Prólogo
—Eso no puede ser posible —dijo Paris con una risa nerviosa—. Estuve casada hace dos años y mi exesposo es ciudadano de este país.
—Señora, casarse no otorga la nacionalidad, es una de las tareas más difíciles de este país —confesó el agente de migración—. Si se casa con un ciudadano del Reino Unido puede residir en el país con algunos requisitos y más adelante solicitar una visa permanente, pero deberá documentar de forma responsable y sincera, su relación. Usted estuvo casada pero solicitó una anulación antes del periodo necesario para poder vivir aquí.
—¿Qué está diciendo? —inquirió nerviosa—. ¿Dice que mi matrimonio no me dio el derecho a vivir aquí? Debe haber un error, hace tiempo pregunté y me dijeron que era posible.
—Posible lo fue —concordó el agente—. En caso de divorcio es posible, pero el matrimonio debió durar al menos veinticuatro meses, usted solicitó la anulación apenas dos meses después de casarse. En palabras sencillas, nunca estuvo casada. Aún así, el matrimonio no garantiza la visa.
Paris sintió que el mundo se le caía encima. Llevó sus manos a la cabeza y sintió que se mareaba.
—¿Me da unos minutos? —pidió con los ojos llorosos.
—Me temo que no es posible —manifestó el sujeto.
Se puso de pie rápidamente y salió de aquel lugar; apenas podía contener el llanto y recordó entonces que dos años atrás se había sentido igual o más devastada.
«Paris miró al hombre frente a ella y luego al que tenía a su lado. Apenas pudo sostenerle la mirada y finalmente viró hacia la ventana, donde su madre y su amiga Juno estaban paradas esperando por ella.
—Entiendo que no hay posibilidad de llegar a un acuerdo —dijo el juez que los observaba—. La anulación es un proceso rápido cuando ambas partes lo firman de común acuerdo. Apenas tenga las firmas, en quince días recibirán su constancia.
Sintió la mirada de Frederick sobre ella.
—No hay posibilidad de continuar con esto —aseguró Paris—. El señor y yo nos casamos en un arrebato, pero estamos seguros de que queremos esta anulación.
El juez miró a Fred, luego a ella y extendió los papeles para que ambos firmaran.
Fred observó detenidamente los papeles y abrió la boca para decirle algo pero Paris tiró de los documentos y estampó su firma. No se giró a verle; en cambio, él solo dio una sonrisa amarga y firmó.
—¿Es todo? —preguntó ella.
—Sí —respondió el juez y sin esperar nada, la rubia se puso de pie y salió de la oficina.
Mientras avanzaba para ir con su madre y con su dfcamiga, sintió la mano de Fred sujetarla.
—¿Por qué lo haces? —preguntó en tono bajo—. Sé que no es la boda que querías y que nos casamos en una tontería pero… por qué no intentarlo.
Paris le observó unos segundos.
—Necesito un esposo millonario —confesó y él se llevó las manos a la cabeza—. Tú te separaste de tu familia, invertiste todo en un proyecto que no sabes si dará frutos, no tienes dinero y yo… yo necesito mucho dinero. Tú no lo tienes.
—¿Y qué hay del amor? —preguntó enojado.
—Bueno, la gente no vive ni se llena el estómago con amor —replicó y soltó una risa nerviosa—. No tengo expectativas en eso, solo quiero un esposo billonario.
Fred sonrió y asintió antes de darse la vuelta e irse.
Paris hizo un puchero y miró a su amiga quien le dio una sonrisa triste y se acercó para abrazarla.
—Fue lo mejor, hija —dijo su madre—. No sirve de nada alguien que apenas percibe un sueldo para una renta miserable. Fue millonario, pero él y su hermano con su estúpido orgullo dejaron la fortuna familiar por un sueño, hace dos años ya, y no ven ganancias rentables aún.
—Un negocio lleva tiempo —dijo Juno de mal humor—. Ellos están recuperando su inversión y posiblemente más adelante verán algo más que solo un sueldo. Él es un buen hombre y estoy segura de que Paris sería feliz a su lado. ¿No le avergüenza ver a su hija así por su culpa?
—Por favor, mi hija merece algo mejor —dijo la mujer.
—Ya cállate, mamá. —Paris apretó los dientes—. Acabo de dejar ir a único hombre que me ha importado en la vida porque debo hasta el alma por tu culpa y la de mi padre, al menos finge empatía con lo que siento y si me estimas cuando menos un poco, ¡cierra la maldita boca!»
Paris se detuvo afuera de la embajada y se acuclilló en el piso antes de soltarse a llorar por el cúmulo de dolor que sentía luego de recordar lo que había pasado aquel día.
Dos años atrás debía tanto dinero porque sus padres la usaron siempre como firmante en cada cosa que hicieron, que las deudas las contrajo ella. Paris firmó cada documento desde que tuvo edad legal y aun ahora, después de tanto, la situación había empeorado con los intereses acumularse.
No dormía a causa de las deudas, la cobranza, las amenazas de muerte, demandas para ir a prisión. No tenía vida, no la tuvo antes ni la tendría hasta pagar.
Antes se vio obligada a anular su matrimonio con el hombre que amaba, todo por intentar buscar la manera de que alguien con suficiente dinero para pagar sus deudas aceptara casarse con ella; sin embargo, no encontró a nadie que pensara que ella valía tanto como para hacerlo.
En ese instante, además de todo, sería arrestada y deportada, lo que agravaba su situación puesto que gran cantidad de las deudas que tenía fueron adquiridas por sus padres en su país de nacimiento.
Soltó una risa llorosa, pensó que se lo merecía, pero no por ello resultó menos doloroso. Metió su mano en el bolso y contó su dinero a fin de tomar un autobús a su trabajo, no le alcanzaba, así que se recompuso y empezó a caminar.
Mientras andaba se le rompió el tacón, comenzó a llover, un auto le mojó con agua sucia y sintió que ya no podía más. Vio la concurrida avenida y el semáforo dando paso a los autos.
Se dijo que si se moría, al menos esperaba encontrar la paz y por fin descansar.
Dio un paso adelante y se detuvo de golpe cuando un lujoso auto se detuvo para no atropellarla.
Miró al conductor y este la observó con atención.
Sin embargo, su corazón se aceleró cuando vio que Fred, su exesposo, bajaba del carro y la observaba con curiosidad.
La mirada se tornó de lástima y ella contuvo las ganas de llorar, así que pasó su mano por el cabello, como si con eso escondiera su deplorable estado físico y financiero…