Compañero

Sinopsis

—BaekHyun. —oh, joder, piensa, su nombre nunca sonó tan bien en una voz grave. —Soy Park ChanYeol, tu alfa. —Uhm, ¿encantado?

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Completado
Capítulos:
1
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5.0 4 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capítulo único


—Byun BaekHyun, puedes pasar.

Odiaba los exámenes médicos, pero no era como si pudiera huir de todas maneras. Todos los omegas que eran llamados para acudir al laberinto no podían negarse. Era su deber como omegas servir a su pueblo y cumplir el objetivo por el que eran traídos en primer lugar: encontrar a su pareja, ser elegidos por un alfa.

BaekHyun escuchó el látex siendo ajustado en la mano y le recorrió un escalofrío. En serio odiaba las exploraciones físicas. Desde los dieciséis años preparaban a los omegas para este momento. En realidad, durante toda su vida, siempre fueron criados para servir a sus alfas y se les vigilaba muy de cerca la salud. Un omega defectuoso no servía para nada.

A los dieciséis ya eran plenamente adolescentes y durante dos años, hasta los dieciocho su cuerpo se ajustaba al cambio y se preparaba para poder concebir, fueras hembra o varón. También tenían sus primeras etapas de celo, como esas eran las más inestables de los omegas, donde había más dolor físico que dolor por necesitar tener sexo, no entraban en el sistema de emparejamiento hasta los dieciocho.

—¿Tienes frío, BaekHyun? —la voz amable del doctor le dio nauseas. Los médicos siempre eran tan políticamente correctos y simpáticos con él. Sólo era por su estatus de omega y joder, eran hipócritas. Cuidaban a los omegas porque eran los encargados de concebir a sus hijos, porque iban a ser la futura pareja de un alfa.

—Estoy bien.

—Desnúdate, por favor.

Odiaba esa parte. No era como si pudiera evitarla, no era como si no estuviera acostumbrado.

Antes de cumplir sus dieciocho, BaekHyun estaba paranoico, abrumado por las dudas y ansioso por los resultados. Para entrar en el sistema, primero tenían que saber si era un omega apto o no. Esa es la primera vez de todo omega, su celo es más regular, menos violento, más orientado al sexo que al dolor, aunque seguía doliendo como la mierda.

Antes de encontrar un alfa, pasas por el examen médico. Pruebas y más pruebas que sólo tenían como resultado clasificar y dividir a los omegas actos de los no actos. Por supuesto, era más honorable ser apto, tener el privilegio de cumplir el objetivo de tu nacimiento. Los omegas no aptos, ya fuera por defectos físicos, fallos en la metamorfosis de su cuerpo o esterilidad e incluso, la simple falta de belleza, eran sacados del sistema y se les permitía emparejarse entre omegas no actos o humanos.

BaekHyun salió apto. Los aptos pasaban a la siguiente parte y entraban plenamente en el laberinto. Se le llamaba así al edificio gubernamental donde se realizaba el sistema de emparejamiento, más que nada, por la forma del mismo, sobre todo en su centro, donde los omegas eran liberados y los alfas debían captar su aroma y elegirlos.

Angustia, verdadera angustia pasó BaekHyun con sus dieciocho años. Omegas corriendo, alfas acechando y hormonas en el aire.

Los omegas pasaban por su etapa de celo como máximo dos veces al año, aunque los no emparejados solían pasar solo por uno, por eso tenían controles médicos tan exhaustivos antes de cumplir la mayoría de edad. Siempre eran llamados una vez al año, unos días antes de que entraran naturalmente en su celo, al laberinto. El celo tenía como máxima función hacer para el alfa más fácil encontrar a su pareja. El olor, el calor que desprendían volvía locos a los alfas y la mera presencia de tantos alfas juntos, podía activar el ciclo de los omegas.

Pero entrar en celo no garantizaba encontrar pareja. La mera proximidad de los alfas y el ambiente cargado de hormonas y sexo, podía provocar el ciclo, pero si ningún alfa sentía la unión de querer reclamar al omega no había nada que hacer. Este era el tercer año de BaekHyun.

El tema de los alfas y omegas era que debían sentir la conexión, había un omega para un alfa, uno que tuviera que ser de él y no podían reunir a toda la población soltera y apta en un mismo recinto. Para marcar que habían sido reclamados, los omegas olían a sus alfas y su propio cuerpo liberaba un olor dulce, que los distinguía, para que con solo oler al omega, supieran que había sido reclamado. Era útil allí dentro.

Todos los años ocurría que algún alfa peligrosamente inestable por la falta de su omega, se encaprichaba de uno de ellos e insistía en que esa era su pareja. Los alfas necesitaba de un omega no solo para la reproducción, sino que su propia naturaleza dominante los volvía con el paso de los años, locos. Los omegas, sumisos y calmos, lograban aplacar su inestabilidad.

No obstante, los omegas que no encontraban pareja en su primer año, eran llamados al año siguiente. Por lo general, a los omegas se los llamaba hasta que cumplían los veintisiete, si después de esa fecha, no habían encontrado pareja, los marcaban como no aptos. Era peor ser desechado por ser considerado viejo, que ni siquiera darte la oportunidad por no ver nada especial en ti. Los omegas que caían en desgracia eran los que año tras año no encontraban pareja y esos después no solían tener una buena vida. La mera idea de acabar así le producía escalofríos a BaekHyun.

—Hemos terminado.

BaekHyun se colocó su humillante bata blanca con la que se sentía estúpidamente desnudo y expuesto y pasó a la sala de espera, antes de ser liberado. Por lo menos, en esta parte, nadie te quería ver desnudo, ni te tocaban, ni siquiera había nada que insinuara que estabas en alguna instalación médica.

Era una sala bonita y equipada con comida y entretenimiento, allí hacían pasar a los omegas aptos mientras esperaban a que todos pasan por el reconocimiento médico. Era una manera en la que todos hicieran un poco de vida social entre sí, ya que estaban en las mismas circunstancias y lograr tranquilizar un poco a los primerizos. BaekHyun con todo lo social que podía ser, nunca estaba cómodo, no podía dejar de pensar que pronto estaría dentro del laberinto, siendo perseguido por alfas fuera de sus sentidos. Y aunque ya tuviera experiencia, eso no quería decir que lo pasara mejor.

Echó de menos tener su teléfono, podría haberle mandado un mensaje al idiota de JongDae y sentirse mejor. La política de no móviles, era una mierda.

Conocía a los tres hermanos Kim desde que era pequeño, los tres eran alfas y JongDae tenía su edad y era su mejor amigo. Sabía que el único motivo por el que sus padres dejaban que se quedara en la ciudad era porque vivía con ellos, al fin y al cabo, conocían a los padres de los chicos y los cuatro eran como hermanos. Además, si alguno hubiera sido su pareja, ya lo habrían sabido. Cuando estabas cerca de tu pareja, ambos lo notaban, pese a que existía el laberinto y el sistema de emparejamiento, no todas las parejas se formaban allí dentro, sino hubiera sido un caos.

Sus padres vivieron en Seúl hasta que BaekHyun fue introducido en el sistema como omega apto, pero su padre era mayor y quería retirarse al campo y BaekHyun no quería obligar a sus progenitores a permanecer en zona urbana hasta que él encontrara su pareja, por lo que, vivir con los Kim fue un buen plan.

Vivir con JunMyeon, JongDae y JongIn era un desastre. JongDae ya había encontrado un omega, MinSeok, aunque el chico era mayor y se escapaba ligeramente de los estándares de los omegas en personalidad, porque aunque era calmo y callado, solía tener a JongDae lamiendo el sitio por donde pisaba y era francamente divertido ver al bocazas de JongDae loco por un chico que a veces lo mandaba al carajo.

JunMyeon no había encontrado aún a su pareja y aunque él sentía una pequeña atracción hacia BaekHyun, nunca intentó nada sin su permiso. Aunque el año pasado, cuando entró en celo, se sintió raro con él y durante algunas semanas lo estuvo evitando.

En su primer año pudo irse a casa al no ser reclamado y entró en celo horas después, en su departamento, lo pasó mal y tuvo que ocuparse de sí mismo, muy vergonzosamente. Pero si los omegas no reclamados entraban en celo en el laberinto siempre se les ofrecía elegir uno de los alfas que no encontraron pareja para servirlos o ellos mismos hacerse cargo. Fue francamente violento ver a JunMyeon allí, mirándolo con los ojos brillantes de deseo, rodeado de más alfas que igual querían a BaekHyun, y decirle que no quería nada y que podía hacerlo por sí mismo.

No obstante, este era el primer año de JongIn. BaekHyun sentía un poco de curiosidad por saber si alguno de esos omegas que estaban allí sería la pareja de JongIn. Instintivamente, observó la sala, como si a simple vista pudiera identificar a la persona que se quedaría con el chico, algo que en sí, él no podía saber, pero que lo entretuvo durante varios minutos.

BaekHyun, de todas formas, no quería pensar mucho, porque esa mañana antes de irse JunMyeon dijo que no iría este año al Laberinto y se sintió un poco culpable por lo ocurrido entre ambos el año anterior. Pero el simple hecho de que JunMyeon pudiera elegir era una marca de la diferencia de papeles entre él y BaekHyun.

Porque mientras los omegas eran obligados a participar cada año, los alfas, tenían un poco más de libertad, aunque siempre a medida que se hacían más y más mayores, rozando los treinta, se volvían más dominantes e inestables, por lo que era importante que encontraran a su pareja.

BaekHyun a decir verdad, se sentía bien solo y nunca fue con verdaderas perspectivas de encontrar a su alfa al Laberinto. Lo único que lo hacía dudar, era ver lo idiotas que se comportaban JongDae y MinSeok. Se veían tan compenetrados y bien juntos, como si fueran la mitad del otro y se necesitaran para respirar. Eso le gustaba de ambos, eso era lo que él quería para sí, una pareja que lo complementara, no un afa que le dijera cómo debía vivir y dedicar el resto de su vida para él.

Tenía sueños, estaba estudiando fotografía, quería tener algún día su propio estudio fotográfico y sabía que una vez se emparejara, su alfa podía obligarlo a dejar sus estudios y BaekHyun no se podía quejar, porque ese era su papel como omega.

—Omegas, ya pueden pasar.

La voz por el altavoz sobresaltó a BaekHyun. Las dobles puertas del fondo de la sala se abrieron y todos comenzaron a pasar entre dubitativos y extasiados.

El Laberinto en su centro era gris, muy parecido a lo que es un laberinto real, pero sin arbustos verdes que delimitan los caminos. Se suponía que la intención era dejar que los omegas se perdieran en el laberinto y que sus alfas los encontraran por el olor. Una vez una pareja estaba en el mismo espacio, detectaba su olor y el alfa una vez captara su olor, podría encontrarlo donde quiera que estuviera.

BaekHyun respiró varias veces, colocándose en la fila, delante de los médicos y técnicos que controlaban el sistema de emparejamiento. Odiaba sus sonrisas hipócritas. A penas escuchó sus palabras. Les hablaron de las normas, de lo que tenían que hacer si estaban perdidos y no habían sido reclamados, que no tuvieran miedo y no excitaran en demasía a su alfa. Si entraban en celo, se les dijo sus opciones. BaekHyun ya las sabía, sólo quería terminar con esto.

—Que comience el emparejamiento.

Los omegas se dispersaron, entrando por diferentes caminos. A BaekHyun le temblaban ligeramente las piernas cuando entró por un camino al azar de su derecha. Comenzó a perderse sin poner atención hacía donde iba, ya una vez trató de acordarse por donde había entrado, temeroso de que nadie lo encontrara allí dentro -un miedo absurdo- y se angustió más cuando se dio cuenta de que no podía recordar el camino.

Siempre había un margen de cinco minutos, dándole tiempo a los omegas de internarse en el laberinto, antes de que los alfas entraran a buscarlos. BaekHyun estaba francamente nervioso y un nudo se había formado en su estómago, impidiéndole respirar con normalidad. Casi se sentía como un novato, aunque no fuera su primera vez allí dentro y no entendía por qué le picaba tanto la piel. Como si sintiera cosquillas por todo su cuerpo, quemándole y sabía que eso no era el celo.

Entonces sonó por los altavoces la imitación a un disparo, anunciando la entrada de los alfas y gruñidos feroces se levantaron en eco por la estructura gris del laberinto, erizando el vello de la nuca de BaekHyun. Y la sensación de picor aumentó, como si estuviera anticipando algo y BaekHyun empezó a correr.

Siguió sus instintos más primarios que le gritaron que debía correr, aunque no era por miedo, era como si quisiera sólo jugar y luego dejarse cazar y no tenía sentido. No lo tuvo, hasta que BaekHyun perdió el aire y tuvo que apoyarse en sus rodillas y supo que su pareja estaba cerca. No sabía cómo lo sabía, pero era así y joder, era contradictorio que deseara huir para ser cazador, sin embargo, era así cómo funcionaban.

BaekHyun se arrojó hacia adelante, dejando que su adrenalina lo guiara y siendo todo impulsos haciendo lo que querían con él. Le dolía respirar y el ambiente en el laberinto comenzaba a ser hormonas, sexo, sudor, muchas fragancias fuertes y desconocidas y por sobre todas estas, un aroma masculino y especiado que lo excitó y lo alentó a continuar corriendo.

Y por un momento, se alejó demasiado y BaekHyun se maldijo, porque el aroma de su pareja se perdió y al siguiente parpadeo, BaekHyun fue estrellado contra el suelo. El dolor le estalló en el hombro que recibió el impacto contra la superficie de metal y todo su peso y BaekHyun no pudo reaccionar de forma coherente o rápida al ser acorralado entre un cuerpo y el suelo.

El aroma era fuerte y le provocó náuseas que unas manos lo tocaran. Él no era quién lo estaba siguiendo en primer lugar. No era su alfa. Y BaekHyun lo pateó. No trató de verle la cara el hijo de puta, simplemente quería sacárselo de encima, no quería que lo tocara, ni siquiera lo quería cerca de él.

El alfa gruñó dejando que su lado salvaje aflorara por la patada de BaekHyun en su canilla y trató de volver a dominar al omega, sin éxito. BaekHyun se había recuperado del dolor que lo dejó sin aliento, y lo golpeó de nuevo en un costado, impulsándose hacia atrás y escapando de las garras del tipo.

—Ven aquí. Soy tu alfa.

—No lo eres. —su voz sale chillona para su desgracia, pero seguro. Sabe que no está bien que mire al alfa directamente a sus ojos porque es un signo de reto y el bastardo, ya está desquiciado, no obstante, BaekHyun a veces no sigue las normas.

Mierda, el hombre es uno de esos alfas que llevan mucho tiempo sin una pareja y que han enloquecido. Le gusta el aroma de BaekHyun y sus deseos de encontrar a su omega, lo confunden, obsesionándolo con él. Antes no se había encontrado en una situación similar y BaekHyun está cagado de miedo, porque un alfa loco es peligroso y él no sabe lidiar con esa mierda. Aun así, no muestra debilidad o inclina la cabeza, es una locura, pero ese no es su alfa y BaekHyun no quiere que ese hijo de puta lo toque.

—Eres mío.

El hombre es alto y grande y se lanza a por BaekHyun. Él trata de resistirse, pero el tipo es todo salvajismo y brutalidad y lo estrecha contra su pecho tan fuerte que BaekHyun cree que se va a romper. Lo patea, se retuerce y antes de que sus costillas colapsen, BaekHyun le muerde el brazo y lo suelta, pero no lo deja ir muy lejos.

El alfa suelta un rugido animal atronador y alza la mano en el aire. BaekHyun se queda esperando un puño que nunca llega. Repentinamente, es soltado del agarre férreo y cae hacia atrás. Sus piernas están temblando y no se había dado cuenta.

Hay otro tipo en la pelea, uno que es tan grande como el primero y a BaekHyun se le desboca el corazón en el pecho, al distinguir el aroma que minutos antes lo tenía hirviendo en cosquillas de anticipación. Ese era su pareja. Lo había encontrado.

—No vuelvas a tocarlo, ChangMin. —la voz del hombre recorre la espina dorsal de BaekHyun aunque no esté hablando con él. Es jodidamente ronca y sexy y él tiene que tragar grueso.

—Es mío.

—No lo mires.

Ambos se gruñen y BaekHyun se siente estúpidamente impotente observándolos. No puede verle la cara a su compañero y está bloqueando con su cuerpo la mirada del otro hombre sobre él y realmente lo agradece.

—No te metas en medio, ChanYeol.

—Jódete, ChangMin. Es mío.

BaekHyun podría ofenderse por ser tratado como un objeto, pero en cambio se pregunta en qué momento piensan intervenir los técnicos del laberinto, porque esos hijos de puta ven todo con sus cámaras y es imposible que no hayan detectado que el tipo llamado ChangMin ha perdido el control de su mente. Los dos alfas parecen a punto de saltar sobre el otro, de hecho, ChangMin va contra su pareja -ChanYeol, dice mentalmente- y se golpean mutuamente, apenas siete segundos antes de que los separen.

Sucesiones de insultos, gruñidos y forcejeos. Son necesarios tres técnicos para calmar a ChangMin y un médico le inyecta seguramente alguna droga para dejarlo fuera de combate. Otro médico le da una mirada a ChanYeol, pero este niega con la cabeza. BaekHyun siente como que no está allí, aunque la pelea haya sido por él y no sabe qué se supone que debería hacer ahora que ChanYeol lo ha encontrado.

El tipo se da la vuelta y se queda mirándolo. BaekHyun procura quedarse quieto y se muerde el labio en un tic nervioso, porque ChanYeol es muy alto, delgado y jodidamente atractivo, tiene sangre en su boca y BaekHyun está en blanco y sintiendo cosquillas por todo él con la mirada caliente que le dedica ChanYeol.

Se acerca a él con un par de zancadas largas e invade su espacio personal. Al contrario que con ChangMin, las yemas de BaekHyun le queman por tocarlo y su piel vibra por sentir las manos del tipo sobre él. Se moja los labios secos repetidas veces, alzando su cuello para poder mirar al hombre y joder es alto y se toca la comisura de la boca en otra manía nerviosa.

—¿Cómo te llamas?

—Byun BaekHyun.

—BaekHyun. —oh, joder, piensa, su nombre nunca sonó tan bien en una voz grave. —Soy Park ChanYeol, tu alfa.

—Uhm, ¿encantado?—le hubiera gustado sonar más inteligente, pero no puede. Nunca se imaginó cómo sería encontrar a su pareja en el laberinto, quizá porque las veces que estuvo allí lo único que vio fue sexo.

De todas formas, a ChanYeol no parece importarle, aparta la mano de BaekHyun que se está tocando de nuevo los labios sin darse cuenta, y la cambia por la suya. Al parecer no necesitan palabras, ChanYeol acorta la poca distancia que hay entre ambos y afianza el toque en su mejilla, hasta que su aliento caliente cae sobre su boca. BaekHyun se queda hipnotizado como un imbécil cero coma un segundo y al siguiente, saca su lengua de nuevo, deseando saber a qué saben los besos de ChanYeol. El tipo hace un sonido gutural y besa a BaekHyun.

Y mierda, es el beso más húmedo y lujurioso que le han dado en su vida a BaekHyun y él ha recibido varios besos desesperados. No sabe si es porque ChanYeol es su compañero o porque BaekHyun está caliente desde que el tipo lo está mirando con esos ojos oscuros intensos, pero se abandona al beso, rodeando el cuello de ChanYeol, deseando estar más cerca de él.

En algún momento, ChanYeol retrocede con BaekHyun, empujándolo, firme, pero sin hacerle daño, contra la pared y BaekHyun aprovecha que él está tocándole el culo, para impulsarse hacia arriba y enganchar sus piernas a su cintura. Cambia su rostro de ángulo, separándose apenas unos centímetros para recuperar el aliento y vuelve a besarlo como si no hubiera tenido suficiente de los labios de ChanYeol.

BaekHyun atrapa la lengua de ChanYeol, succionándola en un gemido ahogado y él hace un movimiento esporádico con sus caderas hacia delante, contra la entrepierna de BaekHyun y los dos jadean.

ChanYeol se resiste a su boca, sujetándole la cara entre sus manos y BaekHyun sabe que él está tirando de todo su autocontrol en ese momento para separarlo y sólo tiene ganas de frotarse desesperadamente contra ChanYeol. Y joder, está muy caliente.

—BaekHyun.

—Bésame.

—Escúchame.

—Te puedo escuchar mientras te toco. —sus manos están antes de que hable, tocando sus hombros sobre la tela y se siente frustrado. Los alfas al contrario de las estúpidas batas de los omegas, llevan pantalones elásticos y camisetas lisas.

—BaekHyun, para. —lo dice un poco más fuerte, su pecho vibra. Detiene sus manos sobre sus hombros.

—¿Por qué?—hace una mueca con la nariz al preguntar, es infantil y le importa un carajo.

—¿Te duele en algún sitio? ¿Estás herido?

Podría haberle conmovido que el tipo se haya detenido porque ha recordado que BaekHyun podría haber sido herido por ChangMin, en cambio, BaekHyun no lo aprecia ahora mismo.

—Me duele el pene ¿puedes ahora llevarme a una habitación y follarme?

BaekHyun se pregunta de dónde carajo saca las palabras o la confianza para mirarlo a los ojos y hablarle de esa forma tan resuelta, porque sabe que no es adecuado que los omegas sean altaneros con los alfas. No obstante, BaekHyun está mal acostumbrado. Lleva toda la vida conviviendo con tres alfas, uno de ellos es su mejor amigo y siempre lo está mandando a la mierda o burlándose de él. Además, no es amigo de las normas, lo sabe.

Lo peor es que no puede descifrar la expresión que le está dando ChanYeol en este momento.

—¿No se supone que los omegas son más sumisos?—alza una ceja, pero no nota enojo, más que nada hay algo de burla.

BaekHyun se encoge de hombros, sonriendo.

—Yo pensaba que cuando los alfas encontraban a su compañero sólo querían follarlo y no hablaban tanto.

—No he dicho que no quiera follarte, BaekHyun. —eso sonó como un gruñido y frunció el ceño como si estuviera ofendido. —¿Te duele algo, aparte de la polla?

Vaya, le gustaba cuando se irritaba de esa forma. ChanYeol lo había aprisionado un poquito más contra la pared y el movimiento sólo crea un poco más de fricción contra su miembro, sacándole un jadeo en forma de gemido.

—El hombro. El bastardo se estrelló contra mí y me hizo caer con todo mi peso y el suyo sobre el hombro, pero ya no me duele mucho. —decide ser sincero, después de recuperar un poco el aliento. —Me molestó más que me tocara.

En ese punto, ChanYeol gruñó de forma salvaje y BaekHyun desliza su mano derecha por su bíceps, lamiéndose los labios. Mierda, quiere verlo desnudo, quiere frotar su cuerpo contra el suyo sin la estúpida ropa de por medio y BaekHyun en el fondo se maldice porque está tan jodidamente cachondo sin haber entrado en celo.

—Estabas mirándolo a los ojos cuando llegué. Eso fue peligroso.

—No quería que me besara ese gilipollas. —le frunció el ceño a su vez.

—ChangMin no estaba en sus cabales, podría haberte hecho daño.

—Estoy bien. No me pasó nada. Tú llegaste. ¿Vas a seguir cabreándote conmigo o vas hacer algo más con tu boca?

ChanYeol rodó los ojos y la siguiente rotación de su pelvis contra la suya, lo hace sisear, BaekHyun está mirándolo directamente a la cara y nota esa media sonrisa torcida y sabe que lo está haciendo apropósito, como una forma de castigo o algo así, o quizá simplemente le gusta oírlo gemir. No está seguro.

—Tengo que enseñarte modales. —susurró sobre su oído, mordiendo su lóbulo después y BaekHyun tira un poco de su cabello, dudando en si atraerlo más o separarlo, porque le produce cosquillas su aliento sobre su cuello. —No has entrado en celo.

ChanYeol tiene la nariz enterrada en su cuello ahora y BaekHyun se retuerce, frotando su cuerpo contra él todo lo que puede, creando una fricción casi tortuosa entre su polla y la de ChanYeol. En realidad, no lo es. El celo se puede provocar por las feromonas en el aire y la proximidad de los alfas, pero entrar o no en celo, no afectará a que BaekHyun sea reclamado. Al fin de cuentas, el que hace la unión es el alfa. El celo es una forma de la naturaleza de garantizar la reproducción exigiéndole al omega sexo.

—¿Eso es un problema?—se las arregla para que su voz no tiemble e incluso, suena hasta retador.

—Deja de intentar retarme. —le muerde un poco el cuello. —Prefiero que estés en tu cinco sentidos cuando te folle. Será más interesante.

—Sigues hablando demasiado, ChanYeol.

—Para ser tan pequeño eres muy exigente.

—No soy pequeño.

Se miran. ChanYeol está sonriéndole y a BaekHyun le parece una sonrisa de bastardo y aún así, lo hace lucir atractivo y lo maldice en silencio.

—Para mí eres pequeño.

—No es mi culpa que tú seas un poste telefónico. —bufó un poco ofendido por el tema de su altura. —De todas formas, ¿mi estatura es importante para que me jodas?

—¿Estás muy caliente, BaekHyun? —su tono es un tanto petulante y ronco, sus manos aprietan sus nalgas y lo empujan hacia su polla y BaekHyun aprieta la mandíbula tratando de tragarse su gemido.

—Estás comportándote como un capullo ahora mismo.

—Te enseño modales.—ríe un poco, mordisqueándole la barbilla.

—Enséñamelos cuando estemos desnudos, con tu boca en mi pene. Eso me gustaría.

—Uhm, de verdad quieres mi boca sobre ti ¿eh?

—Es solo la mitad de lo que quiero, aunque a decir verdad me han practicado poco sexo oral. Siempre soy yo el que la tiene que chupar.

BaekHyun hace un mohín, no obstante, el gruñido salvaje de ChanYeol retumba contra las paredes del laberinto y el pecho de BaekHyun. Su cara se ha transformado en una mueca y sus ojos son turbios cuando lo miran. Entonces comprende que no debió hablar o insinuar sus experiencias con otros hombres.

—Eres mío.

—¿ChanYeol? —el tipo vuelve a gruñir y BaekHyun susurra una maldición. —Vale, tranquilo. Yo no debí decir eso. Solo hice un comentario. Quiero que tú me la chupes, nadie más.

—Mío.

—Sí, y tú eres mío.—ChanYeol entrecierra los ojos, BaekHyun le da una pequeña sonrisa y comienza a hacer círculos sobre su bíceps. Está teniendo un momento de celos impulsados por su naturaleza posesiva y BaekHyun percibe cuando el tipo comienza a respirar más regular por la nariz. —¿Me la chupas?

—No vuelvas a nombrar a tipos de tu pasado. Eres mío ahora. —sigue sonando más animal que humano.

BaekHyun rodó los ojos.

—No me has marcado aún. Ya te dije que quiero que me folles ¿por qué mejor en vez de ponerte celoso no me chupas el pene? —ha sonado entre irónico y sincero y no sabe cuál de los dos sentimientos gana, pero supone que a ChanYeol le enciende como la mierda sus propuestas de sexo por la mirada de deseo que le lanza. Se ve salvaje, feroz, completamente sexy y BaekHyun en serio, quiere tenerlo desnudo.

—Eres un descarado de mierda, BaekHyun.

—¿Te gusta?

—Me vas a volver loco.

—Entonces mueve tu culo y ponme en horizontal o a cuatro, como quieras.

Sí, BaekHyun estaba muy bocazas, pero la mirada de ChanYeol le estaba quemando la sangre y su pene estaba semi duro contra la cadera de ChanYeol y en verdad, estaba muy cachondo por ese tipo. Joder, era tan diferente a cuando estaba en celo. El celo simplemente le hacía querer tener sexo, no importaba con quién, solo estaba el deseo de correrse. Pero eso, eso que sentía por ChanYeol era deseo por él, porque quería estar con él y sabía que tenía que ver con el hecho de que necesitaba que ChanYeol lo reclamara como su compañero.

ChanYeol parece igual de ansioso y al final cede a las propuestas de BaekHyun.

—Sujétate.

—¿No es más fácil si me dejas en el suelo?

—Sí, pero no quiero.

Eso lo hace sonreír y se agarra a ChanYeol, entierra su nariz en su cuello, disfrutando del aroma masculino y ligeramente especiado que se cuela por sus sentidos, embriagándolo un poco. ChanYeol le toquetea un poco el trasero, antes de afianzar su agarre sobre él y lo lleva hasta un lado de la pared señalado con una flecha verde, que indica que ahí hay una puerta y detrás de ésta, una habitación disponible.

La estancia es como cualquier habitación de una casa, BaekHyun agradece que no sea gris o parezca una sala de hospital, aunque sea blanca, está decorada con pocos muebles, pero es agradable de alguna forma.

ChanYeol cae de rodillas con él y BaekHyun se separa lo justo para mirarlo a los ojos, mientras lo deposita en la cama. Y BaekHyun en verdad quiere que ChanYeol deje de controlarse, porque ve en su mirada que lo hace, que trata de ser suave y delicado, y BaekHyun lo quiere fuerte y poderoso.

—No te controles conmigo.

—Joder, BaekHyun.

Vuelven a besarse, pero es aún más demandante que el anterior. BaekHyun reclama la boca de ChanYeol con exigencia y ChanYeol controla el beso dos segundos después y eso es justamente a lo que se refería. Sus manos buscan desesperadamente tocar la piel de ChanYeol y tiran de la dichosa camisa, mientras acaricia sus costados, haciéndola subir. ChanYeol no opone resistencia y se separan jadeantes para quitar la estúpida prenda que tanto molestaba a BaekHyun.

ChanYeol tiene tatuada una frase en su costado -Suaviter in modo, Fortiter in re.- y BaekHyun se lame los labios, observando cada palabra escrita en latín.

—Tienes una manía. —lo miró. —Te mojas los labios muy a menudo o los tocas.

—Solo cuando estoy nervioso o veo algo interesante.

—¿Ves algo interesante? —le preguntó con un tono sugerente que francamente, le encanta.

—Sep. Pero sería aún mejor si estuvieras completamente desnudo y yo no llevara esta estúpida bata.

—Eso podemos arreglarlo.

Y lo arregla. ChanYeol no tarda ni un minuto en quitarse los pantalones, revelando que no lleva nada más debajo, para el agrado de BaekHyun, y luego se centra en quitarle la bata por la cabeza. Es consciente de cómo ChanYeol devora su cuerpo desnudo y aunque es ahí cuando se siente un poco cohibido, BaekHyun lo ignora, y se echa sobre la cama tratando de conjurar su mejor cara de no haber roto un plato en su vida. Eso parece enloquecer un poco al alfa y BaekHyun sonríe como un hijo de puta.

—Eres una fuente de problemas. —gimió ChanYeol, haciendo una mueca.

—¿Yo? ¿Por qué? —quiere parecer ofendido, pero está entretenido y no puede evitarlo.

—Sabes por qué. —la voz de ChanYeol baja una octava.

BaekHyun se muerde el labio inferior de forma sugerente y ChanYeol explota, no pudiéndose resistir. Y eso era lo que quería desde un principio, volver loco a su compañero. Loco por él. BaekHyun no entiende muy bien de dónde nace esa necesidad de que ChanYeol lo desee, pero de hecho es así, le gusta que ChanYeol esté caliente por él.

Pierde el hilo de sus pensamientos, cuando la boca de ChanYeol está sobre su pecho y comienza a jugar. Mordiscos y besos de mariposa que terminan siendo húmedos, su lengua se detiene unos minutos extra sobre sus pezones y BaekHyun recorre la espalda de ChanYeol, arañándolo ligeramente en su recorrido.

Pero BaekHyun quiere más, se siente un poco torturado por ChanYeol y se recuerda que no lo quiere lento y suave, y se ve en la obligación de hacérselo saber a ChanYeol. Lo rodea con sus piernas y de forma rápida precipita sus caderas contra las suyas, sus erecciones chocan en una fricción deliciosa pero insuficiente y BaekHyun no sabe si gemir por la succión de ChanYeol sobre su pezón o por su movimiento de cadera sin ritmo contra la polla del alfa.

—BaekHyun.—le dijo con una advertencia velada.

—Lo quiero duro, ChanYeol. Ya tendrás tiempo para esa mierda después, pero ahora quiero que me marques.

BaekHyun sintió como su pecho se hincha de ego por la transformación en la cara de ChanYeol, podía verlo arder de deseos por él y al tipo le encanta oírlo decir cuán necesitado estaba y cómo quería que se lo diera. Mierda, no lo conocía un carajo, pero había aprendido en un par de minutos en cómo reaccionaba a sus propuestas y a sus palabras calientes y eso solo le daban más ganas de continuar tentándolo, hasta quemarse.

Esta vez, las manos de ChanYeol abarcaron la mayor parte de su piel, mientras él regresaba a su cuello. Parecía disfrutar de su aroma y BaekHyun no sabía de qué forma moverse para crear algo de fricción entre sus miembros y cuando estuvo a punto de tomar el pene de ChanYeol entre sus dedos, el tipo lo detuvo, tirando sus manos por encima de su cabeza.

—Eres muy impaciente, BaekHyun, y te has estado portando francamente como un gilipollas, así que voy a tener que empezar a poner mis normas. —el omega alzó las cejas, entretenido.

—¿Qué normas?

ChanYeol sonrió y oh, sí, era la sonrisa petulante y traviesa que lo hacía ver tan jodidamente atractivo. Lo vio levantarse un poco de encima de él y BaekHyun hizo una mueca infantil por eso, no obstante, ChanYeol solo se estiró para alcanzar la mesita de noche donde había un bote de vaselina y luego estiró la mano, abriendo un cajón. BaekHyun no logró ver el contenido hasta que sacó un pañuelo negro largo y frunció el ceño, sin entender muy bien.

—Querías que te hiciera una mamada ¿no, es así, BaekHyun?

Le costó entender sus palabras porque no sabía si odiar o amar la forma en la que pronunciaba su nombre, con esa inflexión ronca y sensual que lo enviaba derecho al puto infierno.

—Sí y también te dije que...—iba a quejarse de forma resuelta, pero ChanYeol le puso la mano sobre la boca, callándolo y se acercó a su rostro, rozando su nariz. Apartó la mano lentamente.

—Cállate, BaekHyun. Te la voy a chupar, pero harás lo que yo diga.

—¿Por qué siento que esto no va a ser un juego justo para mí?

—Los juegos no siempre son justos. Yo te daré lo que pedías, te haré correrte en mi boca y luego te follaré duro ¿eso era lo que querías, no? —el bastardo sonríe con prepotencia pero BaekHyun se encuentra asintiendo con un bufido. —Dame tus manos.

Y algo se ilumina en la mente de BaekHyun y entiende para qué coño es el pañuelo.

—De verdad pensé que los alfas cuando encuentran a su compañeros solo quiere marcarlo y enterrar su pene en su culo. —murmuró bajito y aunque se queja, está ofreciendo sus manos sin resistencia.

ChanYeol ríe.

—Quiero hacerlo, pero no quiero que acabe tan rápido. Todo sería más sencillo si tú dejaras de intentar provocarme.

—Pero te encanta cuando te pido que me folles. —le guiña el ojo con coquetería.

—Vas acabar conmigo. —es un gemido ronco, muy ronco y a BaekHyun le excita como el infierno. ChanYeol le ata las manos por encima de su cabeza al cabecero de la cama y procura que estén firmemente sujetas, pero sin hacerle daño. BaekHyun aprovecha que está cerca para estirarse y besar la piel de su pecho. —La única norma es que me debes obedecer, sino me detendré. —BaekHyun está frunciendo sus labios y ChanYeol se acerca a su boca. —¿Podrás hacerlo? ¿Gemir o callarte cuando yo te lo diga, BaekHyun?

—Eres cruel.

—¿Podrás? —insiste y se aleja cuando BaekHyun quiere besarlo.

—Pon tu boca en mi pene y cállate. —le gruñó, más frustrado que enojado.

—Yo doy las órdenes, BaekHyun. —pero veía el velo de la sonrisa de ChanYeol.

ChanYeol lo miró todo el tiempo que tardó su mano en deslizarse por su pecho, hasta su ombligo y bajar hasta su miembro. Fue dolorosamente lento y BaekHyun quería moverse, pero la mirada de advertencia de ChanYeol se lo impidió.

—No te muevas y no hables. Ni un sonido, BaekHyun.

BaekHyun se mordió el labio inferior y asintió con la cabeza a regañadientes. ChanYeol rió un poco por su actitud y su mano rodeó su miembro, subiendo y bajando por el falo lentamente, casi como si se estuviera burlando de él. BaekHyun apretó tan fuerte la mandíbula que le dolió y tiró un poco de la atadura en sus manos, trillándose un poco la piel. El alfa lo miró con burla en sus ojos y se relamió los labios, dirigiéndole una mirada caliente a su pene.

Comenzó a respirar con dificultad con la salida del preseminal y BaekHyun estaba conteniéndose para no insultarlo, porque el bastardo movía su mano condenadamente despacio, deteniéndose en su glande lo suficiente para extender el fluido y con dedos hábiles, lubricar su miembro.

—No lo olvides, BaekHyun, ni un sonido o me detengo.

Fue su cruel advertencia antes de introducirse en la boca su pene al completo sacándole todo el aire por la boca. BaekHyun no supo como mierda se las arregló para no gemir en voz alta, porque la imagen de ChanYeol chupándole la polla era totalmente erótica y caliente y la mirada del tipo sobre él le estaba haciendo hervir por dentro.

Sus pies se retorcieron sobre la sábana y BaekHyun no tuvo más remedio que morderse uno de los brazos, mientras tiraba con fuerza del pañuelo, en un intento de tragarse los gemidos que afloraban en su garganta. ChanYeol lo chupó expertamente, sabiendo en qué momento detenerse y por dónde tenía que pasar su lengua para hacerlo deshacerse y joder, BaekHyun agradeció estar en horizontal, porque sus rodillas no podría haberlo sujetado. No con ChanYeol haciéndole maravillas con su boca.

BaekHyun sintió la tensión de sus músculos, el cosquilleo en su bajo vientre y como su erección se hacía cada vez un poco más grande con cada subida y bajada de ChanYeol, algo natural en ellos cuando estaban tan jodidamente calientes. ChanYeol sonrió, lamiendo su punta, un hilo de saliva caía de forma obscena por la comisura de su boca y BaekHyun tragó, respirando agitadamente.

Tuvo que tragarse las ganas de maldecirlo y su intento de impulsar las caderas contra su boca no fue exitoso. ChanYeol lo clavó en la cama, con una mano sobre su pelvis y lanzándole una mirada de advertencia. BaekHyun bufó, exasperado.

—¿Me detengo? —lo estaba disfrutando, lo notó en su tono de voz. BaekHyun no se atrevió a decirle nada, necesitaba correrse, necesitaba que ChanYeol lo llevara al límite.

ChanYeol entonces abrió el bote de vaselina, untó con dedicación sus manos y restregó sobre su entrada el producto frío, haciendo saltar a BaekHyun en automático por el contraste de temperatura. Esta vez no fue regañado y sólo vio una sonrisa en la boca de ChanYeol que deseaba borrar a base de besos.

Lo penetró un poco, casi como si fuera una broma y estuviera tanteándolo, luego volvió a centrarse en la succión de su polla y cuando BaekHyun creía que iba a perder la cabeza, introdujo el primer dedo. Fue incómodo y se tensó sin quererlo, pero la boca de ChanYeol sobre su pene lo relajó, hasta que fue fácil deslizar su dedo una y otra vez, al ritmo que ChanYeol lo masturbaba. La aparición de un segundo dedo, enloqueció a BaekHyun y estaba a las puertas del orgasmo. ChanYeol bloqueó sus muslos, manteniéndolos abiertos para él y BaekHyun se mordió demasiado fuerte el brazo, sabiendo que tendría una herida después e importándole un carajo.

Se corrió muy fuerte en la boca de ChanYeol, él se encargó de succionar parte de su semen y agitar ligeramente su polla, machando el estómago de BaekHyun. Sus dedos continuaron el movimiento, imitando una tijera, dilatándolo mientras su mente está nublada por el orgasmo y eso sólo logró que su éxtasis sea más intenso.

Espasmos recorren el cuerpo de BaekHyun y ChanYeol se detiene paulatinamente, dejándolo recuperar el aliento y disfrutar del post orgasmo. Apenas siente dolor donde se ha clavado los dientes en su antebrazo, en un intento de acallar sus gemidos y sisea un poco cuando ChanYeol lo toca, mirando la marca rojiza.

—¿Bien?

—¿Puedo hablar?

—Lo acabas de hacer. —sonríe el tipo, besando la herida. —¿Continúo?

—¿No vas a soltarme? Quiero tocarte.

ChanYeol dudó y al final, estira una mano sobre su cabeza y lo desata. Las manos de BaekHyun no tardan ni dos segundos en estar sobre él cuando el pañuelo ha caído, recorriéndolo como si quisiera aprendérselo de memoria.

—¿Vas a marcarme ya?—suena ansioso y es que a BaekHyun nunca se le dio bien esperar.

—El que debería estar desesperado soy yo.

—No será porque no te lo haya pedido. Tienes dolor de huevos porque quieres. —le suelta altanero y de verdad se ha vuelto un bocazas.

—¿Normalmente eres tan sincero? —ChanYeol besa sus labios en picos cortos.

—Supongo que estoy malacostumbrado. Vivo con tres alfas que me dejan responderles como me da la gana.

Y de nuevo sabe que no ha dicho la cosa correcta. Los ojos de ChanYeol se estrechan sobre él y gruñe salvaje.

—Me críe con ellos desde pequeño, son como mis hermanos. —suelta con rapidez. Toma su cara entre sus manos. —¿ChanYeol? Quiero ser tu compañero. Quiero ser tuyo.

—Eres mío.—apenas es un murmullo comprensible por lo ronca que sale su voz, su lado más primitivo está dominándolo, pero de todas formas, no es brusco.

ChanYeol hace gala de su autocontrol de nuevo. Es suave cuando abre los muslos de BaekHyun y alinea sus caderas contra las suyas. Sin embargo, lubrica su pene con cierta violencia y BaekHyun, aunque se siente un poco avergonzado de eso, le pone caliente verlo tan desenfrenado masturbándose. Y aun así, cuando entra en BaekHyun, lo hace lentamente, con consideración y asegurándose de no estar haciéndole daño.

BaekHyun aprieta la mandíbula, rozando el umbral entre el dolor y el placer. ChanYeol se entretiene besándolo, como si quisiera distraerlo mientras se acostumbra a su tamaño y BaekHyun se encuentra abandonándose a ChanYeol completamente, permitiendo que su lengua juegue dentro de su boca.

Enrolla las piernas en la cintura de ChanYeol cuando cree que puede manejarlo y ChanYeol interpreta el movimiento de manera positiva para comenzar con los embates. Y entonces todo empieza a darle vueltas a BaekHyun, porque lo penetra de lento a más rápido, buscando el ángulo adecuado que lo haga estremecer y cuando encuentra su próstata, BaekHyun le muerde el hombro, ahogando un gemido demasiado alto. Es todo lo que necesita ChanYeol para aumentar la velocidad y salir casi por completo para embestir justo ahí, enviando a BaekHyun al más caliente y placentero de los infierno.

Siente cómo la polla de ChanYeol aumenta de tamaño contra sus estrechas paredes y lo escucha gruñir directamente sobre su oído. Pronto ChanYeol se va a correr, lo sabe, y BaekHyun de igual forma, se está volviendo a poner duro. Busca su miembro y lo jala varias veces de forma dura, tal y como ChanYeol lo está penetrando en ese jodido momento, y jadea buscando más oxígeno con el que llenar sus pulmones, sin hallarlo.

ChanYeol se corre después de un par de duros empujes rítmicos y constantes y BaekHyun se masturba más rápido al sentir como la polla de ChanYeol se hincha en la base, creando el nudo que termina por sellar su unión como compañeros. Pero los colmillos en su cuello, mordiéndolo, son los que realmente le nublan la mente, porque le parece tan jodidamente caliente que ChanYeol lo muerda, mientras su semen sale en abundancia, llenándolo.

Y cuando el orgasmo de ChanYeol ha terminado, comienza el segundo de BaekHyun. El alfa aún tiene la cara enterrada en su cuello y lame la zona donde aparecerá una marca roja. No era necesario que hiciera eso, ya el olor que desprenden les dirá a los otros que ambos son compañeros, pero le gusta y encuentra excitante que lo marque como suyo.

Ahora se encuentran unidos, sin posibilidad de separarse hasta que la hinchazón en la base del pene se baje y ya no estén anudados. BaekHyun apreciaba que esa parte sólo ocurra cuando estás con tu compañero, hubiera sido muy incómodo tener que permanecer unido después de follar con los tipos con los que tuvo sus últimos encuentros sexuales.

ChanYeol cambia de posición, soportando la mayor parte de su peso sobre sus hombros y BaekHyun tiene la oportunidad de ver que son un desastre después de que se haya corrido. Están pegajosos y sudorosos y sus vientres están manchados por su semen y BaekHyun siente que su cara está roja, aunque no sabe bien si es debido a que se ha sonrojado o a que tiene calor.

—¿Vives con tres alfas?

—¿Es lo primero que se te ocurre preguntarme después de tener sexo?

BaekHyun alzó las cejas y ChanYeol asiente.

—Es un detalle importante, y no es como si hubiera una guía de preguntas después de follar.—él bufó y ChanYeol besó su nariz. —¿Entonces?

—Te lo dije cuando te dio tu ataque de testosterona, me crié con ellos. Son tres hermanos hijos de unos amigos de mis padres, para mí son parte de mi familia.

—¿Qué edad tienes?

—¿Es el juego de las preguntas?

ChanYeol sonríe por la mueca que está dándole BaekHyun en ese momento, aunque realmente no le molesta que se interese por él.

—Puedes preguntarme lo que quieras, sólo quiero conocer a mi compañero.

—Eso de mi compañero suena bien. —murmuró BaekHyun con una sonrisita divertida. —Veinte. ¿Tú?

—Soy tu hyung. Veintitrés. —le devuelve la sonrisa de forma petulante y BaekHyun le pellizca un costado. —¿Y esos alfas están emparejados?

—JongDae sí, él es mi mejor amigo. JunMyeon, el mayor, aún no y JongIn es su primer año en el laberinto hoy. ¿Tienes hermanos?

—Una noona, ya está emparejada. —le vuelve a besar la nariz.—¿Qué estudias?

—Fotografía ¿podré seguir estudiando? ¿Tú qué haces? ¿Estudias, trabajas, eres un vago? —hace las preguntas con rapidez, ansioso repentinamente.

—Claro que podrás seguir estudiando, lo único que no me gusta es que vivas con otras personas. —hace una mueca que no sabe si calificar como infantil o tenebrosa. —Soy veterinario, tengo trabajo y vivo solo.

—¿Quieres que viva contigo?

—Se supone que es así como funcionan las cosas luego del emparejamiento y sinceramente, creo que estaría más tranquilo si lo hicieras. —se encoge de hombros calmadamente. —Pero no pretendo obligarte.

—¿Celos?

—Los alfas somos posesivos por naturaleza, BaekHyun, es una mierda tener que lidiar con eso. Casi me volví loco cuando vi a ChangMin tocándote.

—Yo creo que tienes un buen autocontrol. Demasiado diría yo. —sus cejas se alzan un par de veces, escépticas, recordándole que tardó en llevarlo a la habitación.

—Yo pienso que tú estabas muy caliente. —le sigue la broma ChanYeol.

—Eso no te lo voy a negar. —le guiña el ojo con coquetería.

ChanYeol lo besa justo después y a diferencia de los anteriores, es un beso suave, cálido y hasta cierto punto, tierno. BaekHyun suspira contra los labios contrarios y se siente tan malditamente bien en ese momento, con ChanYeol aún dentro, tan lleno, que no puede diferenciar todas las emociones que siente. Y al separarse se sonríen y BaekHyun entiende por fin por qué JongDae sonríe como un gilipollas cuando está con MinSeok.

—Vivamos juntos.

—¿No prefieres a tus, uhm, amigos?—murmura.

BaekHyun chasquea la lengua.

—A veces es un desastre vivir con ellos, a decir verdad. Puedo sacrificarme, siempre que sigas chupándome el pene así de bien.

—¿Me estás chantajeando?—pregunta divertido.

—No. Te he dado una opción para que me hagas feliz.

ChanYeol hace una mueca, pero está ocultando sus ganas de reír, BaekHyun puede notarlo y le pica la nariz de forma juguetona.

—No hagas eso, sé que quieres reírte y que te ha gustado mi idea.

—Me gusta tu cara cuando te corres. Eso no lo negaré.

BaekHyun se sonroja sin querer, no sabe bien por qué, él no es fácil de cohibir, pero ChanYeol lo ha soltado de una forma tan natural, mirándolo como si estuviera recordándolo y eso le gusta. Joder, le gusta muchísimo.

—Sonrojado también te ves lindo.

—No me he sonrojado y los chicos no se ven lindos. —le gruñó y ChanYeol se ríe de él descaradamente.

—Tú te ves lindo.

—Cállate. —le vuelve a pellizcar y fingió estar ofendido.

ChanYeol hace una pausa, mirándolo detenidamente y su expresión muta a serio, aunque BaekHyun no percibe emociones de enfado. Él trata de moverse para salir de dentro del omega y aprieta firmemente los muslos a su alrededor.

—Ya no estoy anudado.

—Lo sé, pero me gusta estar así, contigo dentro.

Hay un brillo en los ojos de ChanYeol en ese momento, deseo.

—¿Entonces vivirías conmigo?—se da cuenta de que parece un perro abandonado preguntándoselo, en serio está teniendo en cuenta lo que él desea y lo conmueve.

—Hablaba en serio antes. —procura dejar salir su sinceridad, le acaricia la mejilla y ChanYeol sujeta allí su palma, dándole una sonrisa que francamente le está haciendo latir el corazón muy rápido en su pecho y BaekHyun está confuso por sentir tantas cosas, tan deprisa, pero el emparejamiento se trata de eso. —Eres mi compañero.

—Sí.—ríe ChanYeol y su expresión es tan feliz que lo contagia.

—Eres mío. —dice BaekHyun.

—Creía que los omegas no era posesivos.

—Pero eres mío. —repite tercamente, frunciéndole el ceño y sacándole la lengua. ChanYeol succiona su lengua y BaekHyun gime.

—Sí, lo soy.

Y BaekHyun sabe que está dándole la sonrisa más estúpida que haya podido dibujar alguna vez en sus labios -probablemente sea igual o más idiota que la que pone JongDae al ver a MinSeok- pero no le importa, porque ChanYeol es su compañero.

FIN