Prólogo
En mi mente repaso todos los trabajos por los que he transitado para llegar hasta aquí. Soy Lyen, tengo 21 años y hasta ahora he pasado la vida trabajando en cosas que nunca me gustaron.
A los 15 fui niñera, aunque no resultó muy bien: los niños nunca me encontraron divertida. A los 16, me convertí en mesera en varios lugares, pero el equilibrio de las bandejas tampoco es lo mío. Después vinieron otros oficios: monitora de un campamento, cajera, dependienta de ropa, cuidadora de mascotas... y muchos más que apenas recuerdo.
En aquel entonces lo hacía por diversión, no por necesidad, pero ahora todo es distinto. Hace 6 meses que despidieron a mi padre, por reducción de plantilla, y mi madre apenas puede cubrir la comida y la escuela de mi hermana. Así que necesitan mi ayuda y por eso estoy aquí hoy.
Antes de entrar, tomo el teléfono y envió un mensaje rápido a mis amigas: "Deséenme suerte". Respiro hondo, abro la puerta y cruzo el umbral. No sabía que, al hacerlo, también estaba abriendo la historia más importante de mi vida.