ᨧ 𝐼𝑛ℎ𝑒𝑟𝑖𝑡𝑎𝑛𝑐𝑒 ꗃ · 𝑘𝑚

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Summary

국민 ִֶָ 𓂃⊹ ִֶָ Muchos padres cuando se mueren, te dejan una gran suma de dinero o incluso vienés, pero el caso de Jimin era peculiar, pues al morir su madre Omega, le había dejado de herencia a su marido. Un alfa muy hermoso, joven y sobre todo rico. Pronto Jimin se encontró deseando llevar los cachorros de ese alfa. ╭ ┆ ╰ ⓘ 𝙽𝚘 𝚜𝚎 𝚊𝚌𝚎𝚙𝚝𝚊𝚗 𝚌𝚘𝚙𝚒𝚊𝚜, 𝚗𝚒 𝚊𝚍𝚊𝚙𝚝𝚊𝚌𝚒𝚘𝚗𝚎𝚜.. ⤷ . 𝚂𝙸 𝙽𝙾 𝙻𝙴𝚂 𝙶𝚄𝚂𝚃𝙰 𝙴𝚂𝚃𝙴 𝚂𝙷𝙸𝙿 𝙾 𝙴𝚂𝚃𝙴 𝚃𝙸𝙿𝙾 𝙳𝙴 𝙲𝙾𝙽𝚃𝙴𝙽𝙸𝙳𝙾 𝙽𝙾 𝙴𝚂 𝙳𝙴 𝚂𝚄 𝙰𝙶𝚁𝙰𝙳𝙾, 𝙻𝙴𝚂 𝚁𝙴𝙲𝙾𝙼𝙸𝙴𝙽𝙳𝙾 𝚀𝚄𝙴 𝙽𝙾 𝙻𝙾 𝙻𝙴𝙰𝙽 .

Genre
Drama/Erotica
Author
𖠌
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

· 𝐔𝐧𝐢𝐪𝐮𝐞 ·

── ⋅⋅⋅ ────꒰ ୨ ♡ ୧ ꒱─────── 🌾✨

Su madre lo tuvo muy joven. Y al nacer su primer cachorro nada había salido bien para la pequeña familia— el alfa de su hogar los abandono sin remordimiento alguno, al saber la casta de su hijo pequeño— era sabido que los alfas podían distinguir sobre el olor a leche un tenue olor característico de lo que sería cada cachorro, y Taehyung al distinguir el hecho de que su único hijo era Omega, no había dudado en desaparecer una tarde. Dejando así a una Omega con un pequeño cachorro que proteger.


Y tras aquel suceso la Omega se había visto pérdida, sin saber que hacer para poder sobrevivir junto a su hijo. Estaba en aprietos constantemente, solo por conseguir un poco de alimento para ambos.


Así fue como Lisa lo había criado desde siempre, incluso en los peores momentos ella había preferido quitarse el pan de la boca para dárselo a su pequeño Jimin— y siempre habría permanecido con una sonrisa en sus labios— aquello solo mostraba como el pequeño omega había sido cuidado de la mejor forma y había sido amado con tal devoción. Pues Lisa podía afirmar cuanto amaba a su cachorro, incluso mucho antes de que este naciera, ella sabia que habría dado la vida por él.

Algo que su alfa no había entendido y solo había decidido por su cuenta— aunque ahora se encontraba dolida por el abandono repentino— aun así, admitía que nunca se cuestionó en buscar culpables, porque sabía bien que de nada servía. No cuando había amado cada momento con su cachorro, quien le devolvía la sonrisa y hacia los días menos difíciles.


Solo por él podría sonreír y seguir resplandeciente, con gran motivación de buscar algo más allá de la simple aceptación de las personas. Lisa lograría traer mucho más que un plato de comida a casa— con ello en mente siempre fue una Omega valiente y imponente a donde fuera— y así lo logró, nunca más fue tomada como la burla en ese vulgar ambiente como lo era su trabajo en el burdel.


Por fin había dado en el blanco atrayendo con su belleza a un millonario. Uno con el quien por fin había visto una realidad nueva para el futuro de ambos, el de ella y su pequeño Cachorro.


Así había emprendido en un viaje nuevo donde ya nada le faltaría a su pequeño Jimin— el alfa de característico olor a nueces había prometido grandezas para ambos— y la Omega no lo había duda ni un segundo para tomar aquella mano que le brindaba protección. No cuestionaría si al final era un alfa malo, ella estaba bien con saber que Jimin lo tendría todo y nunca más tendría que estar en lugares como en los que habían tenido que refugiarse solo para pasar la noche, sobre todo no permitiría que su cachorro tuviera un único destino como el de ella en ese lugar andrajoso lleno de omegas que se vendían por unos cuantos billetes.


No, no lo permitiría —mientras Lisa siguiera respirando y con vida, haría lo imposible por él— su tesoro más preciado no sería ensuciado por nadie. Después de todo, que Jungkook la haya aceptado con su hijo había sido una gran sorpresa para ella, es por eso que se fue con él.

Se fue sin mirar atrás en su pasado y creo un nuevo destino para Jimin. Claro que con el pasar de los años, Lisa sabia que llegaría un punto donde ya no sería atractiva para aquel alfa joven e imponente.


Pronto sería olvidada y desechada, pero no dejaría que su cachorro volviera a pasar hambre cuando ella ya no esté, y para protegerlo, por eso se empeño en hacer de Jimin el omega más perfecto que los ojos codiciosos de los alfas más importantes en Corea pudieran apreciar. Haría de su cachorro alguien tan deseable, que ningún alfa daría reparo en doblegarse ante él.


Con eso en mente, los años habían transcurrido para bien. Su cachorro había crecido y se convirtió en alguien hermoso y digno de todo lo que existía.


Era el más consentido en la casa de los Jeon y en la mansión del mismo Jungkook, había sido tratado siempre como una joya preciada— Lisa se había encargado de que así fuera durante años— así el cachorro había sido cubierto en algodón. Era una criatura muy tierna y no perdía la bondad, su madre le había enseñado el respeto por las personas y lo había guiado en el largo camino para que sea alguien del que ella estuviera orgullosa.


Jimin nunca había tenido malicia hacia nada, y siempre había sonreído para todos, siendo un joven muy educado. Incluso era preciado por todos. Razón por la que su padrastro lo había llegado a consentir con infinidades de cosas—sacando hermosas sonrisa y sonrojos en el joven omega— de forma que este de alguna manera se había visto cortejado por el alfa mayor de su hogar. Claro que Jimin no había querido confundirse y solo había ignorado los pequeños sentimientos que comenzaban a nacer por el alfa a quien el consideraba como un padre.

Por eso aún cuando Jungkook había llegado con un hermoso ramo de rosas para él, por su cumpleaños que celebrarían aquel día; Jimin se había visto obligado a no sentirse tan emocionado por el detalle y solo había agradecido cortésmente regalándole un casto beso en la mejilla de su mayor.


Pero horas más tarde se encontraría abochornado cuando su madre lo había citado en su habitación. Si, porque Lisa ya no compartía cama con Jungkook desde más de un año, la razón nunca lo supo pero no es como si ellos tuvieran mal trato, solo ya no eran la pareja que alguna vez conocio. Ahora solo eran dos personas que no tenían nada que ver una con la otra, viviendo bajo el mismo techo. Aunque no había querido juzgar su relación, no cuando Jimin se sentía nervioso alrededor del alfa todo el tiempo— cosa que no diría nunca, nadie tenía porque saberlo— ya que el omega se había sentido tan atraído por su olor, incluso los tatuajes del alfa lo habían hecho delirar por horas apreciándolos en la lejanía— su estómago siempre se había mostrado con un gran revoltijo siempre que lo miraba a los ojos— Jungkook era hermoso, y un alfa del que se podría regocijar si lo tuviera para él.


Estaba seguro que su Omega lo había elegido a él, como su alfa. Lo había sabido desde siempre, pero era un límite que Jimin jamás cruzaría, o eso hasta que su madre lo sujeto por los brazos sentándolo en el borde de su cama y lo miro muy sería diciéndole que a ella no le quedaba mucho tiempo. Lisa ya había pasado gran tiempo ocultando que estaba enferma, pronto ya no estaría ahí para él, pero ella le estaba dejando la mejor herencia que este podría pedir, quizás una muy peculiar.


Pues otros padre cuando parten al cielo te dejan vienés, dinero o incluso cosas tontas pero heredarle tu esposo a un hijo, eso jamás se había visto.


Jimin solo se pudo encontrar tosiendo, y mirándola estupefacto, ya que no entendía bien lo que su madre había querido decir.


— Mamá, no hablas enserio, ¿o si?


Lisa se sentó a su lado algo melancólica y con semblante triste.— Jimin, mi pequeño cachorro..— ella acarició sus mejillas y lo sostuvo mientras le sonreía cálidamente, como solo ella sabia hacerlo.

Entonces en ese precisó instante Jimin vio a esos ojos profundos; él la amaba como a nadie, su madre había dado su vida entera por él y por nadie más. Nunca superaría su partida pero seguiría adelante por ella, estaba seguro de hacer hasta la muerte lo que ella quisiera, porque su amor era ciego e incondicional. Así como ella habria matado a quien sea solo por Jimin, él también lo haría por ella, porque era un sentimiento inexplicable que solo ambos podrían compartir.


— Ya no soy una Omega joven lo sabes, ¿no?..


Jimin asintió y sonrió para ella. Era obvio que su madre ya no era joven, las pequeñas arrugas en sus ojos y su semblante era distinto al que una vez lo fue, pero él la seguía viendo igual de hermosa.


— Má a mis ojos siempre serás esa joven hermosa..


— Gracias pequeño..— Lisa le dio un beso Casto en su moflete.— Pero sabes a que me refiero cachorro..


Jimin quería cuestionarla, pero ella lo silenció y él solo la observo atento a lo que su progenitora estaba por decirle.


»—Ya no soy joven como solía serlo, y eso quiere decir que a los ojos de cierto alfa ya no soy tan llamativa como lo fui alguna vez. Pero en cambio tú mi pequeño cachorro, eres realmente hermoso, lleno de vida. Y sobre todo, para eso fue que todos estos años te prepare cachorro..


— No lo entiendo madre..


— Jimin puede que sea vieja pero no tonta, desde hace tiempo se la gran afinidad que existe entre ustedes, y es por eso que yo misma elegí a Jungkook para cuidar de ti. Quiero que el sea tu alfa, no puedes dejarlo ir, entiendes..


El pequeño peli-rubio se encontraba sonrosado por las palabras de su madre. No entendía mucho de todo pero Jimin haría lo que fuera por su madre, y no negaría que su corazón comenzaba acelerarse emocionado por tener a Jungkook.


— Lo entiendo, enserio lo hago..


Ella lo miro dudosa pero suspiro y lo abrazó.

— Te quiero mucho cachorro, y se que lo harás bien. Después de todo saliste a mi, cierto.. — Lisa sonrió resplandeciente, pues era cierto, su cachorro era igual a ella, era como su viva imagen de belleza. Jimin podría tener al alfa que quisiera si él así lo quisiese, pero ahí estaba, heredando al alfa de su madre.


Y no lo dejaría, no dejaría pasar lo que su madre le estaba otorgando, porque solo quizás por primera vez se encontró codiciando todo aquello que alguna vez no le perteneció pero ahora era suyo. Porque ese alfa era suyo, no necesitaba más aprobación que la de Lisa para que Jimin lo tomara y lo tuviera a su merced.

Quizás su madre había olvidado mencionar que en esos años no solo le enseño a Jimin a ser tierno y bondadoso, sino que también le enseño a usar su belleza con astucia. Lisa lo había preparado bien, y estaba orgullosa de haber hecho de su cachorro un pequeño demonio con cara de ángel.

Ella estaba demasiado orgullosa de él, por eso cuando el inminente suceso llegó— Jimin se permitió llorar y despedir a su madre, quien hasta el último momento lo había cuidado y amado— sabia que se había ido con una hermosa sonrisa en su rostro. La Omega había dejado sus mejores deseos para su cachorro, a quien protegió para verlo florecer como lo había hecho.

Su madre no le podía pedir más a la vida.




「❀」



Cuando todo acabo y recogieron lo último de las cosas de su madre para guardarlas en otra habitación, donde ese sería su pequeño lugar seguro del Omega. Este se vio triste y se acurruco en algunas prendas de su madre para grabar su olor en lo más profundo de su sistema.


La extrañaba pero no se dejaría hundir en tristeza, Jimin había prometido cumplir con su deber; el que su madre le había dejado con la herencia que solo ahora pertenecia a él— por ello después de permanecer horas regocijándose con el olor de su madre, se levantó y fue con pasos decididos hacia su alfa— porque si, ese hombre de mirada dura y actitud dominante con aires de grandeza era su alfa. Y con nadie que le impidiera tocarlo de todas las maneras posibles en que quería hacerlo, Jimin no se abstendría de hacerlo.


Motivado por lo que sucedería, se puso aquel camisón transparente sin dejar nada a la imaginación y unas braguitas negras, dejando la piel blanquecina de sus piernas expuestas.


Podía decir que estaba arriesgando mucho pero sabia que el Alfa terminaría cediendo, pues lo había descubierto muchas veces mirando más abajo de sus falditas, hacia la parte de sus muslos— donde su piel lucia más tentadora— lo había atrapado relamiéndose los labios gustoso, pero había terminado por fingir ignorancia, aún sabiendo todo lo que causaba en Jungkook.


El pequeño Omega gozaba de jugar ese interminable juego de miradas deseosas y la inocencia que demostraba ante ello, pero ver a Jungkook sentado en su asiento como siempre mientras revisaba algunos documentos habían encendido en él, algo más fuerte como el deseo de tenerlo sobre él, arremetiendo gustoso mientras sus fuertes brazos hacían un desastre de su cuerpo— eso lo había excitado en demasía, al punto de hacer que los orbes del alfa cambiarán de color ante el tentativo olor del Omega— sin pensarlo Jungkook había alzado su mirada y se había topado con los hermosos ojos bañados en deseo de Jimin.


Logrando humedecerlo aún más. En ese punto se encontraba muy rojo ya, sabiendo que ahora estaba expuesto ante su alfa.


Jungkook lanzo todo al suelo y con señas lo atrajo a él— sin oposición alguna, el Omega siguió sus órdenes y había terminado recostado en su escritorio con las piernas abiertas para el alfa— Jimin se abrió para él dejando que este lo olfateara y degustara por sobre la pequeña tela que lo cubría.


Y claro que, el Alfa no se restringió con ninguno de sus movimientos; sus pulmones acogieron todo hasta saciarse por completo del exquisito aroma a flores, mientras su lengua seguía persistente pasando por sobre la tela de encaje, generando cosquilleos en el Omega— Jungkook quito su cara de ese lugar y miro el desastre que era su pequeño— El alfa en su interior aullaba en devoción, podía describir lo que sus oscuros ojos deslumbraban como algo hermoso.


Simplemente su Omega era apolíneo y estaba lleno de gracia. Exquisito.


Las yemas de sus dedos picaron por tocar la piel expuesta de Jimin; comenzó por sus muslos rozando suave hasta llegar a sus caderas y apretar ahí, queriendo dejar la marca de sus dedos. La verdad era que quería dejar muchas marcas en él, anhelaba dejar evidencia de lo ocurrido para demostrar que aquel Omega ya estaba tomado— Nadie más podía verlo, ni tocarlo, o siquiera pararse a su lado sin olfatear el aroma cargado del alfa— Así debía ser, su alfa se encargaría por él, de mantenerlo siempre rodeado de todo lo que necesite, y demostraría que nada le faltaría a su lado.


Era su manera de expresarle que él debía permanecer a su lado, pues el lobo jamás lo dejaría ir, ya que era suyo, y mientras se deshacía en sus manos por los toques que este le proporcionaba, era un hecho que el Omega bajo él estaba aceptando todo, desde dejarse cobijar por él, hasta ser manipulado a su antojo.


Jimin jadeo por sus toques, el alfa no paraba de tocarlo por todos lados— se sentía engatusado por su olor, podía tocar el cielo si quisiera— su Omega gruño gustoso cuando tiro de sus pezones y dejó besos por todo su cuello. Jungkook estaba peor que él, lo podía sentir cada vez más mojado a su alrededor y aunque eso le estaba gustando de sobremanera, también lo estaba matando por tener que contener sus ganas de querer profanar ese rosáceo y hermoso agujero al instante sin remordimiento, pero no podía.


El pequeño Omega era virgen, lo sabía de ante mano, era él quien se había encargado de cuidarlo y de que ningún otro alfa se acercara. Así había sido por durante años, y ahora lo tenía así.


Tan húmedo, solo por él. Tan dilatado y anhelante de su tacto.

Sentía su boca humedecer a cada instante, pues el hecho de tenerlo a su merced solo provocaba más cosas en su interior, haciendo revivir el fuego interno, su parte animal estaba incontrolable y guiado por sus deseos más primitivos dio arremetidas provocándole pequeños temblores al pequeño cuerpo que se retorsia en sus brazos.


Le encantaba las expresiones de su rostro cada vez que se restregaba sin descaro haciéndolo soltar suspiros— no lo aguantaba más, no podía solo seguir frotándose como un adolescente hormonal, claro que no— Jungkook le mostraría lo que un verdadero nombre podía hacer y Jimin jamás en su vida pensaría en otra cosa que no fuera en el tener sus malditas piernas abiertas para él. Quizás, estaba siendo primitivo de sobremanera, pero eso era lo que era, al final del día solo eran más animales que humanos, guiados por su deseo de poseer y de criar a su Omega.

Cosa que no dejaría pasar, el pequeño Omega se había metido a la boca del lobo, y si creía que podía escapar ileso estaba equivocado porque ya era demasiado tarde para dar marcha atrás a lo que había encendido en su interior, y su deseo por marcarlo tan profundo hasta que a todos les quedará claro que él era suyo.


De su propiedad.


Jimin gimió al sentir cada vez más grande al alfa por sobre la tela que lo cubría del contacto piel a piel, eso lo excitaba.


El alfa era muy dominante y grande para él. Anhelante a más, se movió escurridizo hasta llegar a la bragueta de Jungkook y querer tirar de ella, pero un pequeño golpe en sus manos se lo impidió— el mayor lo veía gracioso pero destellando brillos de excitación, podía divisar lo rojizo en sus pupilas dilatadas, su lobo estaba ahí, tan presente— Un gruñido lo sacó de su valentía, y lubrico más, dejando que Jungkook subiera sus manos de regreso a donde estaban por sobre su cabeza, ahí las apretó con una sola mano, mientras que con la otra se encargaba de hacer a un lado la pequeña tela de encaje dejando ver su bonito agujero, tan exquisito y mojado.


Se mordió los labios soltando gemidos inaudibles. El alfa no lo soltó en ningún momento aunque se removió nervioso, era su primera vez después de todo. Estaba algo asustado, pero en cuando Jungkook metió el primer dedo, Jimin se olvidó hasta de como respirar, su cuerpo tembló y quedo a merced del lobo, dejándose llevar.


Su alfa no le daba tiempo alguno para asimilarlo, se movía tan ágil sacando y metiendo hasta tener tres dedos ya en su interior— el lubricante seguía escurriendo por sus muslos y Jungkook ahora apretaba sus piernas en su estómago, entrando más profundo en él— la sensación vibrante en su pecho no se iba y el cosquilleo avisándole su pronta liberación estaban haciendo estragos en él.


— Mgf~


El Omega se corrió manchando su pecho y parte de su rostro, Jungkook lo vio con satisfacción pero ahí no se detuvo, saco sus dedos para degustarlos uno a uno mientras lo observaba fijamente y Jimin gemia de placer viéndolo tan atrevido— el menor sabía bien, aunque eso no era suficiente para su gusto, por eso se deshizo de sus ropas quedando libre de todo— tiro de él girándolo en su escritorio, lo sostuvo de sus caderas tan fuerte que Jimin gimió alto, por el tacto frío de sus dedos y el tenue dolor que ejercía.


Se rozó por su abertura provocándolo y el Omega respondió queriendo empalarse él mismo, pero el alfa no lo dejó, lo retuvo ahí con sus manos mientras se frotaba en su abertura de manera circular.


Jimin salivaba ante la sensación y se sentía delirante por lo que el alfa provocaba en su interior y como lo manejaba a su antojo, le gustaba, pero quería más, por eso sus caderas se impulsaban hacia atrás queriendo atraparlo y que ya dejara de jugar. Aunque el alfa no estaba dispuesto a eso, lo seguía tentando al borde de la suplica.


— Jung-Jungkook.. mgh~.. Po-r favor~


Tembló en sus manos y sus piernas se sintieron debilitarse ante la suplica, el alfa lo sostuvo sin dejarlo caer y entonces lo inesperado llegó, arremetió en el tan duro desflorandolo sin compasión.


El mayor trago grueso ante la asfixia que sintió, el Omega estaba tan apretado que sintió que podía venirse de solo estar dentro, el solo pensarlo ya causaba estragos— apretó su mandíbula fuerte y contuvo la respiración por un momento esperando no dañarlo, pero Jimin chillo de excitación, moviéndose hacia atrás en busca de más contacto y el alfa le dio lo que buscaba, se enfundo hasta las pelotas en él— el Omega gimió y más lubricante brotó de su abertura, mojando aún más la polla del alfa.


Era evidente que Jungkook estaba cautivado por ese agujero, no podía negarlo. Se relamió los labios y detalló la vista que tenía bajo él, era magnífica. Podía ver como ese aterciopelado agujero tragaba su gruesa y larga verga, asfixiándola sin dejarle respiro, mientras a los bordes escurría lubricante y hilos rojos de sangre.


Se quedo fascinado por unos segundos queriendo guardar el recuerdo en su mente, antes de continuar con movimientos lentos que solo hacían delirar y decir palabras incoherentes a Jimin.


En ese punto, el Omega estaba completamente desparramado en el escritorio mientras el alfa arremetía a su atrás gustoso. Eran un lío de gemidos ambos, y Jungkook estaba ido en su placer tanto como el de provocar el de Jimin tocando su punto dulce, cada vez que daba ahí el Omega se retorcía aún más en sus manos y gemí alto como si nadie más estuviera en casa, posiblemente muchos empleados ya abrían escuchado todo el alboroto que ocurría ahí dentro de su despacho.


Aunque eso no importa, pues los protagonistas de ese encuentro solo eran ellos dos, por eso no dudó en seguir sumergiéndose en su interior, mientras el Omega gritaba su nombre y pedía por más. Jungkook estaba encantado y su vista solo se podía perder en el bonito trasero que acariciaba y le daba nalgadas dejando su tersa piel rojiza— era realmente placentero para el alfa el hecho de que el Omega tuviera una piel tan clara en la que las marcas se daban a denotar mucho más, y sentía que eso lo prendía aún más en la situación en la que estaban— acarició los lados de sus caderas y cuando se sintió liberar tiro de una de las piernas del Omega en alto para arremeter con más fuerza y clavarse en lo más profundo de sus entrañas mientras el nudo se formaba a su alrededor.


El escozor que provocó aquello hizo que Jimin soltara pequeñas lagrimitas y gemidos lastimeros, el alfa enserio era demasiado grande para él, sentía su interior desgarrarse, pero el dolor quedo olvidado cuando Jungkook le acarició sin descaro el glande deslizándose hasta su escroto y dando leves tirones para hacerlo encontrar su propio placer hasta dejarse liberar; sintió la carga pesada que comenzaba a inundar su interior y el alfa aceleró más los movimientos en él haciéndolo llegar al clímax juntos.


Pero nada se comparó a la sobre excitación que pudo sentir cuando este le clavo los colmillos marcándolo como suyo, causando que Jimin volviera a tener otra liberación más bochornosa dejándolo fuera de si.


Parecía que la noche sería larga, Jungkook lo sostuvo mejor y los guió a la recámara principal, esperando a que el nudo pronto baje.



⏝꒷۰꒷⏝꒷۰꒷⏝꒷۰꒷⏝꒷۰꒷⏝


🌷🐰 wiii uwu volví cof cof.. Estaba pensando hacerle el extra pero, no sé ;--;