Chapter 1: El Origen De La Tormenta
Gage abrió los ojos lentamente, despertado por el suave sonido de los pájaros que golpeaban suavemente contra el cristal de su ventana. Se incorporó en la cama y se frotó los ojos, tratando de aclarar su mente aún adormecida. A través de la ventana, vio que el cielo estaba empezando a clarear, dando paso a un nuevo día. Con un suspiro, Gage se levantó de la cama y se dirigió hacia la ventana, abriendo las cortinas para dejar entrar la luz del amanecer. La brisa fresca que entraba por la ventana lo hizo sentir vivo y despierto, listo para enfrentar lo que el día le deparara.
Bajó al comedor donde su familia ya estaba desayunando. Su padre, un hombre robusto y de barba gris, estaba sentado a la cabecera de la mesa y su madre, una mujer delgada y de cabello oscuro, estaba sentada a su lado. Su hermano mayor, Neill, estaba sentado enfrente de él, devorando un tajo de carne y un trozo de pan.
"Buenos días, hijo", dijo su padre cuando Gage entró en la habitación.
Gage se sentó a la mesa y tomó un pan tostado con mantequilla. Mientras desayunaba con su familia, Gage notó que sus padres parecían preocupados. Su madre jugueteaba con su tenedor sin apetito y su padre miraba fijamente el plato sin decir palabra.
"¿Qué pasa?", preguntó Gage, preocupado. "¿Hay algo que os preocupe?".
Su padre suspiró y se frotó la barba. "Es la guerra", dijo. "Los barones del reino están luchando entre sí y eso nos afecta a todos. Los impuestos están subiendo y no hay suficiente comida para todos".
"¿Y qué podemos hacer?", preguntó Gage.
"Lo único que podemos hacer es trabajar duro y rezar por la paz", dijo su madre. "Pero no podemos dejar que la guerra nos afecte a nuestra vida diaria. Tenemos que buscar una solución"
Gage asintió y trató de parecer optimista, aunque en su interior se sentía preocupado. Sabía que la guerra era una cosa terrible y no quería que su familia tuviera que sufrir por ella.
Todos terminaron de desayunar y se levantaron de la mesa. Gage ayudó a su madre a recoger los platos y llevarlos a la cocina, mientras que su padre y su hermano mayor se pusieron sus túnicas y salieron de la casa.
Su padre, que era maestro, tenía que ir a la escuela del pueblo a dar clases y Neill, tenía que ir a ayudar a su abuela en la granja. Gage, por su parte, decidió ir a buscar frutas frescas para la cena. Se puso su túnica y salió de la casa rumbo al bosque cercano.
Mientras caminaba, se encontró con su mejor amiga, Roses. Era una joven de su misma edad con el cabello castaño claro y una sonrisa radiante.
"Hola Gage", dijo Roses con alegría. "¿Adónde vas?".
"Voy a buscar frutas para el almuerzo", respondió Gage. "¿Quieres venir conmigo?".
Rose asintió con entusiasmo y los dos jóvenes se adentraron juntos en el bosque en busca de frutas. Caminaron entre los árboles y recogieron manzanas, peras y cerezas, hablando y riendo. Era agradable estar en compañía y olvidar por un momento las preocupaciones del mundo.
Pero a medida que avanzaban, la conversación se volvió más seria. Gage le contó a Roses sobre la guerra y cómo estaba afectando a su familia y a todo el reino. Rose escuchó con atención y luego le contó a Gage sobre los problemas que estaban pasando en su propia familia.
"Mi padre está preocupado porque no hay suficiente trabajo en el pueblo", dijo Rose. "Y mi abuela quiere llevarme a vivir al centro de la ciudad, pero no quiero dejar mi hogar y a mi familia".
Gage asintió comprensivo. "Yo también estoy preocupado por mi familia", dijo. "Mi padre está luchando por mantenernos a todos a flote. Te parecerá tonto ésto que te diré pero quisiera unirme a la academia militar cuando cumpla los 12 años, pero no sé si seré aceptado".
Roses le dio una palmada en la espalda a Gage y le sonrió. "No te preocupes", dijo. "Todo saldrá bien. Tienes un gran coraje y determinación y eso es lo que importa".
Los dos amigos se miraron el uno al otro y se dieron cuenta de que la guerra y los problemas de sus familias los estaban afectando más de lo que habían querido admitir. Se sintieron tristes al ver la preocupación en los ojos del otro. Pero Gage sabía que no podía dejarse vencer por la tristeza
"No te preocupes, Roses", dijo Gage frenando en seco y con una fuerte emoción. "Un día, voy a convertirme en un gran héroe y voy a salvar a todos. Voy a acabar con la guerra y traer la paz de nuevo al reino".
"Lo sé", dijo Roses con una sonrisa. "Confío en ti. Y sé que podrás lograr cualquier cosa".
Gage y Roses se miraron el uno al otro con una sonrisa y se dieron un abrazo cálido y amistoso.
"Gracias, Roses", dijo Gage con una voz suave. "no sé qué haría sin ti".
Roses sonrió y le dio un beso en la mejilla a Gage. "No tienes que agradecérmelo", dijo. "Somos amigos".
Gage asintió y le devolvió la sonrisa. "Lo sé", dijo
Pero mientras hablaban, Gage se dio cuenta de que el sol estaba empezando a ponerse y que tendrían que irse pronto.
"Oh, mira" dijo "Se está haciendo tarde. Tal vez deberíamos irnos a casa".
Roses asintió y los dos jóvenes se pusieron en marcha, mientras caminaban, a mitad del camino se cruzaron con tres chicos un poco mayores que ellos. Los chicos se acercaron a Gage y Roses con intenciones de robarles las frutas que habían recogido. Gage intentó resistirse, pero ellos eran más grandes y fuertes, le dieron un golpe en el estómago que lo dejó sin aliento. Roses intentó ayudar a su amigo, pero también fue golpeada y ambos cayeron al suelo. Justo cuando parecía que todo se salía de control, llegó Neill, que justo iba pasando por ahí. Neill era un guerrero fuerte y experimentado y no le temía a nadie. Con un grito de ira, se lanzó contra los chicos y los derribó con facilidad. Los chicos huyeron despavoridos y Neill ayudó a Gage y a Roses a levantarse.
"¿Estás bien?", preguntó Neill a su hermano. "¿Te hicieron daño?".
"Estoy bien", dijo Gage con una mueca. "Gracias por venir a ayudarme".
"Siempre estaré aquí para protegerte", dijo Neill con una sonrisa. "Nunca dejes que nadie te haga daño".
Los tres fueron a casa de Roses, que vivía a unas cuantas calles. Roses le dio un abrazo a Gage y le agradeció por acompañarla.
"Gracias por venir conmigo", dijo Roses. "Ha sido un lindo día, excepto por eso último que paso".
"Sí, ha sido genial", dijo Gage. "Hasta mañana".
Después de decirle adiós a Roses, Gage y Neill comenzaron a caminar hacia casa. Gage impotente y triste por no haber podido defenderse contra los abusones que lo habían atacado, pero Neill se dio cuenta y trató de animarlo.
"No te preocupes, Gage", dijo Neill mientras caminaban. "Todos tenemos momentos en los que nos sentimos débiles y no sabemos cómo hacer frente a las cosas. Pero eso es precisamente cuando debemos seguir adelante y hacernos más fuertes"
Gage asintió, pero aún se sentía un poco deprimido. Neill vio que su hermano menor necesitaba algo más y se detuvo para hablar con él.
"Gage", dijo Neill con una voz grave. "Quiero que sepas que siempre voy ayudarte, pero tú también tienes que aprender a defenderte. Si quieres ser un verdadero héroe, un guerrero V, no puedes ser un llorón, tienes que entrenar duro y hacerte más fuerte. ¿Me entiendes?".
Gage asintió y levantó la cabeza. Neill tenía razón, tenía que hacerse más fuerte si quería proteger a su familia y a sus amigos.bFinalmente, llegaron a casa y Gage se fue a acostar, pero no lograba conciliar el sueño, no podía dejar de pensar en todo lo que había ocurrido. Repasando en su mente la conversación que había tenido con Neill
"Maldición, eres débil" sé dijo asi mismo. "Si de verdad quiero ser un soldado, si de verdad quiero acabar con la guerra y salvar a nuestro pueblo, si de verdad quiero ser un héroe, tengo que volverme más fuerte"
Así que, poco a poco, Gage se fue relajando y comenzó a conciliar el sueño. Y mientras se dormía, Gage se fue relajando y estuvo a punto de dormir completamente. Pero de repente, se escuchó un fuerte golpe en la puerta y Gage se despertó sobresaltado.
"¡Gage!", gritó su madre desde el otro lado de la puerta. "¡Levántate rápido! ¡Soldados están atacando al pueblo! ¡Tenemos que escapar!".
Gage se levantó de un salto y se vistió rápidamente mientras su madre lo empujaba hacia la puerta. Fuera, el aire estaba lleno de gritos y el sonido de la batalla. Gage no podía creer lo que estaba pasando. ¿Cómo podían los soldados enemigos haber llegado hasta allí tan rápido? ¿Por qué estaban atacando al pueblo? Mientras corría junto a su madre, su mente giraba a mil por hora tratando de comprender lo que estaba sucediendo. Pero no había tiempo para pensar. Tenían que escapar y ponerse a salvo. Así que Gage y su madre bajaron al comedor, su padre y su hermano Neill ya estaban allí. Su padre había cerrado todas las puertas y ventanas y estaba tratando de mantener a todos calmados.
"¡Entren todos aquí!", dijo su padre, señalando hacia la cocina. "¡Es el lugar más seguro!".
Gage y su familia se apresuraron a entrar en la cocina y se escondieron debajo de la mesa. Todos estaban temblando y susurrando entre sí, tratando de comprender lo que estaba sucediendo. El ambiente se sentía pesado, nadie sabía qué iba a pasar a continuación. ¿Lograrían escapar de los soldados enemigos? ¿Sobrevivirían a esta noche? De repente, se escuchó un fuerte golpe en la puerta y todos se sobresaltaron. Los soldados intentaban abrir la puerta y gritaban amenazas. Gage y su familia se agarraron unos a otros, temblando de miedo. Pero su padre era un hombre valiente y no se rendiría sin luchar. Se levantó y corrió hacia la puerta para tratar de mantenerla cerrada.
Mientras tanto, los soldados enemigos no se daban por vencidos. Siguieron golpeando hasta que rompieron las ventanas y la puerta y comenzaron a entrar, destruyendo todo lo que encontraban a su paso. Gage y su familia no sabían que hacer, sus lágrimas caían al suelo mientras que temblaban de miedo. De repente, vieron cómo uno de los soldados apuñalaba a su padre con una espada, siete veces. La sangre salió a chorros manchando sus prendas, las paredes y haciendo un charco de sangre en el suelo, el padre de Gage cayó con un gemido de dolor. Gage sintió una oleada de ira, tristeza e impotencia. ¿Cómo podía haber sucedido esto? No podía soportar ver el dolor y el sufrimiento en el rostro de su madre y de su hermano. Todos lloraban en silencio, incapaces de hacer nada más que esperar a ver qué sucedería
Los soldados enemigos entraron en la casa con violencia, subiendo a las habitaciones y a otros lugares para buscar a cualquiera que pudiera estar escondido. Gage y su familia seguían escondidos debajo de la mesa, rezándole a Dios para que los ayudará a salir con vida. Su madre con lágrimas en los ojos, le susurró un plan a Neill: ellos debían salir por la parte de atrás de la casa mientras ella distraía a los soldados. Con suerte, podrían escapar y ponerse a salvo. Gage y Neill no querían dejar a su madre, pero sabían que no tenían otra opción. Con lágrimas, sabiendo que esa seria la última vez que verían a su madre se deslizaron fuera de la casa y corrieron a través de los campos, tratando de ponerse a salvo. Pero no estaban solos. Un soldado los perseguía y ellos podían escuchar sus pisadas detrás de ellos. Salieron de la casa y vieron la destrucción y el caos que habían dejado los soldados: el suelo estaba cubierto de sangre y había fuego por todas partes. Gage y Neill no podían creer lo que estaban viendo. ¿Cómo podían haber llegado las cosas a este punto?
Gage y Neill siguieron corrieron desesperados a través de los campos, con el sonido de las pisadas del soldado enemigo detrás de ellos cada vez más cerca. El sudor les corría por el cuerpo mientras trataban de ponerse a salvo. Podían escuchar los gritos de dolor de las personas y sabían que debían escapar cuanto antes. Pero el soldado no se rendía. Su pasos se escuchaban cada vez más cerca, sabían que al detenerse un segundo los atraparían y sufrirían el mismo destino que sus padres. Finalmente, se escondieron en una cueva. Se sentaron juntos, temblando y sin aliento, tratando de recuperar el control de sus emociones. La tensión era palpable, no sabían qué iba a pasar. Pero a pesar de todo, Neill no perdió la esperanza. Mientras abrazaba a su hermano, le susurró: "Todavía podemos salir de esto"
Gage sintió que sus fuerzas lo abandonaban. Cerro los ojos y se desmayo, dejando caer su cuerpo en los brazos de Neill. Gage se despertó con un fuerte dolor de cabeza y una sensación de desconcierto. Trató de levantarse, pero sus piernas parecían demasiado débiles para sostenerlo. Con un gemido, se dejó caer de nuevo al suelo y miró a su alrededor. La cueva estaba vacía y no había rastro de Neill. Gage no podía creerlo. ¿Dónde estaba su hermano? ¿Qué había pasado con él? Con un esfuerzo, Gage se levantó y comenzó a buscar pistas. Encontró una mancha de sangre junto a la entrada de la cueva y su corazón se hundió. ¿Había sido herido Neill? ¿Estaría todavía vivo?
Gage no podía soportar la idea de perder a su hermano. Al salir de la cueva, se dio cuenta de que era de día, el sol estaba en lo alto, sentía una presión en la cabeza al verlo. Pero no tenía tiempo para pensar en eso ahora, se dirigió al pueblo. Lo que encontró allí lo dejó sin aliento. El pueblo era solo una masa de cenizas y ruinas. Las casas estaban totalmente destruidas y había sangre por todas partes. Los cuerpos de las personas yacían en el suelo, degollados y quemados. El olor a mierda y a muerte flotaba en el aire y Gage tuvo que cubrirse la nariz y la boca para no vomitar. Era una escena de pesadilla y no podía creer que fuera real. Fue demasiado para él. Con un gemido, se dejó caer de rodillas y contempló la destrucción en silencio. Estaba demasiado shockado viendo cómo los buitres devoraban a sus conocidos.