Insaciable [+21]

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Summary

Un club nocturno. Una bailarina exótica. Un profesor recién llegado a la ciudad de Chicago. Y un baile demasiado excitante para el hombre que creía iba a ser una noche aburrida. ¿Qué ocurrirá cuando el profesor descubra quién es la bailarina que lo volvió loco en una noche?

Status
Ongoing
Chapters
35
Rating
4.8 26 reviews
Age Rating
18+

Introducción

Hice un movimiento de mano ante la pregunta de mi amigo, Gale, la cual claramente no me moleste en escuchar como llevaba haciendo con el resto de la conversación.

Mis ojos inspeccionaban minuciosamente el lugar donde nos encontrábamos. Era muy exótico, pero con su toque de elegancia y sensualidad. Era la primera vez que visitaba un lugar así en la ciudad de Chicago, y eso que yo vivía antes aquí.

Solo que hasta ahora no conocía este lugar, Temptation Nightclub.

El nombre quedaba a la perfección con la estructura del lugar, apenas te parabas frente al edificio estando del lado de afuera y te daban muchas ganas de descubrir qué tan mágico era adentro. No podía negar eso.

Por fuera parecía un simple y antiguo edificio, pero dentro era totalmente diferente a lo que uno se imagina. Varias mesas circulares estaban ubicadas estratégicamente para que todos los clientes pudieran tener una buena percepción de lo que ocurriera en el escenario.

En una esquina apartada se encontraba una barra de bebidas y estantes con diferentes botellas de licores y alcoholes que cualquiera quisiera disfrutar mientras veía el espectáculo dado por las bailarinas del lugar.

Sí, era un buen club nocturno con preciosas y bellas bailarinas exóticas.

Y según rumores era uno de los mejores dentro de la ciudad de Chicago, por no decir el mejor de todos. Al parecer había tres bailarina que dominaban la noche con su rutina de acto, y por eso estábamos esta noche de lunes en el lugar.

Eso y además…

—No entiendo porqué aceptamos venir, en especial cuando fue una sugerencia de Evan.

—¡Hey!—exclamó el rubio—. Tampoco es como si se opusieron mucho.

Tenía razón, al principio dije que no porque al día siguiente debía comenzar en mi nuevo trabajo muy temprano, pero luego cambié de opinión, necesitaba algo de distracción. Esta ciudad estaba llena de recuerdos desagradables.

—Voy a casarme el próximo sábado—nos recordó Gale.

Y por eso esta noche estábamos en medio de un club nocturno. Nuestro manipulable Gale al fin se había dejado atrapar por las garras y manipulaciones de su novia. Llevaban de novios más de tres años, y un año de comprometidos.

Él decía amarla desde siempre, pero el amor te ciega, y él al parecer era ciego de por vida porque nunca, ni ahora, vio la verdadera naturaleza de su futura esposa. Como sus mejores amigos se lo intentamos hacer ver en muchas ocasiones, pero nunca funciono.

—Y no querías tener una despedida de soltero por tu prometida controladora. Así que es mejor hacer una a sus espaldas con una semana de antelación para que no sospeche—comentó Evan.

El pelinegro negó varias veces, cansado ya de los comentarios por parte de Evan. Según el rubio no solo estábamos haciendo la despedida de soltero, sino que también festejábamos el que regresaba a mi hogar luego de varios años estando fuera.

Era algo verdaderamente absurdo, pero no me quejaría mientras el espectáculo valiera la pena.

—La chica que salga contigo, Evan, tiene muy mala suerte—bromeé.

Una chica castaña se nos acercó con una libreta pequeña entre sus manos y un bolígrafo en la oreja. No pase por alto la mirada sugerente me dio apenas nos fijamos en ella.

—¿Qué es lo que van a ordenar, guapos?—inquirió con tono juguetón.

Me humedecí los labios pasando la lengua por ellos, sin dejar de observar sus prominentes pechos sobresalir por el escote que su crop top tenía. Apoyo sus antebrazos en la mesa, inclinándose hacia delante dejándome una mejor vista de sus tetas.

Lamentablemente no estábamos en ese lugar por ella, vinimos, especialmente yo, para presenciar a los peces gordos. Así que los tres simplemente nos encargamos de pedir nuestras bebidas, en ellas demostramos lo diferentes que éramos entre los tres.

Evan, el rubio, pidió una fuerte bebida cargada de vodka, quedaba bien con su personalidad de tiburón cuando se sumía en su trabajo de detective.

Gale se decidió por su querido tequila, hace años lo había probado y se enamoro de ella, como lo hizo con su prometida.

Y yo me decidí por mi característico whisky. Con nuestras órdenes listas, la camarera se marcho no sin antes regalarme una mirada muy seductora, sonreí de lado y regrese mi poca atención a la conversación de mis amigos.

—¿Cuándo se supone que comienza el espectáculo?—pregunté golpeando los dedos en la mesa.

La espera no era una de mis fortalezas, por lo que ya me estaba impacientando no ver el espectáculo, además no quería marcharme del lugar muy tarde.

—¿Tan desesperado estas?—musitó burlonamente Gale—¿Tanto tiempo estas sin acción?

—No todos tenemos la suerte de tener una mujer insaciable, adicta, y deseosa de sexo—contraataqué.

Nuestra pequeña batalla fue interrumpida por la misma camarera de hace un momento que trajo nuestras bebidas. Dejo cada uno de los tragos frente a s respectivo dueño mientras nosotros le dábamos la propina correspondida. Antes de irse, deslizo un pequeño papel doblado junto a mi trago y luego se fue.

Agarré el papel entre mis dedos y lo guarde directamente en el bolsillo de mi chaqueta, no tenía que revisarlo para saber que era su número para que la llamara en cualquier momento, lo que de seguro no sucedería, al menos no por el momento.

De pronto algo cambio en el ambiente del lugar.

—Genial, ya va a comenzar—expresó entusiasmado Evan.

Las luces del lugar se fueron atenuando, hasta quedar todo repleto en una oscuridad intrigante. El silencio se hizo presente ante ese acto, todos los hombres que esa noche habían asistido al club se mantenían atentos al escenario.

No era la primera vez que iba a un club de bailarinas exóticas, pero sí a uno que estuviera en mi ciudad natal. Solía asistir a uno de vez en cuando, específicamente solo cuando necesitaba descargar el estrés de ser profesor en una universidad repleta de idiotas.

—¡Bienvenidos a otra noche en el Temptation Nightclub!—pronunció el presentador del lugar apareciendo en medio del escenario alumbrado por un solo foco de luz.

Todas las personas del lugar se animaron completamente, silbidos, vitorear y más.

—Lamentamos la demora, pero lo mejor siempre se esperar, y nuestras tres diosas siempre son lo mejor para el final—caminó sobre el escenario hasta quedar a un costado de este, el foco de luz lo siguió, dejando el escenario a oscuras—. Bien, den una buena bienvenida a ¡Cleopatra!—la sombra de una delgada curvilínea chica apareció luego del nombre—¡Nefertari!—otra sombra apareció—Y nuestra espectacular ¡Sunev!

Con la última presentación los gritos de ánimos que ya se escuchaban por todo el lugar, aumentaron, haciendo notar lo famosa que era esa última chica. Hasta el momento no podíamos ver sus rostros o figuras, pero si notábamos su figura en diferentes posiciones en el escenario, cada una frente a un tubo.

El foco que alumbraba al presentador se apago, y de a poco comenzaron a verse luces en tonalidades rojas moverse por todo el escenario, haciendo más ansiosa la presentación. Debía admitirlo, sabían cómo atrapar la atención.

—¿Sunev? ¿Qué es eso?—inquirió Evan.

De repente las luces rojas se detuvieron en las tres figuras, dejando ver a las chicas paradas en el escenario. Las tres estaban hermosas, pero yo no podía apartar la mirada de la que se encontraba en el medio del escenario.

Una hermosa pelirroja se encontraba de espaldas al público. Y a pesar de que estuviera de espaldas, podía ver la vestimenta que portaba en ese delicioso cuerpo cargado de curvas que extrañamente quería recorrer con mi boca.

En la parte superior se podía ver que estaba usando un sostén de encaje rojo, y debajo unas bragas de igual forma de encaje y color rojo, pero combinado con toques negro, además de que en uno de sus muslos completaba la vestimenta con una liga más que sexy.

—Es Venus al revés, idiota—respondí con la mirada expectante a lo que estuviera por hacer la linda pelirroja.

La música comenzó a escuchar de a poco en los parlantes del lugar, y con eso las tres damas se empezaron a mover al ritmo de la canción. Dicha canción era tan sensual como los movimientos que ellas estaban haciendo.

Sus pasos eran sincronizados, se movían al mismo tiempo, pero cada una le daba su pequeño toque, era inevitable no observar a las tres y una a la vez. Me decidí por concentrarme solo en Sunev.

No podía verle el rostro, a ninguna se le podía ver, las tres llevaban una máscara que solo dejaba ver sus labios y ojos.

Sunev rodeó el tubo, un segundo después, justo en el compas perfecto dio un pequeño salto para engancharse bien al tubo con sus manos y comenzar a girar en este. Era sorprendente ver lo flexible que era su cuerpo para poder hacer todas las maniobras completamente sexys que estaban logrando mostrar.

Mis ojos no se despegaban de ella.

Sunev, pronuncié en silencio, degustando su apodo en mi boca.

—Joder…—susurré dándole un trago a mi bebida.

Tuve que intentar acomodarme para apaciguar la molestia que iniciaba a sentir en la entrepierna. La jodida polla se me estaba poniendo dura con tan solo verla moverse bajo la luz roja y un simple tubo por el cual se agarraba.

Y a pesar de haberme movido, no funciono para nada. Con cada movimiento que hizo con su cuerpo la verga me dolía, especialmente cuando ágilmente comenzó a girar en el tubo sosteniéndose solo con las piernas.

Lo que más me llamaba la atención era su descarada sonrisa, y su cabello rojo como el fuego balancearse al compas de la música.

De a poco los giros fueron volviéndose lentos, se deslizo por el tubo hasta caer en el suelo con las piernas separadas haciendo perfecto Split. Delicada y elegantemente se bajo del escenario y recorrió el lugar con la mirada.

«¿Qué estaba por hacer?».

Sorpresivamente nuestras miradas se encontraron, como si ella hubiera sentido la mía quemar su cuerpo para que me notara. Y con solo eso se encamino en un paso sensual contoneando las caderas hasta la mesa en la que me encontraba con mis amigos.

En el momento no me di cuenta, pero noté como Gale no le quitaba la mirada de encima a una de las dos chicas que continuaban bailando en el escenario.

La pelirroja cada vez se acercó más, específicamente en mi dirección, lo cual me tenía intrigado, no entendía qué estaba ocurriendo ahora mismo.

—¡Al parecer nuestra preciada Sunev ha elegido a su presa de esta noche!—anunció alegremente el presentador.

«¿Presa? ¿Quién era la presa de quien?».

Mi respiración se detuvo cuando la tuve enfrente. Ahí pude ver mejor lo que no estaba cubierto de su rostro con esa mascara, sus ojos eran verdes claros, su nariz pequeña, y sus labios carnosos como me gustaban iban pintados de un rojo igual de intenso como su cabello.

Era como si el rojo le perteneciera, fuera su emblema.

Sin decir alguna palabra, posó su mano sobre mi pecho, y se inclinó hasta que nuestros rostros estuvieron a solo centímetros de distancia. Nuestras respiraciones calientes se mezclaron en cuestión de segundos, los ojos no se apartaban del rostro del otro, y casi perdí la cordura cuando hizo lo que menos esperaba, rozó sus labios tentadores con los míos.

Fue un jodido rocé. Un simple y jodidamente candente rocé de labios, solo eso fue suficiente para ponerme a mil por completo y querer llevármela a un lugar más privado.

Tan rápido como llegó a mi mesa, se marchó del lugar justo cuando la canción llegaba a su fin. Se subió al escenario junto a su dos compañeras y sé despidió dando una reverencia. Los aplausos no se hicieron esperar, y menos los gritos de que repitieran el espectáculo.

Pero eso no parecía volver a suceder. En medio del entusiasmo del público, tres camareras con unas fuentes de diferentes colores aparecieron apenas las tres bailarinas desaparecieron del escenario, una de las fuentes era de color rojo.

Fruncí las cejas, confundido.

—Es para que dejen el dinero—exclamó Evan a mi lado.

—¿Qué?—balbuceé.

—Las fuentes es para que dejen el dinero a la bailarina que más les gusto, por eso son de diferentes colores cada una. Es una forma segura de que ningún hombre se sobrepasara con una bailarina al momento de darle el dinero, ha ocurrido en varias ocasiones—explicó Gale.

Vaya, era una buena forma de juntar todo el dinero sin tener que estar dejándoselo en la ropa interior de las bailarinas, y de evitar los problemas. Cuando las tres chicas pasaron cerca de nosotros para que dejemos el dinero, detuve a la que portaba la fuente roja.

—¿Puedo ver a Sunev?—cuestioné.

No entendía la razón, no comprendía por qué, pero necesitaba volver a verla. Algo de ella me había encantado, eso estaba seguro, pero no sabía qué.

—Disculpe señor, pero no puede verla—la camarera sonrió apenada—. Esta noche no acepta a ningún hombre debido a que debe marcharse rápido.

—¿Y cuándo viene?

La camarera ladeó una sonrisa y corrió el cabello de su rostro.

—Sunev viene cuando se la precisa o quiere—contestó simplemente antes de marcharse.

Eso no me ayudaba para nada, pero ahora estaba seguro de algo. Volvería a este lugar para poder reencontrarme con ella, y tal vez poder probar esa boca como se debía y no conformarme con un simple rocé que me dejo más duro que una roca.

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