UNICO
El amor, era como un pétalo de clavel al florecer por primera vez.
Se sentía ese esquisito aroma del romanticismo de la ciudad. Las miradas atentas de los hombres hacia las delicadas mujeres viudas o solteras del país. En cambio para un hombre que Tenía dolor en su corazón, como una espina de flor clavada en el pecho. No era lo mismo mirar a las mujeres que buscaban esa aprobación y admiración de un chico cuyo amor no había llegado.
Taehyung a veces Creía que cupido lo había dejado plantado en su macetero sin una semilla de amorío. Se Sentía solitario, desarmado sin una pizca de agua, como tal jacinto morado sin ser regado perdiendo su fragancia.
En su vida Reinaba la paz, no siempre estaba solo como creía, tenía compañía de sus amigos, de su familia. pero en su rompecabezas faltaba una pieza que ninguna mujer lograba darle, esa pieza se llamaba Pasión.
Había salido con muchas chicas desde que tenía memoria, para recordar algunas cuantas. No era de ese tipo de príncipe de cuentos, que cuando estaba con una damisela le hablaba delicadamente. Si no que al contrario, le invadía la desesperación al sentir que no podía amarlas, que no sentía las mariposas en su estómago, ese cosquilleo en las manos con el más mínimo roce entre ambos.
Nada de eso tenía al terminar la corta cita que para el duraban más de lo que esperaba. Sonaba exagerado, pero esa era su manera de interpretarlo.
Mientras caminaba por Las calles en busca de tranquilidad, vio a lo lejos una banca que estaba más solitaria que él. Fue a paso lento y tomó asiento pensando en algún melancólico momento de su vida, sintiendo la fría brisa chocar contra su rostro triste. Los edificios al lado de más hogares en donde familias seguramente se encontraban cenando en esa noche de Navidad, en la cual el se encontraba solo, sin nadie. Ya que sus padres se fueron de viaje y sus amigos debían de estar con sus actuales parejas.
No quería estar en casa sintiéndose seco de la pena, a pesar de los montones de regalos que se hallaban esperándolo en su árbol, no los quería. nada material lo completaba, no sentía esa calidez. Por lo cual ahora se encontraba en la calle, viendo los copos de nieve caer en su abrigo, viendo a las parejas pasar. y el ahí sin nada.
Miró el pisó sintiendo las lágrimas caer de sus ojos, como si de una regadera se tratara. Frotando sus manos para sentir calor, aquel calor que tanto necesitaba.
Hasta que sintió que alguien más se sentó a su lado.
No quería mirarlo, por la vergüenza de que viera su cara empapada de dolor. Pero lo que vio fue que aquel persona quería llamar su atención.
Al ponerle en frente una bella flor de tulipan. ¿Tal vez era un obsequió?.
Solo se quedó estático, no sabía que decir o hacer ¿debía de tomarlo o no?
-Dicen que las flores son la pasión que un solitario hombre necesita. - La suave voz de aquél desconocido le llenó el corazón de una forma muy especial. Esta vez si se atrevió a mirarlo, y la sorpresa que se llevó fue enorme, ver esa sonrisa tan cautivadora que aquel chico tenía. No supo en qué momento lo hizo pero ya tenía aquella pequeña flor entre sus manos.
- No quiero sonar imprudente o curioso, pero porque entre tantas bancas vacías, eligió esta en la cual me encuentro yo desamparado. -
Lo único que escuche fue una risa melodiosa salir del chico, que lo miraba o más bien lo sentía. Era algo complicado de expresar.
- No lo sé, un ciego no ve, pero sentí tristeza desde tu dirección y tal vez pensé que alguien necesitaba compañía, por lo que vine hacía ti -
No sabía que era ciego, sentí más pena por él, que por mí, el igual debía de estar solo como yo, en noche buena. Tal vez podría invitarlo a pasar navidad conmigo, se que es un extraño, que no se su nombre, y muchas otras cosas que pasaban por mi mente, pero deseaba no me sentirme solo.
-Gracias por preocuparte por un chico como yo. Me llamo kim taehyung ¿podría saber tu nombre? -
Sonaba directo, pero realmente la curiosidad mató al gato, o en mi caso más me mata su mirada tan simple y tranquila.
- Me llamo park Jimin, es un gusto oír tu nombre, taehyung. -
Su nombre era igual de lindo que él, me sentía tan bien con su compañía, me hacía olvidar lo melancólico que estaba al principio del día. El tulipán que me obsequió fue mágico, al parecer hizo la unión de pasión, que tanto necesitaba.
- Jimin te tengo una propuesta. -
Esperaba un si, de aquel chico tan encantador, con sus cabellos rubios como el oro, su piel blanca como los mismísimos copos de nieves.
- ¿Cual Propuesta? -
Dijo con esa sonrisa, que ya me tenía hipnotizado. Quería provocar más de esas sonrisas en el. Y en esta noche de paz y noche de amor disfrutaría el mayor regalo de Navidad, que pude haber recibido.
-¿Quieres pasar esta navidad
conmigo? - mis mejillas se encontraban sonrojadas y podía sentirme totalmente avergonzado. Y al mirar a Jimin, también note ese rubor en sus gorditas y bonitas mejillas, se veía como una rosa, bella, ardiente.
-Claro que quiero pasar esta navidad contigo taehyung. -y esa respuesta fue suficiente para darle un cálido abrazo de agradecimiento por acompañarme en esta fría noche, que para mi se volvió cálida como el chocolate caliente.
[1] Flor dorada. : Hasta el hombre más solo, encuentra su flor dorada en el momento indicado.
Si bien, dicen que los ciegos no ven, Jimin veía más que una persona con la mejor vista de este país. Tal vez no veía el cielo, ni podía verlo a él, pero sabía que él chico lograba notar perfectamente las emociones.
Eso lo hacía temblar del asombro. El pequeño park se asemejaba a alguien débil, pero incluso era más fuerte que el mejor boxeador de Estados unidos. Pueden llamarme exagerado o loco. Pero a Jimin lo miraba de esa manera, como el único y más especial chico que alguna vez conocí. Ni la más bella rosa se comparaba con el y su sonrisa cada vez que le hacía reír.
Y así nos encontrábamos, sentados en mi sofá, sintiendo el calor de la chimenea, mientras tomábamos un chocolate caliente. Pero más que estar ahí esperando que fueran las doce de la noche, para abrir los regalos, para desearnos cosas buenas. Nos sentamos a hablar de la vida, como si nos conociéramos desde hace mucho.
-¿Entonces te caíste de la escalera taehyung? -dijo entre risas, el pequeño Jimin, yo estaba amando sentir el latir de mi corazón, nada se comparaba con lo que estaba pasando en mi cuerpo al querer abrazar a aquel frágil ciego, que robaba cada suspiro que salía de mis labios.
- Me caí de la escalera por ti y tus bellos ojos. - estaba tan consentrado pensado, que no media lo que decía enfrente de mi invitado. Mis mejillas se sonrojaron por tales palabras mías.
Lo único que pude hacer es desviar la mirada, debía de estar avergonzado por actuar así de atrevido.
Pero poco imagine que el lindo rubio me abrazaría. Fue rápido, pero especial.
- Gracias por ser tan bonito, como un gran osito de felpa. - y si eso hubiera salido de mi odioso primo de 27 años, posiblemente me hubiera reído de lo infantil que podía ser, pero cuando alguien como Jimin lo decía, todo sonaba perfecto como el chico.
- No agradezcas, tu me estás haciendo sentir tan llenó, creo que eres el sol brillante, que me hacia falta. - no pensábamos en el tiempo, ni en nada más que en nosotros.
Podría ser cursi, pero si pudiera detendría el tiempo, solo para estar toda mi vida admirando a este regalo de navidad.
- sabes taehyung, me gustaría parar el tiempo para que este momento jamás termine. - y ahí fue cuando oí el reloj marcar las doce de la noche y supe que este momento tan especial no acabaría porque, quería verlo a él toda mi vida, tal vez cupido no me había dejado, más bien yo fui la flor marchita que no tenía Esperanza de encontrar el amor. Pero si esta era la oportunidad, no la dejaría ir.
Y fue ahí donde tomé sus suaves manos entre las mías.
- Jimin este momento jamás terminará, porque es un milagro de navidad que tu vinieras a mi en esta noche, yo quiero pedirte la oportunidad de conocernos de transmitirnos el deseo de ser felices. Se por favor el Pétalo que completa mi rosa, y la pieza que Termina mi rompecabezas. - mientras lo mantenía abrazado a mi, dándonos calor mutuo. oí un susurro, que fue la más gran respuesta que era corta, pero lo quería.
- Si - Ese simple "si" era lo único que quería oír, a parte de tenerlo a mi lado. Claro que lo nuestro aún no tiene nombre, porque yo no iría rápido, necesitaba saber más del chico, aquel que me tiene completamente atrapado en sus grandes raíces. Justo lo que buscaba, ya lo tenía. era el solo hecho de descubrir el amor, no podía pedir más.
-Eres el más grande regalo que me pudo a ver llegado en navidad, lo digo enserió. - dije sonriente, acariciando su espalda. Puede ser que Jimin fuera ciego y no logrará ver la sonrisa en mi rostro, pero lo que sí podía ver, era lo enamorado que estaba por el, si a primera vista.
- taetae, creo que tu eres mi primer regalo de navidad.- sonaba apenado pero aun así tierno. No se me había pasado por la cabeza preguntarle acerca de su vida o economía. Pero no quería ponerlo triste.
- podría tener el honor de saber más de ti, la noche es larga. - ahora sentí como se alejo de mis brazos, me entristeció un poco perder esa Calidez, que mantenía en aquel abrazo.
- Te contaré un poco. - hablo triste, no me gustó oírlo así, me partía el alma. Pero lo escucharía atentamente. - yo no nací ciego, más bien tengo... - sus palabras se detuvieron, vi como sus manos temblaron, me preocupe por él, por lo que agarre sus manos, para brindarle confianza.
- No importa cuán grave sea la situación, yo estoy aquí por si quieres desahogarte. - fui sincero, sabía que el necesitaba apoyo, tanto como yo lo necesite y el llego a mi para ayudarme.
- taehyung yo... - su voz se quebró, me dolió. Por lo cual, lo abracé con fuerza. Le brinde, tanto afecto como pude. No estaba entendiendo nada, pero necesitaba saberlo ya.
- Yo tengo un tumor en el cerebro, hoy me lo dijo el doctor, por eso estaba en la calle solo, sin compañía y cuando sentí tanta tristeza desde tu dirección, supuse que alguien se sentía igual que yo, en esta navidad. No quería decírtelo no quería arruinar este bonito momento que estamos pasando. - sus lágrimas pude verlas derramarse tocando sus mofletes y también sabía que las mías no tardarían en salir, saber el hecho de que el chico que me hacía latir el corazón, estaba en una situación compleja, me ponía de malas.
- Jimin tu eres una increíble persona y no dejaré que estés solo, porque te necesito mi lado. - lo alejé un poco, para darle un pequeño beso en La mejilla. Ambos sabíamos que dos orquídeas seguirán juntas, sin importar las tormentas.
- entonces no me rendiré para estar a tu lado, taehyung.-
[2]Calida Noche : La vida es perfecta, cuando dos cuerpos fríos, comparten una calida noche.
No sabía cuánto tiempo pasó, desde que nos volvimos novios llenos de desbordante alegría, pero me sentía feliz, había pasado un mes desde que lo conocí, el tiempo era lo de menos, el presente era lo más importante para ambos.
Esa noche de navidad Jimin me había contado acerca de su tumor y le prometí cuidarlo, y exactamente eso estaba haciendo. Le dije que viviera conmigo, incluso le presente a mis amigos.
Y hoy me encontraba junto a él, para acompañarlo al médico como siempre lo hacía. A veces sentía miedo de que algo malo llegara a pasarle. No Quería perder a mi pequeño rayo de luz.
A pesar de mi duro trabajo de empresario, lograba tomar tiempo para ir con Jimin al hospital. Era más Importante su salud, que todo lo demás.
-taetae ¿Creés que Viva? - lo mire con dolor, mientras mi corazón se oprimía de la pena, no tenía una manera de expresarme sin sentir ganas de llorar. Hace 4 días que hable con el médico y este me decía que el tumor estaba creciendo, debían de operarlo. No podía sentirme peor, si mi flor se Marchitaba cada vez más, no sabría que hacer, lo único que me quedaba era tener esperanza y animar a mi pequeño park.
- claro que vivirás, eres un fuerte girasol. No puedes marchitarte Jimin debes resistir. - agarre su meñique y lo junte con el mío, mirándolo con una sonrisa que a pesar de que él no podía verla, la correspondió.
- me prometes que seguirás radiante y sonriente para mí. -
- Te lo prometo. - me acerqué poco a poco a su frente y lo bese. Me hacia tanta falta darle besitos, incluso mimarlo como Jimin me pedía. Era delicado, lo trataba como si fuera una hortencia, esas flores pequeñas y bonitas que veía en el jardín de mi vecina.
Nos miramos por un par de minutos hasta que una enfermera nos llamó para la revisión de Jimin. Necesitaba que todo saliera bien, que esta vez hubieran oportunidades de una operación. Espere a que la enfermera distrayera a mi lindo solcito, para conversar con él médico, choi Minho.
Y al menos todo estaba bien, mi pequeño se encontraba sonriendo mientras la chica le hablaba de su gato. Incluso el tema más normal, era divertido para Jimin. Sin duda era la persona más pura que Habia visto.
Me encontraba algo distraído por suerte la tos falsa del doctor me llevó a la realidad.
- taehyung, se que querías hablar conmigo, ¿podría ser afuera de la Habitación? - lo mire algo confundido, se veía serio. Temía lo peor y no quería sentirme preocupado, quería buenas noticias, que nada malo le pasara a mi novio. Si se apagaba el foco de su corazón, yo me destrozaria.
- vamos. - salimos de la habitación, yo me sentía nervioso, pero la mano de minho en mi hombro, me tranquilizó un poco. Se notaba que estaba desanimado, que los días de trabajo extra me estaban agotando, pero era necesario para pagar la operación de mi girasol.
- taehyung te ves muy decaído, puedo decirlo por tus ojeras, se que es difícil para ti, que tu novio tenga un tumor en el cerebro. es algo delicado, Pero debes descansar, no te puedo asegura que Jimin salga con vida de la operación. - tome todo el aire que pude y lo exhale, sentía que me rompía.
Quería mantener todo bajo control, incluso mis emociones, pero ya no lo soporté, no pude, me eché a llorar, era como si fuera un árbol de ciruelas a la cual le cortan las raíces. Me dolía que cada gota de esperanza se acabará en simples palabras, no podía perder al amor de mi vida. No quería, necesitaba seguir viendo su sonrisa, su sonrisa, todo.
- Se lo suplicó Minho, salve a Jimin, por favor el debe de vivir, debe de seguir a mi lado, no puedo perderlo.
Sonaba roto, más que una rama pisada. El silencio volvía todo más melancólico, quería una respuesta, una señal más, con la cual seguir de pie.
- kim, intentaré lo que más pueda, para salvar a Jimin, pero trata de calmarte. No dejes solo a tu novio. hazlo feliz, la operación será en dos días, ten fe en mi, y en Dios. - y así fue como se fue de mi vista aquel sabio hombre, en el cual le confiaré la vida de la persona más importante para mí.
Suspiré cansado, y me senté en una de las sillas que se encontraban afuera de la habitación. De repente escuché la puerta abrirse y a Jimin salir con una débil sonrisa. No quería saber lo que diría, me sentí mal, tal vez escucho todo lo que hable con el doctor. No podía ni mirarlo, me dolía con demasía. Pero su mano agarro la mía, me trasmitió el calor que quería. Tomé con fuerza su manito y la acerque un poco a mis labios para darle un casto beso. Soportare todo hasta el final, no debo de estar desanimado o triste.
- taetae escuche lo que hablaste con el doctor, perdón si fui un imprudente, pero te note decaído y estaba preocupado por ti. - a pesar de todo, Jimin siempre estaba a mi lado, yo debía de hacerlo mismo. Estar más unido que nunca a él, no puedo seguir llorando, no puedo seguir así.
Me levante y lo abracé.
- No te preocupes mi amor, yo estoy bien, en dos días más es tu operación. Así que mañana pasaremos un lindo día juntos. - le mire y esta vez su sonrisa fue maravillosa. Solo con ese gesto, pude sentir que me iluminaba completamente.
- Ojala pudiera verte, para ver tu sonrisa taetae. - eso me había tomado por sorpresa, pero fue muy encantador.
- No tienes que ver, para saber que cada una de mis sonrisas, son solo para ti. -
[3]Fuerte Girasol : la debilidad ataca al que teme por su vida, pero la fuerza va, al que brilla como un girasol.
Hoy, la brisa era refrescante y mis ánimos eran los mejores. Saldría con Jimin a una auténtica cita, tenía suerte de que me dieran el día libre en el trabajo, con tan solo 24 años me sentía algo agotado de tantos papeleos, reuniones importantes. Pero en este día, solo me consentraria en el gozo de mi novio.
Incluso le tenía preparado un desayuno especial, panqueques de frutilla, con dos emparedados y una malteada de chocolate. Era simple, pero hecho con todo el cariño posible.
Me preocupe de poner la alarma mas temprano y llevarle la comida a la cama. Fui lo más cuidadoso que pude, para no arruinar el sueño de mi bello durmiente. Abrí la puerta y lo vi despierto, esperándome con su linda sonrisa de cada, mañana.
- Buenos días taetae. - reí, al escucharlo aún con algo de sueño, fue extremadamente adorable para mis oídos.
- Buenos días mi dulce
girasol. -realmente le tenía muchos Apodos a Jimin, su perfección era tan grande, que no podía evitar decirle con sobrenombres Tiernos, por lo especial que era para mí.
Me le acerque y deje la bandeja a un lado, para darle un beso en sus esponjosos labios. Eran suaves como el algodón, sin duda serían inolvidables.
Park me agarro de los los hombros y me acerco más a él, para volver aquel inocente beso en uno apasionado, en el cual, lo que era Calidez se volvió algo ardiente, inexplicable. Pero me sentí muy bien, luego de alejarnos un poco para recuperar el oxígeno que nos hacía falta.
- Te amo taehyung. - me dijo, para luego abrazarme, correspondí aquel abrazo mientras daba delicadas caricias en su espalda.
- Yo te amo 3 Millones Jimin. - oí su melodiosa risa, lo que tanto había querido oír. Sabía que debía de hacerlo disfrutar al máximo, para darle fuerzas hasta el día de su operación. Y eso hice luego de decirle que le tenía un delicioso desayuno.
Aquel que comió muy contento.
Esa mañana había sido perfecta.
Y todavía no se terminaban las sorpresas, hoy nos divertíamos como siempre lo hacíamos en nuestras citas.
Luego de que el amor de mi vida terminará de comer. Lo ayude a ducharse y vestirse, aunque el insistía en que podía hacerlo solo. Aún así no quería dejarlo solo en ninguna momento. Por lo que aunque se había puesto un poco gruñón, porque lo trate como un bebé. luego simplemente me beso. Amaba tanto cuando hacía pucheros, me daban ganas de mimarlo todo el día.
- ¿taehyung a donde me llevaras
hoy? -no podía decirle aún, debía ser una sorpresa.
- Es un secreto, que pronto verás. - dije con una sonrisa, pero el ceño fruncido de Jimin me lo dijo todo, sabía que era un tipo de broma de mal gusto lo que había dicho, pero al parecer a mi solcito le dio risa.
- taetae, no puedo ver, acaso me llevaras al cielo a ver a Dios. - sonreí y acaricie sus lindos cabellos bien peinados, me sentí algo preocupado lo dicho acerca de ir al cielo, pero evite decir algo que lo pusiera triste.
- Jiminie tu eres un ángel y yo soy tu Dios, así que no te puedes ir a ningún
lado. - tome su frágil mano y lo guié hasta la puerta.
- iremos a un lugar, que amaras, te lo aseguro. -
Salimos de casa, y llamé un taxi para no tener que caminar tanto, debíamos de tener energía.
Al llegar, volví a entrelazar los gorritos dedos de mi novio y camine hacia nuestro destino. Uno que Jimin amaría. Era una florería, y una que estaba en venta. mí pequeño girasol, amara la sorpresa que le tengo. Lo llevé hasta la tienda y nos llegó el aroma riquísimo de las flores exóticas y singulares que habían.
- ¿taetae? Huelo muchas flores y me encanta. - lo note alegre, justo lo que quería, nuestros corazones latian de la emoción de estar en un lugar tan hermoso, mientras hacíamos algo tan íntimo como las caricias de nuestras manos unidas.
- todas estas flores, son tuyas mi amor, esta florería lleva tu nombre ahora. Este era un regalo que te tenía desde que te conocí y descubri tu pasión por la naturaleza. - escuché el sollozo de mi pequeño y lo abrecé besando así sus cabellos. Estaba dándole algo muy preciado.
- mil gracias taehyung, me haces el chico ciego más feliz de mundo. - Le observé y limpie con mi pulgar las lágrimas que caían de sus finos ojos.
- Corrección, te hago el chico más bello y feliz del universo. - unimos nuestros labios, en muestra de lo emocionados que nos encontrábamos.
Le dije que podía tocar y oler toda las rosas, tulipanes, y orquídeas que quisiera incluso plantar en maceteros semillas de hortensias. Pero lo que mi pequeño hizo fue pedirme una semilla de girasol.
- taetae te tengo un regalo, que debes de cuidar siempre- me paso un macetero con una semilla de girasol recién regada.
- ¿Es para que recuerde que eres mi hermoso girasol? - no tuve una respuesta solo otro corto beso en los labios y su brillante sonrisa, que me respondía todo lo que necesitaba saber.
Nuestro día fue el más cálido y precioso, cuando ya era un poco más tarde salimos de la florería, en la cual habíamos plantado en maceteros un montón de flores, podía sonar aburrido para algunos, pero para Jimin y yo era como el más grande regalo de la vida el pasar tiempo juntos lo hacía todo más bonito.
Lo lleve hacia un parque y ahí nos compramos unos helados para acompañar la brisa de la tarde. Tomé su mano y nos quedamos sin decir ninguna palabra, no era incómodo, ya que el solo hecho estar juntos hacia que el momento fuera preciado como un clavel.
- jimin, realmente no sabría que hacer sin ti. - sentí su cabeza posarse en mi hombro y suspiré de ternura.
- Yo no sabría que hacer si te sintiera triste, debes de prometerme algo
taetae. - el tomo mi mano y junto mi meñique con el suyo, tal y como yo lo había hecho una vez.
- ¿Que cosa Jiminie? -
Pregunté con curiosidad, la verdad era algo que no vi venir, pero que no arruinaba la tranquilidad que sentíamos y lo sabía.
- Serás siempre mi sol y no te apagaras, porque o si no me pondré muy triste, quiero que crezcas cada vez más bello, de lo que ya eres. -
Lo abracé con fuerza, mientras las lágrimas se avecinaban por salir, no era un tonto, sabía lo que significan esas hermosas palabras. Sabía que sonaban como espinas suaves, de rosas blancas mientras eran quemadas.
- te lo prometo. -
[4] Pétalo De Amor : los pétalos son tan fuertes como las raíces de la pasión y tan hermosos como el amor de dos chicos y su pequeño pétalo.
Porque no interesaba el tiempo, el lugar. Mis ojos sólo lo miraban sonreír con esos ojitos tan perfectos, que cuando se cerraban, se veían como dos medias lunas brillantes, con las perlas de sus pupilas. Jimin estaba apuntó de entrar a la operación, usar su valentía para sobrevivir. Me encontraba nervioso, rezando por el. Esperando que el doctor cumpla con su palabra.
Tomaba su frágil mano, con la mía, dándole fuerza de último minuto. Mi pequeño girasol, seguía observandome con su corazóncito, como si fuera lo único en el mundo, su agua cristalina que lo ahoga en deseo de seguir nadando.
- Jimin no importa cuánto duela, cuánto sientas que quema, debes de volver a mi lado, tu eres la raíz de flor más firme y hermosa que hay. -
Su corazón latió, no había que tocarlo para notar lo fuerte que se veía en esos momentos, era real el sentimiento que en nuestros cuerpos se fortalecía.
- taehyung, creo que tu eres el tallo que mantiene firme mis raíces, no lo olvides
- Jamás lo haría. -Le sonreí. Era mi deber estar a su lado, amarlo hasta el final de nuestras vidas. Le di un pequeño beso en los labios, viendo sus mejillas sonrojadas, era tierno sin importar la situación, siempre se vería angelical.
Estábamos en una burbuja de romance, que no notabamos el tiempo, que nos habíamos mantenido en silencio.
Pero eso acabó cuando, subieron a mi solcito en una camilla de hospital, que resaltaba con su bata blanca. No podía negar que necesitaba que fuera rápido todo esto, que mi novio saliera lo más antes posible, para darle mimos, ver el atardecer juntos, cómo lo hacíamos afuera de mi jardín.
Mire a los enfermeros llevarlo hacia una de las grandes puertas del hospital, que lo llevaban a la sala de operaciones.
Tomé asiento en una de las sillas del lugar, agarrando mis manos con firmeza. Me había enterado hace poco que jimin no tenía familiares, estaba solo. Oh, más bien, ya no estaría solo, yo soy parte de su vida, y no lo abandonaré, lo protegeré del mundo en el cual, se suele aparecer el mal, la envidia y la violencia.
- no te dejaré park jimin, lo juro por todo lo que alguna vez prometí, solo le pido al cielo, a las personas que te intentan salvar, que resistas, que me permitas ser tus ojos. - estaba hablando solo en aquella sala de espera, pero asegurándome de no destrozarme, de mantener la fortaleza
que al pensar en jimin, me hacía sentir que aún me quedaba cordura.
No se exactamente, cuanto tiempo estuve parandome y sentandome, como si mis piernas no dejaran de ser dos gusanos de tierra, me quería enterrar, para no sentir los miedos, los pensamientos indebidos. Mordía de vez en cuando mis uñas, esperando ya el poder verlo salir por esas puertas. Como pude me calme, suspiré mirando alrededor, de vez en cuando algunas enfermeras me ofrecían agua, para que me calmará, notaban mi preocupación.
- ¿Seguro y no quiere agua señor? -
Negué amablemente, lo que menos quería era más líquido, aquel que podría inundar mis ojos con lágrimas que caerían como cascadas.
a pesar de haber llegado en la mañana, junto a mi chico de cabellos color oro, ya casi era de atardecer, y aún no daban señal. Mis párpados pesaban de la pena.
- necesito verlo. -
Me repetía, mental y verbalmente. No quería seguir angustiado, el amor que uno podía sentir por alguien es magnífico, a decir verdad. Cerré los ojos al escuchar las puertas grandes y pesadas ser abiertas, era el doctor minho que venía muy sonriente. ¿a que se debía? ¿Mi sol radiante lucho y gano la batalla de la muerte?.
El hombre solo a pasos lentos tomó asientoa mi lado en una de las sillas.
Trague saliva esperando su respuesta, sentía el sudor del temor, recorrer mi rostro.
- taehyung, tengo una buena noticia y otra mala. -
En ese instante solo esperaba que la buena fuera que el estuviera a salvo. No podría respirar sin el oxígeno que mi novio entregaba con sus besos para mi.
- ¿podría empezar con la buena? -
El doctor agarro mi mano, y yo no entendía el porque. Más bien me hacía sentir más frío, me consumía la intriga. Lo mire fijamente con mi pulso acelerado, con las ganas de oírlo ya.
- Jimin esta Sano y salvo, la operación fue un éxito. -
Me levante de la silla, quería llorar de la alegría, esa podía ser la noticia más maravillosa que alguna vez alguien pudo darme desde que nací. Aunque debía de contener los gritos internos, de no acelerar tanto mi palpitar, aún quedaba la mala noticia.
- Gracias Doctor minho, salvo la vida de mi novio, no tengo las palabras exactas para agradecerle lo que hizo por ambos, por dejarlo seguir a mi lado. - le mire con sinceridad, el solo negó apenado por mis palabras.
- No debes de agradecer nada, yo solo cumplo con mi trabajo, tu fuiste el que le dio la fuerza a park, para que no se rindiera, pero aun así te diré la mala noticia, no quería arruinar tu felicidad pero aun no se sabe si jimin recuperará la vista, ya sacamos el tumor, pero solo hace falta esperar hasta que despierte. -
Aún así, aunque no recuperará la vista. Nada cambiaba, lo feliz que me ponía saber que no lo perdí.
le rogué a choi, que me dejara ver a mi girasol, por suerte me permitió verlo, estaba que me desvanecía de las ganas por tocar su mano como en la mañana, antes de que se fuera entre esas puertas. Camine por el pasillo hasta, llegar a mi destino, la habitación de mi bella raíz de rosas.
Ni siquiera quise golpear la puerta, entré y lo vi ahí tan frágil, con sus pequeños ojos cerrados haciéndolo ver como un muñeco de porcelana.
- Llegué a hacerte compañía mi solcito -
Tomé asiento a su lado, mirándolo mientras agarraba su mano, era tan perfecto, mi cuerpo tembló no soportaba más las lágrimas que contenía, desde que lo vi irse. Ese calor que me trasmitía, fue como la base para que lo besara, le observará con asombro y orgullo.
- Jimin, amor estoy que me desmayó con el solo hecho de tenerte aquí, junto a mi. Desearía que despertarás ya, para abrazarte con fuerza -
- Nadie te lo impide taetae. - brinque en mi asiento, su voz sonó algo apagada, pero aún así me emocioné tanto que sonó mi llanto, el cual chocaba con las paredes del lugar. Claro que de inmediato besé su mejilla sin poder creer que despertaría tan rápido.
- j-jimin me haces el honbre más feliz del mundo. - en el momento, en el cual sonreí, pude apreciar como abrío un poco los ojos. Ver su cara empaparse de gotas que se veían más valiosas que el mismo diamante. Me hizo entender enseguida que el sueño de los dos, se cumplió de verdad.
- taehyung puedo verte... - ambos nos miramos, entregándonos el alma, más que las caricias. Por fin podía verme, saber como es el chico, el cual estaría amandolo hasta el último respiro que tuviéramos.
- No sabes cuanto había deseado, que lograrás ver la vida conmigo
park jimin. -
No me contuve llenando su cara con besos, debía de mimarlo, de entregarle mi cariño, que solo a mi flor le pertenecía.
- taetae, incluso cuando estaba ciego, ya veía el mundo a tu lado. -
-¿Entonces, me permitirás mostrarte otro mundo nuevo, en el cual tu y yo alcancemos la eterna paz, pasión y amor? -
Su sonrisa y la mía volvieron a aparecer, esta vez jamás dejaríamos de entregarnos el uno, al otro la fragancia del entusiasmo.
- Aceptó con gusto alcanzar hasta las estrellas a tu lado kim taehyung. -
Con esa respuesta, comenzó a lo que yo llamo, mi futuro al lado de jimin.
ぴFIN.
Autor : hola, espero les guste este os. No es muy de mi gusto. Pero igual, hay historias que tengo, que son antiguas y acá las voy subiendo. Mi yo de ese tiempo, no era un flojo. No soy fanático de la cursileria, pero igual esta piola. Jwjsks nos vemos.