Capítulo 1: El chico que me gusta.
Hoy sí o sí hablamos, pero veraaaas, no te vayas a ir como el otro día que me quedé esperando y nunca saliste. Los dos queremos hablar ¿no? así que ya, dejemos de lado la vergüenza y los nervios, aunque seguramente ni yo pueda seguir mis propios consejos pero ajá, mi emoción por hablarte es más fuerte, así que todo bien. Nos vemos en la salida, chico lindo.
Dios...
¡Mis cachetes ya me duelen de tanto sonreír!
No sé cuantas veces he leído esta cartita que me dio Yoongi en la mañana de parte de Taehyung.
Es que...¡AHHH! ¡es inevitable releerla a cada momento! Esta es probablemente la última cartita que reciba de Taehyung, porque si todo sale bien hoy, la próxima vez que queramos comunicarnos lo haremos en persona ¡cara a cara! O sea ¡AHHH!
No me lo creo, enserio, ¡no me lo creo! Ya hasta perdí la cuenta del tiempo que llevamos hablando a través de cartas porque ninguno de los dos se atreve a buscar al otro ¡y eso que estamos en el mismo colegio! A veces hasta nos topamos en el bar, de lejitos pero nos vemos, y casi siempre me compra comida, que su amigo Yoongi se encarga de entregarme.
¡Pero hoy dejará de ser así!
—Sí...hoy definitivamente hablaré con él— Susurré sonriendo, repasando una vez más cada palabra de la carta, y le di un besito antes de guardarla en mi mochila— Mimi ¿qué hora es?— Volteé a ver a Jimin.
—Espérate— Por supuesto no dejó de hacer lo que estaba haciendo, o sea peinarse. Lo peor es que el profesor nunca lo ha visto, y no sé como si ese profesor siempre ve todo. Ahh, como sea, no pierdo la fe de que algún día le digan que esto no es un salón de belleza— La una y veintiocho.
—¡¿Ehhh?!— ¡Faltan solo dos minutos! Dios mío, Dios mío.
—¿Qué pasa?— Se puso a guardar sus cosas. Ya todos lo están haciendo, se están preparando para la hora de salida. Me va a dar un infarto.
—N-nada— Tragué duramente saliva— Nada...— Rayos, mis manos ya están comenzando a sudar, se siente muy frío.
—Mientes, ya habla— Se giró para verme de frente— ¿Qué era esa carta que tenías hace un momento, eh?
—¿De q-qué estás hablando? ¡s-sapo!— Ay no, ay no, seguro ya son la una y veintinueve ¡ya mismo suena el timbre! ¡AHHHH!
—Entonces préstame tu mochila un momento— Levantó una ceja de forma demandante, cruzándose de brazos.
—¿Para q-qué? ¡no me molestes, duende!— Abracé mi mochila muy fuerte contra mi pecho.
—Soy tu hermano, pásame para acá la mochila— Sonó el timbre. ¡Sonó!
Jesucristo.
—¡Ya me voy, nos vemos en casa!— Me paré de mi silla a la velocidad de la luz y fui el primero en salir corriendo del aula. ¡Me mueroooo!
—Vuelve aquí ¡me estás ocultando algo, roedor!— Miré por encima de mi hombro hacia atrás, y vi a Jimin persiguiéndome como psicópata.
—¡Déjame, tonto! ¡ándate a comer salchipapa!— Regresé mi vista hacia al frente, con ganas de reír y llorar por culpa de los crecientes nervios.
Me puse a correr mucho más rápido, como nunca antes corrí en mi vida. Incluso me imaginé ganando una maratón ¡porque enserio estoy corriendo muy rápido y no puedo frenar!
Esta adrenalina es inexplicable, correr sin importar nada, sintiendo el aire golpearme fuertemente la cara, bajando escaleras como si no hubiera un mañana.
—¡Que increíble!— Me sostuve de un pasamanos para impulsarme y saltar al último escalón. Ahora estoy en el piso de los tercero. ¡No estoy listo!
Pareciera como si mi corazón se me fuera a salir del pecho ¡No estoy listo para hablarle!
—Rayos, rayos, rayos— Me comencé a morder las uñas, viendo como los estudiantes de este piso empiezan a salir— No p-puedo, no puedo.
Comencé a correr nuevamente, esta vez hacia el baño, por supuesto a toda velocidad.
—¡Auch!— Choqué fuertemente con alguien a medio camino, terminando en el suelo.
No llores, no llores, no llores.
Creo que me raspé las manos porque me están ardiendo mucho.
—¡Mierda!— Esa voz...— Lo siento, lo s-siento ¡lo siento!— Levanté abruptamente la mirada. Es él.
El chico que me gusta.
—¡P-perdón!— Se agachó a mi altura con mucha prisa. Hicimos contacto visual—¿Estás bien?
Esto no es uno de mis sueños. Es real.
—En verdad lo s-siento, venía distraído— Sus manos bajaron al suelo para tomar las mías. Oh Dios— Perdón...
—N-n-no...no te preocupes— Está pasando, le estoy hablando. Ahorita no me importa el dolor en mi trasero y el ardor en mis manos, solo quiero...solo quiero esto, esto que soñé por mucho tiempo y que ahora finalmente está ocurriendo—Estoy b-bien.
—Pero tus m-manos...— Ambos bajamos la mirada, y vimos mis palmas, efectivamente raspadas. Demonios.
—Están bien, n-no me duelen, s-solo es un poco de tierrita, nada importante— Alejé mis manos para sacudirlas en mi pantalón. Ahora si me volvió el dolor, ayuda.
—¿Estás seguro?— Luce muy preocupado, aunque realmente no me pasó nada grave. ¿Cómo debería sentirme por eso?— Podemos ir a la enfermería.
—E-enserio estoy bien, no pasa n-nada— Puse mis manos en el suelo para intentar levantarme, y sí, tuve que tragarme el dolor con toda mi alma.
—Espera— Se puso de pie muy rápido y me extendió su mano para ayudarme a parar.
—G-g-gracias...— Acepté su ayuda y me pude levantarme con facilidad. Ya no me quiero lavar las manos nunca.
Ahora que ya estoy de pie y no puedo morderme las uñas en su presencia, lo único que me queda es apretar las tiritas de mi mochila hasta estabilizar mi emoción, aunque creo que eso es imposible por ahora. Literal, estoy esforzándome muchísimo para mantener la calma.
Pero enserio es tan difícil...
Me está mirando, nos estamos mirando, y ya rompimos el récord de eso, porque todas las veces que nuestras miradas se cruzaban en el patio tan solo era por cortitos segundos. Pero ahora...nos miramos y se siente tan mutuo.
Es como si mi pecho fuera a estallar.
—A-amm...bueno...— Habló con voz baja, llevando sus manos también a las tiritas de su mochila— No sé que decir— Bajó la mirada sonriendo de costado. ¡AHHH! ¡Yo tampoco sé que decir! aún sigo procesando que lo tengo frente a mí ¡y que acaba de sonreír!— Te ves aún más lindo de cerca.
Las comisuras de mis labios se curvearon inevitablemente hacia arriba. No me gusta como me veo cuando sonrío, pero ahorita no puedo evitarlo. ¡Estoy feliz, y quiero gritar! Ya no importa si está viendo mis dientes de conejo, o las arrugitas que me salen a los costados de los ojos ¡solo quiero sonreír!
Y es que...su sonrisa es muy bonita, es como un cuadradito con forma de corazón.
—No d-digas eso...— Susurré bajando la cabeza. Mis mejillas están bombeando, pero muchísimo.
—Ya veo que existe alguien más tímido que yo en el mundo— Carcajeó entre dientes.
Velozmente puse mis manos en mis cachetes, ¡se sienten demasiado calientes! debo estar muy pero muy sonrojado, ¡¿qué hago?!
—¿Te r-refieres a mí?— Asintió sonriendo. Uh, es muy guapo, muy guapo ¡muy guapo!
—Sí, jajajajaja— Volví a mirarlo. Creo que en lo único que podré pensar todo el resto del día es en él, y en esa bonita sonrisa.
Un momento...
Me incliné un poquito hacia la izquierda porque me pareció ver a lo lejos la cabellera morada de cierto DUENDE FASTIDIOSO.
Oh por Dios, ¡si que es Jimin! ¿y qué son esas señales que me está haciendo?
—¿Qué pasa?— Taehyung se volteó a ver, pero Jimin fue más rápido y se fue como si nada. ¡Ya verá lo que le haré en casa!
—Nada, n-nada. Ya me tengo que ir— Junté mis manos y me di cuenta de lo frías y temblorosas que están.
—¿Ya? ah b-bueno, espera un momento— Se quitó su mochila y la abrió para buscar algo. Me puse a mirarlo con detalle.
Su cabello castaño siempre ha lucido suavecito y esponjoso, pero de cerca se ve muchísimo más bonito, es más claro de lo que aparentaba. Las facciones de su cara lucen mucho más marcadas, más perfectas. Sus pestañas son bastante largas y pobladas, hacen la combinación perfecta con esos ojos tan preciosos que tiene. Sus labios también tienen forma de corazón. Es muy atractivo y tierno a la vez.
Sonreí tímidamente, ahora mirando su mochila.
Sus cuadernos...¡sus cuadernos están forrados con mi anime favorito!
—¿T-te gusta One piece? a m-mí...me g-gusta mucho— ¡Ahh! ¡¿por qué me cuesta tanto hablar?! ¡me quiero cachetear y actuar normal aunque sea una vez en la vida!
—Sí— Levantó la mirada con una gran sonrisa en sus labios. Mi corazón va a detenerse si sigue sonriendo así— Es mi favorito— Está confirmado ¡si es el amor de mi vida! es mi amor que comienza en la adolescencia y dura toda la vida— ¿Te gusta el anime? ¿te has visto otros?
—S-sí...si me gusta, y me he visto muchos pero ninguno es como One piece.
—Oye, definitivamente eres el indicado para mí— Oh Dios ¿qué?— Ya lo encontré, ten— Halló lo que buscaba y me lo extendió, enseguida lo tomé en mis manos— Lees la nota cuando estés en casa.
Es un huevito de chocolate, con una notita de color verde pegada en la envoltura.
Ya no puedo más, quiero gritar.
—Y-ya me debo ir— Dije, y avancé un paso hacia él— G-gracias por esto, y por hablarme— Me empiné lo más que pude para alcanzar su mejilla y darle un besito. Lo hice—¡N-nos vemos mañana!— Empecé a correr en dirección contraria, emocionado, alterado ¡feliz!
—¡Esperaaa ¿me das tu dirección para ir por ti mañana?!— Me giré a verlo, sin detener mis pasos acelerados. Está sonriéndome, y su cara luce bastante roja.
¡Eso es demasiado para mi corazón!
Le grité con todas mis fuerzas la dirección de mi casa, y supe que si me escuchó cuando me sonrió levantando su pulgar.
—¡Listo, nos vemos mañana!
Sin duda este es el mejor día de mi vida.