Uno
Harry se siente nervioso, las manos le sudan y no dejan de temblarle. Si todo sale bien con la entrevista que tendrá en breve, el empleo será suyo sin discusión alguna.
Él toca la puerta del estudio de la casa del señor Tomlinson y, tras un breve “pase” por parte del otro hombre, Harry ingresa a la habitación.
Lo primero que llama la atención del rizado es que las cortinas del lugar están a medio cerrar, permitiendo que poca luz llene los rincones del estudio y que esta, a su vez, acentúa las facciones marcadas y varoniles del rostro de Louis; Harry contiene el aliento cuando el hombre le sonríe ladinamente.
—Harry, ¿cierto? —el nombrado asiente y cierra la puerta, quedando tan sólo él y Louis—. Toma asiento, por favor. Tengo que evaluarte.
El rizado hace lo que le pide, sentándose frente a Louis con las piernas cruzadas a la espera de las preguntas.
—Bien. ¿Has trabajado antes en el área de servicio, Harry?
—Sí, hace poco. De hecho, mis anteriores empleadores me dieron una carta de recomendación.
Louis asiente y toma el sobre que Harry le extiende; él revisa a detalle la información y le da un asentimiento a Harry cuando concluye su lectura.
—Tienes una buena referencia —Louis se recuesta en su silla y coloca sus manos sobre sus muslos—. Vi en tu información que te desarrollas en toda clase de trabajos en el hogar.
—Oh, sí —lleva un mechón de cabello detrás de su oreja—. Puedo hacer cualquier cosa que se necesite. Desde limpiar hasta cocinar, nada me es difícil si debo ser sincero.
—De acuerdo —Louis analiza cada rasgo de Harry, deteniéndose en su boca , “es perfecta para tomar mi polla” , piensa, y después pregunta—. ¿Tienes algún problema con el uso de uniforme?
—Eh —él duda un poco, porque nunca había utilizado uno—. Creo que no.
—Porque sí planeas trabajar aquí debes vestir apropiadamente.
—No tengo ningún problema con el uso de uniforme, señor.
La polla de Louis se contrae en sus pantalones ante la última palabra y aprieta sus manos sobre sus muslos como reflejo.
Louis se acerca un poco al escritorio y extrae una bolsa de su interior.
—Ten, vístete —extiende la bolsa hacia Harry y este la toma—. Creo que es de tu talla.
Harry coloca la bolsa en sus piernas y observa la vestimenta. Debe ser una broma.
—¿Está seguro de que este es el uniforme que debo utilizar mientras trabajo?
—Sí, Harry. ¿Hay algún problema con él?
El rizado mira de nuevo el conjunto y traga saliva.
—No, señor, no lo hay —Harry toma una honda respiración y se levanta—. ¿Dónde puedo vestirme?
Louis se ríe y lo mira de pies a cabeza.
—Justo aquí.
Las mejillas de Harry se tiñen de rojo de inmediato.
—¿J-justo aquí? ¿Quiere decir frente a usted?
—Sí, Harry —dice impaciente—. Y creo que deberías hacerlo pronto, porque le prometí a mi esposa que tendría una nueva mucama para el final del día.
Harry no puede creer que en realidad tiene que desvestirse justo frente a su nuevo posible jefe y utilizar ese uniforme mientras se encuentre en esa casa.
Él traga saliva cuando deposita la bolsa sobre el escritorio y obtiene de ella el delicado, corto y provocador vestido de mucama negro con encaje blanco y listones como decoración.
—Date prisa, Harry. Necesito ver si eres adecuado para el trabajo.
El ojiverde tiembla un poco cuando ve hacia el rostro de Louis y nota que el hombre tiene las pupilas dilatadas; además de que, su lengua sobresale de entre sus labios. Mierda.
Harry retira con timidez su camisa, y siente al instante cómo sus pezones se ponen erectos; por otro lado, Louis no quita sus ojos de encima cuando lo ve inclinarse para deshacerse de sus zapatos y pantalones.
Louis muerde su labio inferior en cuánto las piernas lechosas de Harry quedan al descubierto, revelando algo que no esperaba ver en el candidato a ser su mucama. Harry está usando bragas de encaje, y a través de ellas, el ojiazul puede distinguir la semi erección del rizado.
—Viniste preparado —él se burla e insta—. Vamos, Harry. Vístete.
El hombre se reclina de nuevo sobre su asiento, pero esta vez coloca sus manos cerca de su entrepierna, con su mano derecha presiona ligeramente su erección. La sola imagen de Harry en ropa interior lo tiene mal, y él no puede esperar a verlo usar el vestido que consiguió semanas atrás, antes de proponerle este juego de rol a su novio.
Harry mira con intensidad a Louis, viendo cómo su brazo se mueve por las caricias que se está dejando a él mismo. El muchacho asiente y empieza a colocarse la prenda.
Él inclina de nuevo, pero esta vez le da la espalda a Louis, e introduce sus torpes piernas por el vestido para llevarlo hacia arriba con cuidado. Sus movimientos son lentos pero seductores, no queriendo perder la atención que el ojiazul le está dando.
El vestido sube y se ajusta a la perfección a su cintura, y es el momento en el que él se incorpora por completo para terminar de añadir los accesorios que complementan el atuendo. Harry se coloca las medias blancas altas hasta sus rodillas, además de la liga de encaje y elástico en su pierna derecha.
Cuando ve que ha ocupado todo lo perteneciente al interior de la bolsa, él se da la vuelta y enfrenta a Louis, quién para sorpresa de nadie tiene su mano metida dentro de sus pantalones.
—Te queda a la perfección —le dice, sin dejar de delinear lo alto que se posiciona el vestido sobre sus muslos—. Ven, debes revisar y firmar tu contrato.
El rubor, que no se ha perdido desde que se despojó de su ropa normal, se intensifica mil veces más en su rostro. Sin embargo, él asiente y se aproxima hacia Louis, quién le ha tendido la mano.
Y, él piensa que tal vez leerá el contrato a un costado de Louis, pero no. Sus pensamientos quedan relegados en algún lugar en el fondo de su mente, porque en cuanto se encuentra lo suficientemente cerca de Louis, este lo toma de la cintura y lo sienta en su regazo. Harry inevitablemente siente la dura erección de Louis en medio de su trasero.
Él no va a mentir y decir que es desagradable, porque, en realidad, le encanta sentir la presión que su cuerpo ejerce sobre su jefe. Cómo su culo queda perfectamente encajado con el relieve del pantalón y el miembro de Louis.
—¿Esto está bien, señor Tomlinson? —él pregunta con inocencia, mientras se remueve un poco sobre el regazo contrario, intentando encontrar una posición más cómoda.
La acción de Harry sólo provoca que Louis dé un respingo y lo apriete más contra su cuerpo, la espalda de Harry choca totalmente contra el pecho de Louis.
—Sí, Harry, así estás bien.
—¿Y a su esposa no le molestará que yo esté sentado aquí?
—Ella no tiene por qué enterarse —devuelve, llevando sus manos a la cintura del rizado—. Además, estará en casa hasta el final del día.
—De acuerdo —él sonríe cuando siente que el agarre de Louis lo lastima un poco—. ¿Este es el contrato que debo leer?
Harry señala los papeles sobre el escritorio y Louis sólo le responde un pequeño “mhm”.
Entonces, Harry se inclina, aún sobre el regazo de Louis, y empieza a leer los términos del contrato.
—Bien. Estoy de acuerdo con el horario y con mis días libres.
Él siente cómo Louis apenas levanta su corta falda y empieza a masajear su culo sobre sus bragas. Harry trata de ignorar el sonido de la cremallera del pantalón de Louis y continúa con la lectura de los documentos.
—No estoy realmente de acuerdo con el salario, pero supongo que podríamos negociarlo.
Harry se mece un poco y su culo rebota sobre las piernas de Louis. Él escucha cómo su novio gime en voz baja y supone que eso es un sí.
—¿Y por qué crees que accedería a aumentar su salario?
—Porque soy muy bueno en lo que hago —responde con voz cantarina.
Entonces, el rizado se pone de pie por unos segundos para retirar sus bragas, dándole el tiempo suficiente a Louis para sacar su polla por completo de sus pantalones, y sentarse de nuevo sobre él.
Pero, esta vez, con el miembro caliente y desnudo de su jefe contra su trasero.
La propia polla de Harry termina de ponerse dura cuando siente a Louis de ese modo.
—¿Quieres que te pague más, Harry? —Louis le pregunta con sarcasmo, al tiempo que le da un golpe al trasero del rizado—. Pues vas a tener que ganártelo.
Y Harry no tiene que oír eso dos veces, porque en cuestión de segundos se encuentra meciendo sus caderas sobre el regazo de Louis.
Con cada movimiento que Harry genera, ambos sienten el delicioso roce de sus pieles que, ayudados por el presemen de Louis, les genera más que satisfacción.
Louis toma de nuevo a Harry por su cintura y lo mece con más fuerza y decisión, él piensa correrse por todo el culo de Harry y ensuciar por completo la pequeña falda del vestido de mucama.
Harry jadea un poco a través de su boca abierta cuando toma con su mano derecha su polla y empieza a masturbarse a sí mismo.
El ojiazul simila embestidas de vez en cuándo, y aparta la mano de Harry cuando se da cuenta que él se está tocando.
—No vas a conseguir el aumento si no me dejas comprobar por mí mismo lo que puedo obtener de ti.
Harry se queja un poco, pero se olvida por completo de aquello cuando los dedos de Louis juegan con sus bolas y la base de su miembro. La conocida sensación de cosquilleo en su vientre llega poco después y él siente que podría venirse en cualquier momento.
—Lou…
—¿Cómo me dijiste? —Louis aprieta el glande de Harry y este lloriquea.
—Lo siento, l-lo siento. Quise decir “señor”.
—No te vuelvas a equivocar —lo regaña con dureza al tiempo que juega con la punta de su miembro.
Harry no sabe si negar o asentir a lo solicitado, porque él sólo siente los besos y mordidas que Louis está dejando sobre su cuello.
—Señor, creo que me voy a correr y ensuciaré el contrato.
—Sólo ensuciando mi escritorio con tu corrida sabré si en realidad mereces el aumento —Louis bombea con fuerza un par de veces más la polla del memory este gime desesperado—. Vamos, Harry, córrete sobre tu contrato. Sólo de esa manera te haré uno nuevo y sabré que eres bueno en tu trabajo.
El rizado no puede evitar moverse con más determinación al sentir las caricias de Louis. Él termina manchando todo el escritorio de Louis con su corrida, las tiras blancas sobre la madera son la prueba de lo buen empleado que Harry podría ser.
Por otra parte, Louis no ha dejado que Harry detenga sus movimientos, soltando la, ahora, blanda polla del rizado, para empezar a concentrarse en su propia liberación.
Louis le pide a Harry que levante un poco su trasero de su entrepierna, consiguiendo que el jadeante rizado se sostenga del escritorio con sus temblorosas manos; es entonces que, el ojiazul empieza a bombear sobre sí mismo ante la imagen del brillante culo de Harry debido a los fluidos que ha estado dejando escapar sobre su novio.
El mayor de ambos se concentra en la forma en que el trasero de Harry es apenas cubierto por su vestido, y se corre, con tiras largas de semen que caen sobre la falda negra del vestido que viste su novio.
El semen de Louis mancha por completo de blanco la tela del vestido y él sonríe por ser el causante de aquello.
Louis pasa su mano sobre la piel de Harry y recoge su esencia de allí, él le indica a Harry que se siente de nuevo en sus piernas y le extiende sus dedos llenos de semen.
—Esta es tu prueba final. Dices que eres bueno con la limpieza—le dice, trazando los labios de Harry—; así que, deja impecables mis dedos, zorrita.
El rizado asiente, con sus rizos cayendo sobre su frente, y toma los dígitos de Louis con su boca rosada. El ojiazul se maravilla ante la imagen de Harry chupando sin pudor sus dedos, y él además se fija en lo rojas que se encuentran sus mejillas mientras son ahuecadas por la acción que el rizado está realizando.
Louis siente las vibraciones que el menor deja sobre sus dedos mientras su lengua aprieta sus dedos contra su paladar.
Cuando Harry termina, Louis lo único que puede hacer es besarlo rudo y fuerte, con sus dientes y lenguas chocando.
Harry toma la mandíbula de Louis con su mano izquierda y suspira cuando el beso finaliza.
—Entonces, ¿es un sí? —susurra sobre los labios del contrario—. ¿Estoy contratado?
Louis se ríe un poco, saliendo de su papel un momento, para recomponerse en el acto.
—Sí, hiciste un gran trabajo, Harry —Louis responde—. Y si continúas de este modo, no dudaré en aumentar tu salario cada vez que me lo pidas.
—¡Muchas gracias, señor Tomlinson! Prometo que no lo decepcionaré —la sonrisa de Harry se extiende por todo su rostro y lo único que Louis quiere hacer es volver a besarlo.
—Eso espero —lo mira severo—. Así que, puedes empezar desde este momento.
—Sí, señor.