Una asistente para Baran

All Rights Reserved ©

Summary

Bela Luque tiene un sueño por lo que decide ir a buscarlo consiguiendo un complicado empleo en una agencia, volviéndose asistente del problemático y atractivo actor Baran Shanw que solo sabe meterse en escándalos, y terminar envolviéndose en su mundo donde nada es lo que parece y guardar secretos es esencial. Solo que ocultar la enorme atracción que sienten ambos es de esconder incluso cuando ambos han apostado que nunca tendrán nada y que solo serán amigos ¿Será posible eso? ¿O su duro pasado los unirá aún más?

Status
Ongoing
Chapters
43
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

—Te ves preocupada.

—No hemos encontrado donde vivir — le reprochó a Laura.

—Cálmate.

—No puedo, no pienso pagar más moteles.

—La vida como publicista es complicada.

Frunzo el ceño.

—Podríamos intentar en más lado.

—Tu ya tienes empleo, el problema es que aún no te pagan.

—Ser publicista no es fácil, ya conseguí donde viviremos.

Frunzo el ceño no muy convencida.

—Lo sé, pero mañana tengo una entrevista de trabajo muy importante como asistente de un agente.

—Me agrada eso.

—Espero que me acepten — hago una mueca.

—Cálmate.

—Eso quiero.

Mientras vamos caminando hasta la parada del autobús un poco preocupada con todo lo que pueda suceder mañana, donde mi vida podría cambiar de una manera drástica.

—Esta es la dirección del pequeño lugar que pude rentar.

Sostengo el papel.

—¿Está lejos?

—No, probablemente te pierdas porque no conoces, pero es fácil llegar.

Asiento, no muy convencida.

—Eso espero.

—Nos vemos más tarde, me llevare tus cosas así que no debes de preocuparte de nada ¿De acuerdo?

—Vale.

La despido mientras miro mi reloj que aun tengo tiempo de ir al banco para tomar un poco del dinero que me mando mi tía que me pidió un favor, y con el tiempo he aprendido a no negarme aunque trato de hacerlo poner límites precisos como debe de ser porque a veces con la familia todo se puede volver complicado, las horas van pasando hasta que me doy cuenta que debo de ir al nuevo lugar donde viviré ahora pues no pensaba hacer ese cambio de residencia tan drástico pero era necesario lo complicado es que no tenía idea hacia donde iba.

Aunque seguía la dirección de las personas que le preguntaba hacia donde ir, pues mi celular estaba completamente muerto y las calles ya vacías no ayudaba nada.

Cálmate me decía a mi misma para no ponerme demasiada nerviosa por estar totalmente sola en esas calles donde no conocía a nadie, que no sabía muy bien donde estaba y casi iban a dar la medianoche, solo debía de pensar que esta enorme ciudad no me podía comer.

Trago saliva.

Escucho unas risas y eso me pone los pelos de punta así que acelero mi paso aunque no tenga ni idea hacia donde ir es más no recordaba a donde la última persona que me comento mi lugar de destino.

—¡Hey preciosa! — me gritan.

No me detengo solo sigo caminando como si nunca hubiera escuchado nada, porque quizás hay más personas alrededor.

—¡Preciosa no corras!

Tranquila, me decía.

Se me para un tipo enfrente de mi riéndose, a lo que me detengo de golpee, esto no es nada bueno.

—¿Dónde vas?

—Tengo prisa.

—¿Por qué no nos conocemos?

—Si — dice otro tipo al otro lado.

Trago saliva, con nervios meto mi mano en mi mochila sosteniendo con fuerza el gas pimiento que me compre hace un tiempo.

—Si, vamos — me dice otro cerca del oído.

—No te me acerques — le amenazo sacando mi gas pimienta — Déjenme en paz.

Comienzan a reírse los cinco tipos que los cuento cuando aparecen enfrente de mí, deben de estar tomados pues traen algunas latas de cervezas en las manos y se val ligeramente de lado, es claro que puedo contra ellos empezando que los empujo aunque mis técnicas de defensa personal vistas en tiktok no me servirán de nada.

—Vamos no seas así — se me acerca —Solo un rato.

Se vuelven acerca y nuevamente trato de aventarles el gas, aunque me tiemblan las manos por los nervios hasta creo que estoy sudando.

—No me toquen — chillo.

No puedo creer mi primer día en esta enorme ciudad me este pasando esto y que no exista una persona cerca para ayudarme.

—¡Déjenla en paz! — dice un hombre fuertemente.

Me quedo tensa cuando escucho dicha voz, pero los hombres solo empiezan a reírse.

—¿Qué no escucharon?

—No nos importa lo que tu digas — comenta un hombre riéndose — Nos vale.

Los pasos se escuchan aunque quiero ver no quito mis ojos sobre los hombres que siguen mofándose de todo lo que esta sucediendo probablemente por lo borracho que se encuentran.

—Les dijo que la dejaran en paz así que hágalo.

—¿y si no qué? — lo reta uno.

—No querrán saberlo.

Los hombres se ponen alrededor del chico que está ayudándome que es bastante alto y va vestido todo de negro, siento que sería un buen momento para huir pero mis pies no funcionan. Solo que en cuestión de segundos uno de los borrachos se avienta sobre el chico, pero este lo esquiva dándole un fuerte golpee en el estómago para empezar una pelea contra todos pareciera que estoy en una película porque deja a todos tirados en el suelo.

—¿Quieren seguir?

Se levanta haciéndose de lado pero alejándose.

—Te arrepentirás.

—Ven y dímelo de frente.

Los hombres escupen para seguir maldiciendo para caminar aun tambaleándose.

—Bye, bye — dice el chico que me ayudo saludando con la mano — Idiotas.

Bajo el gas pimienta dándome cuenta que esta cosa no sirve en momento en donde estas demasiada nerviosa y viendo que el apuntador estaba hacía mí y me iba a caer el los ojos, tonta soy en esto.

El chico todo vestido de negro mira sombre su hombro, y parece que sonríe para caminar directamente a mí.

—¿Estas bien?

—Si.

Mis ojos siguen en los tipos que hacen señas obscenas a donde me encuentro y no puedo evitar hacer una mueca.

—No les hagas caso no volverán.

Asiento.

Y miro al hombre que me salvo, y no puedo negar cuando veo alguien guapo y este tipo lo era, de piel apiñonada, con ojos oscuros, una nariz ligeramente respingada y una barba cerrada del color de su cabello negro azabache con ligeros rizos, esa apariencia de un chico malo los cuales no son buenos. Creo que debo haberme quedarme atonta porque comienza a reírse.

—Si, si — digo tratando de relajarme — Es que no soy de aquí.

—¿Te hicieron algo?

—No, y gracias por ayudarme.

Me sonríe.

—Ese gas no te sirvió de mucho.

—Lo sé — digo derrotada metiéndolo a mi mochila.

—No creo que sea buena idea caminar solas a esta hora.

—Lo sé pero es que me perdí, soy nueva en la ciudad.

—¿A dónde ibas?

Saco mi papel del bolsillo y se lo muestro este lo mira frunciendo el ceño.

—Eso esta lejos.

—¿Cómo que lejos? Un señor me dijo que estaba a una cuadra.

—Ese señor te mintió.

Maldito.

—No puedo creerlo.

Suspiro derrotada.

—Y se donde es, lo cierto es que vivo cerca de ahí.

—Increíble.

—Te puedo llevar.

Mete sus manos a los bolsillos de sus jeans oscuros.

—No te ofendas pero no te conozco.

Me sonríe.

—Te acabo de salvar de unos tipos si quisiera hacerte algo lo hubiera hecho desde hace rato ¿no crees?

Me muerdo los labios.

—No me conoces.

Alzo las cejas.

—¿Te debo de conocer?

—No.

—¿Entonces?

—¿Quieres que te lleve? La dirección donde vas son aproximadamente unas 20 cuadras.

—¡¿Qué?! No puede ser.

Paso mis manos por mi cabello que debe de estar esponjado.

—De acuerdo.

—Vamos — hace una señal con su cabeza.

Nos acercamos a una lustrosa moto negra que parece mala idea, pero es mi única opción estando en un lugar que no conozco con alguien que tampoco conozco,

—¿No es peligroso?

—¿La moto o yo?

Lo miro.

—La moto.

—No, hasta la fecha no.

Se sube moviendo sus hombros y me mira sobre su hombro.

—Anda sube.

—De acuerdo.

Me cruzo mi bolso para subirme tratando de no tocarlo demasiado aunque es muy atractivo.

Trago saliva.

—Bien, agárrate fuerte.

Me acomodo el cabello cuando prende la moto y eso me pone nerviosa y arranca fuertemente teniendo que agarrarme de él eso me hace sentir un poco insegura pero cuando pasamos las calles totalmente desiertas se que estoy en peor peligro que esta moto y dándome cuenta que mi amiga nos mudo a la boca del lobo.

—¿Dónde es?

—Aquí — señalo una casa blanca con una puerta de metal.

Detiene la moto, y me quedo viendo la casa que rento aunque se supone que es pequeña espero que este mejor por dentro de lo que se mira desde afuera. Y me bajo volviendo acomodar mi cabello.

—Gracias.

Se recarga sobre su moto mirándome.

—¿Te puedo aconsejar algo o darte una advertencia?

—Claro.

—Te aconsejo que en todas tus entradas le pongas candados o seguros no es el mejor lugar al que te viniste a vivir y te advierto que problemas siempre hay aquí.

Me acerco.

—¿Es un lugar peligroso?

—Problemático diría yo.

Frunzo el ceño.

—Es lo mismo.

—No matan aquí.

—Eso me hace sentir mejor.

Comienza a reírse.

—Mierda.

—Te recomiendo que empieces a llevarte con tus vecinos, se amable incluso servicial pues cualquier cosa son los primeros que te defenderán.

—Pensaba que había rentado un mejor lugar.

—No andes sola.

—Eso lo tendré muy apuntado.

Asiente con la cabeza.

—¿Cómo te llamas? — me pregunta.

—Bela.

—¿Bela? ¿Cómo Bella de crepúsculo?

Rodeo los ojos cuando me hacen siempre esa pregunta.

—No, o sea la de crepúsculo es Bella y el mío es Bela.

Hace una mueca.

—Es lo mismo.

—No.

Alza los hombros.

—¿Y tu?

Ladea la cabeza.

—Eres como un unicornio en esta noche extraña que te conocí sobre todo en este barrio, pero aún más por preguntarme eso.

—¿Qué?

—Baran — extiende su mano la cual acepto —Para salvarte cuando se requiera.

—No es necesario pues no me considero una mujer en apuros.

Me sonríe.

—Me imagino.

Me suelta la mano, y vuelve a ladear la cabeza como hace un cuervo como si quisiera saber algo.

—Te llamaría Bambi.

Rodeo los ojos.

—Me voy.

—Espero volverte a ver.

Me guiñe el ojo, y solo me doy la vuelta para entrar a la dichosa casa con las llaves que me dieron una vez adentro me recargo en la puerta para deslizarme hasta quedar en el suelo sintiendo que será un largo proceso.