Melao mi Amor

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Summary

El primer amor es inolvidable... Bien sea por qué nos enseña amar con locura o por qué también nos muestra la otra cara de la moneda... El odio Para Dulce y Arturo las cosas no resultan sencillas pero el se niega a perderla aún con las trampas que les imponen... Ella cree, confía y ama pero también se decepciona... Será posible un felices para siempre... ¿El amor lo puede todo? Yo también lo creía... Está es mi historia 💜

Genre
Romance
Author
Su
Status
Ongoing
Chapters
42
Rating
n/a
Age Rating
18+

Melao

—Dulce Cariño, levántate se nos hace tarde. ¡Vamos arriba!

— ¡Mamá! Cinco minutos más... — al abrir los ojos lo primero que veo es mi cielo de sueños como le digo... Suspiro recordando que debo imprimir las fotos del último viaje...

Deben estar ya colocadas en mi collage de fotos donde los protagonistas son mis amigos y yo en los campamentos, en las ferias del pueblo, en fiestas, en el colegio... Recortes de revistas, paisajes de playas hermosas, montañas. La torre Eiffel, Dubai... Motivación...

Soñar es el faro prendido que nos guía a lo que deseamos...

—¡Dios! Dulce... ¡Levántate! No quiero que te retrases

— estoy lista en diez minutos — contesto

Me baño, me arreglo rápido y bajo guiándome por el olor a café recién hecho.

—Que sería de mis mañana sin el café —Mi mamá voltea y sonríe con tanto amor

—Pues sin el café que te prepara tu mamá querrás decir...

—Por supuesto... Sin el café que cuela todas las mañanas mi mamá— tomo la taza que me ofrece humeante

Adoro a mi mamá, solo somos ella y yo, no conocí a mi papá, casi no le pregunto por él... Cuando lo hago me evade se pone triste y cuando me pongo intensa, que quiero que me cuente de él se molesta y me dice que si ella no es suficiente en mi vida. La última vez que lo conversamos me sentí mal, pues terminamos llorando las dos, y me prometí no preguntar más, dejarlo estar. Siempre que en mi mente se cuela esa figura de papá pienso en otra cosa, si el destino no permitió tenerlo en mi vida, sea cual sea el motivo... Que así sea.

Todos dicen que soy idéntica a mi mamá, morena, cabello ondulado negro, labios anchos, nariz perfilada, cuerpo voluptuoso. Pero mis ojos son Grises los de mi mamá son negros, como todos en su familia nadie tiene mi color de ojos. Creo que es la única referencia que tengo de mi papá. Una vez se lo pregunté directamente tenía doce años hace cuatro años y solo se le aguaron los ojos y me dijo que me conformara con saber que yo era perfecta y que Dios le dio una hija hermosa y no dijo nada más quede igual o peor...

—Cariño, aterriza y come — me observa como si supiera dónde están mis pensamientos.

—¿hoy llega la ropa nueva?— preguntó para no pensar más...

—Si, mi amor te voy a esperar para acomodarla juntas

Mi mamá tiene un puesto, de venta de ropa y accesorios de dama, la ayudo desde que tengo memoria ¡me encanta trabajar con ella!

—Llego al colegio, casi cierran las puertas, me apresuró a entrar al salón, pido permiso a la profesora

—¡Buenos días! Siento el retraso ¿puedo pasar?

—Buenos días, Dulce, pasa y prepárate para la prueba

Amanda me hace señas. Para que me siente a su lado.

—Te envié mensaje pensé que no llegabas

—Lo siento, se nos hizo tarde, pero ya estoy aquí.

—¡Oye! ¿Vamos al centro comercial mañana? —saco mi libreta mi cartuchera

—¿Eso fue lo que me escribiste?

—No, también te escribí que ¿Por qué venías tarde? Que tenemos examen... Y que si vamos al centro comercial mañana —ríe y yo volteó los ojos

En eso la profesora comienza la prueba y ya no podemos hablar más.

Al salir Amanda me está esperando con Lana, Nancy, Marco y Leonardo somos muy amigos todos, pero mi confidente y mejor amiga es Amanda, tenemos fotos desde preescolar juntas

—¿Por qué tardaste tanto? —dice Lana, con fastidio.

—De verdad me enredé respondiendo la última pregunta, pero creo que me fue bien

—Siempre sales bien y siempre estás preocupándote... —me abraza Marco y me acerca a él

—Cierta amiga —se sonríe Amanda

Nos vamos a la siguiente clase hablando y bromeando.

—Oye, Dulce, vas a participar para la elección de la reina de la feria del pueblo.

—Me da pena y nervios ya saben...

—Pero, eres muy linda y estás superbuena... —me dice y levanta las dos cejas Leonardo

—Sin menospreciar a las chicas todas son lindas - sonríe a todas

—Deberías participar, te apoyamos los premios son muy buenos

—Le estoy diciendo, desde hace un mes, que se anime, pero no quiere — dice Amanda apoyando a los chicos.

—Vamos, inscríbete Dulce, anímate, mi mamá me dijo que tu mamá fue reina hace años, estoy segura de que ganas —dice Nancy sonriendo.

—Si, mi mamá fue reina, pero ella es más extrovertida, me da nervios tropezar y caer o que me pregunte algo y no sepa qué contestar.

Los nervios me hacen su presa solo de pensarlo.

—Si eres tan insegura mejor no participes, no vaya a hacer que de verdad caigas y te medio mates en plena pasarela... —habla Lana

Siempre con sus comentarios...

—No soy insegura, creo que cualquiera sentiría nervios de hablar delante de mucha gente —volteo los ojos ¿qué carajo le pasa?

—Saben cómo se ponen las fiestas de las ferias hasta de otros pueblos vienen...

Entramos a clase, dejamos el tema...

Yo me pierdo en mis pensamientos, ¿De verdad si me gustaría participar? Mi mamá ganó cuando tenía mi edad, después me tuvo a mí y aunque siempre dice que soy lo mejor que le pudo pasar sé que tenía muchos planes y que a la final no cumplió.

Pero si me gustaría, sería una experiencia linda, más fotos para mi cielo de deseos, las palabras de Lana me molestaron, porque en parte tiene razón, no puedo ser tan insegura, sé que no soy fea y que tengo buen cuerpo debería intentarlo.

Al terminar guardo mis cosas y espero a mis amigos

— Que les parece si pasamos por unos helados —propone Óscar

— ¡Si! Vamos —dice Lucia que está llegando

— Pero dónde se metió Leonardo — dice Lana con fastidio

— Dijo que ya venía fue entregar unos libros en la biblioteca — les digo con tranquilidad

— Vendrá como en el exorcista en parada de mano... Por qué eso fue hace diez minutos — Voltea los ojos Amanda ya inquieta

Nos reímos a carcajadas todos por sus ocurrencias

Yendo hacia la plaza vamos hablando entretenidos, cruzando la calle distraída con el teléfono. Grita Amanda. ¡Dulce!.. Y una camioneta frena a mis pies. Suelto el teléfono del susto y me tapo la cara y volteo hacia al otro lado

—¡¿No ves por dónde caminas?! Casi te atropello...


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