Cap.02 - OPORTUNIDAD - Arabella y André
Capítulo 02 - OPORTUNIDAD-
Narración: Arabella
Encuentro: Arabella/Brooke y André.
Escrito por:4bejitay Lyraquinn97
(Recomendación: “Who do you want”- Ex Habit)
Mi piel desnuda se acoplaba perfectamente a las telas, estaban teñidas de un rojo Cherry, mi color favorito.
Fácil me dejaba llevar por la música, los acordes e instrumentos, y me permitía sentir lo que decía cada letra... la convertía en mía.
Así el tiempo se me pasaba rápido, cuando haces lo que amas no eres consciente del tiempo y espacio. El público daba aplausos reconociendo el arte que plasmaba cada vez que bailaba sobre aquel escenario.
Miraba sus rostros y pronto me daba la vuelta para ir a los escalones. Mi guía me entregó una bata para cubrir mi desnudez y bajé lento con la ayuda de un chico de mi seguridad que se encontraba allí, solían ser muy amables con “las chicas de Jamie”.
Nuevamente un show era dado por Aysel, noté un poco más de su libertad al expresarse en la danza, me siento orgullosa de las horas que hemos pasado juntas ensayando en casa.
Se volvía admirable cuando contorneaba su cuerpo dando un espectáculo a aquellos hombres, los cuales se volvían locos. Ella era la chica dominante y muchos se sentían atraídos por eso.
-El señor André espera por usted- avisó mi guía, el responsable de contactarnos con Jamie cuando tenemos un pedido especial, en el caso de André era tan normal que no había necesidad de hablarlo.
Le sonreí tierna y asentí. Comencé a caminar lento entre los hombres, obtenía miradas, pero no todas, no la que quería.
André pronto notó mi presencia y se acercó a mi para ofrecerme asiento en la barra, él tomó lugar frente al mío. Ahora solo tuvo que mover su mano y pronto el mozo trajo una bebida que me gustaba, me conocía a la perfección.
-Ese show fue... magnífico. ‐ bebió un poco de su whiski, noté sus labios mojados por el alcohol.
-Lo dices como cada...- traté de hablar, pero André volvió a interrumpirme.
- ¿Como cada noche cuando te presentas? Es que es tan majestuoso verte moverte con tanta agilidad. - me sonrió y pronto causo la misma expresión en mí.
Su vista conectaba con la mía, me ponía muy nerviosa cuando me miraba de esa forma, pero yo prefería mostrarme con algo de indiferencia. Bebí de la copa que me habían servido, pero el rubor tiñó mis mejillas causando que él se acerque a mí oído.
Esperó un momento antes de actuar, solo inhalaba profundamente mi perfume, se inundaba para luego tomarme la mano y recitar.
-La habitación está disponible como siempre, solo tienes que darme el consentimiento. -
Sonreí soltando una risita baja y asentí. Y así fue como él no tardo en llevarme por los pasillos del lugar. Crucé mi mirada rápidamente con Aysel, creo que ella aprobaría si yo decidiera tener algo mas allá de este lugar con él. Quiero confesarle y saber si ella ve lo mismo que yo.
La habitación ya estaba preparada para nosotros, la conocía de punta a punta porque es familiar pero aun así miraba cada rincón. La botella que él pedía estaba enfriando, sábanas nuevas y yo como plato principal.
-¿Estas bien? - André me abrazó por detrás mientras se encorva un poco por nuestra diferencia notoria de altura
-Estoy en tus manos, no podría estar mejor. - sonreí apoyando mi cabeza en su pecho.
-Eres muy buena en esto bebé- me elogió.
Su boca rozaba con mi cuello, no hacía nada más que respirar sobre mí y transmitir el calor que exhalaba su respiración.
Yo solo podía cerrar mis ojos cuando aquel hombre pronto comenzaba a moverme como su fuera una muñeca frágil.
No fue mucho cuando me hizo girar para dar con mi rostro y besarme despacio.
Navegaba por mi espalda, buscaba desvestirme rápido... es lo que siempre hacia André. Despojaba cada trozo de tela y me dejaba como Dios me trajo al mundo, me anhelaba antes de poder perderse entre mis piernas. Así que así fue.
Sentía su cuerpo arder poco a poco y yo me prendía más al saber que podía provocar tanto en una persona. Me empujaba lento y sin separarse de mi boca, me recostaba sobre la cama con delicadeza, y la yema de sus dedos comenzaba a trazar dibujos abstractos sobre mi piel desnuda.
Jadeaba bajo al sentir como llegaba a mi estómago, estaba totalmente lista para él y dispuesta a aceptar todo lo que él deseara, pero no fue rápido... Era lento y tortuoso, aunque se mezclaba con lo ameno.
-Mi pequeña, ¿estás mojada para recibirme a mí? - ahora sus dos manos acariciaban mis rodillas ligeramente flexionadas
Lo hacía suave, sutil y dulce. Le asentí.
A mano completa se deslizaba despacio por la cara interna de mi muslo, pero antes de llegar al punto, se detuvo.
Sentí mi corazón latir en mis oídos, se conectaban con otros pálpitos entre mis piernas. Ellos corrían al mismo ritmo y André era el causante.
La necesidad de ser usada a su antojo, de verlo agitado; presenciar como la transpiración corría por su cuerpo cuando se hundía en mi buscando correrse; y ese... era mi éxtasis. Quería que lo hiciera ya.
Fui imprudente al animarme a hacer algo sin su orden, para mi sorpresa él parecía cautivado por mi actuar y solo me dejó llevarlo a cabo.
Mis pequeñas manos capturaron mis pechos, los acariciaba sin prisa y daba pellizcos ligeros. Mis jadeos acompañaban cuando arqueaba mi espalda, había mucho placer en mi cuando mis senos recibían atención.
-¿Sabes lo que pienso, Brooke? - me llamó por mi nombre artístico, claramente como un cliente más.
No respondí, mis ojos se volteaban y mis piernas rogaban porque las apriete para saciarse en el medio, al menos solo un poco. Él sin más me miraba atento mientras desprendía las mangas de su camisa.
-Te veo, estas completamente a mi merced. Observo como tu espalda se despega de las sábanas, tus ojos se blanquean y tu entrada pide a gritos que pueda fundirme, embestirte como tanto te gusta...- hablaba cada vez más ronco, más perdido en mí y mis movimientos. -Tus pezones tan duros, apuesto que desean que mi lengua los moje... Brooke, el lío entre tus piernas no deja de llamarme. - Por fin me dejó ver su pecho desnudo cuando dejó caer la camisa al suelo.
Las palabras hacían volar la imaginación, más aún cuando sé que ese hombre es capaz de cumplir paso a paso lo que describe.
Sentí la hebilla de su cinturón acariciar mi piel, el frio metal me hizo reaccionar un poco, su pelvis se fue descubriendo para mostrarme lo que tantas veces he disfrutado. Un miembro viril y ya excitado por mi cuerpo y la charla.
Tomó mi mano derecha y la puso sobre el para que lo acariciara, la piel delicada y texturizada del instrumento que nos daría placer por las siguientes dos horas. Cerraba los ojos y un gruñido nacía desde su pecho indicando que estaba listo, y yo ya estaba en el punto exacto para recibirlo en mis adentros.
Lo hizo lento, pero solo era la advertencia de que iniciaba. El calor y su humedad pronto se mezcló con la mía y me aferré a las sábanas para comenzar el viaje, desconecté mi cerebro y dejé que hiciera lo que quisiera de mí.
Me embestía con pasión, aumentaba el ritmo como si compitiera con él mismo, deseaba que mis gemidos aumentaran y no me permitía descansar, solo paró quedándose dentro para morder mi cuello con frenesí. Era un animal salvaje devorando su presa.
Una presa que sentía el dolor placentero en su entrepierna a pesar de mi elasticidad. Se levantó estoico para girar mi cuerpo cansado, me apoyé sobre mis rodillas y él tomó de mi cabello, me lo esperaba, tocó mi nuca con las yemas de los dedos y me fue inclinando hasta dejar mi rostro sobre el colchón.
Mi humedad estaba expuesta y deseosa por más. Sabía que no me defraudaría.
Sus manos se pasearon por mi espalda llegaron a mi cintura y se estacionaron sobre mis caderas. Jugueteaba para alargar el momento, pero se cuándo deseaba enterrarse en mi para provocar más de mis gritos.
Alineaba con cuidado nuestros sexos, contenía mi respiración cuando chocaba mi entrada, poco a poco tratando de abrirse paso en lo más profundo de mi cuerpo.
El chillido de sus dientes apretándose y yo estirando mis manos para apretar las sábanas, mientras percibía como su dureza se deslizaba con facilidad por el calor húmedo en mis paredes.
Mi respiración se volvía cada vez más precipitada, el ritmo subía en cada vaivén que daba André.
Los gemidos pronto se apoderaban en mis cuerdas vocales, mi boca comenzaba a picarse. Fue tanto que casi causaba gritos en mí, cada vez que presentía que su cuerpo, más bien sus caderas, chocaban en mis glúteos dando un sonoro aplauso por toda la habitación, mezclándose con nuestro clamor y desesperación de sentirnos liberados, saciados, pero yo aún quería un poco más de él.
El ritmo subía, sus grandes manos apretaban mis caderas y pronto se dejó caer hacia adelante para morder mis hombros, mi espalda... poco a poco llegamos al fin con sus últimas embestidas.
El remolino ya conocido en mi se hizo presente, gemí más cuando quedo hasta el fondo de mis entrañas tratando de pegar nuestros cuerpos en un momento eterno. El orgasmo me golpeó cuando me apretaba en sus brazos, no me soltaba hasta que nuestras respiraciones se calmaran y pronto me dejaba ir, la burbuja se rompía.
Estaba completamente a sus pies y a su manera de poseerme. El sexo con André siempre será uno de mis favoritos y por eso siempre diré que sí.
-Tengo que irme. - él me dio un último beso y se sentó al borde de la cama.
-Sabes que podríamos quedarnos toda la noche si quisieras. - dije deslizándome sobre su espalda. En verdad quería más de él.
-Lo sé, pero tengo que irme. - me tomó de la barbilla y me dio un pequeño beso.
Tomó su ropa que había quedado por toda la habitación, se vistió rápido y con su mirada se despidió dejándome una sonrisa.
Me recosté sobre la cama por un momento, si tan solo pudiera enamorarme de André, amarlo tan profundamente y olvidarme de... él.
Coloqué mi bata, para ser escoltada hasta mi elegante camerino, y tomar un baño en mi cómoda tina.
Al abrir la puerta los chicos que siempre me custodiaban no estaban, pero si Oliver Milles, el jefe de toda la seguridad del lugar, la mano derecha de Jamie y el hombre con el que me he acostado el último mes.
Después de que todos se iban, nos escondíamos en su oficina y me besaba hasta el alma con el primer rayo de la mañana. El mismo al que cuando le dije que sentía algo por él... desapareció.
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4bejita + lyraquinn97








