Capítulo único.
Sus manos fueron al cuello de su camisa negra, arreglándolo. Ajustó de mejor forma su cinturón tras acomodar la camisa dentro de su pantalón y con su mano derecha, tiró su cabello hacia atrás. Suspiró por tercera vez consecutiva, esta vez arreglando su reloj antes de abrir la puerta del baño y caminar por todo el lujoso restaurante de vuelta a la mesa donde le esperaban.
Su mirada cayó sobre Yoongi nada más se sentó sobre la silla, para su mala suerte estaban algo alejados en esa mesa, petición de su manager porque según él iban a dar un poco de mala impresión si se ponen a hablar y jugar en mitad de la mesa. Por ese motivo estaban separados intentando lucir lo más decentes y responsables posible.
Namjoon y Hoseok también estaban ahí, pero al contrario que Jungkook, ellos se notaban menos tensos y más relajados ante aquel ambiente, pero Jungkook solo quería salir corriendo de ahí.
—Entonces, Jungkook ¿aceptas aparecer en nuestra revista de nuevo?
Los ojos negros de Jungkook fueron a parar en aquel señor que acababa de formularle la pregunta. Miró de reojo a sus amigos y a su representante antes de asentir decidido.
—Claro, será un gusto trabajar con usted, señor Jung.
Fue lo único que respondió antes de comenzar a escuchar al señor hablar de manera animada. Jungkook tan solo mantuvo su compostura, borrando su sonrisa amigable por su rostro neutro, realmente necesitaba salir de aquel restaurante.
Todo se le estaba haciendo eterno, Yoongi no paraba de mirarle sabiendo que en cualquier momento saltaría debido a la presión que estaba sintiendo con tantas preguntas con respeto a su trabajo. No es que Jungkook odiara todas sus cenas de trabajo, pero ya había estado con aquellos managers más de una vez y de verdad aquello era cansado para él.
Con el mayor disimulo del mundo, sacó su teléfono de su pantalón, enviándole un mensaje a Yoongi sin dudarlo, tras esto alzó su cabeza en espera de la reacción del chico con cabello color menta. Al inicio su compañero de trabajo, amigo y lo más parecido a un hermano que tenía, negó con la cabeza frunciendo el ceño, pero tras una mirada de súplica por parte de Jungkook, terminó por asentir.
Tras guardar el teléfono de nuevo, Jungkook apoyó sus manos sobre la mesa y sonrió.
—Muy agradable la cena, pero con permiso, debo retirarme.
Hizo una reverencia y comenzó a alejarse de la mesa antes de que su manager tuviera la oportunidad de obligarle a sentarse de nuevo.
Una vez fuera, llevó sus manos hasta los primeros botones de la camisa terminando por quitarlos y quedar con el pecho a la vista. Miró a su alrededor e ignoró la furgoneta que estaba aparcada no muy lejos de él, así que evitando al conductor de dicha camioneta, comenzó a andar en dirección contraria.
Intentó ir por las calles menos concurridas, siempre mirando sus zapatos hasta que logró quedar frente a su gran casa, abriendo el portón para poder entrar. Mientras avanzaba a la puerta sin ni siquiera mirar su jardín, comenzó a quitarse la americana y cuando la tuvo colgada de su brazo izquierdo, acercó el dedo pulgar de su mano derecha al sensor que había a un lado de la puerta y sin más esta se abrió.
Cerré la puerta una vez entró y caminó por el salón, tirando la americana sobre el sofá y agradeciendo que los empleados que tenía no se encontraban ahí hoy. Iba encendiendo todas las luces de la casa conforme iba avanzando a su habitación, terminando por deshacerse de su camisa y tirándola sobre su amplia cama junto a su teléfono, pero no se detuvo ahí, él continuó caminando hasta su vestidor.
Buscó una camiseta negra Balenciaga de manga corta con la cual pudiera lucir los tatuajes de su brazo derecho y un pantalón vaquero negro junto a unas botas, sin olvidar su ropa interior. Con eso entre sus brazos decidió ir a darse un baño rápido aún cuando se había duchado antes de salir.
No se demoró mucho, no sabiendo que Yoongi probablemente también se había largado de la cena y muy posiblemente había hecho justo lo que le había dicho por mensaje. Por ese motivo, se secó con rapidez y se vistió dejando los pantalones del traje ahí tirados, mientras que su pelo solo lo revolvió dejándolo mojado.
Cuando estaba vestido e iba a bajar a la planta baja, frenó su paso volviendo con rapidez a su habitación agarrando los anillos que se había quitado en la tarde para colocarlos de nuevo, además de su piercing, que sin duda sé lo colocó de nuevo en su ceja sin necesidad de mirar un espejo ante la costumbre de ponérselo y quitárselo a cada rato.
Una vez listo y con su teléfono en el bolsillo del pantalón, bajó las escaleras apagando las luces y bajó con rapidez para salir con las llaves de su casa para poder abrir el garaje, observando sus dos coches ahí dentro. Por más que pudiera tener una colección de coches, él lo veía innecesario y con esos dos era más que suficiente.
Terminó por escoger el Mercedes Benz aún sabiendo que un coche así no era normal verlo transitar por la calle. Animado se subió al coche y, sin dudarlo, arrancó para salir de ahí en dirección al club más discreto que conocía y que había visitado más de una vez.
Jungkook agradecía que aquel club estuviera escondido entre algunos callejones de Seúl porque eso lo hacía aún mejor.
Tras todo el camino con alguna canción de fondo y golpeando el volante con sus dedos todo impaciente, encontró aparcamiento de forma rápida, bajando casi corriendo del coche y asegurándose de ponerle el seguro antes de caminar de forma rápida a la entrada.
—Nam, ¿aún no entras?
Jungkook había fruncido el ceño al darse cuenta de la presencia de su amigo en la puerta aún cuando había algo de cola para entrar en aquel club.
—Hey, Kook yo solo te estaba esperando.
Namjoon palmeó el hombro de Jungkook antes de abrirse paso entre los guardias que custodiaban la puerta y entrando sin ninguna clase de invitación al ser reconocidos por uno de los guardias de seguridad de la puerta principal.
—Tardaste poco en colocarte el piercing de nuevo.
Habló divertido Namjoon mientras empujaba ligeramente a Jungkook mientras buscaba a Yoongi y a Hoseok.
—Es jodidamente cansado tener que quitárselo, nos juntamos con gente para hacer nuevos proyectos, quiero que dejen mi piercing dónde está. Esos malditos jefes de empresa si me quieren en su revistas, deberán aguantar mi piercing.
Avisó Jungkook abriéndose paso hasta la zona VIP donde había sillones, no tardando en ver a Yoongi aún cuando las luces cambiaban a cada rato de color y sé le dificultaba un poco la vista.
Después de hablar con los de seguridad que vigilaban esa zona, se acercó hasta donde estaban sus amigos, dejándose caer justo al lado de Yoongi, el cual le miró con una ceja alzada al ver la sonrisa tan característica de Jungkook.
—Veo a alguien realmente emocionado.
La mirada de Jungkook fue a parar a Hoseok, observando a este quemar la punta de un cigarro que parecía normal a primera vista, pero que gracias al olfato, sabían de sobra que no lo era.
—¿Kook estás seguro de-
Tan rápido como el cigarro fue encendido y Hoseok le dio la primera calada, Jungkook se lo arrebató llevándolo a sus labios imitando la acción de Hoseok y tirando el humo retenido en sus pulmones por unos segundos, en dirección al rostro de Yoongi.
—Llevamos como un mes sin salir, Yoon, relájate.
Era cierto que cuando Yoongi y Jungkook se juntaban creaban un desastre debido a que eran mejores amigos y se comprenden en absolutamente todo. Tenían varias colaboraciones en canciones, Jungkook a veces se colaba en los conciertos de Yoongi y viceversa cuando iban de gira. Jungkook siempre que andaba atascado en una canción iba a pedirle ayuda y Yoongi siempre estaba ahí para ayudarle. Incluso ensayaban juntos muchas veces aún cuando ni siquiera tenían trabajo, pero aún así, aún cuando se entendían tan bien y se divertían juntos, Yoongi siempre mantenía sus ojos sobre Jungkook cuando lograban salir de fiesta o cuando sabía que este podía hacer alguna tontería.
Jungkook consideraba a Yoongi como su hermano porque entre ambos se cuidaban y nunca dejarían que le pasara algo al otro.
—Iré a por bebida ¿lo de siempre, Kook?
Jungkook asintió ante aquella pregunta formulada por Namjoon mientras le daba otra calada al porro que había mantenido entre su dedo índice y corazón de su mano derecha.
La mirada de Yoongi cayó en Hoseok al ver que este sacaba una bolsita de polvo blanco de su chaqueta de cuero roja.
—Por la madre, Hobi.
Jungkook que había estado con la espalda apoyada en el respaldo del sillón, se movió y quedó sentado en el borde, apoyando sus brazos sobre sus rodillas e inclinándose para comprobar que era lo que él estaba pensando.
La mano de Yoongi fue a parar al hombro del tatuado y este solo le sonrió ofreciéndole el porro.
—Estaré bien.
Fue lo que le dijo antes de observar atento como Hoseok había comenzado a hacer diversas rayas de aquel polvo en la mesa de cristal que había en el centro, ya que al fin y al cabo, los sillones formaban un círculo.
Namjoon llegó con dos vasos tendiéndole uno a Jungkook y este lo agarró sin rechistar.
—Yoon tienes cara de amargado.
El menor de los cuatro, se giró a mirar hacia mejor amigo el cual tan solo fumaba tranquilo.
—Hace un mes que no salimos, pero parece que para vosotros fue una eternidad.
—Cuando éramos menos conocidos era más fácil salir. —Hoseok se encogió de hombros y se inclinó en dirección a la mesa, tapando uno de los orificios de su nariz para aspirar aquella raya de polvo blanco. —Ahora tenemos mil cosas que hacer día a día.
—Encima siquiera me dejan mostrar mis tatuajes la mitad de las veces. —Jungkook gruñó molesto apretando el vaso en su mano. —Y el piercing, el puto piercing, si quieren una sesión de fotos conmigo, que sea sin obligarme a quitarme o taparme cosas.
Jeon tiró su cabello hacia atrás, tomando un trago de bebida mientras esta vez era Namjoon quien imitaba la acción de Hoseok hace unos segundos.
—Se nota que no te hace mucha gracia colaborar con la revista, eh.
—Debo quitarme el piercing para las fotos, ¿crees que me hace gracia eso, Nam?
—Se piensan que a las fans les disgusta tus tatuajes o tu piercing, por eso suelen ta-
—Es mi vida y mi cuerpo, no serán tan fans si se van a poner a criticar si tengo un tatuaje o tengo ocho. —interrumpió Jungkook rodando sus ojos intentando quitarle lo que quedaba de porro a Yoongi, logrando que este se lo diera sin rechistar. —Si no les gusta, que no miren.
—Te noto algo estresado, Kook.
—Tan solo un poco.
Los cuatro rieron sin poder evitarlo y Hoseok fue el encargado de liar otro porro a petición de Jungkook y Namjoon.
Todo marchaba bien, Jungkook ojeaba la pista de baile y más de una vez habían agradecido ser conocidos en aquel club donde estaba prohibido hacer cualquier tipo de foto o algo para el estilo. De hecho, algunos amigos de empresas distintas habían aparecido en aquel club aquella noche, entre ellos Eunwoo y Yugyeom con los cuales Jungkook mantenía un grupo de chat que se descontrolaba de vez en cuando.
—Al parecer todos estamos cansados de las normas absurdas de algunas empresas para llevar algunas colaboraciones a cabo. —Yugyeom se había sentado justo al lado de Jungkook
—A Jungkook le obligan a llevar manga larga algunas veces.
Yoon habló divertido, con ese tono burlón que le hizo a Jungkook chasquear la lengua.
—Mira en el próximo concierto usaré manga corta les guste o no porq-
Las palabras de Jungkook quedaron a mitad cuando su móvil comenzó a vibrar con insistencia en el bolsillo de su pantalón. Sin más remedio lo sacó para observar quien era.
Namjoon y Yugyeom se inclinaron para mirar la pantalla y mientras que el segundo carcajeó, el que compartía empresa con Jungkook le palmeó la espalda primero antes de reír.
—¿Quién es?
—Es nuestro manager.
Jungkook solo rodó los ojos y volvió a guardar su teléfono sin ganas de responder.
—¿No le responderás? —Eunwoo observó como Jungkook se dejaba caer más en él sillon.
—¿Le viste los ojos de cerca? —Yugyeom comenzó a reír acercándose al rostro de Jungkook más de la cuenta pero este no se inmutó en lo más mínimo. —Va bien drogado.
—Eso y que no me apetece una mierda responder y soportar sus quejas y que me diga algo como "eres un imprudente yéndote así de la cena" blabla, que me coma la polla.
Jungkook ladeó su cabeza haciendo su cuello crujir y se estiró hasta lograr alcanzar su vaso y acabar lo que quedaba dentro de él.
Cuando Jeon se levantó dispuesto a ir a buscar otra copa, Hoseok y Yugyeom alzaron sus brazos prácticamente gritándole que trajera otra para ellos y Jungkook haciendo ademán con su mano se fue dirección a la barra.
No sé le hizo difícil llegar, además de que le atendieron bastante más rápido de lo esperado. Jungkook no sabía que querían sus amigos por lo que pidió tres de lo mismo y luego apoyó sus brazos sobre la barra para terminar inclinando un poco su cuerpo hacia delante.
La presencia de alguien a su lado, casi rozando su brazo, le hizo girar la cabeza encontrando una cabellera rosa realmente llamativa.
—¡Hey, Kang, un cubalibre!
Las cejas de Jungkook se alzaron y terminó por chasquear su lengua, inclinando su cabeza divertido.
—Tu cabello será muy fresa pero tus gustos en el alcohol no.
El chico de cabello rosa se giró al escuchar la voz de Jungkook dirigida hacia él.
—¿Quieres que me pida un batido de fresa, eso estaría mejor para ti?
—No, realmente me gusta el ron con cola.
Los vasos que había pedido Jungkook hace un minuto acabaron justo frente a él y no tardó en agarrar uno y darle un trago antes de agarrar los tres como facilidad.
Cuando Jeon iba a dar media vuelta y dirigirse con sus amigos, se dio cuenta que el chico de cabello rosa al lado de él estaba sonriendo de forma coqueta.
—Bonitos tatuajes.
—Gracias, chico fresa con buenos gustos en el alcohol.
Le devolvió la sonrisa antes de darse la vuelta finalmente y dirigirse con sus amigos de nuevo.
—El manager me llamó a mí también.
Fue lo primero que escuchó Jungkook una vez se dejó caer en el sillón tras dejar las bebidas en la mesita de cristal y reírse.
—Que le jodan.
Yoongi y Jungkook respondieron aquello al mismo tiempo antes de comenzar a reír y que todos los demás en la mesa los siguieran.
Ninguno de ellos estaban pendientes de la hora, ellos solo hablaban como si fueran jóvenes sin nada de qué preocuparse en aquel momento, como si no fueran artistas reconocidos mundialmente, como si realmente pudieran estar ahí tranquilos sin ni siquiera pensar que al salir alguien pudiera tomarles una foto y que fuera vista en todas las redes sociales.
Llegó un momento de la noche, donde Jungkook giró su cabeza dirección a la barra, como si estuviera buscando algo, dándose cuenta de que obviamente el chico de cabello rosa no estaba ahí.
Suspiró apartando su mirada y miró a la pista teniendo que girar todo su cuerpo para eso.
Se sorprendió a sí mismo al encontrarse con la mirada de un chico fija en él, y cuando observó el cabello a lo lejos, aún cuando la luces en aquel momento no lo hacían lucir rosa, sabía perfectamente que era el chico de la barra con solo ver aquella sonrisa coqueta de nuevo.
Mordió su labio inferior antes de volver la vista a sus amigos y quitarle el cigarro a Hoseok de entre los dedos, dando una calada antes de devolverlo y levantarse.
—Iré a la pista un rato.
—¿A la pista, Kook?
—Eso dije, a la pista.
Sonrió a sus amigos antes de girarse, saliendo de aquella sala y así poder dirigirse hasta la pista, abriéndose paso entre algunas personas, agradeciendo que todos en aquel lugar se estaban divirtiendo y no se fijaban en absolutamente nada a su alrededor porque estaban más concentrados en beber y bailar que en cualquier otra cosa.
Observó a su alrededor una vez se detuvo, alzando la mirada un poco para observar los sillones donde aún continuaban sentados sus amigos.
Unos toquecitos en su hombro le hicieron darse la vuelta encontrándose con aquel chico de cabello rosa y sonrisa coqueta.
—Con que sala VIP, vaya.
Jungkook relamió sus labios ante aquel comentario por parte del chico.
—Con que pista de baile, vaya.
Ambos se miraron a los ojos por unos segundos antes de que el de cabello rosa se girara y comenzará a andar hasta más al centro de la pista.
Jungkook solo lo siguió atento a cualquier movimiento del chico. Cuando se detuvo, él también lo hizo, pero Jungkook no comenzó a bailar, cosa que el otro chico sin duda comenzó a hacer, moviendo su cadera de lado a lado de forma suave.
El tatuado se había dado cuenta de que el otro chico no llevaba ningún vaso en la mano y ahora que le había dado una mirada rápida de arriba abajo, se había dado cuenta de que el chico tenía grandes muslos y un gran trasero, porque si Jungkook no desaprovechó el hecho de que el de cabello rosa estaba de espaldas para mirar.
Cuando el chico frente a él giró un poco la cabeza para conectar la mirada con la suya, Jungkook lo tomó como una invitación a acercarse y que sin duda aceptó gustoso.
El de pelo rosa es quien se encargó de pegar su espalda al pecho del pelinegro y este por inercia, pasó su brazo derecho con la cintura ajena, rodeándola y atrayéndolo aún más.
Jungkook siguió los movimientos de aquel chico sin dudarlo, sonriendo cuando una de las manos del chico fue a parar a su cuello sin necesidad de girarse.
—¡Vaya, al parecer sabes moverte y tus tatuajes y esa cara no es lo único bueno que tienes!
—¡Tengo más cosas buenas de las que crees!
Escuché una risa por parte del otro chico y por alguna razón, él también rió.
Al estar así de cerca, Jungkook se había dado cuenta de que casi le sacaba una cabeza al otro chico, pero eso no era problema para él y al parecer para el de pelo rosa aún menos.
—¡Me llamo Jimin!
Jungkook escuchó aquella exclamación por sobre la música y no tardó en sonreír e inclinarse hasta la altura de la oreja del chico.
—Bonito nombre.
Se encargó de decir antes de que Jimin se pegara aún más a su cuerpo y ambos continuarán moviéndose al ritmo de la música.
Todo estaba yendo bien y ellos hablaban entre gritos, pero sin soltar alguna información sobre ellos mismos y Jungkook estaba agradecido de eso.
Jungkook no sabía cuánto tiempo había estado bailando con Jimin que incluso fueron a tomar otra copa juntos y que cuando volvieron a la pista sus amigos le miraban desde la zona de los sillones. Yugyeom alzando su vaso antes de sonreírle mientras que Yoongi alzaba su pulgar y los demás sólo reía. Jungkook apostaba su coche a que mientras reían hablaban de él.
Sin embargo llegó un momento de la noche donde Jungkook pudo notar que el cuerpo de Jimin estaba incluso más pegado al suyo, más concretamente porque el trasero del chico de cabello rosa se rozaba una y otra vez con su entrepierna.
—Oye, Jimin. —Jungkook le llamó la atención, dejando un apretón en la cintura ajena. Jimin tan solo emitió un sonido de garganta dando a entender que lo escuchaba. —Te estás moviendo de forma peligrosa, Jimin.
Advirtió el tatuado, pero aquello solo causó que Jimin riera y se girará por fin ha mirar ha Jungkook.
—¿Tú crees?
Sus cuerpos estaban tan cerca, que Jungkook se inclinó hacia delante sin darse cuenta mientras que Jimin estiraba su cuerpo.
—Lo creo.
Murmuró el tatuado, esta vez con sus manos en la cadera del más bajo logrando que este sonriera y se acercará aún más a su rostro. Con solo mirarlo a los ojos, Jungkook sabía de sobra que en los pensamientos de Jimin no estaba la opción de bailar menos pegados, de hecho sabía incluso lo que podía estar pensando.
—Jimin, si inicias con lo que estás pensando, ten por seguro que yo no juego por lo que no me provoques si luego vas a parar todo.
Le advirtió Jungkook ganándose una nueva sonrisa coqueta por parte del chico de pelo rosa. Jimin rodeó el cuello de Jungkook con sus brazos, terminando por atraerlo aún más y juntar ambas bocas de forma brusca sin permiso alguno.
Las manos de Jungkook sostuvieron con más fuerza el cuerpo de Jimin mientras mordía el labio inferior de este con intención de abrirse paso al interior de la boca ajena y poder explorarla con su lengua, recibiendo un jadeo como respuesta a aquella acción.
Ambos tuvieron que separarse para buscar algo de aire y Jimin nervioso se separó del cuerpo de Jungkook.
—Vayamos a otro lugar.
El tatuado sonrió ante el tono de voz usado por el otro chico. Sin pensarlo mucho, se inclinó hasta la altura de la oreja derecha de Jimin.
—Esperame fuera, avisaré a mis amigos y voy contigo, precioso.
Tras susurrar aquello, mordió el cartílago de su oreja, alejándose y guiñándole un ojo para poder volver a la zona VIP con claras intenciones de avisarle a sus amigos que se largaría de ahí.
—¡Hombre, Kook! ¿ya te cansaste de bailar con ese chico o qué?
Jungkook negó divertido ante el grito de Hoseok y se inclinó para agarrar uno de los vasos que había en la mesa dándole un trago antes de dedicarles una sonrisa.
—Me iré con ese bombón, nos vemos mañana en la empresa, chicos.
—Sabes que si tardas en llegar habrá lío, JK. —Jungkook que ya había girado su cuerpo con intención de caminar hacia la salida, frenó su paso y se giró para ver a Yoongi.
—Me importa una mierda en verdad, todo estará bien intentaré despertarme temprano.— Fue sincero a la hora de hablar. —Ahora con permiso iré a follar, si no llego mañana, es porque él consiguió que me quedara toda la noche.
—No sueles quedarte toda la noche con alguien, JK.
—Lo sé, pero siento que él tiene algo diferente. —Se encogió de hombros el tatuado antes de comenzar a caminar.
—¡Ten cuidado, Kook!
—¡Lo tendré, vosotros tenerlo volviendo a casa!
Levantó su mano sin darse la vuelta y caminó a paso rápido hasta la salida del local, esperando que Jimin le hubiera hecho caso y le hubiera ido a esperar fuera.
Una vez salió y respiró aire fresco, aún cuando él no se quejaba en absoluto del olor a marihuana, sudor y alcohol, se permitió tomar una bocanada profunda antes de mirar alrededor.
Cuando divisó la cabellera rosada tan característica, se dio cuenta de que Jimin se encontraba hablando con alguien más, pero aún así Jungkook se acercó sin dudarlo y sostuvo la cintura de Jimin con su mano izquierda.
Jungkook siquiera miró a los chicos que estaban ahí, solo agachó su cabeza para mirar a Jimin el cual, para su suerte, había alzado la cabeza para poder mirarle de vuelta.
—Ya podemos irnos.
Le hizo saber Jungkook, sonriéndole y acomodando su cabello hacia atrás con su mano libre.
—Vayámonos en ese caso. —Jimin relamió sus labios antes de tomar la mano de Jungkook y mirar a sus amigos. —Tae, Jin, nos vamos mañana, debo irme.
Ni siquiera esperó una respuesta de sus amigos, él solo comenzó a caminar arrastrando a Jungkook junto a él.
—Jin.
—¿Si, Tae?
—Ese chico que se va con Jimin ¿no es Jeon Jungkook? —Taehyung preguntó aquello, viendo como ambos chicos se habían parado más adelante para poder besarse y continuar caminando con más prisa luego de eso.
—Sí, es Jeon Jungkook.
Jungkook había frenado los pasos de Jimin para si poder guiarlo hasta su coche no tardando tanto en quitarle el seguro.
Ni siquiera abrió la puerta, tan solo empujó al chico de pelo rosa hasta que este chocó contra el coche. Jeon llevó su mano derecha hasta la nuca de Jimin antes de inclinarse para poder besarle de forma desesperada adentrando su lengua en la cavidad bucal ajena mas jamás tuvo oportunidad.
—Tu nombre.
Jimin dijo aquello en un susurro cuando Jungkook se separó para poder abrir la puerta del coche.
—Puedes llamarme Jeon por ahora, cariño.
Le hizo saber para después indicarle a Jimin que subiera a la parte de copiloto. Cerró su puerta y miró a su alrededor, cosa que debía haber hecho antes de comerse la boca con aquel chico en mitad de aquella calle. Por más que fuera de madrugada y la calle era un poco transitada, Jungkook siempre tenía que estar atento a eso.
Dio la vuelta al coche, subiendo de piloto, queriendo arrancar lo más rápido posible para ir en busca de un hotel, pero la mano de Jimin en su nuca hizo que girara su cabeza para poder chocar sus labios con los del otro chico.
Por más que la música del club se escuchara aún un poco debido a lo alto que estaba, en aquel coche se escuchaba más las respiraciones agitadas de ambos chicos y los chasquidos de sus besos.
—Jimin.
Advirtió Jungkook queriendo alejarse para arrancar el coche, pero la mano de Jimin sobre su entrepierna no se lo permitió.
—Jeon.
El de pelo rosa dio un apretón logrando un gruñido por parte de Jungkook. Jimin sonrió satisfecho ante la respuesta y llevó sus propias manos hasta el borde de su camiseta quitándosela con rapidez. Jungkook imitó su acción tirándola en los asientos traseros y decidió, inclinó su cuerpo hacia delante buscando la forma de tirar su asiento hacia atrás e inclinarlo un poco. Cuando logró eso, palmeó su regazo y Jimin no tardó en acatar aquella orden.
No tardaron mucho en volver a besarse y Jungkook no tardó mucho en llevar sus manos hasta el trasero de Jimin al ver que este había comenzado a moverse en círculos sobre él sabiendo exactamente cómo provocarlo.
Además de eso, Jeon estaba realmente agradecido de que los cristales de su coche fueran polarizados y nadie pudiera ver lo que estaba ocurriendo ahí dentro, aunque claro, si alguien pasaba justo al lado y escuchaba algo era otra historia.
El tatuado se alejó un poco para poder bajar su besos al cuello de Jimin, mordisqueando con fuerza y cuando estaba por succionar, Jimin se quejó.
—No hagas marcas en lugares visibles.
Le advirtió y Jungkook tan solo bajó aún más su besos hasta poder llegar a la altura de las clavículas donde comenzó a morder y succionar a su gusto.
No sabía si era por el alcohol, si era por las drogas que había consumido o que, pero Jungkook pensaba que estaba actuando más bruto que de normal, o quizá menos, pero sin duda él necesitaba que las cosas avanzaran más rápido o se iba a desesperar.
Las manos del tatuado se movieron hasta el borde del pantalón de Jimin queriendo deshacerse de él aún cuando se encontraba besando a lo largo de su cuello.
Jimin sin duda se dio cuenta de aquello y se alzó para ayudar con eso. Aún cuando fue algo difícil, Jimin tiró sus zapatos a los asientos traseros junto a su pantalón y ropa interior, acabando desnudo de una vez por todas, cosa que agradeció debido al calor de su cuerpo. Por otro lado, a Jungkook le dio igual la ropa desperdigada por su coche o si los zapatos habían acabado en algún lugar que no debían.
Poco después fue el momento de Jimin de besar, morder y lamer la piel de Jungkook recibiendo la misma advertencia, nada de marcas que se pudieran ver a simple vista. Mientras tanto, Jungkook se inclinó hasta dar con la guantera rebuscando ahí algún condón o al menos lubricante encontrando, para su buena o mala suerte, solo la segunda.
—Jimin, no tengo condones ¿tú tienes alguno?
Preguntó el más alto con la respiración agitada debido a los besos en su cuello.
—Estoy limpio, si tú también lo estás, no hay problema.
Jungkook asintió mientras volvía a dejarse caer en su asiento con la espalda apoyada. Jimin le observó a los ojos y se acercó hasta besar el piercing de su ceja.
—Te queda bonito ¿lo he dicho?
El de pelo negro negó divertido con la cabeza y Jimin en respuesta tan solo se inclinó y comenzó a besar todo su brazo derecho.
—Y tus tatuajes también son bonitos, muy bonitos.
Jimin obligó a Jungkook a alzar su brazo derecho y le quitó el bote de lubricante de la mano para abrirlo y tirar un poco en sus dedos.
Ante aquella acción, Jungkook alzó sus cejas, pero Jimin tan solo le sonrió antes de adentrarse un dedo a su entrada. Quizá Jungkook no era el único que quería que todo fuera más rápido.
De todas formas el tatuado le quitó el bote para poder echarse un poco en sus dedos luego de eso tiró el bote al otro asiento para llevar sus dedos hasta la entrada del más bajo.
—Quita, mis dedos son más largos.
Aún cuando Jimin mantenía su dedo índice dentro, Jungkook también adentro el suyo haciendo al contrario gemir sin poder evitarlo. Jeon con solo haber agarrado la mano de Jimin una vez, ya se había fijado que los dedos de este eran más pequeños que los suyos.
Sin más remedio, el de pelo rosa obedeció y aún con su mano llena de lubricante se aferró al cuello del tatuado el cual movía sus dedos sin delicadeza alguna. No había tardado en adentrar un el segundo dedo para hacer tijeras queriendo ser lo más rápido posible.
Mientras Jungkook se encargaba de preparar a Jimin, este se encargaba de mordisquear su cuello sin demasiada fuerza, teniendo que parar más una vez para gemir cerca de la oreja del más alto.
Cuando el tatuado se dio cuenta de que Jimin había comenzado a empujarse por su propia cuenta en dirección hacia sus dedos, decidió que era momento de quitarlos.
El más bajo aún quejándose al inicio se apoyó en los hombros de Jungkook para poder alzarse y este intento ser lo más rápido posible a la hora de desabrochar su pantalón y bajarlo junto a su ropa interior hasta la altura de sus rodillas.
—Jeon.
Jungkook gruñó al escuchar su apellido ser gemido por Jimin y sin dudarlo tomó de nuevo el bote de lubricante echando cierta cantidad sobre su erección antes de volver a tirarlo por ahí. Fue el más bajo el encargado de agarrar el miembro impropio para alinearlo y bajar de un solo sentón completamente desesperado.
—Joder, Jimin.
Para el tatuado fue inevitable no tirar su cabeza hacia atrás, gimiendo gustoso ante aquella acción, pero no tardando en llevar sus manos a la cadera ajena para acariciarla con sus dedos.
Jimin en respuesta se acercó a él escondiendo el rostro en su cuello al tener las manos apoyadas en el pecho ajeno. Intentó acostumbrarse al tamaño del miembro de Jungkook y aún cuando dolía, por su mente tan solo rezaba por poder algún día darle tremenda mamada porque aún cuando solo lo vio por unos segundos, ya se había quedado con las ganas de probarlo con su boca.
El más alto esperó paciente aún cuando quería empujar su cadera hacia arriba, él solo esperaba a que el de cabello rosa decidiera moverse cosa que no tardó mucho en pasar.
Los primeros movimientos de Jimin fueron circulares antes de alzarse y dejarse caer de nuevo. Ambos gimieron ante aquella acción y aquello le dio vía libre a Jimin para saltar a su gusto, mientras que Jungkook decidió alzar su cadera de vez en cuando para hacer todo más profundo y deleitarse con los gemidos de Jimin.
Las manos tatuadas fueron a parar al trasero del más bajo apretando con gusto antes de separar aún más los glúteos del chico.
—¡Mierda!
Jungkook sonrió ante aquel grito por parte de Jimin sonriendo de manera arrogante antes de iniciarlo a moverse aún más rápido al darse cuenta de que aquello había sido un golpe directo a la próstata del chico.
El de cabello rosa había cerrado sus ojos, escuchando el golpeteo de sus pieles cada vez más fuerte mientras que el tatuado solo observaba como los cristales se habían terminado de empañar y luego se comía a Jimin con la mirada.
Los labios hinchados entreabiertos de Jimin que se encargan de soltar un gemido tras otro estaban llamando a Jungkook, pero este solo escondió el rostro en el cuello impropio, aprovechando que el de cabello rosa estaba tan metido en lo suyo, para saltarse la advertencia y succionar parte de la piel de su cuello con intención de dejar una marca visible.
No se quejó, Jimin siquiera le había prestado atención a aquella acción por parte de Jungkook, solo sabía que los labios y dientes del chico se sentían demasiado bien en su piel y que los movimientos de cadera de su parte hacía que todo fuera mejor.
La mano de Jimin fue a parar al cristal en un intento de sostenerse aún cuando se le estaba resbalando, sus saltos aumentaron el ritmo hasta tal punto que comenzó a lloriquear y gemir de manera aún más escandalosa, ganándose un gruñido por parte de Jungkook.
Al dueño del coche no le molestaba en absoluto que su acompañante fuera ruidoso, de hecho le encantaba aquello.
—J-jeon yo estoy-
Fue en ese momento donde Jungkook se permitió morder por fin uno de los pezones de Jimin de forma bruta y tirar con cierta fuerza ganando que el chico se volviera a aferrar a su cuello.
Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que el más bajo era sensible en aquella zona y no lo desaprovecho. Lamió, chupó y mordió a su antojo, notando como la entrada de Jimin apretaba aún más su miembro
Y aquello para Jimin fue la mejor sensación del mundo, fue tan bueno que terminó por llegar a su orgasmo y corriéndose sin avisar manchando tanto su abdomen como el de Jungkook. Sin embargo, eso no hizo que se detuviera, él continuó saltando aún cuando sus piernas estaban temblando y estaba sensible y Jungkook no podía estar más encantado con ello.
Los gemidos de placer del más bajo se escuchan cerca de su oreja y el movimiento de sus caderas se volvió más rápido queriendo llegar a su orgasmo y dejar a su compañero descansar.
Aquello no tardó mucho en pasar y Jungkook lo único que hizo fue morder con fuerza el hombro de Jimin al mismo tiempo que rodeaba el cuerpo de este con sus brazos obligándolo a permanecer sentado sobre su regazo, incluso haciendo más presión hacia abajo y aún cuando el de pelo rosa había llegado a su orgasmo antes, se le hizo inevitable no gemir al notar a Jungkook corriendose en su interior sin intención de salir.
Y al tatuado no le importó que Jimin se dejara caer sobre su pecho o que su abdomen estuviera manchado de semen, no, Jungkook solo acomodo a Jimin sobre él como si se conocieran de siempre y tuvieran la suficiente confianza para permanecer abrazados en aquel momento cuando Jungkook de normal ya se estaría vistiendo sin pararse a tomar un respiro.
—Si así eres en el coche no me imagino en la cama.
El pelinegro comenzó a reír sin poder evitarlo ante aquel comentario y terminó por nalguear al más bajo.
—Ya lo probaras, calentón.
Jungkook muy en el fondo estaba algo sorprendido de que le saliera con tanta naturalidad hablar con aquella confianza, pero no se sentía para nada mal.
Jimin alzó su cabeza y observó a Jungkook acariciando el pecho del más alto antes de mordisquear los labios del tatuado.
—Vayamos a mi casa.
—¿Quieres que vayamos a tu casa?
—Eso dije.
Jungkook terminó por asentir estando de acuerdo y dejó de abrazar a Jimin, palmeando uno de sus glúteos para que se levantara.
—Agarra mi camiseta y limpiate, debo tener una chaqueta o algo en el maletero, pero no creo que tenga toallas en el coche.
Susurró Jungkook al ver a Jimin totalmente sonrojado cuando intentó levantarse y el semen comenzó a escurrirse por el interior de sus muslos.
—No ensuciar tu camiseta.
El de pelo rosa se estiró hasta agarrar su camiseta blanca y así levantarse por fin del regazo de Jungkook. Fue una total sorpresa para Jungkook, que Jimin se preocupara de limpiarle a él primero y le dedicara una sonrisa después de eso.
Para Jungkook todo era tan extraño, como si aquello no hubiera sido una simple ronda de sexo. Él de normal ya estaría volviendo a su casa o diciéndole a su acompañante que saliera del coche, pero no, él dejó que Jimin se parara a descansar y aceptó la invitación de ir a su casa como si tuvieran la mayor confianza del mundo. Como si de alguna manera se conocieran de antes y tuvieran la confianza para todo aquello, como si aquella no fuera la primera vez que tenían sexo.
Jungkook no tardó en acomodar su pantalón y estirarse hacia atrás para agarrar de vuelta su camiseta, terminando antes que Jimin. El tatuado tan solo esperó, viendo como su acompañante se terminaba de vestir y luego hacía de su camiseta una bola. Una vez listos, el más alto arrancó el motor del coche y bajó las ventanillas para que el vehículo se ventilara haciendo reír a Jimin.
—Entonces ¿me invitas a tu casa?
—Eso fue lo que dije, Jeon.
Asintió despacio mientras apretaba sus labios.
—Fue tan repentino, acabamos de follar y de repente dices "vayamos a mi casa", pero no me quejo.
Explicó el tatuado siguiendo las indicaciones que Jimin le iba dando en medio de la conversación que estaban llevando a cabo, porque si, ellos estaban hablando como si nada, sin pizca de incomodidad.
Cuando pararon frente al gran portón, Jungkook se sorprendió ante la gran casa que estaba delante de sus ojos, sin duda no se esperaba aquello.
—¿Impresionado?
Jimin soltó una carcajada mientras bajaba del coche para ir abriendo la puerta de la casa, Jungkook por su parte aparcó el coche y guardó el bote de lubricante de vuelta en la guantera antes de subir las ventanillas y salir colocando el seguro a su coche.
El de pelo rosa que le sostenía la puerta lo estaba esperando y él no tardó en entrar pidiendo permiso por lo bajo. Como alguien medio drogado y borracho podía ser educado y consciente en ese momento, eso es lo que estaba pensando Jungkook de sí mismo. Aunque quizá no había bebido lo suficiente y el efecto de la droga no era tan notorio.
Jimin cerró la puerta tras de él y se acercó hasta Jungkook.
—¿Algo de beber?
El de pelo negro negó con suavidad aún cuando su boca estaba algo seca y cuando Jimin iba a segui avanzando dirección vete a saber donde, lo tomó de la cintura para evitarlo.
—Mejor tengamos una segunda ronda.
—Con gusto, Jeon.
Sin más, Jimin giró para poder unir ambas bocas en un deseoso beso.
La camiseta sucia que Jimin llevaba en la mano fue tirada al suelo y el dueño de la casa fue caminando dirección a su habitación haciendo que el tatuado tuviera que caminar totalmente a ciegas.
De la misma manera que en el coche la ropa fue sobrando y acabando tirada en el suelo de la habitación de Jimin. Jungkook siquiera había tenido tiempo de mirar a su alrededor y apreciar la casa cuando ya tenía al chico de pelo rosa de espaldas sobre la gran cama de aquella habitación.
Siquiera tuvo tiempo de observar el cuarto en aquel momento cuando ya se encontraba con las rodillas apoyadas en la cama y con sus manos agarrando la cadera del más bajo, embistiendo con fuerza el interior de Jimin el cual había alzado su cadera para más facilidad.
No les importo en lo más mínimo ser ruidosos. El sonido de sus pieles al chocar, los gemidos de ambos escuchándose fuerte y claro, el sudor en ambos cuerpo, el más bajo aferrándose a las sábanas de lo bien que se movía él chico que estaba justo detrás de él.
Fue de esa manera, en esa postura que ambos llegaron a su segundo orgasmo, fue ahí cuando Jungkook se inclinó para dejar besos y marcas por toda la espalda de Jimin sin recibir quejas por parte de más bajo.
Ambos ahora tumbados siendo Jungkook el encargado de agarrar la sábana de la cama como si fuera la suya al notar a Jimin tan cansado que parecía que no quería moverse, pero él en lugar de cubrirse sólo a él mismo, se encargó de cubrir a Jimin primero.
—¿Te quedarás esta noche?
Jungkook giró su cabeza ante aquel susurro, observando a Jimin el cual le miraba con los ojos entrecerrados.
—Me quedaré esta noche.
Y fue en ese momento, cuando Jimin cerró sus ojos, que Jungkook decidió cerrar los suyos y descansar en aquel lugar en vez de vestirse para volver a su casa.
Horas después una alarma comenzó a sonar y el tatuado frunció su ceño molesto, sabiendo que aquel sonido era de su alarma.
Abrió sus ojos con molestia, viendo que apenas estaba amaneciendo por la gran ventana de aquella habitación y con pesadez se levantó de la cama agachándose en busca de su pantalón y una vez lo encontró y consiguió su teléfono apagó la dichosa alarma.
Llevó su mano libre hasta su cabello despeinádolo mientras bostezaba y miró a su alrededor consciente de que no era su habitación.
Jungkook estaba impresionado de aún con lo que había tomado ayer él fuera consciente de absolutamente todo y lo único que tuviera fuera sueño más un dolor de cabeza terrible.
Sin más, se dirigió de vuelta a la cama, dejando el teléfono esta vez en la mesita de noche que había al lado y se dejó caer, notando movimiento a su lado nada más lo hizo.
Giró su cabeza observando el cabello rosa sobresalir entre las mantas, por lo que decidió llevar su mano derecha hasta la manta y bajarla un poco para que el chico pudiera respirar correctamente. Después de eso, Jungkook se había vuelto a acomodar sobre la cama, agradecido de no haber despertado a Jimin con su asquerosa alarma para así poder dormir de nuevo.
Cuando Jimin abrió sus ojos, se removió en la cama o al menos lo intentó, porque los brazos que lo estaban rodeando no le dejaron llevar la acción a cabo. Decidió por lo tanto, girar su cabeza para observar el rostro dormido de Jeon justo a su lado.
Fue ahí cuando Jimin recordó todo lo de ayer, pero más le sorprendió que el chico no se fuera por su cuenta o haberlo tirado él, que en cambio, más sorprendente era que ambos hubieran dormido en la misma cama y despertaran abrazados como si de una pareja se trataran.
El de pelo rosa miró el reloj de su mesita de noche abriendo sus ojos al darse cuenta de la hora.
—¡Mierda llego tarde!
Se sentó de golpe sobre la cama, quejándose ante el dolor en su espalda baja.
—¿Por qué tanto grito?
La voz ronca de Jungkook se escuchó y Jimin solo se movió entre sus brazos hasta lograr levantarse.
—Debo irme, Jeon y no creo que quedarte aquí sea la mejor opción. —Fue aquella frase lo que le hizo abrir los ojos al tatuado.
Jimin se encaminó hasta el baño corriendo y por otro lado, el de pelo negro al no tener ni idea de que había un reloj por ahí, buscó su teléfono para poder ver la hora con sus ojos entrecerrados.
—¡Joder, Yoongi me va a matar!
Exclamó lanzando el teléfono para levantarse con rapidez agarrando su ropa del suelo.
—¡¿Donde narices hay una ducha!?
Jungkook comenzó a desesperarse terminando por gruñir molesto y se comenzó a vestir sin importar nada. Agarró su teléfono y se lo guardó en el bolsillo.
—Ahí hay una ducha.
Jimin dijo aquello con su cuerpo lleno de gotas de agua y una toalla colgando de su cadera, obviamente recién duchado.
—Olvida la ducha, debo irme ya o no llego. —Jungkook terminó de colocarse sus botas y se acomodó su cabello sin ni siquiera mirarse. —¡Ya nos vemos, Jimin! ¡tienes un culo precioso por cierto!
Ambos iban con tanta prisa, que ni Jimin fue consciente del chupetón visible en su cuello a la hora de salir de su casa y Jungkook no fue consciente de que siquiera le había pedido el número de teléfono.
El tatuado tuvo que parar en su casa a ducharse y ponerse ropa presentable, tardando incluso más en llegar a su empresa y eso que no se había parado ni a tomarse una pastilla.
Justo cuando estaba entrando y llamando al botón del ascensor tras saludar a algunos empleados, Yoongi, Namjoon y Hoseok salían del mismo.
—¡Hombre, mira quién viene! —El menor gruñó ante aquello
—Desperté tarde y tuve que ir a casa a ducharme porque no dormí ahí, ¿vale?
Explicó el tatuado mientras guardaba sus manos en los bolsillos. Había venido con tanta prisa que no se había parado a mirar si algún paparazzi le había fotografiado al entrar o algo así.
—De todas formas iremos a una empresa de modelaje, recuerda debemos hacer una colaboración, menos mal has llegado.
Hoseok explicó aquello justo cuando el manager y alguna gente del staff aparecieron.
Jungkook fue regañado por su manager y aún con el horrible dolor de cabeza que tenía, solo asintió a todas las palabras diciendo que no se volvería a repetir y que le había ocurrido un pequeño problema por eso su tardanza. Aún así, todos eran conscientes de que probablemente si volvería a suceder.
Tras eso Yoongi le preguntó si se encontraba bien a lo cual él asintió diciendo que le diría lo que había pasado más tarde y lo que restaba de camino iban hablando entre ellos de sus resacas como si nada, todos sorprendidos cuando Jungkook aclaró que durmió en casa de aquel chico de cabello rosa.
Cuando llegaron a su destino y bajaron de la furgoneta fueron fotografiados, cosa que Jungkook ya se esperaba por lo que aceleró el paso, porque en ese momento aún cuando su estilo era bueno, había sido él ser más rápido a la hora de vestirse.
Una vez todos dentro de la empresa, los cuatro idols se quedaron en el vestíbulo hablando de manera tranquila hasta que fueron llamados y siguiendo a su manager, terminaron por entrar en una sala bastante amplia donde estaban fotografiando ahora mismo a una chica que al parecer Namjoon conocía perfectamente ya que le saludó.
Un par de chicos se acercaron a hablarles y Jungkook solo pudo sonreír mientras se presentaba aún cuando al parecer aquellos chicos conocían sus nombres.
—Yo soy Taehyung, será un honor modelar junto a ustedes.
—Y yo soy Seokjin, espero que nos llevemos bien.
—También espero eso.
Jungkook estrechó la mano de ambos cuando fue su turno. Todos comenzaron a planificar las cosas y estaban tan centrados en ello, que el sonido de la puerta abriéndose de golpe asustó a más de uno dentro de aquella sala.
—¡Siento llegar tarde!
Los ojos de Jungkook se abrieron aún más y no tardó en girar su cabeza para mirar a la persona que acababa de entrar.
—Aún no hemos iniciado nada, tranquilo, Jimin, saluda a los chicos de la empresa Hybe que participarán con nosotros en la nueva temporada.
Jimi hizo una reverencia para disculparse y después se dirigió hasta el grupo de chicos hablando animados sobre el nuevo trabajo, porque aún cuando Jungkook tenía algo de resaca, ese proyecto era de los pocos que le interesaban tanto a él como a sus compañeros y amigos.
—Un gusto soy Jimin lamento la tar-
La mirada del chico de pelo rosa fue a parar en el tatuado el cual le sonrió de manera coqueta tal y como él lo hizo en el club.
—Un gusto, soy Jeon Jungkook. —Bromeó el de cabello negro antes de negar divertido. —Un gusto verte de nuevo, Jimin, aunque eres un poquito lento para vestirte aún cuando fuiste tú quien gritó como loco y se levantó primero.
Tanto Yoongi como Hoseok y Namjoon, miraban al chico de cabello rosa dándose cuenta de que se trataba del ligue de Jungkook de la noche anterior y al parecer, la razón por la que llegaba tarde aquella mañana. Fue una sorpresa para ellos confirmar al cien por cien que definitivamente, Jungkook había pasado la noche con aquel chico y no había vuelto a su casa.
—Cállate.
Jimin avergonzado se presentó a los otros tres chicos y mientras todos hablaban sobre el trabajo, Jimin y Jungkook no dejaban de mirarse de vez en cuando sonriendo más de una vez, como si estuvieran ocultando algo que solo ellos sabían.
Poco después, Yoongi Hoseok, Namjoon y Jungkook fueron llamados con intención de observar las salas donde trabajarían y presentarse a más gente por lo que debían despedirse y salir de ahí.
—Un gusto, nos veremos mañana de todas formas.
Jungkook hizo una reverencia para todos los trabajadores que había en aquella sala y los demás no tardaron en seguirlo.
De forma descarada el tatuado le guiñó un ojo a Jimin antes de encaminarse a la salida.
—Como que ese era Jeon Jungkook, ayer tuve sexo con él y durmió en mi casa.
Jimin susurró aquello en dirección a sus hyung y estos solo rieron.
—Cuando te abrazo fuera del club nosotros ya sabíamos quien era, además eras consciente de la colaboración con la empresa y de que él iba a-
—¡Debiste decirme que él pertenecía a esa empresa!
Jungkook el cual sostenía la puerta de la salida, carcajeó por lo alto ante el descaro que había tenido Jimin al gritar eso.
—¡Tranquilo, bebé, hicimos el orden mal, ya te invitaré a un café y podremos conocernos mejor!
Exclamó Jungkook en respuesta, sonriéndole aún desde su lugar, pero terminó por salir y cerrar la puerta para caminar junto a sus hyung
—¡Voy a morir de vergüenza!
Y fue ahí que Jungkook sabía que sin duda debía conocer a Jimin de mejor manera y que quedarse en la casa de este en la noche confirmó el hecho de que Jimin no iba a ser un cualquiera. Jungkook estaba seguro de que Jimin se iba a volver lo más preciado en su vida y no tenía miedo de estar tan seguro de eso.