Mi Libertad / L.S

Summary

Sinopsis: El plan era simple y sin violencia, consistía en confianza, confianza ciega que luego traicionarían. Era la vida que tenían que cumplir algunos, un precio por la libertad. Harry lo sabía y estaba decidió a llegar hasta final, pero ¿a qué precio? ¿A quiénes tendría que dejar atrás para liberar la carga sobre sus hombros y correr hacia su libertad? Un robo a la reserva federal de New York. Una moral dudosa, manchada con la pólvora de suficientes balas. Un boleto hacia la libertad en medio de una mirada oceánica. Pero recuerda: No hay hombre lo bastante rico para comprar su pasado. —Oscar Wilde.

Status
Complete
Chapters
25
Rating
n/a
Age Rating
18+

Styles

En estos tiempos los jóvenes piensan que el dinero lo es todo, algo que comprueban cuando se hacen mayores.

—Oscar Wilde.


Róbales a los ricos y serás Robin Hood, róbales a los pobres y te apedrearán…

Los Styles no son un gran clan, en realidad ni siquiera tienen un nombre fijo, ya que su creación es reciente. Son un grupo de colegas desahuciados que intentan redimirse.

Deberían buscar un buen nombre si quieren intimidar a los demás grupos dentro del gremio, pero solo había un robo más, uno necesario para dejar atrás esta misera vida que ya muchos problemas les han causado.

Dentro de toda esta baraúnda, había una cosa segura, su némesis seguía tras ellos y el tiempo no perdonaría sus incompetencias.


—Bien, estoy oficialmente harto —espetó Adam, mientras sus ojos paseaban filosamente por todos los presentes en aquella sala donde se juntaban para sus concilios. Él no era caracterizado por su gran paciencia y en este punto la situación se le iba de las manos, irritado, tiró los informes sobre la mesa y suspiró profundamente, pasó una mano por su cabellera rubia observando a su colega, Harry, esperando que relatará todo lo que había acontecido ese día.

El lugar era amplio, lo suficiente como para que cupieran dos juegos de sala y una mesa larga donde normalmente debatían planes o simplemente platicaban como viejos amigos, había costado conseguir aquel lugar tan bien escondido de las miradas curiosas de la ciudad, pero valió totalmente la pena por su seguridad.

—¿Por qué no me sorprende que estés con tu rabieta tan temprano? —Hera sonrió dando protagonismo al tono carmín de su labial, mientras jugaba con una pequeña daga que rotaba por sus largos dedos anillados, sus movimientos eran tan delicados que daban el aspecto de ser una pluma entre sus manos. Se tomó la molestia de analizar a Adam con la mirada hasta que este se sintió intimidado.

—Otro nuevo —anunció Harry acompañado de Gemma, su hermana.

—Está designado al área de seguridad, se mudó a Nueva York hace tres años, antes residía en Doncaster —aclaró Gemma proyectando toda la información en la pared blanca frente a ellos. Otro de los grandes beneficios del lugar, sin duda, era su acabado blanco, permitiéndoles proyectar imágenes en los lugares más convenientes.

—Louis William Tomlinson —completó Harry saboreando cada palabra resonada en cuerdas vocales—. Será el mismo procedimiento, lo estudiaremos como a todos los empleados importantes en la reserva federal hasta ahora. Solo faltan seis meses. Tiempo suficiente para no bajar la guardia —indicó con convicción, demostrando seguridad en sus decisiones, no daría el brazo a torcer por otro nuevo, no ahora.

—¿Quién se encargará de vigilarlo? —preguntó Adam mofándose indirectamente de la responsabilidad. Si Harry no estaba cansado del asunto, él sí, al fin y al cabo, eran los únicos infiltrados con identidades falsas trabando en la reserva federal.

—No te preocupes, Adam, puedes quedarte tranquilo, yo me encargaré —aceptó Harry cambiando de tema, no deseaba discutir con él—. Ahora, segundo asunto… KODA —observó a Liam y Niall, dos de sus colegas listos para continuar con la reunión, quienes con un asentimiento tomaron su lugar.

Harry se escabulló del salón hacia un pequeño balcón, ya sabiendo de lo que hablarían, no le interesaba volver a escuchar.


Los últimos rayos de sol calentaban las manos de Harry, mientras buscaba su cajetilla de cigarros, encendió uno dándole una calada profunda, viendo cómo el humo era arrastrado por la sueva brisa, muy relajante para los tiempos de estrés.

El plan era simple y sin violencia, consistía en confianza, confianza ciega que luego traicionarían.

Estudiaron por más de un año a cada trabajador de la reserva federal, sus horarios laborales, sus costumbres y hábitos, todo impecablemente pensado, ganándose la confianza de los mayores cargos y aquellos responsables de la seguridad de la reserva de dinero y oro.

El día del atraco todos trabajarían con normalidad, sería un día cualquiera planificado minuto a minuto, segundo a segundo, a tal punto que nadie se percataría que están siendo robados hasta por lo menos unos días después.

—Reflexionando de más. —La voz de Zayn lo atrajo de vuelta a la realidad. Observó el cigarrillo casi por completo consumido en su inconsciencia.

—Me conoces —respondió Harry sonriendo de lado y desechando el cigarrillo.

—Tomlinson será el último trabajador que contratarán. Lo estás haciendo muy bien —alentó Zayn, apoyando la espalda en la pared a la diestra de Harry—. Lo contrataron porque su tío es un buen amigo de Yosef.

—El director de la FED (Sistema de la Reserva Federal) —ladeó el rostro mirando a Zayn, quien asintió—, espero y sea un amateur moldeable.

—Lo averiguarás mañana. —El pelinegro palmeo el hombro de Harry con la intención de dejarlo solo nuevamente.

—Zayn. —Lo detuvo sujetándolo de la muñeca, haciendo que su colega lo mirará de inmediato—. ¿Vendrás hoy? —preguntó en voz baja, dejando que la mirada miel atravesara la suya, tan verde como un bosque en primavera.

—¿Quieres que vaya por ti? —inquirió de vuelta, su mirada candente quemaba en la piel de Harry como una tela empañada en agua hirviendo. A veces llegaba incluso a odiarse por no poder evitar las sensaciones que Zayn provocaba en él.

Harry no respondió, limitándose a sentir la mano de Zayn rozar delicadamente la suya hasta salir de su agarre, en ningún momento se permitieron apartar la mirada del otro.

—Entiendo. —Fue lo único que dijo Zayn antes de marcharse.

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