Sweet Teeth

Summary

—¿Por qué papi parece una ardilla?— Harry evita reír ante la pregunta de su cachorra y Louis frunce el ceño, ¿tan mal luce? —Brook, eso es grosero— el omega reprende con una sonrisa. —Lo siento— rasca su nariz y huele el cuello de Harry—. Mami, ¿puedo tomar una paleta helada, por favor? —No— responde el alfa con dificultad, y la niña entrecierra los ojos hacia él. —¡Eso también es grosero, papá!— chilla su cachorra. O. Donde a Louis le extraen sus terceros molares, y Harry junto a su cachorra cuidan de él.

Genre
Romance/Children
Author
noe
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Único


Los pequeños pies se balancean de atrás hacia adelante sin tocar el suelo, y la niña mantiene su atención en la película que se transmite en la televisión de la recepción.

—Brook Tomlinson —la asistente de odontología dice fuerte y claro, llamando la atención de los pacientes.

Tres pares de cabezas ven en dirección de la beta y Louis toma la mano de su cachorra, mientras Harry los sigue, revisando un par de mensajes de su madre.

La pequeña familia ingresa al consultorio lleno de aparatos y sillones cómodos para los padres de los niños; Harry y Louis se mantienen a un costado de su niña, aguardando por su odontóloga de confianza, al tiempo que ella se recuesta en el sillón dental.

—¡Hola, Brook! —la dentista saluda cuando reconoce a su pequeña paciente recurrente—. Harry. Louis. ¿Cómo están?

El omega responde y Louis sólo se limita a acariciar el cabello lacio de su cachorra.

—Todo en orden. Brook ha estado emocionada por esta revisión.

—Es bueno saberlo —la omega toma asiento a un costado de la niña y le toca la nariz—. ¿Lista para tu limpieza, cachorra?

—¡Sí! —el entusiasmo de la chiquilla se siente en el consultorio.

—Bien —Louis deja una última caricia sobre el cabello de su hija y se aproxima hasta Harry—. Voy a revisar tus dientes mientras mamá y papá están en los sillones, ¿de acuerdo?

—Está bien —ella sonríe, confiada—. Soy una niña grande, no le temo a nada.

—Es bueno saberlo —la dentista da un último vistazo a su indumentaria, para asegurarse de tener todo en orden—. Entonces, empecemos.



...



Brook no presenta ninguna caries al final de su revisión, todo lo contrario, su dentadura está creciendo sana y fuerte gracias a los cuidados que tanto ella, como sus padres, le dan a sus dientes a diario.

—Silvie, ¿podrías llamar al siguiente paciente, por favor? —la omega le pide a su asistente y ella asiente.

Entonces, el nombre de Louis se escucha en el ingreso al consultorio y el alfa sólo puede fruncir el ceño, ¡porque él nunca agendó una cita!

—¿Soy yo? —pregunta con confusión—. Pero Harry sólo pidió una cita para Brook.

—Lo siento, señor —la beta habla—. Pero en el sistema consta una cita agendada a su nombre también.

Louis mira hacia su omega y este le sonríe tímidamente.

—Omega...

—Lo siento, alfa —el rizado posa una mano sobre el hombro de Louis con delicadeza—. Pero te has quejado de ese dolor de muela hace días. Necesitas la opinión de una profesional y que te revisen.

El alfa mira la preocupación en los ojos de Harry y suspira, porque ¿qué más puede hacer? Él es un buen alfa y va a obedecer a su omega.

—Bien —dice por fin—. Tomaré la cita.

—¿Nath va a revisar los dientes de papá? ¡Eso es genial!

La dentista sonríe y asiente. Por su lado, Louis se acuesta en el sillón dental.

—De acuerdo. ¿Cuál ha sido el dolor que has sentido últimamente?

—Me duele un poco cuando mastico mis alimentos —él piensa un poco más, sabiendo que va a nombrar lo que le ha ocultado a Harry—. La mandíbula suele molestarme y tengo mucha sensibilidad con la temperatura de lo que como.

Su omega lo mira con atención, a Harry no le gusta mucho por dónde van las cosas.

—¿Has notado algún tipo de hinchazón alrededor de la mandíbula?

—Apenas un poco.

—¿Tus encías han estado sensibles?

—Algo —él se encoge de hombros.

Louis no es del tipo de personas que preste demasiada atención a lo que sucede consigo mismo, sino fuese por Harry, probablemente el alfa viviría en el caos total.

—Louis, ¿alguna vez te extrajeron tus terceros molares, es decir, tus muelas del juicio?

—No, nunca me salieron.

—Pues, tal parece que, por tus síntomas es muy probablemente que estén saliendo ahora mismo —la omega le pide que abra la boca para examinarle las encías y la parte de su dentadura—. Necesito que te realices una radiografía dental y vengas con los resultados en cuánto los tengas.

—¿Van a operarme? —el alfa empieza a temer. Jamás ha sido amante de las intervenciones de ese tipo.

—Si no hay existencia de los terceros molares no, pero si lo hay, tendríamos que operarte.

—¿Qué es operar, mami? —Brook pica el brazo de Harry.

—Es cuando alguien ayuda a otra persona porque siente dolor o lo necesita por su salud.

—¿Papi siente dolor?

—Un poco —responde Louis—. Pero voy a estar bien, ¿sí?

—¿Nath te va a ayudar?

—Sí —la omega asiente—. Pero necesitamos primero que tu papá haga un par de cosas.

Brook mira a los adultos con detenimiento y confía en que ellos saben lo que hacen.

—Como te decía, necesito esa radiografía cuanto antes y te explicaré el proceso de la cirugía.

—Bien.

No dicen mucho después de eso, y la familia se marcha del consultorio para dirigirse a un especialista en radiografías.



...



Desafortunadamente para Louis, dos de sus terceros molares han decidido hacerse notar y lastimar su dentadura.

—Tu tercer molar inferior derecho y superior izquierdo son los causantes de tus dolores —Nath una mueca porque sabe lo difícil que suele ser la extracción de los inferiores—. Te recetaré un par de cosas que debes comprar para antes y después de la operación.

Entonces, ella inicia la lista con las inyecciones para el dolor y las pastillas para evitar las infecciones.

—Nos vemos en dos días, Louis. Adiós, Harry y Brook.



...



Louis siente el pinchazo en su encía y cree que nada le ha dolido tanto como eso, a excepción de las inyecciones de las que Harry le suministró.

La anestesia ingresa a su sistema como una corriente de agua fría que se esparce con ferocidad; él puede sentir sin ningún problema el ardor que esta va dejando a su pasado, para unos minutos después no percibir sensación alguna en su boca. ¡Hasta su lengua se encuentra adormecida por la anestesia!

—¿Sientes esto, Louis? —Nath le pregunta, tocando con su bisturí la encía del alfa.

Louis niega y ella inicia con la cirugía.

Conforme pasa el tiempo, la mandíbula de Louis empieza a doler y todo se empieza a tornar más complicado de lo normal. Porque Nath tarda más de lo debido en el tercer molar inferior derecho; pero, afortunadamente, consigue extraer de raíz, literalmente, la molestia de Louis.

El tercer molar superior izquierdo de Louis es extraído con facilidad, tan sólo basta romper las encías del alfa, destrozar un poco la muela y tirar de ella para que esta termine fuera y junto a su compañera.

Nath aplica más anestesia cuando Louis frunce un poco su nariz mientras ella da puntadas. La omega no desea que el alfa sienta dolor, suficiente debió haber tenido con escuchar cómo sus encías se rompían durante el procedimiento.

La intervención finaliza con Louis despidiéndose de Nath con la palma, después de las indicaciones de posoperatorio, y Harry llevando a su alfa a su costado.



...



Después de llegar a casa, Louis lo único que hace es comer cosas frías para evitar la hinchazón, además de, tomar sus pastillas para el dolor, fiebre e infecciones que pueden presentarse.

Él duerme de la manera más incómoda posible, con sus almohadas contra el respaldo de la cama y su cuerpo casi en una posición de noventa grados.

Su mala noche es inminente, agregando el hecho de que cada cierto tiempo tiene que ir al baño para que su saliva mezclada con sangre caiga en el lavamanos. Él ni siquiera puede escupir, porque eso podría lastimarlo.

Entonces, no es por justificar al alfa, pero a la mañana siguiente no tiene el mejor de los ánimos por lo acontecido durante la noche.

—¿Por qué papi parece una ardilla? —Harry evita reír ante la pregunta de su cachorra y Louis frunce el ceño, ¿tan mal luce?

—Brook, eso es grosero —el omega reprende con una sonrisa.

Pero sí, Louis luce gracioso con su rostro levemente hinchado. Además, el alfa tiene esta especie de puchero inconsciente que no hace más que quitarle la seriedad a su ceño fruncido.

—Lo siento— rasca su nariz y huele el cuello de Harry—. Mami, ¿puedo tomar una paleta helada, por favor?

—No —responde el alfa con dificultad, y la niña entrecierra los ojos hacia él.

—¡Eso también es grosero, papá!— chilla su cachorra pero Louis no hace más que comer de su paleta.

Harry entrecierra los ojos en dirección a Louis como amenaza, y el alfa termina por entender que su comportamiento no es el mejor y que debe compartir.

—Amor, papá ahora no debe hablar, ¿de acuerdo? —él acaricia el cabello de Brook y toma la paleta que Louis le extiende para su cachorro. La niña termina por salir de su escondite y lame lo que Harry ha dejado en sus manitas—. Entonces, intenta no hacerle mucha plática, ¿sí, preciosa? Papi debe descansar.

—Oki, mami —ella lame un par de veces más y le es inevitable preguntar—. Pero, ¿por qué papi luce como una ardilla?

Ahora sí, Harry no evita reír; lo que ocasiona dos cosas:

1. Que Brook ría con él, y;

2. Que Louis lo mire fijamente.

—¿Recuerdas que Nath iba a ayudar a papá con su dolor de muelas? —ella asiente—. Ayer, mientras tú pasabas tiempo con Tim, a papá le sacaron esas molestas muelas del juicio.

—¿Le sacaron las muelas a papá? —Brook se sorprende y mira con miedo a su padre—. ¿Ya no te duele papi?

El alfa apenas levanta las comisuras de sus labios y asiente.

—¡Mami, aún le duele! ¡Nath no le quitó bien sus muelas!

—No, amor. Nath hizo bien su trabajo, tan sólo que el procedimiento que realizaron en la boca de papá lo lastimó un poco y ahora debe descansar.

La paleta de Brook se derrite y gotas dulces resbalan por sus dedos.

—¿Es como cuando la abuela se rompió el brazo?

—¿A qué te refieres con exactitud?

—La curaron, pero aún le dolía.

—Oh, sí. Lo que hicieron con papá es similar, sólo que en su boca.

Brook deja la paleta sobre el cobertor de la cama y se aproxima hasta Louis. La niña deja un besito sobre la mejilla sensible de su padre, pero a Louis no le duele, porque Brook fue lo suficientemente cuidadosa.

—Con mi besito ya no te dolerá más, papi —ella se acurruca a un costado del alfa y lo abraza—. Cuando a la abuela le dolía el brazo, yo le daba besito y ella se curó. ¡Haré lo mismo contigo!

Louis siente que su alfa se derrite de amor por su pequeña y le extiende otra paleta a la niña.

Mi preciosa cachorra, siempre tan buena.

—Gracias, papi.

Harry sonríe por la imagen frente a sus narices y se retira de la habitación para preparar el almuerzo de todos.


...


Si Louis ya detestaba con anterioridad las sopas y cremas en general, ahora lo está haciendo mucho más, ¡y él no puede quejarse en absoluto!

Debido a su cirugía, lo único que, para él es relativamente comestible es la comida licuada, papillas de fruta y batidos.

Cuando Nath le dijo que Harry necesitaría procesar sus alimentos, él realmente no creyó que hablaba en serio, pero ahí lo tienen, viendo cómo su cachorra devora los trocitos de pollo picados y mastica sin dificultad las verduras de su plato.

Louis realmente se arrepiente de haberse sometido a esa cirugía. Él conocía los riesgos de la intervención y no le preocuparon en absoluto, pero jamás pensó que ver comer a su familia alimentos sólidos sería una totura.

—Arry. Omega.

El rizado lo ve con atención y, a sabiendas de lo que pedirá, niega de inmediato.

—No, alfa. Debes comer eso, recuerda que masticar puede afectar la cicatrización de sus puntos.

—Pero-

—¡Papi, debes obedecer a mami!

—Ca-orra —le dice, dejando su cuchara de lado.

—¿No está rica tu sopa? —ella inquiere y toma un sorbo de su jugo, mientras espera por la respuesta que su padre no da—. Mami la hizo con mucho amor para ti y yo le ayudé.

Ella blande sus pestañas y eso es todo para Louis. Siempre está perdido por esos ojitos verdes.

—Está muy ica —concede y lleva una cucharada a su boca.

La niña sonríe, sabiendo que ha ganado, como siempre.



...



La higiene bucal se complica un poco cuando no se puede abrir la boca como se debería. Pero bueno, Brook no es consciente de ello mientras mira cómo su padre limpia las heridas que el bisturí dejó días atrás.

—¿Papi? —ella llama su atención.

—¿Sí?

—¿Tú sabes cómo lavarte los dientes, no es así? ¿O necesitas ayuda?

Louis podría carcajearse en este momento si no fuese tan doloroso.

—No. Sé cómo hacerlo, amor.

—Oh, bien —ella detalle Louis lo hace—. Papá.

El alfa tan sólo emite un pequeño “mhm”.

—¿Estás seguro de que puedes?

—Harry —consigue decir lo más fuerte que su boca medio cerrada le permite.

—¿Qué pasa, alfa? —Harry mira a Brook y sabe que ella tiene que ver—. ¿Sucede algo?

—Mami, ¿sabías que papá no sabe lavarse bien los dientes?

Harry frunce el ceño sin entender.

—¿Cómo?

—Sí, mira cómo lo hace.

Entonces, Louis ignora la conversación y continúa con lo suyo.

—Oh, eso.

—Sí, eso —Brook quiere decir que es raro, pero se lo guarda—. ¿Es por esa razón que tú me enseñaste a cepillarme los dientes, porque papá no puede?

Harry contiene sus ganas de reír y toma a su hija en brazos.

—No, cachorra. Recuerda que papá siente dolor, y que por esa razón hace las cosas distintas en este momento.

—Ah. ¿Entonces sí sabe cepillarse los dientes bien?

—Sí —Harry le sonríe al alfa a través del espejo—. Y por eso también tiene la sonrisa más linda del mundo.

Louis le guiña un ojo al pasar y despeina el cabello de Brook en el proceso, antes de depositar un beso sobre la frente de la niña.



...



Aunque Brook molesta la mayor parte del tiempo a su padre porque olvida que en este momento no hace las cosas como siempre, ella no deja de lado las cosas que solía hacer junto a Louis; como, ver sus series de princesas favoritas o pintar un poco en su libreta de dibujos.

Louis disfruta de esos pequeños instantes junto a su cachorra, porque sabe que el tiempo pasará rápido y que, posiblemente, la próxima vez que recuerde esto será cuando a la misma niña le extraigan sus propios molares.

El alfa cree que hará chistes y bromas cuando sea su turno en el futuro, pero por ahora mismo, él vivirá todo con calma y guardará la risa de Brook mientras lo dibuja con las mejillas llenas como una ardilla.



...



La parte favorita de Louis sobre su posoperatorio es comer cantidades irracionales de paletas heladas junto a su omega y cachorra, mientras el aire acondicionado refresca la habitación y ven películas animadas acurrucados en la cama.

—¡Mami, tú eres ese porque eres muy lindo! —Brook grita, cuando un precioso omega corre a través de un campo de flores, huyendo del peligro— ¡Y mira, papi! ¡Ese se parece a ti! —la niña comenta emocionada cuando una caricatura de mejillas ridículamente grandes aparece en la pantalla.

Louis boquea un par de veces sin saber que decir, pero su respuesta llega de inmediato.

—¡Y esa enana es como tú! —él contraataca mientras le hace cosquillas a su hija.

Entre todo el alboroto que inician padre e hija, Harry activa la cámara de su celular y toma un par de fotos de la guerra de cosquillas. Él, por supuesto, se une al bando de Brook y ataca a Louis con sus dedos sobre sus costillas.

Y ninguno podría odiar esto, porque son su naturaleza y su amor hablando.

Alfa y omega, junto a su cachorra, disfrutando de una tarde de ocio entre risas, besos y abrazos. Esto es lo único que Louis ha pedido siempre y él lo tiene.



...



Louis ni siquiera sabe en qué momento sucede, pero los puntos de sus encías se encuentran fuera de su boca cuando las vacaciones de verano finalizan y el diente delantero superior derecho de Brook se afloja.

—Tu cicatrización ha sido excelente, Louis —Nath halaga mientras se retira los guantes y enderece el sillón dental.

—Tuve buenos enfermeros en casa.

—Me alegra saberlo —ella sonríe—. Harry me dijo que Brook te hizo bromas hasta el cansancio.

—Oh, sí. ¡Quiso hasta enseñarme a cepillar mis dientes y no dejaba de compararme con una ardilla! —él se ríe ante los recuerdos—. Pero no puedo quejarme en absoluto, tiene mi sentido del humor.

—Bueno, como dicen por ahí: de tal palo, tal astilla —ella se burla.

El alfa sale del consultorio de la dentista y se encuentra en la sala de recepción con una callada Brook que lo mira con intensidad.

—¿Qué rompiste, cachorra? —él molesta, tomando asiento junto a Harry, quién no hace más que sonreír—. Omega, ¿qué le pasa? Me da miedo.

Susurra el alfa cuando ve que su hija se aproxima hacia él con las manos detrás de su espalda.

—Nada —él besa la mejilla de Louis—. Pero sólo diré que tú serás el encargado del dinero esta vez —le dice en voz baja, para que Brook no escuche.

Entonces, sucede algo que Louis no esperaba.

En cuanto Brook está frente a frente con su padre, ella extiende su manito y él coloca la suya bajo la pequeña. Un objeto blanco, de poco tamaño, cae en su palma; y él frunce el ceño al no detectar su forma.

Cuando él está a punto de preguntar de qué se trata, levanta el rostro y ve la sonrisa incompleta de su cachorro.

El diente de leche de Brook está fuera.

El diente de su cachorra.

Su primer diente de leche.

La sonrisa de Louis es casi o más grande que la de su omega y cachorra.

—¡Mira, papi, ya no tengo diente! —ella se ríe y cierra su boca para que su lengua se pose contra el espacio que se ha creado ante la pérdida.

—¡Oh, por Dios! ¿En qué momento? —pregunta sorprendido, sin quitarle la mirada a la sonrisa de Brook.

—Empezó a mover con su lengua el diente, y cuando menos lo noté, este se había caído de su sitio —Harry comenta, viendo cómo Louis no consigue salir de su estupor.

—¡Papi! ¡Papi! —Brook salta de felicidad—. Mami me dijo que el Hada de los Dientes vendrá y me dará dinero, ¿es cierto?

—Oh, por supuesto, cachorra —Louis despeina con su mano libre el cabello de la niña.

—¡Genial! —festeja—. ¡Espero que me dé mucho dinero para comprar montones de paletas heladas!

—El Hada de los Dientes hará su mejor esfuerzo, amor.



...



A la mañana siguiente, no sólo hay una buena cantidad de dinero bajo la almohada de Brook, sino que, varias cajas de paletas heladas esperan por ella en el refrigerador de la casa.

Tal vez el Hada de los Dientes hace más que dar dinero a los niños.