đŸ’â€â™€ïžLa vida de Keyla

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Summary

Keyla puede ser como tĂș o como yo, es una chica ordinaria que vive con inseguridades, no tiene nada de especial. No tiene superpoderes, no es miss universo, no es popular, nada de eso. Es una chica que vive en el anonimato, podrĂ­as identificarte con ella si llegas a leer su historia. Mi novela es de cuatro partes...

Genre
Romance/Other
Author
Gracia
Status
Complete
Chapters
160
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

Viernes por la noche


Las discusiones entre su padre y su madre empezaron a escucharse, ella estaba en su cuarto escuchando los gritos solo pensaba:

—¡Ay no! ya van a empezar.


Ella se sentĂł en su escritorio, prendiĂł su bocina, le subiĂł el volumen a la mĂșsica y solo se puso a escribir.


Ella estaba escuchando mĂșsica, mientras se ponĂ­a a escribir ideas para su nueva historia, en ese momento su mamĂĄ llegĂł a su cuarto y le hablĂł:

—¡Keyla!


Ella dejo de escribir, le puso pausa en el reproductor de mĂșsica y saludo a su mamĂĄ:

—Hola ¿ahora porque estaban discutiendo?


Su mamĂĄ le respondiĂł:

—No te preocupes, todo estĂĄ bien. ÂżYa guardaste las cosas en cajas? te recuerdo que mañana ya es sĂĄbado, vamos a ir hablar con la encargada de los deptos para cerrar el trato e irnos a vivir al nuevo depto.


Ella le contestĂł:

—Ya casi tengo todo listo, solo me falta poner la ropa, el calzado, es poco; solo que estoy tomando un descanso y me puse a escribir.


Su mamĂĄ le comentĂł:

—Por cierto, mañana es el dĂ­a de la diosa del cielo, recuerda que tu abuelo la festeja, me pidiĂł que te dijera para que vayas en la tarde, yo no podrĂ© ir, tengo que ver lo de la mudanza a los departamentos.


Ella asintiĂł y sonriĂł:

—Claro, me encanta ir y más porque estarán mis tíos y primos.


Su mamĂĄ comentĂł:

—Esta bien, mañana tenemos que ir temprano a ver los departamentos, nos quedamos de ver con la encargada. No te quedes despierta muy tarde por favor.


Ella le contestĂł:

—SĂ­ mamĂĄ, hasta mañana.


Cuando su mamĂĄ se retirĂł, ella sintiĂł un alivio y comentĂł:

—Lo bueno es que ya se acabó la discusión.


Ella siguiĂł escribiendo en un cuaderno, mientras escuchaba mĂșsica...


Dandara vivĂ­a una vida solitaria, tenĂ­a unos hermanos sobreprotectores, se sentĂ­a en una prisiĂłn, no tenĂ­a libertad alguna.


Ella anhelaba con todo su corazĂłn poder llegar a salir de esa prisiĂłn en la que ella se sentĂ­a, su mayor anhelo era encontrar esa ciudad que su mamĂĄ le habĂ­a mostrado...


Ella empezĂł a bostezar y pensĂł en voz alta:

—Me irĂ© a dormir, ya es tarde, mañana continuarĂ© escribiendo.


En eso pensĂł en voz alta:

—Debo tener mi ropa para mañana, no quiero andar a las carreras.


Ella se levantĂł, cerrĂł el cuaderno y acomodĂł las cosas de su escritorio.


Fue a su clĂłset, estuvo checando la ropa, cuando se decidiĂł por un conjunto, solo la puso en un gancho y la colgĂł en su clĂłset.


Ella comentĂł:

—Ahora si, a dormir.


Solo apagĂł la luz de su habitaciĂłn, fue a su cama, y se quedĂł dormida.


Al dĂ­a siguiente


—Keyla, ya levántate. ¿Quieres seguir durmiendo o quieres venir con nosotros para que conozcas el departamento donde vamos a ir a vivir?


A ella se le hacĂ­a difĂ­cil levantarse, y abrir los ojos.


Ella le contestĂł:

—Quiero seguir durmiendo.


La mamĂĄ de Keyla le comentĂł:

—Esta bien. Yo y tĂș papĂĄ vamos a ir entonces, primero vamos a desayunar y terminando nos vamos.


Ella se tapĂł la cara con la colcha, para seguir durmiendo.


Su mamå salió de su habitación y se fue a la cocina, ahí estaba el papå de Keyla, él le preguntó:

—¿No va ir?


Su mamĂĄ respondiĂł:

—Dijo que quería seguir durmiendo.


El papĂĄ de Keyla le comentĂł:

—Esta bien.


El papå de Keyla agarró una taza y empezó a servirse su café, mientras la mamå de Keyla hacía el desayuno.


Mientras tanto


Keyla seguĂ­a con los ojos cerrados, pero luego se quedĂł pensando:

—Debo de ir, quiero saber cómo será mi habitación.


Ella se quitĂł la colcha de la cara, se levantĂł de la cama rĂĄpidamente, aunque bostezaba diciendo:

—¡Genial! de nuevo no pude dormir mis ocho horas.


Ella fue al clóset, escogió su ropa, que tenía colgada, salió de su habitación, solo se dirigía al baño.


Su mamĂĄ al verla le preguntĂł:

—Crei haberte escuchado decir que no querías ir.


Ella la vio y le comentĂł:

—Cambie de opinión.


La mamĂĄ de Keyla, sirviĂł la comida, llegĂł con su esposo y comentĂł:

—¡Adolescentes!


El padre de Keyla se quedĂł en silencio.


Ella se metió a bañar. Cuando salió del baño vestida, fue al espejo y se peinó su cabello.


Después de observarse en el espejo, pensó en voz alta:

—Me veo bien.


TraĂ­a una blusa blanca con un estampado de un colibrĂ­ en su jaula, su pantalĂłn de mezclilla.


Ella siguiĂł pensando en voz alta:

—Lo Ășnico que me falta son mis tennis blancos.


Antes de salir, observĂł su cuarto y pensĂł:

—Debo tender la cama.


TendiĂł la cama, acomodo todas sus cosas en su lugar y luego comentĂł con una sonrisa:

—Ahora sí, todo está en perfecto orden.


Salio de la habitaciĂłn, se fue a la cocina, se sirviĂł cereal y se fue con sus papĂĄs para sentarse en el comedor.


El papĂĄ de Keyla le comentĂł:

—Tu mamá ya habló a la preparatoria que vas a ir a estudiar.


Ella seguĂ­a comiendo mientras escuchaba a su mamĂĄ, ella le comentĂł:

—Es la preparatoria 7, dicen que esa escuela es muy recomendada.


Ella le preguntĂł:

—¿Ya no irĂ© a la preparatoria Central? todavĂ­a no termino el año escolar.


La mamĂĄ de Keyla le respondiĂł:

—Ya no irás ahi, se ha hecho el traslado a la preparatoria 7.


Ella se alegro y exclamĂł:

—¡Que bien! ya no quería ir a esa escuela.


El papĂĄ le preguntĂł:

—¿Y eso porquĂ©? Âżtuviste algĂșn problema en esa escuela?


Ella pensĂł:

—Debi haberme quedado callada, ahora van a empezar con las preguntas.


La mamĂĄ de Keyla le comentĂł:

—Tu papá te está hablando Keyla, respondele.


Ellapensaba:

—Detesto tener que contestar, es incómodo.


Ella mirĂł a su papĂĄ y le contestĂł:

—Una chica me estuvo molestando, no quiero hablar del tema.


El papĂĄ de Keyla comentĂł:

—Esta bien.


Ella pensaba:

—No me gusta mentir, pero solo recordar lo que me pasó en esa escuela, es algo que no quiero recordar.


Ella le preguntĂł a su mamĂĄ:

—¿Cuándo empiezo la preparatoria?


La mamĂĄ le respondiĂł:

—Este lunes, empezarás en la nueva escuela.


El papĂĄ de Keyla vio la hora en el reloj de la pared, se levantĂł del comedor y comentĂł:

—Debemos irnos ya.


Le dio un sorbo a su café, y le comentó a Keyla:

—Encárgate de los platos, para poder irnos, te esperamos abajo.


Keyla solo asintiĂł.


Ella empezĂł a recojer los platos, fue a la cocina y la limpio,


mientras recordaba ese momento que pasĂł en la escuela...


Keyla fue con el chico que le gustaba, él estaba recargado en el barandal de las escaleras y al verlo, él le sonrió, le saludó:

—Hola Keyla ¿cómo estás?


Ella agarrĂł valor y le comentĂł:

—Mario, me gustas.


Él se sorprendió y le contestó:

—Eres muy bonita pero no estoy interesado, a mí me gusta alguien más.


En ese momento llegó la amiga de Keyla, fue con él y le dio un beso en la boca, vio a Keyla y le saludó:

—Hola Keyla ¿ya conoces a mi novio?


Ella se quedĂł asombrada, despuĂ©s de que ella le habĂ­a dicho a su amiga que ese chico le gustaba,  sonriĂł y se fue disimulando  que no le afectaba, sin decir una palabra.


Se acabĂł el recuerdo


Ella pensaba:

—Vaya amiga, es mejor que no regrese a esa escuela.


Al terminar de recojer la cocina y el comedor, se dirigiĂł a su cuarto, agarrĂł su celular y sus audĂ­fonos.


Ella bajo las escaleras hasta llegar con sus padres.


Keyla le comentĂł:

—Ya estoy.


Los papĂĄs de ella la vieron, el papĂĄ  siguiĂł platicando con los de mudanza por telĂ©fono:

—Bien, asĂ­ quedamos. Los esperamos mañana a las 9 a.m. Gracias.


El padre de Keyla colgĂł y comentĂł:

—Ya quedĂł mañana a las 9 a.m. ahora hay que irnos ya.


Cerraron la casa y se dirigieron al carro, mientras Keyla se subiĂł y  se puso sus audĂ­fonos, le puso play al reproductor de mĂșsica.


Mientras tanto


En el Pueblo Alegre hay unos deptos que se llaman El ParaĂ­so de la Morada.


En esos departamentos hay un gimnasio, canchas de bĂĄsquetbol, canchas de tennis, albercas, lavanderĂ­a, cerca de ahĂ­ estĂĄ la preparatoria 7.


El autobĂșs viene a la entrada de los deptos y recoge a los estudiantes de la preparatoria.


Había un joven en esos departamentos que vivia con su mamå su nombre era John, él tenía 18 años.


Los padres de John se divorciaron, el papå de él le fue infiel a su mamå, John le guardo mucho rencor a su padre y como los pleitos eran todo el tiempo de padre e hijo, decidieron los padres de él, mejor divorciarse.


John vivĂ­a con su mamĂĄ, eran solo ellos dos. John viviĂł una infancia muy dura con su padre, por esa razĂłn era poco expresivo, era agresivo, todo lo resolvĂ­a con golpes.


La mamĂĄ como John se fueron a vivir en ese depto.


Él tenĂ­a a un amigo menor que Ă©l, tenĂ­a 14 años, su nombre era Santiago. Este chico era popular entre las chicas, pero era pĂ©simo en los deportes.


John decidiĂł ayudar a Santiago en los deportes y desde ahĂ­ empezaron a tener una amistad.


John como Santiago tenĂ­an a dos amigos: Victor y Rodrigo.


John se sentĂ­a escuchado por VĂ­ctor, Ă©l era su mejor amigo, cuando a John se le venĂ­a todo encima Ă©l era el Ășnico que le escuchaba.


Los cuatro eran los chicos mĂĄs populares en la prepa...


John y Santiago estaban jugando en las canchas de bĂĄsquetbol con VĂ­ctor, mientras Rodrigo solo los observaba jugar...


John le comentĂł a Santiago:

—Vamos Thiago, debería ser fácil para ti este deporte.


John le pasó la pelota a Víctor, y él se la regresaba a John, Santiago intentaba atrapar la pelota pero no podía.


Santiago exclamĂł:

—¡No se vale John!


John solo se burlaba:

—Pon atención. Jajaja


John le pasó la pelota a Víctor y él encestó en el aro, los dos exclamaron:

—¡Si!


Santiago comentĂł:

—Bien, admito me ganaron.


John como VĂ­ctor se sentaron en una banca dĂłnde estaba sentado Rodrigo.


Santiago agarrĂł la pelota y fue con ellos, y solo comentĂł:

—Los dos son buenos en el básquet.


John chocando la mano con VĂ­ctor, exclamĂł:

—¡Somos un buen equipo!


John tomĂł su bote de agua, asĂ­ como VĂ­ctor y Santiago.


Victor comentĂł:

—Mi chica me contĂł que mañana en la noche a Cathy le van a festejar su cumpleaños y quiere que vaya con ella.


El celular de John empezĂł a vibrar y luego sonĂł el timbre..


John comentĂł:

—Ahora regreso, es mi novia, me está hablando.


El sacĂł su celular y contestĂł la llamada:

—¿QuĂ© pasĂł amor?


Maritza le respondiĂł:

—Hola, quiero que vengas a mi casa hoy a las 4 p.m.


John le respondiĂł:

—Claro que sí ¿pasa algo?


Maritza le respondiĂł:

—Yo...solo quiero verte.


John comentĂł:

—Esta bien, te veo más tarde, te quiero.


Maritza comentĂł:

—Igual, adiós.


Pasado un tiempo en Las Lomas...


Maritza estaba con su amiga Luna.


Luna era una chica aperlada, era mediana de estatura, ojos y cabello café.


En la sala, solo ella le comentaba:

—Mira amiga, yo te recomiendo que termines mejor con John. TĂș con quieres estar es con JoaquĂ­n Âżno?


Maritza le comentĂł a su amiga:

—No es fácil, John puede cometer una locura.


Luna le comentĂł:

—Ya le estás siendo infiel con Joaquín, si se llega a enterar va a ser peor, así que antes de que lo sepa es mejor que lo termines. Con John no tienes futuro, y con Joaquín tienes la oportunidad de darles una mejor vida a tus padres.


Maritza estaba indecisa y le comentĂł a su amiga Luna:

—SĂ© que tienes razĂłn, JoaquĂ­n pronto serĂĄ el brazo derecho del mafioso mĂĄs importante y no me faltarĂĄ nada, Ă©l me lo ha prometido.


Luna le comentĂł:

—¿Lo ves? así que solo debes hacerlo.


Maritza asintiĂł y comentĂł:

—Al final nunca pude querer a John, es buen hombre cuando lo conoces pero aĂșn asĂ­ le falta mucho para ser el hombre que yo quiero en mi vida, prefiero a JoaquĂ­n. Gracias amiga no se que harĂ­a sin ti.


Luna y Maritza se levantaron del sillĂłn y ella le comentĂł:

—Ya me tengo que ir, nos vemos el lunes en la preparatoria. Adiós.