Única Parte
El calor en la habitación era innegable, vestimenta regada por el piso, gemidos como canción de fondo, algunos carteles ubicados en el mueble, y dos personas envueltas en las mantas de su cama.
─Mhg, eso es bueno ─susurró despacio, disfrutando los movimientos de su pareja.
Continuó embistiendo, viendo cómo el negro pelo quedaba pegado en la frente de su acompañante, con una mano se limpió el sudor que empezaba a correr por su rostro.
─Kook, por favor, más rápido ─se aferró a las sábanas, al mismo tiempo en que enrollaba sus piernas al cuerpo desnudo que se encontraba encima suyo.
El azabache acató la orden, dándole a su pareja lo que pedía, colocó sus manos en la cabecera de la cama, tratando de acomodarse un poco, bajó su mirada para enfocarla en el cuerpo parecido al suyo, que gemía como si no hubiera un mañana. Juntó ambas frentes para de nuevo seguir con sus embestidas.
─No es la primera vez que te hago el amor, pero se siente como si lo fuera.
─Siempre es perfecto contigo... Sólo contigo ─apretó sus labios, sintiendo su entrada ser maltratada.
Siguieron hasta donde sus fuerzas llegaron, corriéndose como nunca lo habían hecho. Adentro, en esa habitación, era el único lugar en el que podían amarse libremente.
─Me cautivan tus ojos, expresas lo que sientes sin la necesidad de abrir los labios, es fascinante.
─Tú eres fascinante, JungKook ─suspiró enamorado.
─Eres tan guapo... Te amo ─frotó su nariz contra la mejilla de TaeHyung, escuchando como este último soltaba risas─. ¿Por qué te ríes? ¿Te parece divertido cuando digo que te amo? ─le preguntó juguetón.
─Puede ser ─mostró una gran sonrisa.
─¿Y tú me amas?
─Sabes que lo hago ─acercó el rostro de JungKook hacia su pecho.
─Es que... nunca lo dices.
─No necesito decirlo, te lo demuestro todos los días ─y lo hacía, nunca fue bueno con las palabras, pero le reconfortaba saber que JungKook era consciente de todo el amor que sentía por él.
─Y me encanta cuando lo haces, solo que me gustaría escucharlo ─se acurrucó entre sus brazos.
─Mmh... ─lo apretó con cariño, quedándose poco a poco dormido─ ¿Y si algún día lo dijera?
JungKook bostezó, escuchando los latidos de su amante sonando al compás de su respiración, sintiéndose de pronto bendecido─. Moriría feliz.
A la mañana siguiente se levantaron temprano, se vistieron, desayunaron, y salieron del lugar, sin antes llevar consigo los carteles que se encontraban ahí. TaeHyung se cubrió con un largo saco color marrón que le llegaba hasta las rodillas, y JungKook no olvidó ponerse su sombrero de copa alta. Cerraron la puerta de madera, escuchándola rechinar un poco, y se dirigieron a un espacio escondido, donde más personas con pancartas esperaban por ellos.
─¿Alguien los vio venir aquí? ─preguntó TaeHyung, tomando la mano de JungKook.
─No, tratamos de ser sigilosos ─observó cómo algunas mujeres tenían doblado el borde de sus grandes vestidos, supuso que lo hicieron para poder desplazarse con ligereza.
─Eso es bueno.
─Yo... ─todos voltearon a ver a la persona que empezó a hablar, era el hijo del panadero─ estoy pensando que hacer esto no es buena idea ─se notaba nervioso.
─¿Por qué crees eso, Daniel? ─dijo una mujer.
─Sabemos cómo vamos a terminar si sale mal, si ellos no lo aceptan. Nosotros... nuestro pensamiento está prohibido, el menor castigo sería la muerte ─de pronto se mostró asustado─. Y-Yo no quiero morir.
JungKook dio un paso al frente, observándolo con compasión─. Está bien si no quieres seguir con esto, cada uno decide participar o no, respetaremos lo que pienses ─el chico asintió antes de retirarse del lugar, cubriéndose el rostro con su sombrero.
Todo quedó en silencio, siendo roto por un señor de mayor edad─. El que quiera abandonar, mejor que lo haga ahora, no queremos malas vibras aquí ─nadie se inmutó─. Los jóvenes Jeon y Kim han planeado esto por mucho tiempo, hagamos que su esfuerzo haya valido la pena. Somos humanos con diferentes ideologías, diferentes sentimientos; que eso no sea excusa para arrebatarnos los derechos que nos pertenecen ─sus ojos se llenaron de lágrimas─. También merecemos amar libremente ─dirigió su vista al cielo, sintiendo como la brisa acariciaba dulcemente su rostro, llevando consigo sus lágrimas─. E-Esperemos que todo salga bien... Sé que no se puede vivir sólo de la esperanza, pero sin ella, la vida no vale la pena.
TaeHyung se acercó y sobó con suavidad su espalda, si bien todo este proyecto había empezado como un sueño, después descubrió que él y su pareja no eran los únicos que se escondían por amor, habían más personas sufriendo lo mismo que ellos, y ese sueño que tenían en un principio, poco a poco se volvía realidad. Tenía miedo, no lo negaría, pero si dejaba que este lo consuma, jamás podría vivir como anhelaba.
Salieron de aquel lugar, cada uno con su respectivo cartel en la mano. Caminarían hasta la plaza del pueblo, necesitaban ser escuchados, reclamarían sus derechos adecuadamente, sin cometer ningún desorden.
En su recorrido, varias personas se quedaron mirando al gran grupo de gente que marchaba por las calles, ya estaban cerca de llegar a su destino. Veían los carruajes repletos de verdura que eran llevados a los mercados.
─¡Deténganse ahí!
Pararon en seco, observando cómo cinco guardias, subidos en sus caballos, se ubicaban alrededor de ellos, alzando un poco de tierra en el camino.
─¿Qué es esto? ─habló uno, arrebatando un cartel de las manos de una señorita, lo leyó con tranquilidad, para luego romper en risas, tiró el objeto al piso, y este fue pisoteado por el gran animal─ ¿Estás viendo? ─le preguntó a uno de sus compañeros─ Los maricas creen que merecen derechos.
JungKook se acercó con el ceño fruncido, poniéndose muy cerca del hombre que había hablado hace poco─. Ten cuidado de cómo te expresas, se puede ser homosexual, pero no marica.
Se escucharon más risas, sintiendo luego que uno de ellos lo escupía.
─¡No te atrevas a escupirme! ─quiso acercarse de vuelta, pero el guardia hizo que el caballo lo patee con fuerza.
─¡JungKook! ─TaeHyung se puso junto a su pareja, ayudándolo a pararse.
─Ya llegó su mujercita... ─no pudo terminar de hablar porque sintió cómo una piedra compactaba con su rostro, poniéndose rojo de la furia, viendo que la dueña del golpe fue la chica a la que antes le había quitado su pancarta─ ¡Maldita enferma! ─bajó de su caballo, acercándose amenazante, quería golpearla.
─¡Ni te dignes a tocarla! ─saltó otro a su defensa, cubriéndola con su cuerpo, iniciando una pelea con el desagradable hombre.
Los demás llegaron para ayudarlo, creando una pelea conjunta, la tierra empezaba a tener un color rojo por la sangre que aparecía debido a los fuertes golpes que se lanzaban.
Salió pésimo, y no había manera de arreglarlo.
Ahora todos trataban de escapar, corriendo tanto como podían, siendo perseguidos por más guardias que llegaron al lugar por el conflicto que se había dado.
Corrían tanto como sus fuerzas se lo permitían, sabían que si los atrapaban, acabarían con ellos.
─¡Por aquí, TaeHyung! ─llegaron a un muro de piedra demasiado alto, pero era su única salida.
JungKook encontró varias cajas amontonadas a un costado, usándolo como soporte para que pueda subir y escapar a tiempo.
─Sube, Tae ─lo tomó de la cintura, alzándolo.
─¡No! ─se soltó de su agarre─ M-Me quedaré aquí ─sollozó un poco─, sé que si subo, tú... nadie podrá ayudarte a trepar el muro ─se aferró al brazo de su novio.
─No importa, los distraeré, podrás escapar, sabes nuestro escondite, irás ahí, lueg-
─¡Ya dije que no! ─secó su rostro con fuerza, pero se humedeció de nuevo─ No me iré si tú no vienes conmigo.
JungKook cayó débil al suelo, escondiendo su cara en sus rodillas, llorando también─. S-Solo vete, por favor ─su cuerpo empezó a temblar─, no quiero... no quiero que mueras.
TaeHyung se sentó a su costado, acariciando su cabello con tranquilidad, no dejaría a JungKook solo, jamás lo haría.
─Mereces ser libre, podrías e-escapar, irte de aquí a otro país ─debido al llanto sentía su garganta oprimida─. Por favor, TaeHyung, ha-harías tu vida en otro la-
─Ni siquiera lo digas, no quiero a nadie más en mi vida que no seas tú ─secó sus lágrimas─ M-Me quedaré, aquí mismo, a tu lado, yo decido hacerlo, luché por esto ─se acurrucó junto a JungKook, empapando su ropa.
Lo abrazó con necesidad, y sacó su rostro de su escondite, pegando su frente contra la de TaeHyung, sintiendo cómo sus respiraciones se mezclaban.
Lo amaba. Lo amaba más que a su propia vida.
Acunó el rostro de su novio en sus manos, fundiéndose en un beso donde intercambiaban sus sentimientos, compartían su amor en ese acto mientras el miedo era llevado por el viento.
Escucharon cómo el trotar de los caballos se acercaba, pero no les importó.
Sintieron pasos a su alrededor, y una mano les agarró el cabello con fuerza, haciendo que se levanten, pero tampoco les importó.
Amarraron sus brazos, tomándolos con brusquedad, golpeando sus costillas con odio, llevándolos a cualquier lugar que sea, y de ningún modo les importó.
Nunca nada les importó más que estar juntos.
─Deseo tanto mi libertad, que estoy dispuesto a morir por ella ─susurró para sí mismo antes de quedar inconsciente.
Abrió sus ojos, sintiendo de repente que alguien tiraba agua helada contra su rostro. Trató de adaptar su vista, dándose cuenta de la cantidad de personas alrededor de lo que parecía ser una gran plataforma de madera, y él estaba arrodillado, justo al frente de todos.
Dirigió su vista al lado izquierdo, encontrándose a JungKook de la misma forma, sólo que este aún no había despertado.
─Jung... ¡JungKook! ─intentó pararse, pero lo único que recibió fue un golpe en sus piernas, cayendo sobre su pecho.
─Tranquilo ─el hombre a su lado se rio un poco─, aún está con vida... Por ahora.
Cerró sus ojos, bajando la cabeza tratando de no escuchar los quejidos que su pareja soltaba al recibir patadas en su estómago, ocasionando que despierte y escupa un poco de sangre.
─Bien ─sacudió sus manos, dirigiéndose a la gente─, esto es lo que sucede cuando crees que puedes cambiar algo, rompiendo los lineamientos que la naturaleza manda. Jeon JungKook y Kim TaeHyung ─soltó un risa nasal─. ¿De verdad pensaron que funcionaría? ¿En serio creyeron que seres tan repugnantes como ustedes serían escuchados?
Todos mantenían su vista fija en los dos débiles cuerpos, entre esa multitud también se encontraban las personas que los apoyaron, luciendo moretones en su rostro y teniendo la ropa desgarrada.
─Gracias a ese chico por contarnos quiénes fueron los que iniciaron este desastre ─señaló a Daniel, que se encontraba con los hombros encogidos, escondido en una esquina─, sin él no habríamos sabido sobre estos dos desdichados que se atrevieron a dejar sus males en nuestro pueblo ─se acercó a TaeHyung, tomando su mentón con fuerza─, tan repudiables ─formuló con asco.
El hombre llamó con la mano a uno de sus compañeros, susurrándole algo al oído, este asintió en respuesta, retirándose por unos momentos, volviendo luego con una caja.
Se tomó su tiempo en sacar los dos revólver que se encontraban dentro, limpiando con cuidado, como si no quisiera que los objetos sufran algún daño, puso las siete municiones en las recámaras que giran al rededor del eje paralelo al cañón, dejándolo listo, y los volvió a meter en la caja.
─Haré un maldito agujero en sus cabezas, les volaré los sesos, ¡tendrán que pensarlo dos veces si van a cometer una necedad como esta!
Se escucharon los sollozos de TaeHyung, junto con la respiración errática de JungKook.
Fijó su vista en este último, acercándose a él a paso rápido─. Vamos, habla, di tus últimas palabras, diles que su esfuerzo no valió la pena, diles que nadie nunca los tomará en cuenta, ¡habla de una vez, gay repugnante! ─tomó sus mechones con violencia, haciendo que alce la cabeza, cruzando miradas con la multitud─ ¡Habla!
Lágrimas descendían por sus mejillas, apretaba los dientes debido al dolor que sentía por la dureza en que era agarrado.
─Habla ─murmuró con rabia contra su oído, escupiéndole.
Inhaló entrecortado, soltando el aire al final.
─Si una bala atraviesa mi cerebro, que esa bala sirva para destruir la puerta de todos los clóset.
Fue pateado de nuevo, tosiendo con dificultad─. Prepárenlos, no hay que alargarlo tanto.
Dos ayudantes trajeron consigo dos bolsas, cubriendo el rostro de Jeon y Kim con ellas, luego se ubicaron detrás, con el arma en sus manos apuntando a sus cabezas.
TaeHyung mantuvo los ojos bien abiertos, tratando de ver a través de la tela.
Empezó a llorar con más fuerza, sintiendo su garganta desgarrarse, quería abrazar a JungKook, quería estar junto a él.
─Esto es un ejemplo, una demostración de qué es lo que les va a suceder si...
La voz se escuchaba lejana, lo único que podían oír era a sus dos corazones latiendo a un mismo ritmo, incluso en esa situación no pensaban más que en ellos dos juntos.
─... lo que está permitido y lo que no...
Quería besarlo por una última vez.
─¡Te amo, JungKook!
─... nunca serán aceptados, nunca serán perdonados...
─¡Te amo! ¡Te amo! ─dijo más alto, por si Jeon no lo había escuchado.
Pero sí lo había hecho. Esa risa que soltó, ese sonido que escuchó salir de sus labios hizo que su corazón bombee más sangre, hizo que latiera con poder.
─Te amo tanto, JungKook ─balbuceó sin fuerzas─, y-yo ─no le salían más palabras─ te amo... te amo.
─Mantén la calma, mi amor ─respondió con dulzura, las lágrimas bañando su rostro, pero era cubierto por la tela─. También te amo, no sabes cuánto.
─... incluso si se arrepienten, todos les darán la espalda, nadie compartirá amor con ustedes...
─Respira, estoy bien, te escucho.
─Kook, te amo, siempre lo he hecho, siempre lo hice ─pestañeó con rapidez, tratando de borrar las lágrimas que empañaban su vista, no quería cerrar los ojos─, siempre lo haré.
─Lo sé ─a pesar de los temblores en su cuerpo, estaba tranquilo, se sentía bien escuchar la voz de TaeHyung, como si este susurrara contra su oído─, lo sé.
─¡Ahora!
Se oyeron dos disparos, y junto a estos, dos hombres cayeron rendidos.
La sangre se escurría por la madera, llegando a ensuciar el calzado de cuatro personas que estaban al rededor.
Un guardia se acercó a los cadáveres, rompiendo las bolsas que los cubrían, volteándolos para que la gente pudiera verlos.
Quería que las personas perciban el terror que expresaban ambos cuerpos inertes.
Pero no fue así, nada fue así.
JungKook mostraba una ligera sonrisa, como si sólo estuviera dormido.
Y TaeHyung... Parecía que todo en él estaba muerto, salvo sus ojos, en ellos aún había esperanza.
“Todos los cambios, incluso los más deseados, acarrean cierta melancolía, porque lo que dejamos atrás es parte de nosotros mismos; pero hay que morir en una vida antes de nacer en otra. ─Anatole France”
Corría rápido mientras sentía cómo el viento chocaba con su rostro, desordenando su cabello, hacía un poco de frío, y no ayudaba haberse levantado tan temprano, pero los nervios lo consumían.
Se detuvo al momento en que el semáforo cambió de color, observando cómo los carros cruzaban a gran velocidad.
Quedó al lado de una mujer, quien reía al ver algo gracioso en su celular. Algunas hojas caían sobre su cabeza, sacándolas al instante. Cuando la luz cambió, volvió a correr, se recostó en un poste para terminar de cerrar la chaqueta roja que su madre le había comprado antes de venir a la ciudad.
Era su primer día de entrenamiento, aún recuerda cuando acompañó a un amigo para que se presente en una audición, las cosas no salieron como esperaban, el que terminó siendo aceptado fue él, no sabía cómo, y tampoco lo tenía planeado, pero la oportunidad se le presentó, y daría todo por aprovecharla. Pertenecer a un grupo musical no sonaba tan malo después de todo.
Acomodó su mochila, debido a la velocidad en que iba esta se movía, quedando colgada en su hombro. Ya estaba cerca, así que dio un gran respiro, retomando fuerzas para poder llegar a tiempo. A lo lejos pudo observar la construcción, de un color mostaza claro, con ventanas un tanto azules, inhaló sin fuerzas.
Quería descansar y tomar agua, supuso que en el lugar donde iban a entrenar habría algo para beber, así que aumentó su carrera. Al llegar empujó la puerta, sin darse cuenta que alguien salía, ocasionando que chocaran con ímpetu.
Cayó al piso, golpeando su mano al tratar de mantenerse en equilibrio, pero al instante se recuperó, sacudiendo su ropa, verificando si su chaqueta se había dañado.
Suspiró aliviado al no ver ningún rasguño en ella.
─¡Lo siento, perdón, fue mi culpa! ─ayudó a levantar al chico que también había caído, acomodándose los audífonos─ Perdón de nuevo ─se mostró arrepentido.
Ambos cruzaron miradas, sintiendo cómo algo se removía en su interior. Se quedaron así por unos segundos, o tal vez fueron minutos, no prestaron atención al tiempo, era lo de menos en ese momento.
Parecía como si fuera la primera vez que se encontraban, pero no lo era.
Ninguno de los dos sabía que sus almas ya eran amantes.
─Oh, mhn, n-no te preocupes ─bajó la mirada, no era muy bueno socializando con las personas.
─Es que creí que llegaba tarde... ─calló un rato, pensando en qué más decir─ Me llamo TaeHyung.
─J-Jeon JungKook, e-ese mi nombre ─le devolvió una sonrisa tímida.
Y así es como otra historia de amor inicia... Aunque creo que esta ya ustedes la conocen.
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este es el segundo fanfic, y primer one shot, que escribo klaksjs
de verdad tenía muchas ganas de escribir algo relacionado con la reencarnación, aunque me dolió escribir que el TaeKook muriera
me inspiré un poquito de la película ”Mi nombre es Harvey Milk “, está basada en la vida real, y eso lo hace aún más buena, incluso algunos diálogos en la historia son frases que Harvey dijo en vida :)