Aphelion • KookTae

Summary

Afelio: Punto más alejado de la órbita de un planeta alrededor del Sol. Jeon JungKook es un astrónomo, fascinado con todo lo que implica el cosmos. Kim TaeHyung es su tierno esposo, pero cada día se siente más ignorado por su pareja. ¿Realmente era el universo quien tenía que ser descubierto, o era JungKook quien se encontraba perdido? ─Hola, JiMin, ¿TaeHyung está con ustedes? No lo encuentro por ningún lado. ─Jódete, Jeon. ─¿Qué? ¿JiMin? ─habían colgado del otro lado. Y de repente ya no es la gravedad la que te sostiene a la tierra, es él. Y sin TaeHyung, ya no había razón por la cual seguir orbitando.

Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

JungKookie, ya llegué ─habló mientras se quitaba los zapatos y los dejaba al lado de la puerta─. ¿JungKookie?

No era la primera vez que pasaba, ni siquiera llevaba la cuenta de cuantas veces fueron en las que su esposo no lo recibía, ni con un beso, ni un abrazo, ni una palabra. Nada.

¿Le dolía? Sí, demasiado. TaeHyung a veces sentía que él era el único viviendo en esa casa, ya ni hogar podía llamarle. Cada que llegaba del trabajo, al entrar siempre se encontraba con un gran silencio. No era secreto, él mismo sabía que JungKook se encontraba en el segundo piso, en el pequeño espacio que habían construido para poder observar el cielo cada que quieran, tenían una vista maravillosa desde ahí, muy hermosa. Pero eso había cambiado hace un par de años.

JungKook y él llevaban dos años de novios y cuatro de casados, los primeros años siempre son los más preciados, o los más felices podría decirse. Se conocieron en la universidad, TaeHyung estudiaba Medicina, y JungKook, Astronomía. Sus caminos se cruzaron cuando a JungKook lo habían mandado para buscar un telescopio, según su profesor, lo habían movido a la facultad de Medicina por algunos problemas que surgieron de imprevisto.

No es necesario alargarlo tanto, JungKook, al buscar lo que le pidieron, se encontró a TaeHyung en un salón, la primera vez que se vieron no pudieron ocultar el asombro al observarse, al cruzar miradas, juraron ver el universo entero en el otro. Después de un par de palabras, y algunos sonrojos, se despidieron, obviamente TaeHyung le ayudó a buscar el objeto, era como el líder estudiantil en su facultad, así que era él a quien informaban sobre cualquier cosa.

Después de eso, ambos no pudieron olvidarse, así que, cuando era receso o la hora de salida, uno de los dos pasaba de “casualidad” cerca de la facultad del otro, claro, porque ellos se cruzaban no porque quisieran, era el simple destino, ¿cierto?

Ambos sabían que no, necesitaban verse, no lo negarían.

Planearon varias salidas, se encontraban en sus casas para jugar, ver películas, cualquier cosa divertida. Y sin remedio alguno, después de casi cinco meses de amistad, TaeHyung y JungKook habían dado el siguiente paso: ser novios.

Estaban irreparablemente enamorados, al terminar sus estudios se dieron cuenta de que querían pasar toda la vida juntos, se amaban demasiado. Y es por eso que, cuatro años después, se encontraban aquí, viviendo juntos.

A los dos años de casados las cosas habían cambiado, no mucho, pero lo habían hecho. Cada día que pasaba, parecía que JungKook se centraba más en lo que conllevaba su trabajo que prestarle la atención que su lindo esposo quería, pero no lo decía, él sabía que JungKook se sentía bien y seguro al observar el universo, era su vida, y Tae lo entendía, no quería quitarle la felicidad a su novio, así que lo único que podía hacer era aguantarse todo, fingir estar bien y sonreír, la felicidad de su Kookie era primordial.

¿Y la de él? Prefería no hablar de eso.

Pero, así como las estrellas que, al agotarse el hidrógeno, ganaba la fuerza gravitatoria y, finalmente, la estrella terminaba por explotar, TaeHyung también tenía un límite, no podía seguir viviendo así, ya no comían juntos, no hablaban, tenía que dormir solo en la oscuridad de su habitación, y cuando llovía y había rayos, JungKook no estaba a su lado para acompañarlo, parecía que se había olvidado que Tae les tenía miedo. Así que decidió hablar con JungKook, él lo amaba, y ver que su relación día a día se apagaba, le dolía en lo más profundo de su corazón.

Y como lo esperaba, JungKook lo entendió, hablaron e hicieron el amor esa misma tarde, Kim se sentía con vida otra vez. Pero desgraciadamente no duró mucho.

Al cabo de una semana llena de amor y mimos, JungKook había vuelto a la misma rutina de antes. Ya no podía aguantar, si su esposo no quería salvar su matrimonio, entonces no sería él el que se conformaba con migajas de amor. ¡Ni migajas habían! Haría las cosas bien, por eso, esa noche iban a tener una profunda conversación, y si JungKook quería seguir con lo mismo, entonces, desgraciadamente, tendría que terminar con todo, aunque eso le haga sentir la persona más miserable del mundo.

JungKook era el amor de su vida, y él bien que lo sabía, pero no podía seguir viviendo así. No era vida. No era la vida que TaeHyung quería.

─¡Sé que me extrañaste, amor! Traje pollo frito.

Dejó las bolsas en la encimera de la cocina y se dispuso a subir a la azotea. Al abrir la puerta se encontró con su novio, su cabello estaba desordenado y aún tenía puesta su pijama. Se veía hermoso.

Se sentó en una pequeña banquita que se encontraba al lado, Jeon miraba a través del gran telescopio mientras apuntaba algo en su libreta. Ah, se veía tan sexy.

¡Rayos, concéntrate, Tae! Primero hay que hablar, luego lo desvistes con la mirada.

─Kookie.

─Oh, cariño. No sabía que ya habías llegado ─dijo viéndolo por el rabillo del ojo, para otra vez voltear a ver lo escrito en su libreta.

Kim notó eso, pero no le tomó importancia, ni un beso volado le había dado. Se sentía un poquitito triste, solo poquito.

─Mmh pues, hoy terminé antes el trabajo, así que por eso llegué más temprano de lo normal ─ soltó una pequeña risita, sin darse cuenta que con ese pequeño gesto, JungKook lo había mirado con ternura.

─Qué bien, así puedes descansar más, cielo.

─Bueno... no sólo por eso vine antes, Kookie. Yo, uhm, quería hablar algo importante contigo.

─¿Justo ahora? Acabo de encontrar un cúmulo estelar, y no quisiera olvidar lo que tengo que escribir sobre él. ¿Te parece bien si lo hablamos mañana? Estás cansado, TaeHyungie, te vendría mejor tomarte un baño e ir a dormir.

─Tú también lo estás, trabajaste desde la mañana, deberías descansar. ¿Qué te parece tomar un baño juntos y hablarlo en la cama? Traje pollo frito, por si no escuchaste ─utilizó su arma letal, su Kook no podría resistirse al pollo frito, había ganado.

─No puedo, ya lo dije, pero me vendría bien el pollo.

─Sólo serán unos cuantos minut-

─¡Esto es más importante, Tae! ─gritó no tan fuerte─ Tú más que nadie lo sabe, sabes lo importante que es esto para mí, es mi vida entera. Yo... yo no podría vivir sin esto.

Quedaron ambos en silencio, JungKook volviendo a concentrarse en lo que hacía.

─Oh, sí, uhm perdón, yo sé... yo sé que eso siempre será lo primero para ti. No quise alterarte, lo siento, de verdad ─se levantó rápidamente, y limpió las lágrimas que salían poco a poco de sus ojos, no quería que lo viera así─. Bueno, yo t-tengo que ir a dormir, tienes razón, estoy muy cansado y debería darte tu espacio.

─Gracias por entenderme, cielo. Descansa bien.

─Sí, te amo.

─También te amo.

TaeHyung salió de ahí, llegó a la habitación que compartía con JungKook, se lanzó a la cama y fue ahí donde terminó por quebrarse. Lágrimas a chorros salían de sus hermosos ojos, tenía suerte de que la habitación tenía paredes gruesas, así su esposo no podría escucharlo, aunque seguramente Jeon no le haría caso a ningún sonido

Su amor por lo desconocido es más grande, ¿acaso ya no me ama como solía decírmelo antes?

No, él mismo lo dijo, ya no seguiría con esto.

Se levantó, agarró las dos grandes maletas que tenía guardadas y se dispuso a meter su ropa en ellas. Observó la polera de JungKook a un lado, se acercó y la sostuvo. Huele a él. Y sin aviso, más lágrimas empezaron a caer, metiendo la prenda a su maleta.

Su olor me calma, seguro no se da cuenta que me la he llevado. Tal vez ni se dé cuenta de que me he ido.

En silencio, y con dolor en su pecho, se dirigió a la salida.

─Te amo mucho, Kook. En serio lo hago ─susurró.

Y sin más, salió de la casa, dejando su anillo en la mesita que se encontraba a un lado del televisor.

No tenía donde quedarse, así que la primera y única opción que se le cruzó por su mente fue ir a la casa de JiMin, su mejor amigo, y YoonGi, el mejor amigo de JungKook, prometido de JiMin.




Bien, todo había pasado muy rápido.

Al día siguiente de la partida de TaeHyung, JungKook se había despertado un poco tarde, sin contar que se había quedado dormido en su estudio, al lado de su preciado telescopio. Le pareció extraño el silencio que había, dado que su esposo siempre se levantaba temprano para preparar el desayuno, y que además pusiera las canciones de su artista favorito a todo volumen, Avicii.

Así que se sentía extraño despertar por el aburrimiento de estar sin hacer nada y no por el ruido de la música.

Bajó al primer piso, seguro su bebé no quería despertarlo tan temprano y por eso no subió el volumen hasta llegar al borde de poder reventarle los oídos. Pero le sorprendió no encontrar nada. Bueno, sólo el pollo que Tae había traído ayer.

¿Tal vez siga en la habitación?

Subió de nuevo, pero se sorprendió al ver su armario abierto, eso no era lo extraño, sino que no había ningún indicio de la ropa del castaño adentro.

Okey, esto es muy raro.

─¡¿TaeHyung?! ─nada, silencio puro─ ¡Amor!

Como si fuera una maratón, bajó otra vez, lo más rápido que pudo, al primer piso, había dejado su celular en la pequeña mesita, probablemente Tae había salido, esperaba que este haya llevado su celular para que así pueda contestarle sin problemas.

─¿Qué carajo? ─murmuró viendo el anillo a un lado del celular─ ¡Kim! ¡Kim TaeHyung!

Mierda, mierda, mierda, mierda y más mierda. No pudo haberle pasado nada, ¿cierto?

Tenía que pensar con claridad. No habían discutido, y si lo hubieran hecho, no llegarían hasta tal punto de largarse de su hogar, y menos dejar la muestra de su amor (el anillo) como si no valiera nada.

Tenía que llamar a sus amigos, tal vez ellos tenían conocimiento de algo, o podría ser que Tae le haya comentado sobre un viaje y él no lo recuerde. Probablemente. Sí, podría ser eso.

No, no. Definitivamente lo recordaría.

Deslizó su dedo por la pantalla hasta dar con el contacto que quería: JiMin hyung

¿Aló?

─Hola, JiMin, ¿TaeHyung está con ustedes? No lo encuentro por ningún lado.

Jódete, Jeon.

─¿Qué? ¿JiMin? ─habían colgado del otro lado.

¿Qué estaba pasando?

¡¡ jungkook es mayor que tae por unos cuantos meses !!