Intro: Lost
“No, no, no, ¡no!” el omega suplicó, mas no pudo hacer más que clavar las uñas en el suelo, con lágrimas cayéndole por las mejillas. “¡Alfa! Por favor, por favor-”
Se cortó al sentir una mano cubriéndole la marca en su cuello.
“No, ¿qué?” su alfa le dijo en voz baja, con un ápice de tono de mando en la misma, lo que hizo al omega encogerse, sus manos soltando la nada de la que se sujetaba, su cuerpo quedando a merced de su alfa, de la persona que debería cuidarlo.
Jungkook era tan estúpido.
Miró al alfa a la cara cuando éste lo giró desde su lugar en el suelo y las manos en los bordes de sus shorts le hicieron romper en llanto una vez más.
El otro le gruñó.
“Sabes que odio cuando lloras así” le masculló, subiendo una mano para apretarle las regordetas mejillas con los dedos, el brusco tacto provocándole dolor al omega. “¿Por qué lloras? ¿Sabes lo horrible que te ves cuando lloras así?”
Jungkook sollozó poquito y el alfa le gruñó, más autoritario esta vez.
“Mírate. Estás gordo y feo, tienes que agradecer que aún quiera tocarte. No me faltan ganas de echarte a patadas y traer a Miya”
“Es mi casa” Jungkook le replicó, con los ojos presionados para no ver la reacción del alfa. “Es mi casa” repitió, todo el cuerpo temblándole cuando su alfa, el alfa que le había dado su marca, quien prometió cuidarlo y protegerlo en un altar frente a sus familias, le rugió en fuerte tono alfa.
Y Jungkook se perdió a sí mismo.