Capítulo 1
Skylar Jones
Mi ciudad siempre ha sido muy tranquila, solo se ven pequeños robos, nada fuera de lo normal. Nada que la policía no pueda resolver, nada que mi padre no pueda resolver. Llevo toda mi vida en este lugar, mis padres tienen su reputación en este lugar, ¿y yo? Yo tengo mi reputación en mi instituto, soy Skylar Jones, la novia del chico dulce y amable.
Wyatt Jonhson y Liam Jonhson siempre han sido lo mejor que pudo pasarme, recuerdo cuando conocí a ambos rubios, eran gemelos, pero no se parecían en nada. Wyatt era dulce, amable, responsable y generoso, mientras que Liam era frío, ermitaño, sarcástico y muchas veces llegaba a ser grosero. Una vez le pregunté por qué siempre estaba solo y me dijo que la soledad era mejor que un tumulto de gente hipócrita. Aunque nadie lo crea, Liam fue quien se hizo mi amigo primero, nadie lo sabe, todos creen que nos conocimos en la escuela gracias a Wyatt, pero no es así. Me encontré con el rubio de ojos azules muchos días antes de conocer a los demás.
Ahora iba de camino al instituto, mis tacones rosas repiqueteaban contra el asfalto. Los carros pasaban y la brisa recorría mi cuerpo causando que mi cabello se moviera ligeramente. La gente caminaba junto a mí, rumbo a la institución.
—¿Sabes dónde está Wyatt? —le pregunté a Liam una vez que llegué junto a él.
Negó.
—No lo veo desde ayer, supuse que se quedó contigo —respondió.
Claro que no, él no había estado conmigo luego de clases.
—No —contesté —, yo tampoco lo he visto.
Miré al rubio a mi lado, su ropa estilo chico malo le quedaba bien. Sus botas negras, su playera de los Beatles de color gris, su chaqueta de cuero negra y su cabello rubio desordenado le daban un aire de chico malo que te hacía preguntar cuáles eran sus más profundos secretos, porque él era callado y no hablaba casi con nadie, era muy reservado.
—Luego lo veremos, vestiditos —dijo el chico.
Me gustaba ponerme vestidos, el de ahora era un vestido rosa con detalles rojos.
Asentí sin tomarle mucha atención a su apodo. Abrí mi casillero y comencé a peinar mi castaño y lacio cabello mirándome en un pequeño espejo pegado a la puerta de mi locker. Mis ojos cafés estaban libres de sombras, pero mis pestañas habían sido rizadas y había aplicado rímel.
—¿Qué sucede? —escuché a una chica murmurar a mi lado.
Cerré mi casillero y junto al rubio nos acercamos al lugar donde la gente comenzaba a amontonarse.
—¿Ves algo? —pregunté a Liam, mi baja estatura no me dejaba ver mucho, mientras que el de ojos azules tenía la ventaja de ser alto.
—Algo pasa en el sótano —respondió.
Tomó mi brazo y abriéndonos paso entre la gente, logramos bajar las escaleras.
Sangre, eso era lo que se veía. El oscuro sótano había sido ligeramente iluminado por una bombilla antigua que casi no funcionaba. Me acerqué más a pesar de los gritos del director, indicándonos a los pocos curiosos que logramos bajar que nos fuéramos. Sentí que mi respiración fallaba, todo pasaba en cámara lenta y mi boca se secó al ver el cuerpo atado a una silla, pero lo que más me congeló fue ver de quién se trataba.
Era Wyatt.
Mi novio se encontraba en esa silla ensangrentado, muerto.
Cuando salí de mi parálisis giré mi cabeza para ver el rostro contraído de Liam, su hermano gemelo, estaba muerto. Lágrimas cayeron por mis mejillas y un grito desgarrador surgió de mi garganta. Sentí mis piernas fallarme, y cuando ya estaba a nada de caer, alguien me sostuvo.
—¡Wyatt! —gritaba mientras lloraba.
Al girar mi cabeza, descubrir que quien me había atrapado era mi padre, había llegado con todo su equipo. Intenté zafarme, pero los brazos de mi progenitor no me lo permitían.
—Saquen a todos del lugar ahora mismo —ordenó —. Esta es la escena de un crimen, que nadie toque nada.
Sus oficiales acataron su orden e hicieron que todos desalojaran el lugar.
—Suéltame —dije luchando para liberarme e ir a por mi novio.
—Skylar, detente —bramó mi progenitor.
—No, quiero verlo —espeté —. Quiero verlo una vez más. Esto no puede estar pasando verdaderamente, solo debe de ser una pesadilla, debo estar dormida y tú o mamá irán a mi habitación a despertarme en unos minutos. Lo sé, estoy segura.
—Sáquenla —declaró mi padre.
Dos hombres tomaron mis brazos y a pesar de mis súplicas para que me dejaran verlo, fui ignorada olímpicamente.
—Sky —escuché la voz de Kira. Giré mi rostro para observarla y solo pude llorar más cuando sus brazos me rodearon —, lo siento tanto.
La morena comenzó a repartir caricias en mi cabello. Me alejé suavemente de ella y me dispuse alejarme para buscar a alguien en específico.
Liam.
Cuando legué a los casilleros lo vi, estaba arrimado en estos mientras sostenía su cabeza entre sus manos, me apresuré a llegar a su lado y una vez que estuve frente a él lo abracé. Ambos necesitábamos esto, él había perdido a su gemelo y yo había perdido a mi novio de casi toda mi vida. Si alguien podría comprender el dolor del otro éramos nosotros mismos, ambos éramos las personas más cercanas a Wyatt. Si bien él era muy sociable, solo nosotros y su madre éramos los que más conocíamos al rubio. Su padre no era mencionado porque los había abandonado hace muchos años, lo único que los gemelos saben de este es su nombre.
—Mi.… mi hermano —pronunció con dificultad.
—¡Mi hijo! —gritó la señora Johnson cuando entró por las puertas del instituto —. ¿Dónde está mi bebé?
La mujer se acercó a nosotros y al vernos llorar negó repetidamente con su cabeza negándose a creerlo.
—No —dijo negando mientras caminaba hacia donde la gente seguía amontonada tratando de ver algo.
Liam y yo seguimos a la castaña mujer.
—Déjame pasar —le espetó a uno de los policías mientras lo empujaba fuertemente, pero el hombre era duro como una roca y no se movía ni se inmutaba a los golpes que la mujer comenzó a repartir en su pecho —. Magnus, déjame entrar —exclamó la mujer mirando a mi padre, quien le dedicó una mirada de pena.
—Déjenla pasar —declaró al fin, haciendo que el hombre se moviera y dejara a la mujer pasar. Liam y yo aprovechamos la oportunidad y nos acercamos. La imagen era desgarradora, Wyatt tenía sus manos esposadas, su ropa eran unos pantalones caquis, una camiseta rosa con puntos rojos y unos mocasines cafés. Era la misma ropa que ayer, solo que ahora estaba repleta de sangre y un poco desgarrada.
Su cabeza estaba tirada hacia atrás dejando ver una enorme K en su frente que había sido escrita con un cuchillo, se podía ver su carne y su sangre. Su rostro estaba pálido y tenía algunos hematomas.
—Lamento tu perdida, Alice —dijo mi padre.
—No lo lamentes —espetó la mujer —. Mejor encuentra al desgraciado que le hizo esto a mi hijo y mételo en la cárcel.
La señora Johnson no dijo más y se alejó a paso furioso del lugar mientras lloraba.
Las clases de ese día se cancelaron, yo solo fui a mi casa a paso triste. Mi padre se quedaría hasta más tarde tratando de descubrir más detalles sobre el asesinato de Wyatt Johnson. Sé que muy pronto me llamarían, fui una de las últimas personas que lo vio, por lo tanto, soy sospechosa y tendría que ir a testificar.
(...)
—Cariño —mi madre entró a casa donde me encontraba tirada en mi habitación hecha un mar de lágrimas desde hace unas horas.
Los brazos de mi progenitora me rodearon tratando de reconfortarme.
—Lo lamento tanto.
No podía decir nada, mi mente solo pensaba en el momento en que mi padre me llevara a testificar y en que encontraran al culpable, quería que el asesino pagara por lo que hizo. Casi como si hubiera invocado a mi padre, este llamó a casa pidiendo que mi madre me llevara a testificar.
Al llegar a la comisaria me encontré a Liam y a la señora Johnson salir de la sala de interrogatorios, yo sería la siguiente. Cuando entré una mesa con tres sillas me recibió, un oficial estaba junto a mi padre, mientras que la silla frente a estos estaba lista para que yo la ocupara.
—Skylar, necesito que respondas a estas preguntas con total sinceridad —comenzó a decir mi padre —. No ocultes información o podría tomarse como obstrucción a la justicia, se te tomaría como cómplice del asesino y recibirás la condena por obstruir la ley.
Asentí y me dispuse a contestar todo.
—¿Cuándo fue la última vez que viste al señor Wyatt Johnson?
—Ayer luego de clases.
El oficial anotaba mi respuesta.
—¿Sabes a donde se dirigió luego de clases?
Negué.
—¿Tenía enemigos?
—No lo sé —contesté, era la verdad —. Él era amable con todos.
—¿Tuvieron alguna pelea últimamente?
—No.
—Acabamos por el momento —dijo mi padre —¸ nos mantendremos en contacto contigo.
Salí del lugar al encuentro de mi madre. ¿Wyatt tenía enemigos? ¿Había sido asesinado por alguna riña o solo había sido víctima de un psicópata? Ahora mi mente no podía dejar de pensar en eso y noté que no sabía muchas cosas de Wyatt ¿Realmente yo conocía a mi novio?
Las preguntas no abandonaron mi mente durante horas, solo me la pasé en mi habitación hasta tarde para luego dormirme completamente intrigada por saber si Wyatt me escondía algún secreto o no.
¿Qué era eso que no sabía?
(…)
El frío gélido calando mis huesos hizo que me despertara, mi ventana se encontraba abierta. Me asusté y tomé lo primero que tenía a mano. Ahora, con un vaso en la mano como arma, me dispuse a prender la lámpara de mi habitación para ver si en esta no había nadie desconocido; Entré al baño para revisar que estuviera vacío, una vez que comprobé que así era, salí a buscar en todos lados de la habitación. Cuando ya iba a dar por hecho de que nadie había entrado a mi habitación y la ventana abierta solo era un descuido mío, algo llamó mi atención.
Una nota.
En mi escritorio había una nota que parecía escrita con alguna máquina de escribir, dejé el vaso a un lado junto al reloj que marcaba las tres de la mañana y la tomé en mis manos dispuesta a ver qué es lo que esta decía.