REVENANT - KOOKMIN (+18)

Summary

Jungkook había decidido quedarse en aquel hotel de mala muerte por una noche debido a la lluvia y todo parecía marchar bien hasta que escuchó la historia que ocultaba la habitación 230. + Contenido maduro (+18)

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Revenant

La tormentosa lluvia caía sobre el automóvil en movimiento dentro de una carretera con poca iluminación, el pronóstico de tiempo no había anunciado nada parecido por lo que realmente era una sorpresa que aquellas gotas de agua estuvieran cayendo.

La carretera sólo estaba acompañada de unos cuantos árboles y unos cuantos trailers que pasaban cada quince minutos haciendo el camino más solitario de lo que ya parecía.

Jungkook maldijo por lo bajo cuando pudo sentir que su vehículo perdía un poco de estabilidad por lo que decidió orillarse para revisar que había ocurrido. Tomó su sudadera y se la colocó ajustando el pequeño gorro a su cabeza para que no se mojara tanto, soltó un suspiro pesado antes de bajarse y darse cuenta de que una de las llantas estaba más baja que las demás, significando que tal vez se le había incrustado algún clavo o algo parecido en la carretera.

Puta madre.

Gruñó y se subió nuevamente al auto para comenzar a andar, tenía que buscar un hotel cercano para quedarse allí y esperar hasta el amanecer para poder arreglar la llanta.

Con una mano comenzaba a manejar y con la otra mandó un mensaje de texto a su amigo Taehyung avisando que no podría llegar a la fiesta, bufó y soltó el celular haciendo que este cayera en el asiento copiloto.

El pelinegro había dejado a sus padres en unas cabañas cerca de un bosque donde pasarían unos días debido al festejo de su aniversario, ante la insistencia de su madre, se quedó a cenar con ellos hasta que Taehyung le llamó invitándolo a una fiesta en honor a su graduación de la Universidad a lo que claramente accedió, llevaba un rato sin poder salir debido a que se encontraba muy ocupado con su trabajo.

Mordió su labio observando unas luces neón que le daban la bienvenida, al parecer era un hotel, se veía... horrendo, pensó Jungkook. Tenía las paredes desgastadas, la pintura daba un aspecto de película de terror y los barandales del segundo piso estaban oxidados.

Lo dudó unos segundos hasta que se decidió por ingresar al lugar, no tenía otra opción, sentía que la llanta de su auto seguía bajando más y más conforme avanzaba así que no iba a durar mucho. Detuvo su auto, estacionándolo; tomó su pequeña mochila y se bajó corriendo para dirigirse a la recepción donde una mujer rubia de uñas largas y labios rojos lo recibió.

- Buenas noches.- dijo el pelinegro.- ¿Tiene habitaciones disponibles?

La mujer mascaba su chicle de forma desagradable, luego de mirar de arriba hacia abajo al chico asintió con la cabeza.-

- Habitación para... ¿uno?.

- ¿Ve a alguien más a mi lado?.- preguntó con obviedad.

La mujer bufó, pero no pudo evitar reírse un poco. Tomó una de las llaves que se encontraban a un costado de ella y después de que Jungkook hizo el pago, se las entregó.

- Habitación 230, segundo piso. El día de hoy es viernes así que el bar está abierto.- señalo un costado de la recepción el lugar indicado, la música se podía escuchar desde esa distancia y algunas voces masculinas hablando.- Hay agua caliente, toallas y algunos productos de baño y por la mañana tienes derecho a un desayuno en el restaurante. Este se encuentra en la parte trasera del hotel. ¿Dudas?

- No, ninguna. Gracias.-

Jungkook se dirigió a las escaleras que daban hacia el segundo piso y comenzó a subir arrastrando un poco sus pies, se sentía malditamente cansado.

Observó el pastillo con poca iluminación y busco el número 230 para entrar y dormirse de una buena vez.

- 228... 229... 230...- insertó la llave en la puerta una vez que la encontró y por consiguiente la abrió, antes de ingresar, una voz que venía del pasillo lo hizo detenerse.

- Habitación 230. Es la favorita del chico.- soltó un hombre con camiseta blanca y con una cerveza en la mano.

Jungkook frunció el ceño.

- ¿Disculpe?... acaso ¿está ocupada?.- preguntó. Tal vez la mujer de recepción se había equivocado al darle esa habitación y ya estaba ocupada. El hombre negó con la cabeza antes de darle un trago a su bebida.

- Si yo fuera tú, no dormiría ahí.- soltó una risita.- Ahí habita el espíritu de Park.

- ¿El qué?

- Ya te lo dije... el espíritu. No le gusta que entren a su habitación, se enoja y no duda en hacerte daño. Ya le dije a Hyori que confiscara ese puto cuarto pero no lo hace, cree que estamos alucinando por el alcohol que tomamos.- dio otro trago- la verdad es que todos hemos escuchado lo que sucede adentro y vemos como la gente corre despavorida de ahí una vez que lo encuentran. Es un chico travieso.- río.

Jungkook alzó la ceja.

¿Espíritu?

¿Qué clase de huevón cree esas insulseces?

- Okay... gracias por el aviso.- bufó ignorando claramente lo dicho por el hombre.- Estúpidos borrachos.- susurró para sí mismo.

Entró a la habitación y buscó con sus manos el interruptor para encender la luz, pudo observar una cama individual, a su lado una mesita de noche con una lámpara. Un pequeño escritorio con una silla y en la esquina un sillón de color rojo.

Había también un pequeño clóset de madera y una puerta que daba al baño con regadera. El pelinegro se asomó y sonrió satisfecho porque el baño estaba limpio. Olía a flores de hecho, incluso el espejo parecía recién limpiado, se dio cuenta de que había una pequeña manija y curiosamente la abrió mostrando algunos productos de skin care, tomó uno de ellos y se dio cuenta que la fecha de caducidad ya había sido cumplida... hace dos años.

Frunció el ceño.

¿Quién habría dejado esos productos y por qué al limpiar no los habían retirado?.

Se encogió de hombros, en fin.

Se acercó al retrete y bajó su cremallera dispuesto a orinar. Se había aguantado demasiado en el camino así que echó su cabeza hacia atrás mientras tarareaba una canción con los ojos cerrados.

Un ruido chirriante proveniente de afuera del baño hizo que Jungkook abriera sus ojos, sacudió y limpió su polla antes de meterla de regreso en sus boxers y abrocharse los pantalones.

Se dirigió nuevamente al cuarto después de lavarse y secarse las manos con los productos que estaban ahí. Observó que todo parecía normal hasta que pudo percatarse de que una de las puertas del closet había sido abierta.

- ¿Qué mierda?.- se preguntó así mismo. Se acercó y echó un vistazo a aquel pedazo de madera observando algunas vestimentas masculinas colgadas.

Que extraño.

Tal vez el último huésped había olvidado sus prendas.

Jungkook decidió que era buena idea revisar toda la habitación para saber sí había más cosas olvidadas.

Se acercó a la mesa que estaba adornada por un pequeño florero con una rosa y revisó los cajones.

Uno, dos, tres cajones y seguía sin encontrar nada.

Al cuarto cajón encontró un sobre, curioso lo abrió y se encontró la foto de un joven, parecía no mayor que él, cabello grisáceo, labios abultados y con un lindo estilo. El joven sonreía de lado a lado haciendo que sus ojos casi se ocultaran por completo. Era atractivo.

A Jungkook le parecía extraño que aquella foto estuviera en el cajón, la observó detenidamente unos segundos más y le dio la vuelta para leer lo que estaba escrito; “Park Jimin – 23 años” alzó sus cejas, el chico de la foto tenía nombre. Revisó el sobre nuevamente para saber sí había algo más pero su acción fue detenida cuando un relámpago lo hizo estremecerse y brincar en su mismo lugar.

- ¡Puta madre!.- el pelinegro se sintió como un estúpido al asustarse por un relámpago.

Guardó la foto nuevamente en el cajón y creyó que era buena idea ir al bar a relajarse un poco antes de dormir. Dirigió su paso hasta la puerta, pero se detuvo y giró su cabeza un poco a la derecha en dirección al clóset.

Sentía una mirada sobre él y pudo jurar que escuchó un suspiro.

Se dio la vuelta y dio largas zancadas para abrir nuevamente el clóset encontrándose con nada.

- Que estúpido eres Jeon Jungkook.- bufó antes de caminar nuevamente hacía la puerta, apagar la luz y marcharse sin darse cuenta que el clóset volvió a abrirse y unos ojos se iluminaban dentro de el en la oscuridad.

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- Otro trago, por favor.- el bartender asintió tomando el billete que Jungkook dejó sobre la barra.

Mordió sus labios esperando que le sirvieran nuevamente su bebida, movía su cabeza al ritmo de la nueva canción que había sido colocada por unos borrachos frente a la okebox. Luego de unos minutos, sintió como una figura pesada se sentó a un lado de él, pidiendo una cerveza una vez que el bartender le entregó la bebida al pelinegro.

- ¿Qué haces por acá?- preguntó casualmente.

- Nada interesante. La llanta de mi auto se ponchó en el camino y tuve que determe.

- Entiendo. Mi tráiler también tuvo una falla y con esta puta lluvia, no se puede hacer nada.

Asintió el pelinegro mirándolo.

- Salud por... no sé qué mierda.- el hombre alzó su cerveza y Jungkook hizo lo mismo chocándola para después darle un largo trago a aquel intenso tequila.

- ¿En qué habitación estás?.- prosiguió el hombre tratando de quitarse el aburrimiento que tenía encima.

Jungkook chupó su piercing antes de responder.

- Habitación 230. Segundo piso.- dijo mirando hacía el bartender observando cómo preparaba las bebidas, curioso. No recibió respuesta del hombre pero pudo sentir que se congeló ante lo mencionado.- Ohh ya se, me vas a contar acerca de aquel espíritu que está en la habitación ¿cierto?.- masculló.

- ¿Te contaron?.-

- Un poco... pero es la mierda más tonta que he escuchado en mi puta vida.- rodó los ojos y volteó a ver al hombre quien lo miraba con una expresión preocupada.

- No es mentira, niño.

- ¿Lo has visto?.- alzó la ceja.

- Joder sí y es espeluznante. Yo siempre estoy viajando en mi tráiler y esta siempre es mi ruta por lo que suelo quedarme en este hotel a menudo, es barato y es limpio, es una buena opción para pasar la noche.- rascó su barba antes de continuar.- Me asignaron la habitación 230 y no aguanté ni una hora ahí adentro así que me largué y pedí un cambio de cuarto. Al parecer el muchacho sólo se aparece ahí dentro.

- ¿Muchacho?.- preguntó Jungkook.

- Sí... la gente dice que un chico fue asesinado brutalmente en aquella habitación. Él era un prostituto muy codiciado y cómo estaba solo, rentaba ese cuarto. Dicen que era hermoso, casi como un muñeco de porcelana y lo confirmé al verlo.- el pelinegro escuchaba atento la historia.- Una noche había entrado con un hombre mucho más grande que él, la verdad no sé muy bien la historia pero dicen que se enfureció cuando el tipo no le pagó la cantidad exacta y le lanzó un florero lo que provocó que el hombre se molestara y lo ahorcara en la cama.- se removió un poco ante el escalofrío que recorrió su cuerpo. -Hyori fue quien lo encontró, vestía únicamente una camisa cuatro tallas más grandes que él, la policía investigó y dieron con el culpable.

- Interesante.- soltó Jungkook. Realmente la historia era interesante así que no dudo en preguntar.- ¿Qué pasó después? ¿Por qué la habitación sigue funcionando?

- Hyori no le tomó mucha importancia y se molestó cuando su hotel fue cerrado por algunas semanas mientras se terminaba la investigación, pero obviamente lo volvió a abrir como si nada hubiera pasado. La gente que se queda en la habitación dice que el chico aparece pensando que es un nuevo cliente.

Jungkook no pudo evitar reír un poco.

- ¿Un cliente?

- Quiero creer que no acepta su muerte por eso sigue aquí y piensa que puede seguir trabajando normalmente. Es un poco triste si lo piensas.- encogió de hombros.- Cuando yo me quedé ahí lo vi e intento seducirme pero Dios, me dio tanto miedo que simplemente me fui de ahí. Otros dicen que es muy agresivo y que te ataca, hay muchos rumores y versiones.

Después de esa última frase, ninguno de los dos dijo una palabra más. El hombre se despidió afirmando que ya era tarde y debía dormir porque tenía que marcharse temprano.

El pelinegro observó la hora en el reloj de su muñeca.

2:45am.

Se sorprendió por lo rápido que pasó el tiempo. Tomó el último trago de tequila y se levantó para dirigirse también a su habitación, pero unas manos delicadas fueron reposadas en su antebrazo.

- ¿Estás solo, guapo?.- una mujer de vestido corto de lentejuelas le sonrió mostrando sus dientes.

Jungkook la observó por unos segundos. La mujer era bonita y no tendría problema con llevarla hasta su habitación y follarla.

Pero para ser honestos se sentía cansado y no tenía ganas así que simplemente le dedicó una sonrisa y salió del bar dejando a la mujer un poco ofendida por no recibir ni siquiera una respuesta.

Subió a su habitación e ingresó a ella, prendiendo la luz y tomando su mochila de la cama. La abrió y agradeció mentalmente que tuviera un cambio de ropa, se desnudó y aventó las prendas en la silla que se encontraba allí para meterse al baño y darse una ducha.

Luego de unos cuantos minutos salió con unos pantalones negros y una blusa blanca larga y ancha. Retiró las sábanas y se acostó posando una mano en su nuca y la otra en su teléfono mientras revisaba las fotos que su amigo Taehyung le había mandado sobre la fiesta.

Al cabo de un rato decidió que era tiempo de dormirse.

Eran las 3:14am así que no podía desvelarse más sí quería salir temprano en la mañana para arreglar la llanta.

Se levantó y apagó la luz.

Se acostó nuevamente cubriendo su cuerpo con las sábanas y dejándose llevar por lo relajante que era el sonido de la lluvia y los relámpagos que iluminaban la habitación de vez en cuando.

No tardó mucho en conciliar el sueño...

3:32am.

- ¿Quién eres?.- un dulce susurró resonó combinándose con el ruido de la lluvia.

Jungkook abrió los ojos de repente y se levantó.

Frunció el ceño y con la mirada aun adormilada observó la habitación entre la oscuridad. Miró primeramente a la derecha y no había nada, miró a la izquierda y no había nada, sólo estaba el closet, achicó sus ojos tratando de que su vista fuera un poco más clara.

De repente, un relámpago iluminó la habitación dejando ver la silueta de un hombre a un lado del closet.

- ¡¡Puta madre!!.- Jungkook al observar la silueta se bajó de la cama y corrió a encender la luz.

Su respiración estaba agitada, sentía sus piernas temblar y un sudor recorriendo su frente. Hizo su cabello hacia atrás haciendo que dos mechones cayeran a los lados.

Observó nuevamente la habitación y no había nada.

- No me jodas....- soltó para sí mismo el pelinegro.

Se acercó nuevamente hacía el closet donde había visto aquella figura y tomó un respiro antes de abrirlo y darse cuenta de que no había absolutamente nada dentro.

Se sintió un poco idiota. No iba a creer en esas historias de terror.

Recorrió un poco las ropas dentro del closet antes de cerrarlo y volver a su cama.

- ¿Quién eres?.- repitió aquella dulce voz.-

Jungkook se dio la vuelta sobresaltado encontrándose a un chico sentado en su cama.

- No.... puede....ser.- el pelinegro sentía que se iba a desmayar. ¿Acaso era el espíritu del chico del que le habían platicado?

Menuda suerte de mierda tienes, Jeon Jungkook.

El chico tenía una cabellera gris, un poco despeinada, estaba sentado con la pierna cruzada y la cabeza ladeada. Tal y como aquel hombre le había dicho, tenía una camisa larga cubriéndole el cuerpo. Era idéntico al chico de la foto y Jungkook prometió ir a la Iglesía con frecuencia si aquel espíritu se largaba de una puta vez y lo dejara descansar.

- ¿Quién eres?.- volvió a repetir la dulce voz y al no recibir respuesta se levantó de la cama caminando hacia Jungkook.

El pelinegro tragó saliva y dio unos pasos hacia atrás observando las piernas torneadas de aquel muchacho para luego mirar nuevamente hacia los ojos de aquella figura.

- Eres... tú eres ¿Park Jimin?.- preguntó un poco nervioso.

El peligris se detuvo en seco.

- ¿Sabes mi nombre?.-

- En el cajón hay una foto tuya... y atrás dice eso.-

Jimin ladeó su cabeza nuevamente y sonrío. – Ese es mi nombre. ¡si!.-

Jungkook se maldijo internamente cuando pensó que aquella sonrisa era la más hermosa que haya visto en su puta vida.

¿Espera qué?

- Me voy a ir de acuerdo.- comenzó el pelinegro.- Lo siento si te molesté, no volverá a ocurrir. No quiero hacerte nada, sólo vine aquí a dormir pero de verdad no sabía sobre ti.- intentó explicar.-

- Woow... eres el primero que es amable conmigo.- soltó una risita.- Todos se asustan cuando me ven y corren como locos, otros me comienzan a aventar objetos que me hacen daño.- soltó con una mirada triste que inmediatamente se tornó oscura cuando regresó sus ojos hacia el pelinegro.-

Jungkook de verdad no sabía porque sus piernas no se movían, quería correr y cambiar de habitación de una puta vez, pero no podía.

No podía y no sabía por qué.

- Eres muy guapo...- Jimin se acercó a él y posó su mano en la mejilla del chico sintiendo que este se estremeció.- Han pasado dos años desde mi último cliente. Necesito dinero para alimentarme... ¿quieres ayudarme con eso?.- soltó en un susurró mientras observaba los labios del pelinegro y acercaba más su cuerpo a este.

Jungkook pensó que aquel hombre tenía razón. Jimin estaba atrapado en el mundo de los vivos, creyendo que la gente que venía a su habitación eran clientes.

- ¿Por qué no me contestas?.- preguntó el peligris frunciendo su ceño sacando de sus pensamientos al pelinegro.- ¿No te parezco lindo?.- mordió su labio y son sus dedos trazó los delgados labios del más alto.

El pelinegro se sorprendió de que el chico era completamente tangible, podía sentir el tacto en sus labios y su respiración cerca de él.

Y sólo para comprobar que esto no era uno de sus sueños pornográficos tomó con un brazo la cintura del chico acercándolo todavía más a su torso haciendo que sus pelvis chocaran.

- Ah..- jadeo Jimin y le lanzó una mirada lujuriosa a Jungkook.

Aquellos ojos demostraban fuego y obscenidad. El menor alzó un poco su pierna haciendo que esta rosara la ingle del más alto sacándole una fuerte respiración.

El pelinegro no podía creer lo que estaba pasando, estaba sintiendo el tacto de aquel espíritu y se maldijo por lo bajo cuando su polla reaccionó ante aquel toque del peligris.

Con su otra mano toco el rostro de Jimin observando cada una de sus facciones, era un jodido ángel. Tan hermoso y delicado.

Sí aquel espíritu era una prueba mandada por aquellos seres celestiales.

A Jungkook le importaba una mierda quemarse en el infierno.

Jimin acercó sus labios hasta posarlos en los de Jungkook en un beso delicado, solo un leve roce, hasta que se separó un poco del pelinegro para hincarse sin quitar esa mirada sensual.

- No me jodas...- dijo Jungkook. Y al notar que las manos de Jimin iban directamente hacía sus pantalones, lo detuvo con las suyas. Jimin frunció el ceño.- No... no hagas esto.- soltó respirando pesadamente.

- ¿Hacer qué? – preguntó el peligris inocentemente con una voz gutural haciendo que la polla de Jungkook reaccionara a un más.-

Ignorando las palabras del mayor, Jimin bajó sus pantalones y movió su lengua directamente hacia los muslos de Jungkook para después con sus dientes, tomar un poco de la tela del bóxer del mayor, estirándola.

Su mano se dirigió hacia la tira de aquella tela que cubría su erección, pero las manos del pelinegro la detuvieron tomando la suya.

- No sé qué clase de espíritu o demonio seas... sólo detente...- gruñó intentando parecer sereno.

En realidad, la mirada del peligris le estaba excitando de sobre manera, pero no lo admitiría. Tenía que mantenerse tranquilo y no caer en la tentación.

- ¿De verdad no quieres?- preguntó Jimin haciendo un puchero para después acercar su lengua al pulgar de Jungkook y lamberlo de forma obscena.

Escuchó la respiración pesada del mayor y observó cómo sus ojos se estaban convirtiendo en fuego puro.

- ¿De verdad no quieres que continúe?.- Jungkook pudo observar como con su mano, Jimin alzaba su propia camiseta dejando al descubierto su dura polla.

Tragó saliva.

- Si tú quieres.... que...- gimió Jimin al comenzar a tocarse. – me detenga... ¡ah!.... lo haré.-

A la mierda.

Adiós cordura, adiós serenidad y gracias a quién sea que haya logrado que Jungkook se encontrara con aquel hermoso ser.

Jungkook gruñó y con sus brazos hizo que Jimin se levantara, lo envolvió una vez más con su brazo y lo besó.

Era un beso salvaje y deseoso, la lengua de Jungkook se introdujo en la boca del peligris haciendo que este jadeara ante la intromisión, pero siguiéndole el ritmo. Sus bocas estaban haciendo un ruido obsceno gracias al chasquido de sus lenguas.

Mientras se besaban, el pelinegro soltó el agarre de la cintura del chico para posar ambas manos en el trasero de este, masajeándolo mientras Jimin lo tomaba del cabello enredando sus dedos entre sus rizos.

Un ardor llenó su corazón y su estómago con un deseo que nunca antes había experimentado.

- Que rico..- gimió Jimin separándose del beso y hablando sobre los labios de su acompañante.- Quiero que...-

No pudo continuar con la frase porque fue interrumpido por la boca de Jungkook.

A pesar de que la lluvia seguía cayendo fuertemente, el sonido húmedo del beso resonaba en toda la habitación.

El pelinegro se separó de los labios del chico para tomar su cabello y jalarlo hacia un lado descubriendo su cuello para darle un lengüetazo. Abrió un poco sus ojos y pudo observar unas marcas rojas.

Recordó un instante la historia que le habían contado en el bar.

Jimin había sido asesinado.

Lo habían ahorcado.

¿Cómo alguien se atrevió a hacerle daño a aquel ángel precioso?

Jungkook gruño y nuevamente se dirigió a la boca del peligris para besarle con más agresividad.

Con desesperación en su rostro y en todo su cuerpo, Jimin se retiró del beso para descansar su frente con la Jungkook.

Antes de que el pelinegro pudiera actuar, Jimin bajó sus boxers y con su mano tocó la polla ya húmeda de Jungkook. Comenzó a masajearla dejando que sus dedos fueran envueltos por el líquido que emanaba.

Sonrió diabólicamente ante la mirada excitada del mayor. Lo empujó fuertemente haciendo que este cayera en la cama y con júbilo, Jungkook observaba como Jimin se despojaba de la camiseta dejando ver su hermoso y esculpido cuerpo.

- Joder, eres precioso.- soltó en un jadeo el pelinegro haciendo sonreír a Jimin mientras Jungkook se quitaba su camiseta y terminaba de retirar la ropa de su parte baja.

Jimin se excitó aún más cuando vio el cuerpo trabajado de Jungkook y su brazo lleno de tatuajes.

Mordió su labio y se dirigió a la cama sentándose a horcajadas del pelinegro quién no dudo en envolver su cintura con sus brazos, soltó un gruñido al sentir ambas pollas restregándose en un vaivén de caderas delicioso que Jimin había comenzado.

Jungkook acariciaba el torso de aquel ángel, encantado de sentir aquella piel lechosa, se inclinó un poco para lamber los pezones del chico haciendo que este echara su cabeza hacía atrás por el placer.

- Ahh.. m-mmph.-

Jimin tomó las erecciones de ambos y comenzó a masajearlas haciendo gruñir a Jungkook.

Se miraron por unos largos segundos, envueltos en el placer y con la cabeza nublada.

Jimin decidió bajarse del regazo de Jungkook para hincarse y tomar la polla del chico y metérsela en la boca sin previo aviso.

- Ahhh, joder. Así.- gruño Jungkook de placer echando su cabeza hacía atrás. La boca de Jimin era el paraíso, tan caliente y juguetona sobre su miembro.

Sí esto era un sueño, Jungkook no quería despertar jamás. El pelinegro le estaba jodiendo la boca tan malditamente bien a Jimin que mordió sus labios y ahogó un pequeño grito al sentir que su polla golpeaba la garganta del peligris.

Jimin se separó y regresó nuevamente al regazo del mayor. Lo miró juguetonamente mientras introducía uno de sus dedos en su boca lamiéndolo y llenándolo de saliva.

- Déjamelo a mí, puta madre.- y Jungkook tomó dos dedos del peligris y los metió en su boca haciendo a Jimin sonreír ante tal acción.

Sin pensarlo dos veces, Jimin apartó sus dedos de la boca de Jungkook y se alzó un poco para poder introducir los dígitos en su entrada y prepararlo.

Jungkook ahora tenía la boca seca al observar aquella escena tan sucia y vulgar pero que le tenía encantado.

Jimin comenzó a bombear su entrada sin apartar su mirada de la del pelinegro.

Luego de unos segundos retiró sus dedos para envolver sus brazos en el cuello del mayor.

- Bésame... bésame, por favor.- Jimin gimió mientras su frente caía contra la de Jungkook, sus labios temblaban contra los de Jungkook y su respiración pesada pintaba sus labios.

Con eso, fue como si los demonios, o tal vez los ángeles , se apoderaban de todo el ser de Jungkook. Agarró el trasero de Jimin con todas sus fuerzas y sin previo aviso, estampó su polla dentro del peligris mientras lo besaba con furia.

- ¡Ah! ¡Sí!...- gimió fuertemente sobre los labios del Jungkook.- Quiero... quiero más.-

- Joder... debes ser enviado por el Señor.- susurró contra los labios de Jimin mientras el peligris cabalgaba su polla en un sensual vaivén y su corazón dio un vuelco cuando los ojos de Jimin se iluminaron con una sonrisa.

- Te sientes tan bien... mierda.- gimió Jimin ahora subiendo de arriba y abajo sobre la polla de Jungkook.

Los dedos de Jimin ahora se enredaban en los pequeños rizos de la nuca de Jungkook, agarrando con fuerza la cabeza del pelinegro para hacer palanca mientras rebotaba sobre su polla.

La lluvia comenzaba a cesar y ahora el único ruido de la habitación era el de sus pieles chocando una y otra vez, sin intención de parar.

El agujero de Jimin se sentía tan apretando sobre su pene, envolviéndolo deliciosamente y Jungkook juró que estaba en el paraíso en ese instante.

- Maldita sea... me estás... volviendo.. loco.- gimió Jungkook al sentir que fuegos artificiales se avecinaban. Jimin dejó de rebotar y comenzó a rodar sus caderas nuevamente haciendo que Jungkook llegara a su límite. El semen era disparado a través de su eje y dentro del culo de Jimin, llenándolo.

- No te detengas... por favor... no, no, no te detengas.- gimió Jimin contra su oído mientras deslizaba su trasero sobre los muslos del pelinegro, haciendo que gotas de cálido semen rodaran por la parte interna del muslo.

Jimin estaba a punto de llegar y para ayudarlo, Jungkook tomó la polla de este para comenzar a bombearla rápidamente.

- ¡Ah mierda!... ¡Dios! Tan jodidamente.... bien.- soltó Jimin en un gemido ruidoso.

Era como si una fuente hubiera explotado sobre la mano de Jungkook. Los chorros de semen comenzaron a cubrir su desnudo pecho debido a la posición en la que estaban.

Jimin estaba jadeando y sus caderas se detuvieron lentamente.

Jungkook acercó al peligris para besarlo nuevamente, pero esta vez era un beso más tranquilo y sólo se separaron unos centímetros para controlar sus respiraciones.

Ambos se observaron atentos, tratando de memorizar sus facciones y grabarlas bien en su mente.

Jimin alzó su mano y acarició la mejilla de Jungkook mientras este la tomo y la besó sin quitarle la vista de encima haciendo sonreír al peligris.

Jungkook ayudó al chico a meterse en las sábanas de la cama para luego repetir la acción con su cuerpo.

Jimin mordió su labio y no pudo resistirse a posar su cabeza en el pecho desnudo de Jungkook sonriendo cuando sintió que un brazo envolvía su cintura.

Se quedaron en silencio unos segundos hasta que aquella dulce voz habló.

- ¿Cuál es tu nombre?.- preguntó tímidamente.-

Jungkook río ante el tono.

- Me llamo Jungkook.-

- Lindo nombre.-

- Gracias, Jimin.-

Y con eso, ambos chicos no dijeron nada más. El sueño comenzó a invadir el cuerpo de Jungkook y no pudo resistirse, así que cerró los ojos dejándose llevar preguntándose qué pasaría por la mañana.

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Los cantos de los pájaros fueron la alarma que hizo que Jungkook se despertara, se levantó un poco y trató de que sus ojos se acomodaran a la luz, miró hacia arriba y se percató que el foco estaba prendido.

Frunció el ceño y talló su cara para terminar de despertarse, luego de unos segundos cayó en la cuenta de lo que había sucedido anoche.

Se volteó por inercia hacía el lado donde había recostado a Jimin dándose cuenta de que estaba solamente él en la cama.

- ¿Jimin?.- intentó llamarlo sintiéndose un poco estúpido, pero quería saber sí el chico estaba ahí. Sí aún seguía ahí.

Mierda.

Quería volverlo a ver.

No recibió respuesta de ningún tipo y frunció el ceño.

Tal vez anoche fue la primera y última vez que vería al peligris.

Suspiró un poco decepcionado ante ese hecho y se dispuso a dar una ducha.

Luego de unas horas, Jungkook había finalizado de arreglar la llanta de su auto gracias a un señor que amablemente le apoyó con una de sus llantas de refacción, el pelinegro metió su mochila y aventó su teléfono hacia el asiento copiloto, ya era momento de marcharse.

Volteó nuevamente hacía el hotel donde desde su lugar, podía observar la habitación 230. Se apoyó en el marco de la puerta del vehículo mientras mordía su labio.

¿Qué pasaría con Jimin ahora?

¿Qué clase de espíritu era aquel hermoso ángel?

Sí, Jungkook lo consideraba un ángel, era tan hermoso que quería volverlo a ver, quería saber de él, su historia de vida y todo lo relacionado a ello, pero sabía que eso no se podía.

Porque Jimin estaba muerto.

Una sensación de pesadez cubrió su pecho y decidió que era momento de irse.

Encendió su auto y se marchó aún con un montón de preguntas en su cabeza que trató de ignorar en su camino de regreso a casa...

Dos semanas después...

Hyori se encontraba pintando sus uñas mientras veía algún programa de comedia en el televisor de la recepción. Eran las 11pm de la noche y estaba aburrida porque ahora el hotel no tenía a muchos huéspedes que pudiera juzgar o criticar en sus pensamientos.

Terminó su acción y guardó el esmalte para después sacar un paquetito de goma de mascar y echarse uno a la boca. Tomó el control de su televisión y se dispuso a cambiar los canales hasta que una voz masculina resonó en la recepción.

- Buenas noches.-

Hyori volteó y respondió el saludo. Miró al joven de pies a cabeza, reconociéndolo.

- Nuevamente por aquí.- comentó a lo que el chico asintió con su cabeza.- Habitación para... ¿uno?.

- ¿Ve a alguien más a mi lado?.- preguntó con obviedad.

La mujer bufó pero no pudo evitar reírse un poco. Tomó una de las llaves que se encontraban a un costado de ella y después de que Jungkook hizo el pago, se las entregó.

- Habitación 230, segundo piso. Y me gustaría recordarte que hoy es viernes, por lo tanto el bar está abierto.- señalo un costado de la recepción.- Hay agua caliente, toallas y algunos productos de baño y por la mañana tienes derecho a un desayuno en el restaurante. Este se encuentra en la parte trasera del hotel. ¿Dudas?

- No, ninguna. Gracias.-

Jungkook recordó perfectamente todas aquellas indicaciones, pero aun así agradeció.

Se dirigió hacia las escaleras del segundo piso comenzando a subir.

Estaba ansioso y el sudor de sus manos lo delataba...

Carraspeó su garganta un poco cuando se dio cuenta de que estaba por llegar a la habitación 230.

Metió la llave y abrió, escuchando el rechinido de la puerta.

Sonrió para sí mismo y se adentró cerrando la puerta tras de sí.

Jungkook aún no comprendía por qué...

... pero por alguna extraña razón.

Lo quería volver a ver.

FIN.

¡Holi! Me llamo Ivonne y es un gusto para mi presentarles mi trabajo. Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo disfruté escribirlo :)

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¡Nos vemos en otra historia! ¡Byechis!

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