Capítulo I
Whole Cake. El paraíso de los dulces. ¿Quién iba a pensar que existiría algo así? Muchas pensaron que solo será una leyenda urbana; sin embargo, cuando oyen el nombre de cierta persona, el temor llega a lo más profundo de sus corazones. Esa persona era un verdadero monstruo pensaban algunos. Y encima era la reina de ese reino del Nuevo Mundo.
Charlotte Linlin, también conocida como Big Mom, era despiadada. Y no solo con los subordinados sino también con sus hijos. Si piensas que tiene dos o tres te equivocas. Tiene más de ochenta hijos, hombres y mujeres dispuestos a obedecer las órdenes de su supuesta madre. Pocos han conocido a sus respectivos padres, ya que Linlin se casaba con diferentes hombres cada año para obtener a sus hijos.
Uno, mellizos, trillizos... Una barbaridad, ¿verdad? Esta mujer comenzó a hacer esta rutina a los 18 años y ahora ronda por los 68. Una mujer muy poderosa y a la vez peligrosa teniendo en su poder a sus hijos que algunos son verdaderos monstruos y otros son unos angelitos que no harían daño a una mosca.
Te preguntarás qué edad tiene el más mayor. Tiene 50. Y el más pequeño de todos tiene solamente 8 años. Es por ello por lo que todos los ciudadanos de ese reina la respetan y hacen todo lo posible para obedecer a la gran reina y a la Younko. Y por supuesto, a sus hijos.
El pueblo temía que Big Mom tenga un ataque de hambruna por no comer dulces. Tenía una gran obsesión con la azúcar que atacaría a cualquier que no le entregase tal dulce o se comería a la persona. Era por ello que todos colaboraban para tener a la reina feliz y contenta junto con sus hijos.
No obstante, a quien tenían que respetar era a los tres comandantes de Sweet City. Tres personajes que de por sí eran verdaderos monstruos. Y su recompensa es tan alto que superan al mismísimo Monkey D. Luffy. Si en algún momento te los encuentras, serás mejor que huyas porque ellos no tendrían piedad sobre ti.
Charlotte Smoothie, la única mujer dentro de ese grupo era una mujer muy peligrosa. Se trataba de una chica preciosa de una mezcla humano y piernas largas. Una combinación bastante peligrosa para aquellos que la enfrentan. Y era la decimocuarta hija de Big Mom.
Charlotte Cracker, también conocido como "Cracker el Mil Brazos", el décimo hijo de Big Mom. No te enfrentes a él porque jugará contigo para luego acabar una vez por todas a su enemigo.
Y por último, el más importante de todos los hermanos, el segundo hijo de Big Mom y el mayor de los trillizos, el hombre que dominaba a la perfección los tres tipos de Haki y que todo el pueblo teme. Charlotte Katakuri, la mano derecha de la reina de Totto Land y el más serio y calmado de todos sus hermanos.
Y hablando del Rey de Roma, Katakuri se encontraba en el campo de entrenamiento junto con sus hermanos mellizos Daifuku y Oven. Él simplemente observaba a sus dos hermanos que se esforzaban en ser mejor que él. Esto último le hizo gracia. Ningún ser humano pudo con él. Nadie pudo derrotarlo. Era casi como un Dios, una creación perfecta de Big Mom. Esas palabras resonaban en su cabeza y más si provenían de su pequeña hermana Brûlée. Un golpe en el suelo despertó al más mayor de los tres observando como Oven fue derribado por el genio de Daifuku.
—¡Eso no vale! —gritó furioso Oven mientras se levanta del suelo—. ¡Has utilizado tu Fruta del Diablo!
—Oh, ¿estaba prohibido?
—¡Sí, idiota!
¿Por qué esos dos salieron tan idiotas y tan orgullosos de su fuerza? Katakuri era, al contrario. Nunca subestimaba a un enemigo por su fuerza o por su inteligencia.
—¡¿A qué hizo trampa, Katakuri?! —Oven miró a su hermano con un semblante serio.
—Si no mejoras tus habilidades Oven, estarías en desventaja con tu enemigo —comentó dejando de apoyar la espalda en la pared para luego caminar a sus hermanos—. Con o sin Fruta del Diablo, todos estaríamos en desventaja.
—Tiene razón lo que dice nuestro hermano mayor.
—¡Me da igual!
Al ser el menor de los tres, tenía espíritu de guerrero algo que admiraba Katakuri de su hermano. Dio un pequeño suspiro, no queriendo hablar más. Se sentía algo agotado después de ver la pelea de estos dos que aún seguían discutiendo de quien era el más fuerte de los dos. Eso sí, sin contar a su hermano Katakuri que era especial.
Ya no hubo más discusión cuando escucharon una leve campana alertándolos y no solo a ellos, sino a los demás hermanos que estaban esparcidos por toda la ciudad. Ese sonido les era familiar y sabían lo que significaba. ¡La hora del almuerzo!
Katakuri se colocó su bufanda intentando tentar su boca cuando se trataba de comida. Él, al igual que sus hermanos y su madre, la comida era lo primordial. Y si eran dulces, mejor que mejor.
—¡Vamos hermanos! ¡Antes de que los otros se nos adelanten! —Oven empezó a caminar seguido por sus otros hermanos. Parecía como si fuera el líder de la cabecilla y no era así realmente.
—¡Mamamamamama! ¡Qué buena pinta tiene!
Esa risa tan característica provenía de Big Mom que observaba con orgullo los dulces que ha preparado su chef especial. Y no era la única. Todos sus hijos estaban con la boca abierta, ya con ganas de comer aquellos dulces. Algunos estaban impacientes, otros estaban tranquilos y serenos no mostrando cualquier emoción.
—¡Podéis empezar a comer! —Dio la orden la madre de todos ellos y no dudaron en devorar la comida.
Los hombres, los niños y alguna que otra mujer no paraban de devorar esa exquisita comida. Ese toque de azúcar que daba el chef para que sea tan asombrosa. Sin embargo, hay damas dentro de la familia que preferían comer con algo de tranquilidad y sin atragantarse. Charlotte Pudding era una de ellas; era tan amable con sus hermanos, pero era bipolar. Era como si tuviera al mismísimo diablo en su interior que le daban ganas de controlarla y matar a cualquiera que se le cruzara en su camino.
La que todavía no probó bocado alguno es Charlotte Flampe. Solo miraba su plato mientras escuchaba los suspiros de sus hermanos saboreando la comida. Su mente estaba en otro sitio. Algo que le llamó mucho la atención de la niña y que desconocía completamente. Miraba de vez en cuando a su madre, pensando si valía la pena comentarlo a su madre. No sabía que era lo que pensaría ella si se lo dijese.
Quien notó tal comportamiento es Charlotte Perospero que se acercó un poco a su hermana pequeña, a lo que da palmadas suaves en su cabeza haciendo que ésta despertara de su sueño.
—Flampe, hermanita, no has probado bocado alguno. ¿Estás enferma? —Cuando dijo eso, todos se detuvieron incluyendo su madre quien observó con detenimiento a su hija.
—Yo...
—¿Es algo relacionado con Oni-chan? —preguntó Brûlée sabiendo perfectamente la admiración que tiene la niña con Katakuri.
—Mamá, ¿qué es un circo?
Los más jóvenes miraron con credulidad a Flampe averiguando que era esa palabra que salió de la boca de su hermana. Los mayores no dijeron nada, tan solo miraban a su madre que en un momento estaba seria, pero poco a poco una sonrisa se extendió y empezó a reír.
—¡Mamamamama! Un circo es un sitio donde hay diversión. Los niños y los adultos disfrutan viendo como esos patéticos idiotas lanzan cuchillos a la gente para ver si le dan de lleno o no. Se creen extremadamente poderosos, pero no es así. Son solo unos idiotas que utilizan a gente como nosotros para dar mayor satisfacción y que la gente se burle.
Silencio. Era lo que se obtuvo en el gran comedor. Todos los chicos no decían nada porque todos realmente eran monstruos a ojos de cualquier humano normal. Y no solo por sus tamaños, sino también por imperfecciones que tenía cada uno de ellos. Big Mom le importaba un poco eso, son sus hijos, al fin y al cabo, pero que los maltrata mal cuando puede.
—¿Por qué haces esa pregunta tan estúpida Flampe?
—Es que en Sweet City vi un gran cartel de que un circo iba a venir a la ciudad.
—¿En serio? —A los más jóvenes se le iluminaron los ojos.
—Sí.
—¡¿Podemos ir mamá?!
—¿Para qué? ¿Para que esos idiotas os vean y os secuestren para haceros lo que queráis? —Big Mom tenía un gran odio en relación con los circos.
—Oh mamá, estás exagerando —comentó Smoothie bebiendo de su copa—. Dales la oportunidad a los niños a que se diviertan, es una ocasión especial para ellos.
—¡Por favor, mamá!
Linlin cogió un gran trozo de pastel llevándoselo de la boca mientras sentía como unos jugos gástricos salían de su boca, haciendo que toda la mesa se quemara a causa de esos jugos. Los niños sabían lo que significaba. Se estaba enfadando, era por ello que agachan la cabeza sin decir nada.
Para Smoothie era algo normal en su madre, y para los más mayores incluso. Katakuri observó a los más pequeños, desilusionados en saber que no irán a ver el circo que tanto quisieran ver. Ojalá pudiera decirle algo a su madre, pero era mejor estar callado sabiendo la situación en que se encontraba Big Mom.
—Y yo que deseaba ver a la mujer más fuerte de todo Grand Line.
Los ojos de Big Mom se clavaron en Flampe cuando dijo eso. ¿Mujer? ¿Más fuerte? ¿De todo Grand Line? ¿Es posible eso? ¿Cómo es? ¿Será una guerrera? Una guerrera que podría ser la futura esposa de uno de sus hijos. Muchas cosas se le pasaban por la cabeza. Cerró los ojos un momento para luego abrirlos y golpear la mesa con fuerza alertando a todos.
—Si son tan amables de invitarnos, tal vez podamos ir al circo. —Las caras de los niños fue a una de felicidad.— Sin embargo, si no llegasen a invitarnos —Con su propia mano rompió un vaso demostrando su furia—, ¡serán devorados por mí! ¡Mamamamama!
Solo esperemos que esa gente, quien organizaba el circo, sean capaces de invitar a la gran reina de Totto Land.
No muy lejos del reino, navegaba un barco en dirección a su destino. El viento soplaba con fuerza las velas del barco mostrando así su gran belleza innata. La tripulación observaba a la lejanía el reino y saben perfectamente lo que les esperaría. Pero estaban seguros de que satisfarían a Big Mom con sus habilidades culinarias. Se ponen rígidos al escuchar los pasos de su capitán que observaba con detenimiento a los piratas o más bien a su gran familia, o nakamas.
—¡Escuchadme bien! Nos estamos acercando a Whole Cake y todos sabemos perfectamente que ahí se encuentra la Younkou junto con sus 85 hijos —habló el capitán mirando a cada uno de su tripulación que estaban tensos.— ¡Nosotros somos el mayor circo de la historia y tenemos que hacer que lo disfruten a lo máximo! ¡Somos Funtime Circus! ¡Estad orgullosos de estar en esta tripulación!
—¡Sí, mi capitán! —gritaron todos posando a lo marine, respetando las palabras de su capitán.
—¡Cada uno id a sus puestos, estamos muy cerca de embarcar!
Sus palabras resonaron por todo el barco y toda su tripulación fue a cada uno por su puesto preparados para embarcar. El capitán volvió al timón manejándolo rumbo a Whole Cake. Mira por el rabillo del ojo a una joven que admiraba el océano y el reino de los dulces. Nunca imaginó llegar a un sitio tan espléndido. Sus flecos, que decoran en su frente, hacían juego con el viento al igual que su abrigo que le llega hasta las rodillas. Su falda negra bailaba también haciendo que se viera un poco su ropa más íntima.
Una gota de sudor resbaló por la sien del capitán preguntándose como puede ser que esa chica no le da vergüenza llevar esas ropas. A lo mejor no le incomodaba en absoluto o era lo que quiere pensar.
—¿Has estado alguna vez en Whole Cake? —preguntó el capitán llamando la atención de la joven.
—No, realmente —contestó mirando a su capitán.— ¿Y usted?
—Cuando mi padre era panadero de Big Mom, pero cuando murió me largué. Ese sitio está demasiado corrupto por esa mujer. Ahí nadie es feliz porque tienen que soportar a la Youkou.
—¿O es porque no te gustan los dulces, capitán Lurke? —Golpe bajo.
—¡Mira quién habla! ¡Que cuando ve el chocolate no puede ni aguantarlo!
—Es lo que hay cuando eres una chica que ama el chocolate y la comida sobretodo. —La joven se lamió los labios intentando imaginarse los platos que saboreará cuando llegue allí.
—Sabes que no podrás comer carne, ¿verdad?
—¡¿Todos comen dulces allí?!
—Efectivamente. Y creo que a ninguno les ha salido caries.
Los ojos de la joven se le iluminaron por completo. ¡Iba a estar en el maldito paraíso! Corrió hacia el centro donde estaban la gran mayoría de la tripulación y gritó:
—¡Vamos gandules! ¡No perdáis el tiempo! ¡Los dulces me esperan!
—¡Len! ¡Te recuerdo que el capitán soy yo!
—¡Y yo te recuerdo que soy "La Quebrantahuesos"!
—¡Como si eso me importase! ¡Ten respeto a tu capitán!
Los piratas ríen sin descontrol por tal comportamiento por ambos. No era que se llevaran mal, eran como hermanos que se cuidaban uno del otro. Pero cuando discuten, eran como críos. La joven Len era una chica que siempre estaba feliz y haría cualquier cosa como para proteger a sus amigos. Aunque la tripulación sabía perfectamente que, si la hacen enfadar, ella misma los tiraría por la borda para que los monstruos marinos los devorasen.
La joven de pelo castaño se acercó a la borda admirando la gran ciudad que estaba presente. Esas casas hechas de dulce incitaban a la joven a probarlos uno a uno. Pero tenía que controlarse, ya que era una ciudad, pero de dulce. Esa idea era tan tentadora para ella. Esto será una gran aventura para la joven Len.
La gente de la ciudad observaba como aquel gran barco llegaba al muelle, donde los marineros les ayudaron a embarcar. Echaron el ancla y lanzan las cuerdas que eran amarrados por parte de los ciudadanos. Los niños gritaban con fuerza al ver la gran pancarta. ¡Eran ellos! ¡Funtime Circus! Los jóvenes corrían con prisa hacia sus casas para decirles a sus padres que ya estaban aquí. Que deseaban verlos porque era la primera vez que los veían.
Cada miembro de la tripulación iba bajando, cogiendo las cosas que les hacía falta para montar el circo. Pero no iba a ser dentro de una carpa sino más bien era al aire libre donde todos podían disfrutar del espectáculo desde sus casas o de sus asientos. Los jóvenes aplaudían con fuerza al ver como unas personas hacen acrobacias asombrosas impresionándolos. Hasta una chica medianamente joven hace aparecer caramelos que los tiraba hacia ellos.
Un gran hombre fornido apareció con una gran caja donde lo dejó en el suelo. Los niños se preguntaban quien vendrá ahora. Y era el mismísimo capitán Lurke que iba a dar una gran charla ante todos los presentes.
—¡Damas y caballeros! ¡Niños y niñas de todas las edades! ¡Soy el capitán Lurke y esta es mi tripulación! —Todos aplauden con fuerza.— ¡Somos Funtime Circus y hemos venido para que todos ustedes disfruten del gran espectáculo! ¡Estáis todos invitados! —Todos gritan felices al saber que la entrada es gratis—. Eso si la comida y la bebida no será gratis. —Se escuchaban risas por todos lados.— Y además, ¡invito a la familia Charlotte a que se lo pasen en grande porque nuestro circo es único y exclusivo! ¡La comida es gratis! ¡Mañana será un gran día!
Flampe junto con sus hermanos pequeños escucharon la invitación que no pudieron aguantar en correr hacia el castillo y comunicárselo a su madre. La joven de 15 años estaba muy feliz de escuchar aquello. Era la primera vez que iba a un circo junto con sus hermanos pequeños.
Eso sí, le surgió una duda en la cabeza. ¿Cómo será esa chica? ¿Será tan fuerte como su hermano Katakuri? ¿O simplemente es una farsa? No lo sabía con certeza, por eso quiere ir y comprobar que exista alguien más fuerte que su hermano mayor o como Smoothie.
Los pequeños llegaron al castillo abriendo las puertas a toda prisa y corriendo hacia donde está su madre que se encontraba en una reunión con los comandantes y sus hijos Oven, Daifuku, Perospero y Compote.
—¡Mamá! ¡Mamá! —Los niños gritaron con fuerza llamando la atención de Big Mom que solo miraba con furia a esos renacuajos.
—¡¿No veis que vuestra madre está en una reunión importante?!
—¡Mamá ya están aquí! —gritó con emoción Flampe.
—¿Quiénes?
—¡La gente del circo! —habló Dragée abrazando a su hermano Dolce.
—¡Y el capitán ha dicho que la familia Charlotte está invitada a su espectáculo!
—¡Y la comida es gratis para nosotros!
Una gran sonrisa se extendió en los labios de Big Mom que se levantó al escuchar tal noticia. Su risa descomunal se hizo presente en toda la sala alertando a los presentes y a los soldados de la gran madre.
—Vaya, veo que se acordaron de mí. —Señaló a Flampe.— ¿Cuándo?
—Mañana mamá.
—Oh madre, ¿piensas ir a ese estúpido circo? —se quejó Oven recibiendo una mirada asesina de su propia madre.
—Les prometí que los llevarían si nos invitaban. —La mujer de ocho metros se acercó hacia los más jóvenes acariciando con sus propios dedos las cabezas de estos.
—Entonces, ¿eso incluye a nosotros? —habló Cracker impresionado.
—¡Nos han invitado a todos! —gritó Linlin alzando los brazos.— ¡Quiero ver sus ridículos trucos y poder reírme un buen rato! ¡Mamamamama!
Al único que no le agradaba la idea es Katakuri. ¿Cuántas horas tenían que estar ahí? Él sabía perfectamente que no podía saltarse la hora de la merienda. Oh, lo recordó. Miró su reloj y faltan como diez minutos para que sean las tres. Caminó hacia la puerta de salida, no sin antes escuchar las palabras de su hermana pequeña Flampe:
—¡Tengo ganas de ver a la chica más fuerte de toda Grand Line!
Una duda resurgió en la cabeza del comandante, ¿cómo será esa chica?
Llegó el gran día. El día en que todos van a ver el gran espectáculo de Circus Funtime. Todos verán las maravillas que harán estos personajes. Hasta los niños iban con mucha ilusión que tiraban a sus padres para coger el mejor sitio y verlos de cerca. El espectáculo se iba a celebrar en Sweet City, la ciudad más grande e importante de Whole Cake.
Detrás de las cortinas se encontraba un capitán un tanto nervioso con tanta gente. Ya estuvo en peores situaciones, pero hacer un gran show para la familia Charlotte era uno de sus mayores miedos. Temía en fallar a su tripulación por no hacer bien su labor. Y lo más importante, ¿dónde demonios estaba esa familia? Eso perjudicaba a Lurke de una manera abismal que no paraba de caminar de un lado para otro, poniéndose aún más nervioso.
—Capitán pare, está haciendo que nos pongamos nerviosos todos —habló una joven mientras comía un pequeño caramelo.
—¡Es que no los veo! —Lurke se asomó para ver si ya están, pero no era así.
—A lo mejor no les gusta el circo —comentó el hombre fornido mientras acariciaba su bigote aterciopelado.
—¡No me des falsas esperanzas, Makok!
Quien se encontraba tranquila, en ese mismo instante, era Len. Desde que se unió a la tripulación de Lurke, pudo aguantar perfectamente la mirada de toda esa gente que se quedaba maravillada ante su espectáculo. A lo mejor no le daba vergüenza demostrar cómo era ella realmente. Tanto en su personalidad como en su vestimenta. Cada minuto que pasaba, se arreglaba el cabello deshaciendo y haciendo de nuevo su moño. No le gustaba dejarlo suelto ya que, para ella, era una mera distracción para cualquier hombre.
Movía los brazos y las piernas quitando toda la tensión que había en su cuerpo queriendo estar lo más relajada posible. Era solo una actuación, ¿qué hay que temer? Era verdad que ha escuchado historias horrendas sobre la familia Charlotte, como, por ejemplo, que Big Mom era una devoradora de hombres. O que sus hijos eran unos verdaderos monstruos. Una pequeña risa se escapó de sus labios. ¿Monstruos? No saben realmente lo que significa la palabra monstruo.
Escuchó como unos pequeños pasos se acercan y era otra jovencita que llegó algo cansada. Se acercó a su capitán para anunciarle una cosa:
—Capitán, la familia Charlotte ya está aquí.
—¡¿Qué?! —Se asomó de nuevo Lurke y, efectivamente, ahí estaban. Era como si estuvieran esperando a que alguien les dijese cuál era su asiento—. ¡Traedme de inmediato el Den Den Mushi! ¡Deprisa!
A Len le divertía verlo un tanto nervioso ante la situación. Aunque había que admitir que hay que entenderlo. Iba a demostrar a esa familia lo que sería capaz una tripulación como ellos.
Mientras, fuera de las cortinas, los jóvenes de la familia estaban entusiasmados que no podían moverse de un lado para otro. Querían sentarse ya en sus respectivos asientos o deseaban estar cerca del teatro; no obstante, había muchos niños ya delante.
—¿Big Mom?
La Youkou escuchó como alguien la llama y era un hombre apuesto a ojos de cualquier mujer. Casi todas las hijas de la Youkou se desmayaron por ver tan hermosura frente a sus ojos. Linlin solo sonríe complacida de que alguien tan apuesto le hable de esa manera.
—Soy yo.
—Tenemos un asiento y unas vistas estupendas para usted y para sus hijos —habló el joven para luego mirar a los más pequeños.— Y sus hijos estarán en primera fila para ver nuestro show.
—¡Mamamamamama! Muy bien, guíanos.
—Como usted desee.
—Como me gustaría a mí ser guapa para ese chico —dijo Brûlée casi llorando por dentro.
—Oh, hermana no digas eso. —Pudding animó a su hermana para que no le dé un pequeño ataque de angustia.
Los más jóvenes de la familia Charlotte siguieron al joven cuando dejó a los más mayores en una estancia VIP para ellos. O sí que era VIP porque estaban rodeados de dulces algo que a Linlin le encantó. Parece ser que este circo se lo tomaba muy en serio cuando se trataba de alguien importante como la Youkou.
Los niños estaban en la primera fila con sus respectivos asientos. Sillas decoradas con almohadas acolchadas, pero que no fueran altas para que los otros niños pudiesen ver perfectamente el espectáculo.
Todo estaba listo para que empezara el espectáculo. Lurke contó innumerables veces antes de salir. Su corazón comenzó a bombear con fuerza al salir, siendo observado por todos ellos. El silencio se hizo presente. Solo unos pequeños pasos por parte del capitán se hicieron presente en el sitio. Se acercó al gran micrófono ya dispuesto a anunciar sus palabras. «Espero que todo salga bien», pensó una y otra vez.
—¡Damas y caballeros! ¡Niños y niñas de todas las edades! ¡Bienvenidos al gran espectáculo de Funtime Circus!
El espectáculo estaba a punto de comenzar.