Serendipia | KOOKMIN

Summary

Jungkook parecía estar ligado eternamente a la soledad. ☄️Intento de OS, lo siento por si hay faltas ortográficas. ; cortito. ;

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo único.

Jeon Jungkook era, por lo menos, el chico más solitario que tal vez podría existir.

Vivía solo, hace años que se había alejado de su familia, no tenía amigos cercanos y parecía que en su trabajo no era del todo querido o siquiera reconocido, sus compañeros de trabajo lo ignoraban la mayor parte del tiempo.

Con 28 años recién cumplidos, sentía que la vida no podía quererlo más, nótese el sarcasmo, por favor. No había recibido una felicitación en su empleo, ni tampoco de regreso a casa, por supuesto que era lo que esperaba que fuera a suceder. Su madre era la única persona en el mundo que jamás podría olvidar un cumpleaños suyo, lamentablemente ella falleció medio año después de que se graduara de la universidad.

La extrañaba tanto.

Caminando por la calle principal que daba a su edificio no pudo evitar recordar a su mascota, un perro de raza pequeña color blanco; al menos sabía que alguien lo esperaba en casa, con la misma emoción de siempre reflejada en el movimiento de su cola, el mismo entusiasmo que alegraba un poco sus días grises.

Su pequeño perro había pasado más tiempo con él que su anterior mascota, un gato negro con manchas blancas que escapó a la primera oportunidad de encontrar una ventana abierta, se fue y nunca lo volvió a ver, su corta estancia con él fue de tres meses. Luego había llegado ese perrito y decidió adoptarlo, hoy cumplía con él seis meses.

Se sentía triste y frustrado cuando llegó a su hogar.

La realidad de un cumpleaños solitario del cual, lamentablemente, estaba muy acostumbrado.

(...)

El sábado comenzó saliendo a correr junto con el pequeño Moon, cerca del edificio donde vivían estaba un parque lo suficientemente grande como para solo recorrerlo un par de veces sin aburrirse del mismo entorno, había un espacio recreativo que tenía algunas cosas de gimnasio para también ejercitarse.

Cuando recién se mudó fue la principal razón por la que empezó a hacer ejercicio, el vecindario era bastante bueno y los sábados por la mañana no había mucha gente que le lograra molestar.

Cerca de dar su tercera vuelta al parque completo recibió una llamada de su hermano mayor, con pereza sacó su teléfono para contestar.

— Junghyun, hola. — Revolvió su cabello y comenzó a caminar a la banca más cercana.

Hola, Jungkook. ¿Cómo estás, hermano?

— Bien, ¿cómo están ustedes? — La ligera brisa de la mañana movió las copas de los árboles, su sudadera lo protegía del frío inicio de septiembre.

Estupendo, gracias por preguntar. En fin, no quiero quitarte más tu tiempo, el próximo viernes es el cumpleaños de Ahn, así que estás invitado. — Su hermano se escuchó tan relajado como imaginaba, parecía que realmente no recordaba ni un poco el cumpleaños de su único hermano.

— Claro, estaré allí.

Excelente, nos vemos el viernes. Por cierto, feliz cumpleaños, Jungkook.

— Gracias, cuídate Junghyun. — Se despidió rápidamente y colgó.

Sentado con Moon a su lado no pudo evitar sentirse más miserable, cada año desde la muerte de su madre se repetía lo mismo. Junghyun marcaba y lo invitaba a la fiesta de su hija, luego se despedía y no volvía a saber de él ni de su familia hasta el año siguiente.

Jungkook, por supuesto, asistía a todos los cumpleaños de su sobrina sin falta. Le llevaba regalos que a ella le resultaban encantadores y luego le agradecía con un enorme abrazo y un “gracias tío, eres el mejor”.

Estaba feliz por tener eso todos los años, la pequeña Ahn tenía cerca de cuatro años. Demasiado revoltosa para su edad.

Retomando su ejercicio inicial, tomó la correa de Moon y los condujo al pequeño gimnasio. Un par de calentamientos y estaría listo para regresar a casa, los fines de semana eran sus días de descanso así que solía utilizarlos al máximo.

Llegando cerca de la zona se dio cuenta de que su mascota no se hallaba a su lado, decir que se le fue el alma del cuerpo fue poco. Trató de llamarlo un par de veces pero el cachorro no apareció estaba asustado, sí, demasiado.

— ¡Moon! Pequeño, ¿dónde estás?

Siguiendo el camino que anteriormente había tomado, llegó hasta la banca donde estuvo sentado hablando con su hermano. En su mano seguía la correa, pero al parecer se rompió lo que la conectaba con el collar del perro.

Gimió frustrado, sin dudas eso era lo que le faltaba, perder a su compañero para no volver a encontrarlo.

— ¡Hey Moonie!

Camino por lo suficiente como para llegar a la mitad del parque, a este punto un Jungkook con expresión asustada miraba a todas partes en busca del pequeño Moon.

Un par de gruñidos lo alertaron, volteando a su derecha logró visualizar a un joven recostado en el pasto. Parecía estar jugando con un perrito, muy revoltoso al parecer.

Se escucha como Moonie. Pensó para sí.

Espera...

— ¡Hey, chico! — Caminó rápidamente hacia el joven castaño recostado, miró sobre él y dió con un pequeñín que conocía bastante bien.

— Moonie.

El chico volteó hacia él, en su regazo permanecía su pequeño perro. Parecía estar lo suficiente entretenido con los dedos del chico, ignorándolo completamente.

— Hola, ¿es tuyo este cachorro?

— Sí, lo es. — Con una sonrisa de alivio, logró contestar al hermoso chico frente a el.

Justo como un ángel.

— Muy bien, encontré a este pequeño cerca de una banca. Después cuando llegue aquí me estaba siguiendo. — El joven frente a él sonrió. Fue la sonrisa más hermosa que alguna vez Jungkook pudo haber visto antes. — Es muy juguetón, ¿cómo se llama?

— Su nombre es Moon, Moonie para los amigos. — Jungkook se rascó la nuca en señal de nerviosismo, se sentía estúpido. — Lo siento, ¿cuál es tu nombre?

— Soy Jimin, encantado de conocerlos. — Jimin volvió a sonreír, Jungkook se sentía morir, internamente podría identificarse con un colegial enamorado.

— Y-yo soy Jeon Jungkook, encantado de conocerte, realmente gracias por cuidar de él, no sabría que hacer si no lo hubiera encontrado.

El castaño se levantó del césped donde se encontraba, bajando al travieso Moon a sus pies se volvió a Jungkook.

— Está bien, te entiendo perfectamente. Mis gatos suelen ser así, se desaparecen un par de horas y no sé si volverán esa misma noche. — Jimin se rio después de hablar, sus ojos desapareciendo en dos líneas.

Jungkook sólo se mantuvo allí, mirando idiotizado a Jimin. ¿La vida por fin le estaba sonriendo? ¿O los ojos de Jimin eran lo suficientemente preciosos como para hacerle alucinar? Él no lo sabía.

Pero estaba fascinado con ello.

— S-si y-yo... ¿Te gustaría tomar un café como agradecimiento por encontrar a mi pequeño amigo? Claro, si no quieres está bien, no soy de forzar nada y no tengo problema con ello… — Intentó hacerse entender, el joven frente suyo le cortaba la respiración.

— Está bien, acepto. Eres muy lindo como para dejarte ir. — El castaño rio otra vez y comenzó a caminar hacia el sendero de asfalto.

Jungkook se sonrojó, bastante. ¿Alguien le había dicho que era lindo? ¿Así sin más?

Tragando su vergüenza tomó a Moon en sus brazos y caminó hacia Jimin. Este le esperaba con una sonrisa en el rostro.

Era un chico hermoso sin dudas.

— ¿Vives cerca de aquí? No te había visto antes…

— Oh no, apenas la semana pasada me mudé al edificio de allá. — Jimin señaló un edificio que estaba frente al suyo.

— Yo vivo enfrente, en el cuarto piso.

— Música para mis oídos, ¡Oh, lo siento! Soy Park Jimin, tengo 27 años. Encantado de conocerte… — añadió risueño, junto con una pequeña reverencia tardía.

El pelinegro no pudo evitar reírse, el chico junto a él era muy carismático y distraído, pero devolvió la reverencia sin problemas.

— Soy Jeon Jungkook y tengo 28, encantado de conocerte, Jimin.

Se miraron a los ojos y rieron juntos, Jimin un poco sonrojado y Jungkook demasiado feliz. Ambos unidos en sintonía a mitad de un parque en el momento más aleatorio del día.

Se sentía como si la eterna soledad que acompañaba a Jungkook por fin se iría lejos de él.

(♡.)