Libro Uno: La Alfa Mestiza

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Summary

A veces la vida nos puede golpear tanto y tan duro que ya no nos queremos levantar, pero debemos hacerlo porque muchos dependen de nosotros y si ese no es el caso, entonces debemos colocarnos de pie porque nosotros mismos nos necesitamos fuertes.

Status
Complete
Chapters
109
Rating
4.9 21 reviews
Age Rating
18+

Donde todo comenzó:

“Las vidas eternas no existen, si ese fuera el caso muchos de nosotros hoy en día estaríamos llorando y rogando por morir de una sola vez y dejar de existir en este plano material. 

Lo que si puede ser eterno es la huella que deja una persona en todos nosotros, que con tan solo una acción ya sea buena o mala durara hasta el día de nuestra muerte. En muchas culturas existe la creencia que el alma de las personas y animales es eterna, que los cuidan y guían para tomar la mejor decisión, incluso que son capaces de reencarnar para volver a estar con la familia que tanto aman y por los cuales morirían eternamente para solo verlos felices.

Lamentablemente, muchas personas en este mundo piensan que otros no deberían ni tener la oportunidad de nacer o de reencarnar; ya sea porque cometieron actos impropios, imprudentes o que lastimaron a muchas personas con su sola presencia.

Pero a pesar de todos estos pensamientos, la única verdad es que la muerte es inevitable, siempre llega ya sea tarde o temprano. Desde nuestra infancia se nos enseña que algún día todas las personas que sostuvieron tu mano y personas que jamás conocerás morirán. Pero lo que jamás se nos enseña es que en algún punto de nuestra efímera vida ese deseo de muerte se volverá tan deseado y esperado que nosotros mismos intentaremos adelantarlo.

A mi edad he comprendido que la vida no solo se trata de trabajar y esforzarse por siempre ser el mejor, sino que se trata de vivirla al máximo y disfrutar lo más que se pueda y esperar con una gran sonrisa a nuestra eterna compañera. Mientras tanto, se fuerte, lucha y no te detengas por más que todo el mundo esté en tu contra, has lo que se te plazca y vive una buena y memorable vida, una digna de ser compartida con el mundo. Pero sobre todo sin perder esa fuerza de lucha que tienes en tu corazón.

Con todo mi amor, tu abuelo… se fuerte mi pequeña dragona.”

La carta de mi abuelo me destrozo aún más los pedazos de lo que era mi corazón, por muchos años siempre lo admiré y aprendí lo más que pude de él, pero hoy en su funeral ya no tengo ganas de sonreír ni de volver a vivir mi vida como era antes, solo quiero desaparecer…

-Señorita los alfas la esperan para presentar sus respetos y dar su condolencia ante la partida de su abuelo – escuche al señor Miles, el antiguo beta de mi abuelo, pero siendo sincera lo único que quería es que se alejara y me dejara sola. – Señorita, sé que todo esto no es nada sencillo para usted, pero debe de ser fuerte ya que al fin y al cabo usted es la nueva líder de esta manada.

Muy a mi pesar y soltando un gran suspiro me levante secando mis lágrimas, guarde con mis manos temblorosas la carta en mi bolsillo y camine hacia la salida del estudio de mi abuelo. Mientras caminaba mi conciencia no pudo evitar recordar los momentos felices que tuve con él, las miles de carcajadas y travesuras que hacíamos juntos, las noches de película en la sala y las veces que nos escondíamos bajo la mesa cuando afuera había una gran tormenta, debido a que yo les tengo pavor. Al solo asomar mi cabeza por las escaleras pude ver a una gran cantidad de personas importantes, todos vestidos de rigurosa etiqueta y muchos de ellos se les notaba en el rostro que no habían tomado muy bien la noticia de la muerte del gran alfa Iyad, el primero en acercarse a mí fue el alfa de la manada “luna negra” una manada fuerte, pero nunca tan fuerte como la manada de mi abuelo. – Lamento profundamente su perdida, el alfa fue una persona maravillosa y sumamente respetada.

Yo por mi parte me limite a asentir antes sus palabras, por supuesto no hay nada que alguno de ellos pueda decirme que yo ya no sepa por mis vivencias con él o que él mismo no me haya contado. Mientras avanzaba hacia el féretro logre escuchar como muchos de los alfas y lunas murmuraban, la pregunta más frecuente era “¿Cómo una niña lograra hacerse cargo de una manada?” o “con ella al mando se nos hará fácil conquistar esta manada”.

En mi interior siempre supe que algún día llegaría la oportunidad de dirigir y cuidar a la manada, pero jamás espere que ese día llegase a mi corta edad de diez años.