban, Jimin agarró sus cosas y salió a toda prisa evitando estar frente a frente con el chico que le gustaba.

La primer reacción de Jungkook fue fruncir el ceño, decir que estaba sorprendido había sido poco, pero aún así... trató de no darle importancia. En vista de que el lindo castaño estaba lejos de su alcance... Fue a saludar a su mejor amigo.

Después de estar perdiendo el tiempo revisando su celular y esperando que Yoongi terminara de practicar, al dejar las canchas caminó directamente hacía su casillero y vaya sorpresa que se llevó al verlo completamente vacío.

No había paletas, ni chocolates, ni siquiera un triste chicle, o el envoltorio de éste... Simplemente no había nada... y por primera vez en mucho tiempo, el apuesto y temible chico malo del colegio Jeon Jungkook no supo cómo reaccionar en ese momento, sólo fue testigo de cómo había sentido un ligero pinchazo en su interior.

—¿Y es cara? - preguntó Yoongi quién estaba en el casillero de a un lado.

—No sé... Mi casillero - respondió

—¿Qué tiene?

—Está vacío

—¿Y?...

—No lo sé...

—Mmmm... Mejor que tal si nos apuramos y entramos a clases

Jeon asintió no muy convencido y mirando hacía todos lados en busca de cierta cabellera castaña y al ver que no había rastro de éste, sin más remedio caminaron al salón de clases.

El día se había sido extraño para el rudo pelinegro... Durante todo el día no vio rastro alguno de ese pequeño castaño, sólo había logrado verlo en cuánto llegó y de ahí en más no volvió a verlo ni por casualidad, y una vez más no tenía idea de cómo sentirse.

Cuándo las clases terminaron, Jimin junto rápido sus cosas y fue el primero en salir corriendo del salón rumbo a la biblioteca antes de que sus compañeros inundasen los pasillos, por lo que imploro en silencio evitar encontrarse con cierto chico rudo de cabello negro y brazos tatuados.

Una vez en la biblioteca, Jimin aprovechó para hacer sus tareas y espero paciente a que el reloj marcasen las cuatro de la tarde para poder irse tranquilamente.

Cuándo por fin llegó a su casa, lo primero que hizo fue encerrarse en su cuarto, después de un baño relajante y con su pijama puesta prendió su laptop esperando ver una de sus series favoritas, pero casi se ahoga con la barra de chocolate en cuanto le llegaron las notificaciones de varios mensajes.

—¿Pero... ? - exclamó para si mismo al ver de quién provenían

Rápido cerró la laptop, no tenía ánimos para leer los mensajes de Jungkook, recordó la mirada que le regaló el pelinegro al llegar al colegio y eso fue suficiente para que su estado de ánimo se fuera una vez más en picada.

Al día siguiente... Su madre le estuvo llamando en reiteradas ocasiones, su rostro se contrajo en cuanto miró a su hijo bajar en pijamas y con tremendas ojeras.

—¿Qué pasa Jiminie? - preguntó la mujer

—Me duele mucho la cabeza mami... Hoy no quiero ir al colegio.

—Bebito... ¿Quieres que te lleve al médico? - Jimin negó con rapidez —puedo avisar al trabajo que me quedaré a cuidarte, mi vida

—No es necesario, ma... Pronto se me pasará, entonces... ¿puedo quedarme?

—Por supuesto, cariño ahorita llamo al colegio para avisar. - la mujer se acercó a su hijo para tocar su frente y cerciorarse que no tuviera temperatura, no sin antes regalarle un tierno beso en su mejilla.

—Gracias, ma...

—Nos vemos en la noche cariño, por favor cuidate mucho si te sientes mal o cualquier cosa que necesites, avisame - Jimin sonrió con ternura al despedir a su madre.

El día en casa no estaba siendo tan malo como pensó, aprovechó para limpiarlo cómo era debido, y su alma se fue en picada al ver la enorme bolsa repleta de ricas golosinas que se suponía estaban destinados a darle a cierto chico amante de las golosinas.

—Lo he jodido bien y bonito - suspiro con pesadez — lo que me faltaba, que Jungkook me odiara - susurro con tristeza dejando la enorme bolsa sobre la mesita de centro para ir a darse un baño.

Cómo en sus planes no estaba salir ni a la esquina, optó por ponerse unos pantalones negros de shandal delineando sus largas y torneadas piernas, sin dejar de mencionar cómo resaltaba su firme trasero, en lugar de usar una de sus largas poleras, quiso aprovechar que nadie lo vería para probarse ese bonito crop top negro que su primo le había regalado en navidad.

Cuándo se animo a verse en el espejo inmediatamente abrió la boca al ver su reflejo, y descubrir lo bien que se miraba con esas prendas.

No pudo negar que se miraba realmente espectacular, hasta se sorprendió cómo su blanca piel contrastaba a la perfección con la ropa oscura.

—Wow... - exclamó anonadado al ver cómo resaltaba su delgada pero perfecta anatomía.

Aún así no pudo evitar sentirse un poco incómodo al no estar acostumbrado a usar ese tipo de ropa, por lo que decidió en que tal vez era mejor cambiarse.

Estuvo a punto de hacerlo, pero el timbre de su casa sonaba sin cesar en reiteradas ocasiones, no pudo bufar molesto, aunque después pensó que podría ser relacionado con el trabajo de su mamá, sin tener tiempo siquiera de ponerse zapatos bajó a toda prisa.

Al llegar y abrir la puerta, su alma salió disparada hacía algún lugar del sistema solar al mirar frente a él a nada más ni nada menos que a Jeon Jungkook con el rostro indescifrable.

—Hola, Park.

Jungkook ni siquiera espero que le invitarán a pasar, aprovechó el estado estupefacto del castaño para simplemente entrar a la casa.

—¿T-Tu?... - Jimin se dio un golpe mental por tartamudear. —¿Qué estás haciendo aquí?

—Vine a traerte los apuntes de la clase..

Jimin frunció el ceño extrañado, porque ni siquiera estaban en el mismo salón para que fuera precisamente él quién le llevara las tareas.

—¿Pero?

—Estaba en la dirección cuándo tu mamá llamó y habló con él director para avisar que no irías, por lo que me ofrecí a traerte las tareas.

—Pero... ¿Porqué?

Jungkook estuvo a punto de responderle, pero al bajar un poco la mirada sintió cómo el aire abandonó sus pulmones al ver lo bien que se miraba Jimin con esas prendas.

—Te ves muy bien...

Las mejillas de Jimin se pusieron de un intenso color rojo ante el halago de Jeon, quién no dejaba de mirarle ahora con más intensidad.

—Gracias... Supongo.

El ambiente se estaba poniendo un tanto incómodo, Jimin estaba muy nervioso y más porque Jeon no dejaba de mirarlo de esa manera, cómo si quisiera decirle algo más.

—Gracias por los... -

—¿Porqué nunca me dejaste una nota para decir que eras tú quién me dejaba esas golosinas? - cuestionó el pelinegro

—Yo... -

—¿Porqué tuve que enterarme de esa manera?

Jimin frunció el ceño al no saber a qué se referia Jungkook

—¿Uh?

— El día del festival llegué más temprano y vi cómo los dejabas en mi casillero tratando de que nadie se diera cuenta

Jimin abrió los ojos como platos mientras que la quijada casi le llegaba al suelo, sus mejillas se tiñieron de un bonito rubor, ya casi había pasado un mes desde el festival de primavera ¿Cómo era posible que Jungkook lo supiera desde entonces? .

El pelinegro camino lentamente hacía dónde estaba el castaño y éste sentía cómo el corazón latía de manera ensordecedora con cada paso que Jungkook daba.

—¿Sabes cuántas veces me estuve preguntando quién podía ser la persona que se tomaba el tiempo para dejarme todas esas golosinas?

Jimin negó con rapidez moviendo de un lado a otro la cabeza respondiendo la pregunta.

—¿Sabés cómo me sentí al ver que el chico que me gusta dejaba todo eso para mí y no me decía nada?

Jimin sintió desfallecer después de escuchar tremenda confesión, y más cuándo Jungkook seguía avanzando sigilosamente hacía él.

—¿Sabes lo que sentí descubrir lo que hacías a escondidas y no me dijeras nada?

Jimin volvió a negar moviendo su cabeza de un lado a otro cómo esos muñecos que van sobre el tablero.

—¿Sabes lo que sentí al ver mi casillero vacío?

Jimin negó una vez más, pero ahora retrocediendo un par de pasos, sintiendo lentamente cómo sus piernas se convertían en gelatina y su cuerpo adquiría un ligero temblor.

—¿Pero sabes que fue lo peor?

—¿Qué? - respondió el castaño en un hilo de voz

—Ver cómo te escondes de mí - confesó con voz grave y un tanto ronca.

Jimin abrió la boca apuntó de protestar, pero la cerró en seguida al escuchar las palabras de Jungkook.

Una vez que asimiló lo que él pelinegro le había confesado, respiró profundo y se armó de valor para hablar.

— Si sabias que era yo... ¿Porque nunca me hablaste? - preguntó con gran nerviosismo.

—Mmm... Puede ser porque tal vez tenía la esperanza de fueras tú quién diera el primer paso... Pero al darme cuenta de que eso no iba a suceder... Tsk - chasqueo la lengua —decidí darlo yo. Pero vaya sorpresa la que me lleve al ver cómo saliste huyendo de mi.

Jimin bajo su mirada apenado, juró que no podría sentirse más sonrojado, pero estaba muy pero muy equivocado y más cuándo escucho lo siguiente...

—Durante todo éste tiempo he probado una infinidad de dulces que me has regalado... Pero hay uno en especial que me muero por probar y que aún no me has dado... - musito con voz grave acorralado a Jimin en la encimera de la cocina.

El castaño se tensó al sentir la cercania de Jungkook, escuchar todo aquello le tenía confundido ¿en realidad estaba pasando?

¿Desde cuándo le gustaba a Jungkook?

—Jimin... - el pelinegro levantó con cuidado el mentón de éste para que sus miradas hicieran contacto — me gustas, y me gustas mucho - el castaño estaba anonadado —no hay golosina o dulce que más deseé probar en este mundo que tus labios.

Para esas alturas... Jimin ya no sabía si estaba vivo o muerto, no sabía si estaba despierto o estaba en medio de un bonito sueño, pero obtuvo su respuesta al sentir los delgados labios de Jeon sobre los suyos.

Apenas y si había sido un leve roce de labios, pero había sido suficiente para que el corazón de ambos jóvenes latieran de manera acelerada.

Con una sonrisa llena de satisfacción en el rostro del más alto, se acercó una vez más a los regordetes labios de Jimin para volverlo a besar.

En esta ocasión Jungkook se tomó todo el tiempo para probar los labios contrarios a su antojo, ante el contacto Jimin se limitó en cerrar los ojos y disfrutar de las caricias que estaba recibiendo.

Eso provocó una enorme sonrisa a Jeon, quién de un momento a otro posicionó su lengua sobre los acolchados labios de Jimin para empezar a degustarlos.

La sensación que sentía el menor era inigualable, agradecía estar recargado en la encimera porque de lo contrario ya se hubiera ido de culo.

Cuándo el castaño sintió las grandes manos de Jeon sobre su estrecha cintura, abrió la boca ante el asombro, acción que aprovechó el pelinegro para introducir su lengua en la boca contraria, sacándose ambos un delicioso sonido de satisfacción.

—Definitivamente el mejor dulce que haya probado, - jadeo — y estoy seguro de que te volverás mi adicción - susurró Jungkook en la comisura de los regordetes labios de Jimin.

Cuándo Jimin cayó en cuenta de lo que estaba pasando, se armó de valor para rodear a Jungkook por el cuello, acción que le gustó al pelinegro y por reflejo afianzó más su agarre en la pequeña cintura.

—Tu también me gustas mucho, aunque eso ya lo sabias - expresó Jimin en un susurro rosando los delgados labios causandole al más alto un escalofrío por todo el cuerpo.

Aunque en efecto Jungkook sabía de los sentimientos de Jimin por él, y éstos eran correspondidos de la misma manera, escuchar de viva voz esa confesión, le sacó a Jungkook una enorme sonrisa.

—Si, definitivamente serás mi mayor adicción, mi precioso Lollipop, sólo espero algún día poder comerte entero de pies a cabeza.

Jimin sonrió ante el apodo y por las atrevidas palabras que había dicho el más alto, y Jungkook le miró embelesado.

—Nada me gustaría más que lo hicieras, pero todo a su tiempo. - Jungkook sonrió cómo nunca lo había hecho al descubrir cómo ese pequeño hombrecito jugaba con su estabilidad emocional y él más que encantado se lo permitiría.






Hola hermosuras mil gracias por haberle leído y haberle dado una oportunidad 💜

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Bien escrito

8

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Trama absorbente

9

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Buenos personajes

10

Buenos personajes

Diálogos potentes

3

Diálogos potentes

Ver 7 comentarios anteriores...
author

que bella historia 😍

4 años
1
author

un extra 👌😩

4 años
3
author

Un extra estaría excelente 🤩🤩

3 años

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