POR ESE CHICO

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Summary

La popularidad conllevaba muchas cosas desagradables que Jazmín nunca quiso ver, pero la vida siempre se las cobraba todas, y esta historia era una de ellas. La chica popular enamorada del chico al que ella había rechazado, dos mundos totalmente distintos, pero con muchas cosas en común. Esta no era la típica historia cliché de amor… Si no el inicio de una historia llena de venganza y dolor. Sumérgete en esta fascinante historia en donde todo empezó por un chico.

Genre
Romance
Author
Sra. F.J
Status
Complete
Chapters
33
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Capitulo 1


Verano



Recuerdo el momento exacto en que me di cuenta de lo que sentía por ese chico. Como una nevada fría erizando toda mi piel en el primer contacto. Repentina, escalofriante… como la naturaleza misma, Henry Frichester. Ese era su nombre, un nombre… que jamás olvidaría, me hizo conocer el amor y también el dolor más intenso.

Nuestra historia empezó en la primavera de inicio de clases en la escuela Wood en el pequeño pueblo de Brilenton. Tal vez si el destino… o la vida me lo hubiera advertido, elegiría mejor mis amistades, y mis decisiones, pero nada es perfecto, y yo no lo era.

—¿Quién diablos hace clases un 1 de enero? —inquirí con asco mientras caminaba con fastidio cargando mi bolso de diseñador que mi madre me ha había comprado de New york.

—Alguna frígida, desocupada, seguramente. ¡Mira esto, Jazz! —soltamos una carcajada, y ella me enseño su celular mientras caminábamos hacia la estúpida escuela de este mugriento pueblo. Cuando pose mis ojos en la pantalla, observe la imagen perfectamente detallada de como la casta Peggy la presidente de clase, tenía sexo con uno de los chicos de sexto. Abrí mi boca y luego solté.

—¡Qué puta…! —atrayendo las miradas de los chicos que, igual que nosotras, caminaban hacia la escuela. Siempre destacábamos demasiado y eso era evidente, éramos como joyas en un lodo llamado Brilenton. Tomo de nuevo su celular quitándomelo de las manos para darle un me gusta al video con una sonrisa perversa en sus labios.

—Ahora todos saben lo zorra que es, se los mande a todos en la madrugada, ¿¡No soy un genio!?  —dijo con una carcajada, parecida a la de una hiena. Tener a Carry como enemiga era la peor decisión que se te podía pasar por la cabeza. Te hundía, y cuando ya estabas en el suelo te pisoteaba sin escrúpulos, la había visto muchas veces hacerlo. Tomo mi brazo de improvisto sonriéndome como la amigable Carry.

—¡Vamos rápido! Ya hice mi buena acción del día, quiero ir a ver a nuestros churris —le devolví la sonrisa recordando como en las vacaciones de invierno por fin pude ser oficialmente la novia de Donovan, el chico más chulí de la escuela. Chillé de emoción y corrí con ella hacia el bullicio del portón de escuela.

—¡Amorcito! —propino saltando a sus brazos como una cobra enredando a su presa, mire a su lado y Donovan me sonrió con sus hermosos ojos verde esmeralda, y de un rubio dorado como el mismísimo oro. Seriamos la pareja más popular de este último año, adonde fuéramos todo el mundo, nos miraría, de eso no me cabría duda. Me acerqué hasta él y entrelacé mis manos en su cuello, dejando que él depositara sus manos en mis caderas para acercarme hacia él.

—¿Se puede tener una novia más guapa? —sonreí alagada y luego lo besé con dulzura, su mirada se llenó de perversión y susurro en mi oído.

—Jazz…. ¿Por qué no vamos a mi casa después de clases? —Se alejó un poco de mí para mostrarme una sonrisa ladina y llena de anhelo. Un vacío de dudas e incertidumbre me aquejo, no era tonta, sabía lo que quería, pero me parecía muy acelerado y no me sentía lista para dar ese paso. Llevábamos tres días nada más, pero era de ñoño no tener relaciones sexuales con tu novio. Me fijé en Carry, que estaba desplegando un espectáculo de pasión con su novio de una manera sensual, casi a punto de pedir un cuarto. Entonces lo miré de nuevo y con una leve sonrisa vacía, dije que, sí. Si Carry podía, ¿por qué yo no? Me alzo emocionado entre sus fuertes brazos, y dijo con una sonrisa en sus labios.

—¡Esa es mi chica lista! Te prometo que nos divertiremos —me dio un beso largo y apasionado que yo devolví de la misma manera. De repente, Carry y Paul nos interrumpieron.

—Ya déjense de meloserias. Están haciendo un espectáculo —dijo carry con molestia, nadie podía destacar más que ella, esa era su regla de oro después de arrancarle la falda a una chica de primero porque era igual que la suya. Desnuda, la chica salió llorando, y nunca más volvió a la escuela. Y me preguntarán. ¿Qué hicieron los directivos de la escuela? Pues nada. La familia de Carry era intocable, eran dueños de casi toda la mitad del terreno de la escuela y sus tátara abuelos fueron fundadores de Briglenton, o algo así.

—¿Vieron el video de esa Bitch santurrona? —inquirió Carry apoyándose en el Cadillac rojo de su novio Paul, que estaba estacionado en el patio del gran edificio. Donovan prendió un cigarrillo, le dio una calada y se lo paso a Carry.

—Digan lo que digan…. La putita está buena —Paul y Donovan se miraron con una sonrisilla en los labios realmente estúpida y asquerosa. Carry se incorporó golpeando a Paul y soltó con rabia.

—¡Son unos completos, idiotas! —tomo mi brazo y me jalo a la entrada, mire hacia atrás y Donovan me guiño el ojo recordándome nuestro compromiso. Carry pelaba y discutía de lo que habían hecho los muchachos hacía unas horas, pero yo lo único que podía pensar era en la reunión de Donovan en su casa. Le dije que sí por compromiso, pero realmente no me sentía lista. Prácticamente no lo conocía.

—¿Qué diablos te pasa jazz? —pregunto Carry guiándome al baño para retocarse, lo hacía unas diez veces al día, era adicta a verse en el espejo.

—Donovan quiere tener sexo —soltó una risa estallada mientras retocaba su carmín con elegancia.

—¿Y por eso estás así? Qué tontería más grande tienes jazmín. Dale lo que quiere, Además…. —pronuncio mirándome de arriba para abajo con burla —Ya te he dicho que ser una virgen te hace una santurrona, y odio las santurronas. —Volvió a mirarse en el espejo, junto a sus labios y haciendo morros en el espejo, la miré consternada para explicar.

—No es tan fácil como tú lo pintas… es mi primera vez, Carry —dije tratando de no verme tan tonta. Alzo los ojos hacia arriba poniéndolos en blanco.

—Mira, Jazmín… te lo diré rápido y directo al grano —dijo mirándome esta vez a los ojos —Te tiraras en la cama, cerraras tus ojos y dejarás que todo pase. Así fue mi primera vez, después las otras son mejores. Si no lo haces, Dónovan terminará contigo y serás una estúpida. —Me levanté asustada y luego dije.

—¡Eso no pasará nunca! Por fin Dónovan es mío y no lo dejaré ir —solté tomando su labial y aplicándome el carmín que me quedaba precioso.

—¿Qué tal me veo? —ella me miro de arriba para bajo y con una sonrisa tensa soltó.

—Mejor que yo no, pero puedes estar aceptable —alce mis ojos y soltamos una carcajada que siguió el ruido de la campana de inicio de clase.

—Qué mierda… —soltamos al mismo tiempo mientras sacaba su supuesto bidón de agua que en verdad era vodka puro, le sonreí y ella soltó.

—Lo necesitaremos, créeme —sin dudarlo un segundo lo tomé y bebí un gran trago para pasar el día.

Ese día lo que no me imaginaba era que los engranajes del destino estaban rodando con una armonía increíble, y cada palabra de ese profesor me unirían a mi primer amor.

—Lo que oíste, Jazmín. Si no nivelas mi asignatura perderás el último año. La fotografía es una asignatura artística muy sencilla, y la única que ven. Así que ponte las pilas —dijo arreglando su maletín y saliendo sin más. Los alumnos salían, y Carry me miraba enroscando su cabello negro.

—¿Y ahora que haré Carry? No puedo perder ni una sola de las asignaturas, fue lo primero que me demando mi madre —ella negó y soltó.

—Yo qué sé, estudia…

—Soy malísima… nunca pasaré y lo sabes. ¿Tú como pasaste? —se hizo la tonta, pero al ver la persistencia de mi mirada dijo.

—¡Está bien! Está bien…. Me lo follé, un diez asegurado. ¿Feliz? Has lo mismo y ya está. Vámonos —mi boca se abrió de par en par, se quejaba de las zorras, pero ella era la mayor. No me acostaría con el maestro ni en un millón de años.

Donovan me espera con su porche negro y sentí como me bajo el alma a los pies, tenía la esperanza de que tuviera práctica o algo parecido, pero no tuve suerte. Tonteaba y reía con sus amigos mientras amasaba su pelota de futbol americano. Cundo me acerque para darle un beso, me empujó a un lado para luego apuntar su pelota a la lejanía, tomo impulso y con todas sus fuerzas la lanzo dándole a un chico que cayó con brutalidad al suelo. Donovan soltó una carcajada seguida de sus amigos para luego chocar sus manos con ese orgullo masculino que a ellos les gustaba pavonear, y en esas se unió Carry. El chico buscaba en sus lentes en el suelo con desespero, la multitud que se dirigía a sus casas empezó a notar el espectáculo ridículo que hacía. Pisaban sus libros como si solo fuera una piedra el paso, de repente giro su mirada hacia mí, observándome, como si sus ojos se desvivieran por buscar mi atención. Donovan posó su brazo en mi hombro, sacándome de esa extraña sensación, devolviéndome a la realidad. Risas y murmullos de cómo le dio en la cabeza mientras los demás le seguían los estúpidos chistes que contaba, me miro y al instante yo también me uní a sus risas para no desatinar.

—¿Viste ese lanzamiento? El idiota ni se enteró, siempre se las da del sabelotodo, pero es todo un maldito perdedor —me beso en la mejilla, riendo como todo un gilipollas, era la única que no le hallaba gracia.

—¿Está en tu clase? —inquirí para saber el porqué de su obcecación.

—Sí, pero no importa. Tenemos mejores cosas que hacer —me tomo de la mano y soltó.

—¡Quítense de mi auto, me voy con mi chica! —todos empezaron a chiflar y a decir estupideces mientras yo solo deseaba salir corriendo.

Al subirme en el auto mi corazón latía con fuerza, sentía calor, Dónovan puso música, pero en vez de ayudarme a calmarme me ponía más nerviosa, sentí como poso una mano en mis piernas, y dijo en un susurro cerca de mi oído.

—No sabes lo mucho que he deseado este momento Jazz… me traes loco por ti —sonreí forzadamente y quité su mano mientras pedía a la vida que me dieras fuerzas, ¿hacia lo correcto?