Joyeux Anniversaire

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Porque dos años de relación debían celebrarse a lo grande…

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Capítulo Único

Manejar una importante empresa nunca ha sido fácil, tener miles de trabajadores dependiendo de ti tampoco, tener la última palabra sobre todas las decisiones importantes mucho menos... Pero esa era la vida a la que estaba acostumbrado Jeon Jungkook.

Importante heredero de corporaciones Jeon, empresa familiar que ha gobernado el ámbito de la tecnología alrededor del mundo. Las innovadoras ideas que surgen de las mentes brillantes que trabajan en la empresa, los ha posicionado como la compañía número 1 en avances tecnológicos.

No bastaría decir que desde que el joven de 25 años ha estado al mando, la empresa se ha elevado por los cielos, su fresca, brillante e inteligente mente ha logrado liderar los mercados, siendo la persona más influyente de todos los tiempos.

Jungkook no podía estar más feliz con su vida. Lo tenía todo, familia, prestigio, fama, dinero que le alcanzaría para cuatro vidas, muy buenas amistades y un perfecto, irresistible y sexy novio.

Park Jimin era su nombre, reconocido modelo y famoso bailarín, de cabellos oscuros como la noche y mirada seductora. Estatura de 1.73, cuerpo pequeño pero perfectamente formado, cintura estrecha y piernas de infarto. Su rostro era el de un ángel, pero sus gruesos labios eran el pecado mismo.

Ambos figuras públicas e influyentes de toda Corea del Sur. No había persona que no conociera a estos dos hombres y mucho menos existían personas que pudieran resistirse ante ellos. Los dos hombres más deseados por mujeres y hombres alrededor del mundo mantenían una hermosa relación desde hace 2 años.

El sonido de una notificación logró que levantara la cabeza de la montaña de papeles que tenía sobre su escritorio. Una enorme sonrisa apareció en su rostro cuando visualizó de quien se trataba.

Jiminie❣:

¿Listo para esta noche?

Yo:

Siempre estoy listo para ti.

Te extraño mucho, amor❤

Y vaya que lo hacía, sus trabajos le robaban la mayor parte del tiempo. Entre tratos que cerrar, reuniones en las que presentarse, documentos que llenar... Jungkook no tenía tiempo ni de respirar.

Por otro lado Jimin estaba en las mismas, las sesiones fotográficas parecían no terminar nunca, las presentaciones en el extranjero eran su desayuno de todos los días. Pero hoy era diferente, hoy había reservado el día especialmente para su querido Jungkookie.

Jiminie❣:

También te extraño, Daddy⁓

Las pupilas del azabache se dilataron en cuestión de segundos y las venas de su brazo saltaron a la vista cuando no pudo evitar apretar su celular con fuerza, tratando de contenerse.

Hacía casi un mes que no había podido ver a su hermoso novio y las ganas de tenerlo cerca lo estaban carcomiendo vivo. Miró de nuevo el reloj y aún faltaban cuatro horas para tener el cuerpo de su amado entre sus brazos.

El sonido de un nuevo mensaje llamó su atención, desviando de nuevo sus ojos hacia el aparato en su mano.

Jiminie❣:

Daddy⁓ ¿Me ayudas a elegir?

¿Rosa o negro?

Jungkook levantó una ceja sin entender, pero no necesitó hacerlo cuando dos imágenes fueron enviadas a su celular.


Jungkook sintió ahogarse con su propia saliva, una corriente placentera, cargada de deseo recorrió todo su cuerpo para terminar en la punta de su pene, que no tardó que saltar dolorosamente dentro de su prisión de tela.

Yo:

Por todos los cielos Jimin...

¿Dónde estás?

Jiminie❣:

Llegué a casa hace una hora.

Daddy⁓ Te estoy esperando en la posición que más te gusta⁓

Jungkook se levantó de su asiento como un rayo, marcó la extensión de su secretaria y pidió cancelar la última reunión que tenía agendada para el día. No esperaba tener a Jimin en casa tan temprano, pensaba que su vuelo llegaría mucho más tarde, pero no se quejaba en lo absoluto porque eso sólo significaba más tiempo con su sexy y atrevido novio.

Ordenó a una velocidad casi inhumana los papeles en su escritorio, ya mañana terminaría con ellos. Nada importaba más que pasar su segundo aniversario de noviazgo con el amor de su vida.

— Señor Jeon — llamó su secretaria desde la puerta — No puede cancelar la reunión de esta tarde — dijo preocupada con la Tablet en su mano — Es su socio Japonés más importante.

— Reprográmala — ordenó colocándose su saco y tomando las llaves de su auto.

— P-Pero Señor Jeon...

— No importa lo que hagas o lo que debas inventar, pero r-e-p-r-o-g-r-á-m-a-l-a — hizo énfasis para después despedirse con una enorme sonrisa, dejando a su secretaria con un enorme dilema.

— ¡Ah! — exclamó asomándose de nuevo por la puerta — Que nadie me llame a menos de que sea un asunto de vida o muerte ¿Entendiste?

Su secretaria asintió anonadada. Fue lo único que necesitó el azabache para comenzar a caminar hacia la salida.

Nada y absolutamente nada era más importante que su preciado novio.

Yo:

Espero que la posición de la que hables te implique a ti sobre tus rodillas y codos, con ese hermoso culo al aire.

Estaré allí en media hora.

Daddy te quiere de rosa hoy.

Ya sabes que hacer.

Jiminie❣:

¡Sí, Daddy!

Sonrió antes de guardar su celular e ingresar a su auto. Sólo se escuchó el rugir del motor al ser acelerado con desesperación. Jungkook sólo tenía lugar en su mente para la blanquecina piel de su novio siendo adornada por delicada tela de encaje color rosa.

Miró la pequeña bolsa con rayas negras que reposaba sobre el asiento de copiloto y sonrió una vez más. Le encantaba cuando Jimin parecía leer sus pensamientos y de alguna manera sus ideas y deseos siempre terminaban complementándose.

Estaba seguro que a su hermoso bebé le gustaría su nuevo regalo.

Como lo había prometido, media hora había transcurrido y Jungkook ya estaba abriendo la puerta del Pent-house que compartía desde hace un año con su hermoso novio y muy pronto prometido Park Jimin.

— ¡Bebé, ya estoy en casa! — anunció mientras dejaba su saco en el perchero y las llaves en un pequeño cuenco de cristal.

Por supuesto no recibió respuesta, tampoco la esperaba. Estaba más que seguro que su pequeño lo esperaba en la habitación que ambos compartían. Jimin siempre cumplía a la perfección sus deseos.

Jimin era su perfecto sumiso.

Caminó lentamente hacia su habitación, despojándose de su corbata y abriendo los primeros botones de su camisa blanca, dejando a la vista su fuerte pecho. Los suaves pantalones oscuros se ajustaban perfectamente a sus muslos y sus perfectamente pulidos zapatos, con cada paso sobre el blanco mármol, hacían eco en el enorme departamento.

Cuando por fin estuvo allí, sólo tuvo que abrir la puerta para encontrarse justo el escenario que esperaba. Sonrió victorioso y entró a la habitación sin perder de vista al perfecto chico sobre la cama.

— Oh bebé, si pudieras verte ahora — dijo con voz ronca — Luces absolutamente perfecto.

Jimin estaba de rodillas sobre la cama, con sus piernas juntas y descansando sobre sus talones. Sus blancas piernas estaban adornadas con unas suaves medias color rosa que tenían un hermoso acabado de encaje en el extremo que descansaba sobre sus muslos. El resto de su cuerpo era cubierto por una camiseta de algodón casi transparente, también de color rosa, que dejaba apreciar un poco lo que había debajo de esta.

Sus manos reposaban sobre sus muslos con las palmas hacia abajo, con sus muñecas sujetas por dos esposas de cuero de color rosa. Su blanquecina piel y su atuendo color pastel sólo era contrarrestado por su oscuro cabello. Mechones azabaches con toques azulados que caían por su rostro, mientras este mantenía la mirada baja.

— Daddy ⁓ — llamó sin levantar la vista.

— Aquí estoy bebé — susurró dejando la pequeña bolsita de regalo en el escritorio.

Caminó en dirección a la enorme cama de tamaño king que compartía con Jimin, comenzando a subir las mangas de su camisa, hasta que sus antebrazos quedaron totalmente desnudos, exceptuando por el costoso reloj en su muñeca.

— Mírame — demandó con voz ronca que erizó la piel del contrario.

Jimin levantó la cabeza y sus ojos inmediatamente barrieron el tonificado cuerpo de su novio.

Demonios, Jungkook era demasiado sexy para su estabilidad mental.

Sus fuertes piernas se marcaban perfectamente bajo esos pantalones de vestir, sus tatuados brazos eran la debilidad de Jimin, su pecho ligeramente bronceado saltaba a la vista, haciendo que su boca comenzara a salivar mas de la cuenta. Su marcada mandíbula y esos oscuros ojos que lo miraban con el más fuerte de los deseos y la más ardiente lujuria.

— No recuerdo haberte pedido que escondieras tu hermoso cuerpo — frunció el ceño — ¿A caso estás buscando un castigo?

— L-Lo s-siento — tragó grueso, sus pupilas dilatadas.

— Ven aquí — demando y Jimin obedeció rápidamente, saliendo de la cama para posicionarse frente a Jungkook. Liberando un suave jadeo en el proceso — En posición.

Jimin asintió y caminó hasta el centro de la habitación, sus manos atadas estiradas por encima de su cabeza, justo debajo de un soporte de metal que provenía del techo, con una especie “C” en el extremo.

Jungkook sostuvo la cadena que unía a las dos esposas de cuero color rosa y la enganchó a dicho soporte. El más bajo tuve que levantarse en puntitas para que la cadena pasara el extremo más alto, quedando ahora completamente inmovilizado en el sitio, totalmente vulnerable y a disposición de su novio.

— No respondiste mi pregunta — el azabache se posicionó detrás del más pequeño, llevando sus manos a las muñecas firmemente sujetas y comenzando a bajar con suaves caricias — ¿Estabas buscando un castigo?

— Y-Yo... — jadeó cuando las grandes manos bajaron por sus costados, hacia su cintura y deteniéndose en sus caderas — No Daddy~

Jungkook sonrió socarrón por la pequeña mentira, su Jimin siempre buscaba formas de obtener un castigo.

Sus manos terminando su recorrido en los suaves muslos del menor. Levantando la camiseta y encontrándose con una pequeña sorpresa que le hizo gruñir.

— Vaya, pero que tenemos aquí — su dedo presionó suavemente el extremo del plug anal que su pequeño apresaba entre sus paredes y el cual estaba dentro de una muy diminuta y sexy prenda de encaje color rosa.

Jimin gimió y de manera inconsciente empujó sus caderas hacia atrás, buscando más de esa exquisita estimulación.

— Daddy~ — jadeó necesitado.

— Aquí estoy, bebé — la camiseta terminó enrollada al rededor de las muñecas de Jimin, dejando al descubierto la blanquecina y deliciosa piel de este.

Ahora que Jungkook estaba frente a su pequeño podía admirar mejor la obra maestra que Jimin era.

Tenerlo completamente a su disposición era algo que le encantaba y le excitaba de sobre manera. Su hermoso cuerpo estaba cubierto únicamente por esas medias rosadas y esa diminuta ropa interior de encaje que no logramos esconder por completo su goteante erección.

— ¿Estás así de duro para mí? — su pulgar rozando la rosada y dura cabeza de la polla de Jimin, mojando su dedo con el líquido pre-seminal.

— Ugh, siempre estoy duro para Daddy~ — gimió descarado moviendo sus caderas contra la mano del más alto.

Jungkook gruñó y llevó su mano hasta el rostro del contrario — Abre — ordenó con voz ronca y ojos oscuros.

Jimin no pudo desobedecer, dejando salir su lengua para recibir el pulgar de Jungkook y chuparlo, probando su propia esencia. Deleitándose con el gruñido del más alto y la mirada tan lasciva puesta sobre él.

— Te tengo un regalo, bebé — afirmó y los ojos miel de Jimin se iluminaron, siguiendo el recorrido de Jungkook hasta la pequeña bolsita de regalo.

Segundos después ya tenía frente a él un chocker de cuero rosa con dos pinzas para pezones encadenados a este. Un jadeo de anticipación escapó de sus labios, sus ojos brillaron y sus pezones se endurecieron.

— Pero que travieso eres — se burló pellizcando uno de sus sensibles botones, robándole un gemido agudo a su dueño — Alguien está emocionado por su regalo~

Jimin sólo pudo asentir emocionado.

— Daddy, por favor~

— ¿Quieres usarlo pequeño?

Otro asentimiento de cabeza y una enorme sonrisa fue la respuesta que Jungkook necesitaba. Soltando la suave correa de cuero para después ajustarla en el delgado cuello de su novio.

Una vez listo, el suave rosa pálido pasaba casi desapercibido en su piel. Las cadenas que lo unían a las pinzas quedaron colgadas sobre el pecho de Jimin, logrando erizar cada vello de su piel por lo frío del metal.

— Hermoso~ — susurró perdido en la belleza de su novio.

— ¡Daddy! — exclamó con un pequeño puchero.

— Alguien está muy exigente el día de hoy — su ceño se frunció — ¿Debería de recordarte quien manda aquí?

La primera pinza fue colocada en erecto pezón derecho. Jimin gimió, la punta plástica apresaba deliciosamente su parte más sensible, enviándole descargas placenteras a todo su cuerpo que acababan en la punta de su pene.

La segunda pinza mordió su pezón izquierdo y el más bajo no pudo evitar removerse en su sitio, tiró de sus manos haciendo sonar las cadenas que lo inmovilizaban en su sitio, jadeando en busca de aire. Sus ojos fuertemente cerrados, perdido en las placenteras sensaciones.

— Has sido un niño muy malo, Jimin — Jungkook se escuchaba lejos — ¿Recuerdas la palabra de seguridad?

— Mo-Morado — jadeó abriendo los ojos.

Jungkook se acercaba nuevamente a él con su vibrador favorito en mano. Este era de color blanco en el mango y un rosa pálido en la redonda punta.

— Muy bien, pequeño — sonrió encendiendo el vibrador — Veamos que tanto puedes aguantar esta vez — llevó el vibrador a las pequeñas pinzas en los pezones de Jimin, logrando que estás transmitieran la vibración, haciendo gemir al más bajo — Tienes prohíbo correrte mientras no te lo permita ¿Entendiste?

— S-Sí.. ¡Ahg! — gimió al sentir la vibración en su otro pezón.

— ¿Sí, qué? — demandó perdido en la pequeña protuberancia debajo de las pinzas.

— Sí, Daddy~

— Buen chico~

Su mano bajaba llevando consigo al vibrador, acariciando cada parte del pecho, abdomen y vientre bajo de Jimin.

Las hermosas bragas de encaje color rosa no dejaban nada a la imaginación, húmedas por el pre-semen, la polla de Jimin permanecía erecta, su llorosa cabeza sobresaliendo de estas.

El vibrador acariciando su vientre bajo, pasando por su caderas, bajando por su muslo derecho. Jimin jadeando, su polla palpitando pidiendo un poco de atención. Jungkook agachado sobre sus talones, con la rosada erección de su novio a la altura de su rostro, sus músculos marcándose por sobre la camisa, su pecho dejándose ver a través de los botones abiertos, dilatando aún más las pupilas de Jimin.

La vibración del aparato estaba haciendo estragos en el sensible cuerpo de Jimin. Las pinzas en sus pezones todavía le hacían sentir un exquisito dolor placentero, sumado al hecho de que la boca de su novio estaba a sólo centímetros de su necesitada polla, todo junto lo estaba volviendo loco.

Amaba sentir esa cruel anticipación, le encantaba como Jungkook jugaba y disfrutaba con su cuerpo, le encantaba estar a su Merced total y completamente. Por eso, cuando descubrió que su novio era un amo no dudó en convertirse en su sumiso.

La vibración llegó hasta sus bolas y Jimin dio un pequeño saltito en su lugar, sus manos aferrándose más a la fría cadena de las esposas, sus piernas comenzaban a sentirse de gelatina. Su polla se sacudía por la exquisita vibración que estaba nublado su vista.

Jadeó y gimió, moviendo inconscientemente sus caderas, restregándose contra el aparato.

Mala idea.

Jungkook se levantó, privándole de las placenteras vibraciones. Pero el castigo no duró mucho cuando su amo lo rodeó y llevó el vibrador hasta el extremo del plug que aún seguía en su interior.

— ¡Ahhhg! — gimió agudo — Da-Daddy~ eso se s-siente muy... Uhgm... muy b-bien...

El pequeño aparato transmitía las vibraciones por todo el plug, llegando a alcanzar su sensible próstata. Los vellos de su cuerpo se erizaron, sus pezones se endurecieron más, enviando una punzada de dolor y placer a su polla. Jimin no podía dejar de jadear y gemir, pidiendo más.

Jungkook sostuvo las caderas de Jimin, levantando aún más su redondo culo, haciendo que arqueara su espalda y sus pies se levantaran en punta. Con un ligero empujón, el plug se adentró más en la estrecha cavidad. Jimin gimió.

El vibrador se movía sin cesar sobre el extremo de goma que sobresalía del agujero de Jimin, empujando más, transmitiendo las vibraciones que tenían al sumiso gimiendo alto y agudo.

La habitación pareció subir varios centígrados, los deliciosos gemidos de Jimin se combinaban con los gruñidos que liberaba de vez en cuando Jungkook. El ambiente era perfecto, sólo ellos dos, sólo amo y sumiso disfrutando de una maravillosa sesión.

Todo perfecto hasta que el celular del más alto comenzó a sonar dentro del bolsillo de su pantalón.

— ¡Maldición! — exclamó con las manos ocupadas en el cuerpo de Jimin.

— Daddy, no te detengas, por favor... — un hilo de saliva escapaba por la comisura de sus labios, sus ojos vidriosos, su cuerpo temblando.

Y Jungkook no tenía planeado hacerlo, aumentó la velocidad del vibrador al máximo, pegó su fornido cuerpo al del más bajo, restregando su dura erección, que aún se encontraba dentro de sus pantalones, contra el culo desnudo de Jimin. Abrazándolo por la espalda y llevando el vibrador hasta la necesitada erección del contrario.

—¡Uhhhhmg! — gimió por la sobre estimulación, el plug se movía en su interior con cada movimiento de las caderas de Jungkook.

Jimin no podía abrir sus ojos, su boca no dejaba de emitir gemidos agudos que le estaban secando la garganta. El calor del cuerpo de Jungkook a sus espaldas, el movimiento de sus caderas, su dura erección sobre su trasero, la vibración en la cabeza de su pene, todo se sentía tan malditamente bien que lo estaba llevando al límite.

Pero de nuevo ese maldito sonido.

—¡Voy a matar a quien sea que esté llamando! — gruñó molesto por la insistencia de quién sea que estuviera marcando a su número personal.

— ¡Daddy, no, por favor vuelve! — gimoteó cuando ya no tuvo la calidez del cuerpo de su novio.

Jungkook se había alejado, apagado el pequeño juguete y contestado el celular.

— ¿Qué mierda quieres Jennie? — claro, tenía que ser su secretaria.

— Se-Señor Jeon, lamento la interrupción — inició nerviosa, sabía que su jefe no le hubiera hablado así si no hubiera interrumpido algo muy importante — Intenté reprogramar la cita con su socio Japonés...

— ¿Y? — impaciencia y molestia en su voz.

— El señor Yamada insiste en hablar con usted, señor. Dice que si no lo atiende el día de hoy buscará otra empresa en la que invertir su dinero.

Los puños de Jungkook se apretaron, su ceño se frunció y la rabia comenzó a hervir dentro de él.

— Bien — masculló enojado viendo el desastre que era su novio en esos momentos — Será una videoconferencia en estos momentos. Llévalo a la sala de reuniones y ponlo en línea.

— Enseguida, Señor Jeon — fue lo último que escuchó antes de colgar la llamada.

— Daddy~ — puchereó Jimin con lágrimas queriendo salir de sus bonitos ojos.

— Lo siento pequeño — dijo acercándose para quitarle las esposas -

— Tendrás que esperar que Daddy cierre este trato.

Cuando Jimin quedó liberado de su placentera prisión, su puchero era aún más pronunciado.

— Aún estoy duro Daddy ~ — gimoteó restregando su erección contra la del más alto — Duele mucho...

— Lo sé pequeño — sostuvo su rostro para darle un beso que le robó el aliento y lo hizo gemir entre sus bocas — Pero todavía no puedes correrte.

Jimin abrió los ojos un poco aturdido y frunció el ceño, molesto por la estúpida interrupción del estúpido socio de su estúpido novio. Y sus brazos se cruzaron sobre su pecho, adoptando una postura totalmente de enojo.

— Volveré pronto — dijo el más alto mientras abotonada de nuevo su camisa y colocaba las mangas en su sitio.

Jimin no respondió, todavía enojado. Un pequeño pico en sus fruncidos labios y una nalgada fue lo último que recibió de Jungkook antes que este saliera de la habitación, seguro con dirección a la cómoda oficina que mantenía en una de las habitaciones.

El pequeño miró hacia abajo, su dura erección se alzaba sobre su vientre bajo, demonios, dolía tanto... Pensó en tocarse y así aliviarse un poco, pero eso molestaría demasiado a su amo y el castigo podría ser muy malo, podría privarle de su maravillosa polla y eso era algo que Jimin no estaba dispuesto a soportar.

Una idea cruzó su mente y sonrió juguetón, podría ser castigado también por lo que planeaba hacer, pero a diferencia del otro, este castigo podría dejarlo completamente satisfecho.

Se deshizo de su nuevo collar, usarlo sin que Jungkook no era divertido. Sus bragas de encaje también desaparecieron, dejando sólo sus rosadas medias cubriendo su cuerpo.

Fue hasta el cajón de su mesita de noche y tomó uno de sus muchos juguetes. Un enorme pene de hule, aunque no tan grande como el de su amo, que tenía una ventosa en la base que le permitía adherirse a diferentes superficies.

Aprovecho que estaba allí para untarlo con lubricante, pasando sus pequeños dedos por las venas artificiales de éste. Sonrió coqueto, su Daddy se llevará una buena sorpresa. Tomó sus airpods y se vistió nuevamente con su rosada camiseta para luego salir de la habitación con destino a los brazos de Jungkook.

Cuando entró a la pequeña oficina sin hacer ruido, lo primero que vio fue a Jungkook sentado en su escritorio, su laptop justo frente a él. La conversación con su socio fluía en un perfecto japonés, idioma que él también conocía.

Mordió su labio inferior cuando la canción perfecta comenzó a sonar a través de sus auriculares. Dejó el dildo sobre uno de los sofás de la habitación y caminó en puntitas hasta el centro de de esta, quedando justo frente a Jungkook quien desviaba su vista de vez en cuando de la pantalla sólo para posarla en la esbelta figura de su novio.

Jimin cerró los ojos y respiró profundo, concentrándose en la sensual melodía que resonaba en sus oídos.

Pillowtalk - Zayn

Su cuerpo comenzó a moverse lentamente, sus sensuales caderas iban de un lado a otro intentado llamar la atención de su amo.

Sus manos recorrían su esbelto cuerpo, deseando que fueran las enormes manos de Jungkook, logrando que su camiseta se pegara más a su cuerpo, delineando mejor los movimientos de sus caderas.

Su erección se mantenía, resaltando en sus rosadas prendas. Sus manos iban desde su cuello hasta sus muslos, dándose media vuelta para menear su trasero en alto para su amo.

De izquierda a derecha, de arriba a abajo, de manera circular. Ese glorioso y redondo trasero estaba clamando la atención de Jungkook.

Y de la manera más lenta, sensual y ardiente que pudo, aún de espaldas a su chico, comenzó a levantar su camiseta, dejando ver al ocupado hombre sus blancas nalgas, sus hoyuelos de venus y finalmente la tersa piel de su espalda, antes de que la camiseta fuera olvidada en alguna parte, todo sin dejar de mover sensualmente su cuerpo.

Cuando amasó sus nalgas con descaro, dejando a la vista su húmeda entrada ya sin el plug, abrió los ojos y miró sobre su hombro. Jungkook lo miraba serio, con sus ojos totalmente oscurecidos de deseo.

Retiró sus audífonos y pudo escuchar al otro hombre hablando de cosas aburridas que no le interesaban, robando la atención de su Daddy otra vez.

Hizo un puchero y recordó su juguete. Sonrió pícaro, yendo en su búsqueda. Aún estaba húmedo, cubierto por el lubricante.

No le tomó más de cuatro pasos para llenar al escritorio de Jungkook, con una hermosa sonrisa lo colocó en la esquina de este, logrando que la ventosa lo mantuviera erguido en su lugar.

Sus ojos se encontraron con los de Jungkook y su ceño fruncido le transmitía un claro “no te atrevas”, pero Jimin ya estaba decidido a llamar la atención de su amo a como de lugar.

Con un sensual y elegante giro, su cuerpo le dio la espalda a Jungkook, quedando su culo totalmente alineado con el pene de hule. Sus pies en punta y su mano sujetando el juguete, llevándolo hasta su necesitado agujero.

Comenzó a descender, mordiéndose los labios, sintiendo como la goma expandía sus paredes anales. Felicitándose mentalmente por haber utilizado un plug anteriormente.

Descendió hasta que estuvo totalmente empalado en el dildo. Un suave jadeo escapó de sus apresado por sus dientes, no debía hacer ruido, no mientras Jungkook aún estuviera en conferencia.

Jimin miró sobre sus hombros y Jungkook estaba mortalmente serio, sus manos hechas puños sobre el escritorio, incluso estaba seguro que podía ver la enorme erección entre sus pantalones. Y no era para menos, el más alto podía ver perfectamente como el culo de su novio se tragaba ese maldito juguete, deseando que fuera su polla la que Jimin estuviera envolviendo con su calor.

El más bajo sonrió ladino y comenzó a moverse, con sus pies en punta de nuevo, se levantó dejando sólo la cabeza del dildo en su interior, para después dejarse caer, penetrándole a sí mismo.

De arriba hacia abajo, con movimientos circulares, hacia adelante y hacia atrás... Jimin montaba el juguete con los ojos cerrados, imaginando que era la polla de su amo. Mordiéndose los labios para evitar gemir alto el nombre de Jungkook.

Escuchó el suave y casi imperceptible gruñido del azabache y todo su cuerpo ardió en deseo de ser tocado y besado por su novio.

Con esa idea en mente, Jimin llevó su mano hasta su adolorida polla y comenzó a masturbarse, sin dejar de montar el dildo de plástico. Sus movimientos eran erráticos, su orgasmo tocando a la puerta.

— Será mejor que vengas aquí y ahora — Jungkook demandó entre gruñidos al momento que apagó su laptop.

Jimin detuvo sus movimientos y miró a Jungkook un poco desconcertado por la bruma de placer que lo envolvía, además de que no sabía si hablaba con él o con su socio.

— ¡Ahora Jimin! — demandó desabrochando sus pantalones y dejando libre su enorme erección.

Al más pequeño le brillaron los ojos al ver la enorme polla de Jungkook, su boca pareció salivar un poco más y su propia polla se removió entre sus dedos.

En un abrir y cerrar de ojos ya estaba frente a Jungkook, entre sus piernas, esperando órdenes.

— De rodillas — gruñó estimulando su duro miembro.

Jimin obedeció, adoptando la postura “Tower” de un sumiso. Sus rodillas levemente juntas, sentado sobre sus talones, su palmas hacia abajo, su cabeza en alto, pero sus ojos mirando al suelo. La misma con la que Jungkook lo encontró en la habitación.

— Mírame — demandó, la cara de Jimin tan cerca de su adolorida erección

— Tu lengua — ordenó.

Jimin levantó su rostro, abrió la boca y saco su lengua, tal y como su amo pidió.

— Te has portado muy mal, bebé — Jungkook llevó la rosada cabeza de su polla hasta la roja lengua de Jimin — ¿Cómo debería castigarte?

El más alto bombeaba su erección sobre la boca del chico bajo él, sintiendo la humedad de su rojo músculo, soltando leves gruñidos y uno que otro jadeo.

Jimin tragó grueso, la saliva escurriéndose por la comisura de sus labios mientras jungkook daba suaves golpecitos en todo su rostro con su dura y venosa polla.

— Quieres chupármela ¿No es así? — preguntó al ver el deseo en esos oscuros ojos miel.

— Daddy~ permíteme probarte~ — rogó lamiendo sus labios.

Jungkook sólo asintió levemente y eso fue lo que Jimin necesitó para comenzar a lamer la polla del contrario como si de una paleta se tratara.

Sus manos se mantenían sobre sus muslos, porque aún no se le era permitido moverlas. Así que sólo usaba sus labios para mantener la polla de Jungkook dentro de su boca.

Chupaba, lamía, sorbía y su cabeza bajaba y subía en un delicioso vaivén que otorgaba un inmenso placer al azabache.

Jungkook sólo observaba desde su posición a su perfecto sumiso. Sus gruesos labios rodeaban su polla exquisitamente y su habilidosa lengua lo tenía en las nubes.

Podía completar s la perfección la blanca piel de Jimin y como su pene se contraía sobre sus piernas.

Sostuvo las oscuras y suaves hebras del cabello de Jimin para marcar el ritmo. Sus caderas comenzaron a subir y bajar follando la boca del más pequeño. Jimin sólo se dejó hacer, encantado de complacer a su amo, sintiendo como la dura cabeza de esta llegaba hasta su garganta, cortando su respiración.

Por unos segundos se mantuvo así, con su polla completamente hundida en la boca de Jimin, gruesas lágrimas escapaban de los ojos de este hasta que lo soltó y el más bajo comenzó a toser en busca de aire.

Jimin estuvo a punto de correrse sin tocarse.

— Ven aquí, bebé — dio una pequeña palmada a sus gruesos muslos, deslizando también un poco más sus pantalones.

El más pequeño dio un pequeño saltito en su lugar, feliz por la orden. Pasó sus piernas a cada lado de las caderas de Jungkook y se aferró a su cuello con sus brazos.

— Daddy ~ — gimió desperado por la siguiente orden.

— Móntame Jimin, monta mi polla como sólo tú sabes hacerlo~

El más bajo gimió deseoso, alineando la dura erección de Jungkook contra su palpitante entrada, dejándose caer segundos después, sintiendo como sus paredes eran abiertas por la calidad de la polla de su novio.

Oh sí, Jungkook era mucho mejor y más grande que un trozo de plástico.

Comenzó a moverse de arriba a abajo, friccionando su adolorida erección contra el marcado abdomen de Jungkook, quién jadeaba extasiado por sus movimientos.

Los movimientos ahora eran hacia adelante y hacia atrás, cabalgando hasta el último centímetro del grueso pene de Jungkook, podía sentirlo tan profundo que parecía que un pequeño bulto se formaba bajo su vientre.

Jimin gimió agudo y sonoro cuando Jungkook lo tomó por las caderas y aceleró sus movimientos, su próstata siendo masajeada por la dureza de Jungkook.

— Daddy~ ahhggg... Tu polla se siente tan bien dentro de mí... Uhg...

Una fuerte nalgada y un grito de placer llenó el lugar, Jimin estaba al límite, los dedos de sus pies se curvaron, su entrada se contrajo y su llorosa erección estaba lista para liberar su tan esperado orgasmo.

— No te he dicho que puedes correrte — gruñó apretando la punta del pene de Jimin.

— ¡DADDY! — gritó y gimió cuando un potente orgasmo seco arrasó con su cordura, dejándolo jadeante y lánguido entre los brazos del contrario.

Jungkook se levantó de su asiento con Jimin en brazos, empujando su laptop lejos y recostando la espalda de su pequeño sobre la fría madera del escritorio.

Tomó sus caderas y lo penetró de una sola estocada.

— ¡Ahhg, Daddy~! — gimió alto perdido en las fuertes sensaciones.

Jungkook siguió penetrando sin piedad la cálida y suave cavidad del contrario, sus gruñidos se combinaban perfectamente con los gemidos agudos de Jimin, sus pieles chocando era la perfecta melodía de fondo y el sudor de sus cuerpos el mejor de los bálsamos.

El más alto empujó las pierna de Jimin hasta que estas tocaron su pecho, su culo quedó elevado dándole la vista perfecta de como su agujero se trataba su miembro entero.

Era tan malditamente caliente.

Jimin estaba tan sensible por su anterior orgasmo, su polla aún dura, su piel ardiendo, las placenteras sensaciones eran mil veces más de las que podía soportar, sus gemidos ahora eran ahogados, su vista estaba nublada y su cuerpo no dejaba de temblar.

Estaba tan cerca de un segundo orgasmo. Tan malditamente cerca... su agujero se contraía.

— Este será tu castigo — gruñó al borde del orgasmo — Deberás correrte sin que te toque.

Jungkook sacó su miembro de su cálida prisión y comenzó a masturbarse sobre el cuerpo de Jimin. Su mano se movía veloz sobre su hinchada polla, terminando por correrse sobre el sudado y perfecto cuerpo de su novio.

Jimin no se quedó atrás, observar a Jungkook con el ceño fruncido, su mandíbula marcada, sus músculos construyéndose y sus manos moviéndose frenéticas por su gruesa extensión, fue el estímulo visual perfecto para que se corriera sobre su pecho, acompañando el orgasmo de su novio con un gutural gemido.

Jungkook sonrió cansino, encantado por lo obediente que podía llegar a ser Jimin a veces.

— Feliz aniversario, mi amor — susurró cariñoso sobre los abultados e hinchados labios de Jimin.

Dejando de lado al amo y regresando a ser el adorable Jungkook que se encargan de mimar y consentir a su pequeño mochi.

— Feliz aniversario, Jungkookie — respondió con una adorable y adormilada sonrisa, aferrándose a su novio en un cálido abrazo.

Porque dos años de relación debían celebrarse a lo grande…